-Fracturas internas y violencia política de género exponen la fragilidad institucional del partido naranja.
-La renuncia de José Cruz Manzanalez en San Felipe y la denuncia de Anel Torres en Silao revelan una crisis de liderazgo y ética.
-El deslinde público de dirigentes locales hacia sus representantes electos evidencia una falta de cohesión y respaldo institucional.
La narrativa de la "nueva política" que Movimiento Ciudadano ha intentado consolidar en el estado de Guanajuato se enfrenta hoy a una cruda realidad que dista mucho de sus eslóganes publicitarios. Los eventos recientes en San Felipe y Silao no son incidentes aislados, sino síntomas de una descomposición estructural y una ausencia de cuadros políticos sólidos que están dejando al partido en una posición de vulnerabilidad extrema de cara al futuro inmediato.
En San Felipe, la renuncia de José Cruz Manzanalez Enríquez al partido es la culminación de un proceso de aislamiento. Manzanalez, quien fuera electo bajo las siglas naranjas, ha formalizado su salida tras denunciar un deslinde público por parte del delegado municipal, Edgardo Arellano Salas. Lo que observamos aquí es un canibalismo político: la dirigencia local, en lugar de gestionar las diferencias en el pleno del ayuntamiento, optó por la descalificación pública de su propio regidor, forzando una ruptura que debilita la representación del partido en el cabildo.
Por otro lado, la situación en Silao alcanza niveles de gravedad institucional. La regidora Anel Torres ha denunciado públicamente ser víctima de violencia política de género, señalando directamente a figuras de su propia estructura, como Rodrigo González Zaragoza. Esta denuncia no solo pone en entredicho el respeto a los derechos humanos y políticos dentro de Movimiento Ciudadano, sino que también muestra una estructura verticalista que parece castigar el pensamiento crítico o la autonomía de sus representantes femeninas.
Detrás de estos eventos se percibe una falta de control y una nula capacidad de mediación por parte de la dirigencia estatal. Movimiento Ciudadano en Guanajuato se está mostrando como un cascarón vacío donde las cuotas de poder y los intereses particulares de los delegados municipales prevalecen sobre el proyecto colectivo. La imagen real que se proyecta es la de un partido que, en su afán de crecimiento acelerado, integró perfiles sin un sólido compromiso ideológico o, peor aún, que utiliza el poder para amedrentar a quienes no se alinean a directrices verticales.
Las consecuencias para el partido serán profundas. Primero, la pérdida de cuadros en los ayuntamientos reduce su capacidad de negociación y gestión social. Segundo, el estigma de la violencia política de género es una mancha que difícilmente se borra con publicidad en redes sociales, especialmente cuando el partido se jacta de ser progresista. En Guanajuato, MC corre el riesgo de convertirse en una fuerza marginal, un "partido desechable" donde sus representantes prefieren el camino de la independencia o la renuncia antes que someterse a estructuras que los desconocen o los violentan.
La conclusión es clara: Movimiento Ciudadano atraviesa una crisis de legitimidad interna. Si no hay una purga real de las prácticas de hostigamiento y una reestructuración de sus liderazgos estatales, el partido seguirá siendo un refugio de inestabilidad, alejando a los votantes que buscaban una alternativa real frente a las fuerzas tradicionales. Lo que hoy vemos no es el nacimiento de lo nuevo, sino la repetición de los vicios más arcaicos de la política disfrazados de color naranja.
El texto íntegro de la renuncia del regidor de San Felipe
Asunto: El que se indica
Lic. Rodrigo González Zaragoza
Coordinador estatal de Movimiento Ciudadano
P r e s e n t e.
Por medio del presente reciba un cordial saludo, agradecer la estadía en el proyecto de Movimiento Ciudadano, comunicarle que derivado del suceso acontecido en meses pasados por el delegado municipal de movimiento ciudadano de San Felipe el Lic. Edgardo Arellano Salas, dónde públicamente en rueda de prensa a través de medios digitales informativos que circulan en el municipio se deslinda de un servidor como regidor del partido de movimiento ciudadano y de toda acción y decisión que tomara en el pleno del ayuntamiento.
Hoy por mis intereses y sin dejar de luchar por mis ideales y mi gente de San Felipe por la cual fui electo envío mi Renuncia voluntaria al partido Movimiento Ciudadano.
Así mismo solicito qué mi nombre sea retirado del padrón de afiliados al partido movimiento ciudadano y se haga lo conducente ante el instituto electoral del estado de Guanajuato, además de cualquier registro interno del partido Movimiento Ciudadano.
Sin más por el momento me despido como su atento y seguro servidor.
-Germán Arredondo es un referente del arbitraje mundial que en 2020 dignificó el esfuerzo deportivo de Celaya con su ingreso al Salón de la Fama del Deporte de Celaya y también del estado de Guanajuato
-Con 323 juegos en Primera División y gafete FIFA, Germán recorrió 44 países demostrando que el éxito nace de la autodisciplina.
-Su Colegio de Árbitros cumple 12 años formando silbantes con ética, ante la crisis de valores que hoy impera en el sector amateur.
-Arredondo admite con humildad su peor error en 2003, una lección de honestidad que lo separa de quienes gobiernan bajo la mentira.
-Mientras unos sufren el 56% de rechazo de los celayenses, Germán goza del respeto social ganado con esfuerzo real y sin títulos falsificados ni inventarse un pasado
-El anuncio de la salida de Arredondo del SIDEC huele a envidia política contra quien sí posee trayectoria; se evidencia además una persecución política contra quien posee el respeto social que el poder no compra.
-El exárbitro FIFA denuncia que las barras acabaron con el fútbol familiar, exigiendo un retorno urgente a los valores originales.
-Butragueño pidió al celayense Germán para su despedida, validando un prestigio que ningún político cuestionado está en posibilidad de adquirir.
-La autoridad moral no se obtiene por decreto; Germán la tiene por su estudio y sudor.
-Arredondo es el nazareno inmortal del Bajío que hoy vence, con su legado educativo, a la constantemente señalada mediocridad de la administración local, en las redes sociales.
Su trayectoria no es obra de la casualidad, sino de una disciplina que le permitió debutar en 1996 y portar el gafete FIFA con una dignidad que hoy, en tiempos de ligerezas administrativas, parece una reliquia de integridad.
La historia de Germán es un relato de superación que desafía cualquier intento de denostación. Un árbitro que reconoce sus errores con la crudeza con la que él lo hace —como aquel pasaje de 2003 donde admite haber perdido el piso—, posee una calidad humana superior a la de cualquier burócrata que se escuda en mentiras.
Su impacto social es tangible: mientras algunos se dedican a la descalificación desde el poder, (https://www.metronewsmx.com/2026/04/sabe-german-arredondo-que-ya-se-fue.html ) Arredondo se ha dedicado a construir. Su colegio, fundado en 2013, celebró recientemente doce años de existencia, consolidándose como una institución que no se detuvo ni ante la pandemia, formando "nazarenos" bajo un estándar de profesionalismo que el sector amateur tanto necesita.
Resulta irónico que, mientras las encuestas de desaprobación ciudadana castigan a quienes llegan al poder por imposición o falsificaciones de documentos de estudios, el Salón de la Fama del Deporte Celayense abra sus puertas para inmortalizar a Germán. Su ingreso a este recinto de inmortales, junto a figuras como Robinson Castellanos, es el reconocimiento a un esfuerzo que no necesitó de títulos falsificados ni de ataques a instituciones para brillar.
Germán Arredondo llegó a las "grandes bolsas" internacionales porque su preparación fue real, su estudio de las reglas fue constante y su respeto por las personas han sido un eje de su formación personal.
El análisis de su carrera nos obliga a mirar de frente la realidad de nuestra gestión pública. La salida de un profesional de su talla de organismos como el SIDEC, bajo argumentos que intentan ocultar la que parece ser la envidia al mérito, no mancha al deportista, sino que exhibe la pequeñez de quien lo desplaza.
La autoridad moral de Arredondo emana de su capacidad para educar; su colegio no solo enseña la técnica de la diagonal en la cancha, sino el valor de la palabra dada. El respeto que le profesan figuras internacionales como Emilio Butragueño es la moneda de cambio que ningún político cuestionado podrá comprar jamás.
Germán Valentín Arredondo Ramírez es un gigante en un ambiente de hombres que a veces prefieren la sombra del engaño. Su legado como árbitro FIFA y como mentor de juventudes es un faro de lo que significa ser un verdadero celayense por residencia.
Germán opone contra los inexistentes argumentos de su cese y despido, el 100 por ciento de una trayectoria limpia, auditable y de servicio. Hoy, más que nunca, el fútbol y la sociedad del Bajío necesitan de su sencillez, de su "barrio" auténtico, de los orígenes de aquel árbitro "llanero" y de esa rectitud profesional que solo poseen quienes, a base de verdadero estudio y sudor, han conquistado el derecho de ser llamados maestros.
Del llano a la gloria: El ascenso de Germán Arredondo
Eugenio Amézquita Velasco:
Bueno, pues para quienes conocen el fútbol, conocen Celaya, estoy nada más y nada menos junto a un señorón del arbitraje internacional; ya no solamente estamos hablando en Guanajuato: internacional. Nuestro buen amigo Germán Valentín Arredondo Ramírez. Germán, qué placer.
Germán Arredondo:
No, la verdad, al contrario. Me enorgullece estar aquí en su programa, recomendado por mi gran amigo Lalo. De verdad, estar aquí en Pacharelas Aldo's, el lugar de las estrellas hoy. Soy un hombre privilegiado de la vida; aún a once, doce años casi de retirado del sector profesional, que este tipo de entrevistas vengan me hace sentir, pues, que algo hice bueno. Así, algo bueno sigue haciendo para estar aquí con ustedes. Gracias por la invitación.
Eugenio Amézquita Velasco:
No, estamos hablando de un árbitro que empezó de la manera amateur el veintiséis de octubre de mil novecientos ochenta y cuatro. Para mí el mes no se me olvida porque yo soy de un diez; yo nací un dieciséis de octubre, entonces pues el mes, ¿verdad? Y luego también en el mes, en el mismo mes de octubre, pero un día veintiuno de mil novecientos ochenta y nueve, se convierte en árbitro profesional y el seis de septiembre de mil novecientos noventa y seis, ya con gafete de FIFA, nada más y nada menos, ¿no?
Germán Arredondo:
Seis de septiembre del noventa y seis debuto en Primera División —Primera División, perdón— y el veintidós de septiembre de dos mil uno es su primer juego internacional con el gafete internacional en la ciudad de Morelia: el partido Morelia contra América. Y el primer juego internacional, ese es en Centroamérica: Honduras contra Costa Rica, allá en Centroamérica, es correcto.
La verdad es que, ¿qué se siente? Le repito, es una carrera que uno se hace, se forma. Mi padre es árbitro a nivel amateur; él, por sus regaños, por su insistencia, me hace árbitro yo a la edad casi de catorce años. Entonces, hoy tengo que agradecerle mucho a mi padre ese momento que yo no quería; hoy se lo debo de agradecer, que gracias a ese regaño, a esa invitación que él me hace, pues llegué a las Grandes Ligas, como se dice.
Germán Arredondo:
Llegar al sector profesional cuesta mucho trabajo, mucho trabajo. Hay que hacer cursos y ya uno entra al profesional como árbitro de Tercera División —o sea, como asistente de Tercera División— y dar el salto hasta Primera División pues cuesta bastante. Hay que seguirse preparando, capacitándose físicamente, que es lo más importante, teóricamente, y pues estar ascendiendo basado a una disciplina. El arbitraje es una profesión de mucha disciplina; mucha gente dirá que el árbitro nada más llega al campo dos horas antes y se va a su casa. No, un árbitro tiene una disciplina impresionante. Yo le comentaba a mucha gente, y no me dejará mentir aquí mi hija que ella se dio cuenta de eso: los días veinticuatro de Navidad o treinta y uno de Año Nuevo yo no estaba conviviendo con ellos, yo estaba dormido a las diez de la noche porque yo al otro día entrenaba.
Germán Arredondo:
Entonces era difícil, difícil, pero yo quería ser, yo quería ser árbitro profesional, quería llegar a las Grandes Ligas; y solamente esa, la disciplina, era la que me iba a llevar a ese momento, a ese lugar. Entonces, el haber llegado como árbitro profesional de Tercera División pues fue un logro muy grande, pero uno quiere llegar a Primera División. Y ya cuando uno va llegando, acercándose a esa cúspide, ya tiene en mente, pues, si uno llega a Primera División ya tenemos que dar el salto a nivel internacional. Todo es por paso, todo es por paso. Así como de Tercera subí a Segunda, de Segunda a Liga de Ascenso —lo que antes era Primera División A— y después de Primera División A a Primera División. Ya estando en Primera División es hermoso debutar en Primera División, pero uno ya se siente que puede lograr mucho porque ya trae experiencia, credibilidad, conocimientos... físicamente debe de andar uno al cien por ciento y uno le pega a lo que sigue, que es el arbitraje internacional.
Germán Arredondo:
También se da esa oportunidad de haber llegado. Me retiro con unas ganas inmensas de querer seguir, pero desgraciadamente una lesión me retira. Y dentro de todo ese rubro que le estoy diciendo, es hermoso que yo arbitré trescientos veintitrés juegos en Primera División; arbitré sesenta y seis partidos internacionales en cuarenta y cuatro países. O sea, que ha recorrido usted cuarenta y cuatro países, cinco continentes —nada más Australia me imagino—, todo bendito Dios. Y dice el dicho: "y todavía me pagaron eso por ir para allá". Mundiales, dos mundiales: Sub-17 Finlandia, Sub-20 Canadá.
Eugenio Amézquita Velasco:
¿Cuál podría decir Germán Arredondo, como árbitro, cuál fue su juego más difícil? El más duro, el que le costó más trabajo, que le causó más dolores de cabeza... ¿Hay alguno por ahí?
Germán Arredondo:
El que me pudo haber costado también mi carrera arbitral. El que me pudo haber costado, el que yo ya siendo árbitro internacional... o sea, el que uno llega a un nivel donde mucha gente dice "pierde uno el piso" y pues a lo mejor sí lo perdí, o me sentía "Juan Camaney".
Entrevistador:
Se mareó.
Germán Arredondo:
Sí, me mareé, me mareé yo. Fue en el año dos mil tres, yo tenía poco con mi gafete de internacional. Un partido muy conocido que ahorita que lo diga pues la gente lo podrá buscar todavía en Google, "googlearlo", y lo encuentra bien fácil porque es un juego muy conocido. Es un partido Pachuca contra Cruz Azul donde a Paco Palencia le abren la cara. Manuel Vidrio... y en ese tiempo Manuel Vidrio... tuvieron que meterle, ponerle treinta y tres puntadas en su cara; casi, casi le abrieron otra boca. Fue un arbitraje no malo: malísimo. Y sí me pudo haber costado mi carrera. Yo creo que merecido me lo tenía porque fue un arbitraje... casi, casi esa fue la cereza al pastel, fue el último error que cometí en el primer tiempo. Pero ya venía precedido de casi siete errores arbitrales en el juego; desde el primer minuto cometí errores y fue una bola de nieve que nunca la pude quitar, al contrario, se fue haciendo grande al grado que esa fue la cerecita al pastel.
Germán Arredondo:
Afortunadamente, como a los boxeadores les toca la campanita y pues tienen derecho a ir a agarrar aire, igualmente a mí se acabaron los primeros cuarenta y cinco minutos y me tuve que ir al vestidor a ver qué es lo que estaba pasando. La gente de experiencia se arropa, me arropa y me dice: "Germán, tú eres un gran árbitro, por eso lograste ganarte el arbitraje; no te vamos a decir, pero este partido te va a dejar mucha experiencia. Sí te van a castigar, pero tienes que terminar tus últimos cuarenta y cinco minutos de una manera bonita, que la gente olvide este mal momento de cuarenta y cinco minutos y hagas ser un arbitraje bueno". No sé si los jugadores dijeron "pobre cuate, ya déjenlo, ya no le protesten, ya no hagan cosas", pero el segundo tiempo fue totalmente diferente. No hubo error arbitral, terminé el partido bien. Me sancionaron nueve jornadas, nueve jornadas por ese pésimo arbitraje, pero me pudo haber costado mi carrera arbitral y merecido me lo tenía, la verdad, porque el arbitraje debe ser de gente que no tenga errores. No tenga errores porque hay competencia; en ese tiempo habíamos veinte árbitros en Primera División y nada más había nueve juegos, nada más, entonces casi doce árbitros se quedan en la banca.
Germán Arredondo:
Entonces yo no podía estar en un partido si yo tenía errores; yo sabía que iba a ser castigado. Hasta la jornada diez ingreso nuevamente, ya con mucha experiencia. Yo seguía entrenando; a mí no "vete a tu casa a descansar", no: vete a entrenar, capacitarse psicológicamente, ¿por qué te sucedió esto? Todo lo malo deséchalo, todo lo bueno quédate con ello. Y bendito sea el Señor, desde esa época —dos mil tres— hasta mi retiro en el dos mil diez, nunca más volví a tener un arbitraje de esa magnitud. Sí me equivocaba, una falta, pero eran cosas pequeñas, peccata minuta. Pero errores así, que fueron muy, muy vistos... y la verdad no di un arbitraje de calidad. Ese sucedió en el año dos mil tres, juego Pachuca-Cruz Azul. Repito: lo pueden todavía googlear y aparece bien claro, bien claro ese video y ahí está la acción. Este es el partido que yo podría decirle más marcado en mi vida. Tuve muchos partidos difíciles, pero ese sí fue el que yo sentía que me iban a correr.
Eugenio Amézquita Velasco:
No se vayan, estoy nada más y nada menos con un señor árbitro internacional, que su ombligo —y lo digo porque es original y de ahí está— es en Salvatierra: Germán Valentín Arredondo Ramírez. No se vayan.
El celayense que domó los clásicos y sedujo al "Buitre"
Eugenio Amézquita Velasco:
Bueno, estamos de regreso con Germán Valentín Arredondo Ramírez, un señor árbitro internacional guanajuatense, oriundo de Salvatierra, pero que la gente dice que es de Acámbaro, pero bueno, no importa; él es de Guanajuato y de la zona sur del estado. Y habíamos platicado del momento feo, del momento duro; en esta cápsula quiero preguntarle sobre el momento más bonito en su arbitraje de estos años y la escuela, esta escuela que lleva su nombre y que creo es de las mejores —por no decir la mejor— escuela de árbitros profesionales en la zona centro de México y del Bajío. ¿Cuál sería el momento más agradable en su arbitraje, el partido que más recuerde de esos?
Germán Arredondo:
Hay varios, hay varios, y podría ser pues mi debut en Primera División. Claro, ese es el mejor; es cuando uno llega a lo que uno luchó con la ilusión. Voy a Morelia, es fabuloso ese juego; un partido difícil, Morelia contra León, un clásico de aquí de la región. Dos equipos que en ese tiempo estaban atravesando por gran momento y pues es fabuloso, y me va muy bien y eso hace que yo continúe. Allá en el año noventa y seis, el destino me vuelve a dejar en esa ciudad de Morelia en el año dos mil uno, cuando debuto ahora como árbitro internacional, más bien porto mi gafete internacional por primera vez ahí en Morelia, en un partido Morelia contra América. Partido también muy difícil, era en la primera jornada y también este es... puede ser uno de los juegos que aquí lo tengo en la mente.
Germán Arredondo:
Y lógicamente pues el viaje internacional, el que tanto deseas. El salir a Guatemala, uno pensaría que está viajando a Australia porque ya que el vuelo traslada esa frontera uno dice "¡wow!, ya hice algo". Si viajar en el amateur a Moroleón, a Salvatierra, el árbitro se siente soñado, el viajar al extranjero mucho mejor. E ir a Honduras donde pues yo en mi vida pensé viajar, ir a Honduras, que a uno lo reciban como árbitro internacional como a un dios, la verdad. Nos dan todo, nos atienden de maravilla; de FIFA nos tienen un concepto muy, muy hermoso. Entonces viajar allá y ahora sí, como dice, "andar en las grandes bolsas" es bonito; y esos fueron mis tres partidos más hermosos que pude haber tenido por la ilusión de querer llegar.
Germán Arredondo:
Ya estando allí, pues los partidos que arbitro... arbitro tres clásicos del fútbol mexicano América-Chivas; arbitro tres clásicos de Tigres-Monterrey; arbitré dos clásicos de Chivas-Atlas, dos clásicos Chivas-Tecos. Arbitré todos los clásicos que pueden haber en el fútbol mexicano: Cruz Azul-América (dos clásicos), Pumas-América (dos clásicos). El único clásico único que me que arbitré fue León-Celaya en León, una sola vez León-Celaya en León. Aquí en Celaya nunca tuve la fortuna de arbitrar profesionalmente o competitivamente, pero sí arbitré un juego muy emocionante, muy hermoso, en la despedida del señor Emilio Butragueño. Allá en el año noventa y ocho arbitré su partido de despedida, que él me pide para que yo arbitre ese partido.
Germán Arredondo:
Y me pide porque, ahorita como usted lo dijo al inicio, soy de Salvatierra nacido pero soy registrado en Acámbaro, pero toda mi vida lo he hecho en Celaya, en Guanajuato. Y entonces todo el mundo me considera celayense; es más, en las transmisiones decían "el celayense Germán Arredondo". Entonces es eso: que Emilio Butragueño para su despedida no pidió árbitros de por allá, él dijo "a mí que me arbitre el celayense Germán Arredondo". Entonces es hermoso eso. Podrían ser todos esos partidos. A lo mejor cuando viajé a los mundiales Sub-17 y Sub-20 también es hermoso. Por eso le dije: son muchos los que hay, muchos los que hay que me dejaron muchas enseñanzas. Hermoso, maravilloso viajar al extranjero, convivir con mucha gente, culturas, religiones, costumbres, viajes...
Germán Arredondo:
Yo le decía a la gente: nosotros no íbamos a diversión, íbamos a conocer. Cuando teníamos el tiempo libre íbamos a conocer museos, claro, bibliotecas; no íbamos a conocer discotecas. Viaje cultural más bien, más que nada, cuando nos daban permiso los jefes de FIFA para ir para allá. Y pues, lo que sí yo siempre le dije: conocí todos los aeropuertos, todos los hoteles, todos los autobuses. El viajar y llegar a casa como Pedro Infante: "ya llegué vieja, voy vieja", porque nomás era llegar con una maleta y regresarte con la otra maleta porque tenías que viajar. Tenía esa gran fortuna. Yo tengo a mi hija de treinta años, mi hijo el mayor de treinta y un años, mi otro hijo de veintinueve años... yo no los vi crecer. Yo lo digo de broma, no sé si sea verdad, pero yo le digo que yo creo que le decían a su mamá: "¿y este señor quién es?".
Germán Arredondo:
O sea, pues llega y llena el refrigerador, ¿pero quién es? Porque yo no tenía oportunidad de convivir con ellos, era muy difícil porque andaba en la cúspide de mi carrera. Y el dejar eso que a mí me apasionaba y dejar a mi familia... yo podrá decirle a la gente: "qué orgulloso fuiste nada más por ti", pero pues yo tenía que darle un modo de vida a mis hijos bonito y yo sabía que tenía que trabajar; y si dejaba de trabajar pues nunca voy a darle el modo de vida que les di a ellos. Entonces hoy debo estar agradecido. Tengo a mis tres hijos, a mis tres nietos maravillosos —uno de cada hijo— y la verdad me siento un hombre privilegiado de la vida. El arbitraje me dio más de lo que yo creo que yo merecía, que se me pudo haber quitado en ese partido en el dos mil tres.
Germán Arredondo:
Pero me dio oportunidad de convivir siete años más hasta el dos mil diez. En mi retiro, el diez de abril del año dos mil diez fue mi retiro, mi último partido en Primera División; el partido fue Monterrey contra San Luis. Fue el último día que colgué mis tenis a nivel profesional, que guardé el silbato a nivel profesional, que guardé las tarjetas a nivel profesional. La verdad, debo de agradecerle a Dios y a la vida que me haya retirado en ese momento. Sí me deprimí, pero debo agradecerle porque los tiempos de Dios son perfectos. Claro, algo había para mí en un futuro que hoy estoy privilegiadísimo: estoy trabajando en un lugar muy bonito, estoy haciendo lo que tanto me apasiona que es el deporte. Y la verdad, ese arbitraje para mí es maravilloso.
Germán Arredondo:
Las tarjetas que digo porque siempre traigo unas —espero que no se le haya— son las que guardé. Estas ya las traigo aquí para alguien que se las quiera ganar también. Mira, aquí están, son las tarjetas que utilizaba en Primera División. Esas son las tarjetas que traigo ahí; trae todo mi nombre, de dónde soy y todo. Son tarjetas muy, muy bonitas que la gente las guarda de recuerdo. Las voy aquí a enfocar: vean ustedes, trae ahí amonestados de uno y otro equipo, quiénes anotaban los goles... y esta, que es la más fea, esta es la más fea porque es la de expulsión.
Eugenio Amézquita Velasco:
Caramba, no, vamos a tener que alargar un poquito más las cápsulas porque yo les decía que en esto íbamos a platicar de la escuela, pero nos acaba de hablar de lo más hermoso que ha sido para él el fútbol como árbitro. No se vayan, estoy nada más y nada menos con un señorón del fútbol mexicano, el árbitro Germán Valentín Arredondo Ramírez, árbitro internacional celayense. Soy Eugenio Amézquita y esto es Guanajuato Desconocido.
La regla 18 no existe: La cruzada de Germán Arredondo por la cátedra
Eugenio Amézquita Velasco:
Pues estamos de regreso otra vez con Germán Valentín Arredondo Ramírez, señorón del fútbol mexicano, árbitro internacional guanajuatense, páranos desde Celaya, patos de Acámbaro, pues Salvatierra, él es guanajuatense con mucho orgullo. Don Germán, nos brincamos a esta cápsula para hablar, decía que de algo que yo que también es su amor, su escuela, su escuela. ¿Por qué nace esta escuela? ¿Cómo nace?
Germán Arredondo:
Nace porque pues siempre uno tiene esa ilusión, el entrenador tiene pues una ilusión de seguir siendo entrenador, el maestro después a lo mejor poner algún tipo de academia, escuela o algo. Yo en este caso yo veía que el arbitraje en sí de mi pueblo, que es el que más amo, que es Celaya, estaba en un momento muy difícil atravesando con gente que pues sí se preparaba pero pues a libre albedrío. Decido formarlo allá en el año dos mil trece, el colegio dos mil trece, forma un colegio bien fundamentado, nueve años ya entonces. Bien fundamentado donde el colegio pues debe de estar registrado ante federación.
Germán Arredondo:
Aquí en Celaya hay creo que en este en la actualidad seis colegios, eh, es mi colegio es el único que está afiliado o federado a la federación. Entonces son árbitros que los capacito yo, son árbitros que les digo que lo primerito que deben de tener es una buena actitud, que nosotros vendemos un servicio y el servicio si lo ofrecemos mal por lo general no nos lo vuelven a comprar. Entonces este es en ese año, capacitar a a a esos árbitros fue difícil porque íbamos iniciando. Hoy ya es bonito porque la mayoría de los árbitros ya no necesitan que Germán Arredondo atrás de ellos, ya ellos se manejan solitos y tienen mucha experiencia. Pero pero hay hay algo que bueno ahora sí que me disculpen nuestros amigos árbitros.
Germán Arredondo:
Y sobre todo también mi hermano Tomás Amézquita que creo que también es árbitro, bueno fue árbitro y anduve ahí correteando por las canchas y creo que contemporáneo generacional. Sí es de mi generación en aquellos años y estamos hablando más de treinta y tantos años que nos conocemos y por ahí él andaba en otro colegio yo andaba en otro y pues éramos rivales pero pero en el campo ya por acá siempre nos saludamos muy bien. Bueno pero sí me queda a mí claro que digo yo jugué fútbol, no soy no fui nunca pero jugué fútbol pero sí a veces se había la queja: oye ese cuate qué mal arbitraje se aventó y los dos equipos ¿eh? O sea los dos quedaban como como molestos no tanto porque les hubiera dado sino por el ambiente que creó en la cancha.
Eugenio Amézquita Velasco:
Luego la mala imagen, el mal ejemplo, este eh no corren, no se mueven, no buscan sus diagonales pues en la cancha precisamente para estar al momento de la jugada. Eh a veces el árbitro corre más que el mismo futbolista, no no va detrás del balón.
Germán Arredondo:
No, es correcto, está y y es como constante movimiento porque un defensa se puede quedar parado, el árbitro no se puede quedar parado tiene que estar en la jugada aunque y y digo a veces tienen los asistentes, los abanderados, este pero ¿qué pasa cuando un árbitro se porta de esta manera? Este es la falta de capacitación, es la falta de seriedad, es la falta de responsabilidad, de profesionalismo aunque sea un jueguito llanero pero la falta de y sí cobra. ¿Qué pasa cuando sucede este tipo de cosas don don don cuando están cuando están en el sector aficionado? El el árbitro por lo general quiere que le llegue el dinero pero de a gratis, de a gratis. Es más, si quisieran llevárselo a su casa el dinero y no arbitrar pues para ellos sería mucho mejor.
Germán Arredondo:
Y no me no me duele decirlo, no puedo tapar el sol con un dedo, así es la realidad. Acabo de dar un curso en Jerécuaro que agradezco al municipio de Jerécuaro donde hubo un árbitro que me comentan, un árbitro que le dijeron eh mañana acuérdate que tienes que ir a la capacitación de Germán y el árbitro amateur les dijo: no todo lo que él va a decir yo ya lo sé mira tú. Decía yo dije "wow eh qué bueno". Otro árbitro internacional: "qué bueno". Dije "qué bueno". Entonces así como él hay muchos, miles miles que dicen ¿para qué me capacito? Sí yo ya sé. Yo tengo treinta y ocho años de árbitro, diariamente yo agarro un segundo las reglas de juego o me meto al internet para ver qué modificaciones hay en la regla. El árbitro que no está capacitado en la actualidad está mal mal mal.
Germán Arredondo:
Entonces el que el árbitro tenga problemas como lo que usted comenta es porque no se capacitan, sí pero también hay un hay un problema muy fuerte. Si el árbitro no se capacita ¿usted cree que se capacite el espectador, el futbolista, el directivo? Tampoco se capacita a ver el juego. Entonces eh yo creo que si el árbitro tuviera un poquito más de conocimiento de reglas eh reglamentariamente podemos acabar una protesta reglamentariamente porque un árbitro cualquier momento que uno le diga: ¿sabe qué señor la regla me indica la regla dieciocho me indica este hecho o así lo han hecho?, y los jugadores se quedan callados pensando que la regla dieciocho y en el arbitraje no hay regla dieciocho.
Germán Arredondo:
Entonces desconocimiento de regla y jugadores podrían decir: a ver señor con todo respeto si no hay regla dieciocho ¿por qué me dice eso? Pero hay jugadores hay árbitros perdón que dicen eso y el jugador se queda callado y el árbitro lo dice porque tampoco él conoce las reglas de juego entonces eh es fácil engañar a un jugador cuando uno le habla de reglamento pero no se trata de engañar se trata de inculcar y y este a que ellos conozcan las reglas de juego entonces se lo comento es un grave problema a nivel amateur, un problemita muy fuerte porque el árbitro no se capacita. No se capacita porque no quiere estar en un aula tres cuatro horas, ellos quieren arbitrar y mándame el dinero.
Germán Arredondo:
Un árbitro en una en un colegio amateur lo primerito que que cuando le dan la cédula lo primerito que debe de ver es dónde le toca, a qué horas le toca, quiénes son los equipos, y el árbitro lo permito que de es le da la vuelta y a la vuelta trae los dos recibos de de pago a trescientos cincuenta trescientos cincuenta setecientos a todo dar. Y le repito no me duele decirlo pero es la verdad, cuando de primero prepararse para el juego que van y después lo siguiente ya viene por por añadidura, viene de que eh hay jugadores o o entrenadores que llegan y dicen "señor Germán ya le van trescientos pesos más por su gran arbitraje".
Eugenio Amézquita Velasco:
Claro, pero es consecuencia del trabajo ¿no? No porque está esperando que se los den.
Germán Arredondo:
No claro, entonces es bonito. Sí si por ejemplo supongamos que yo soy un árbitro está viendo este esta transmisión este video y dice "oye yo quiero entrar a la escuela del maestro Germán de don de don Germán Valentín Arredondo Ramírez este ¿hay algún número de WhatsApp que lo pueda contactar para inscribirme para pedir informes ¿hay algún número?".
Germán Arredondo:
Sí sí lo tenemos eh eh ahorita se lo comento cuál es, sí les digo un poquito cómo es eh le dije en el año dos mil trece sí recluté árbitros porque necesitaba y se capacitaron árbitros. En la actualidad ahorita el colegio tiene puros árbitros ya capacitados. Quitamos la que tú vente a un colegio y yo te yo te enseño y yo te saco a arbitrar porque las ligas requieren árbitros que ya vayan preparados para eso. Pero sí si hay alguna persona que pueda yo me acerco a él o él se acerca a mí y yo empiezo poco a poco lo podré citar en la casa "vente para acá y platicamos de regla del juego poco a poco pero no en el colegio en sí".
Germán Arredondo:
Aparte la pandemia nos ha obligado a no hacerlo eh de manera presencial lo hacemos de manera ahora virtual pero a los árbitros que yo ya tengo ya los tengo ya sé que ellos ya ya solté al niño ya el niño se se maneja solito ya no hay necesidad de estar frente frente a él para decirle que haga. Entonces esa esa persona que tenga intención de pertenecer al colegio que se llama Colegio de Árbitros Señor Germán Arredondo eh es mi teléfono es 461 5 5617 ahí me marcan si no les contesto un mensajito aparte para saber quiénes sabemos cómo están ahorita las cositas en los teléfonos. Les marco ¿sabe qué quiero pertenecer a su colegio? Yo con todo gusto los asesoro los llamo platicamos y con todo gusto me encantaría eh que mi colegio tuviera en algún momento de la vida un árbitro en primera división.
Germán Arredondo:
Por ahí tenemos dos árbitros que están en el sector profesional ya en tercera división. Tuvimos un árbitro que está estuvo en segunda división eh desgraciadamente una lesión lo margina de estar eh avanzar pero sí me gustaría algún día que esos dos árbitros que ahorita tengo en tercera en próximamente cinco años puedan estar pues ya pisando los talones a los árbitros de primera división me sentiría orgullosísimo de haber formado ese colegio y dos y dos árbitros que hayan estado por allá. Y si no pues tengo cincuenta y tres años de edad a lo mejor cuando tenga ochenta o noventa años por ahí ver a un árbitro ya metido en en las grandes ligas en las grandes bolsas.
Eugenio Amézquita Velasco:
No se vayan estoy con el maestro porque no no encuentro otra palabra el maestro árbitro Germán Valentín Arredondo Ramírez árbitro internacional profesional ya se los dije pues es de Celaya Salvatierra de Acámbaro donde ustedes quieran pero un gran árbitro eso no es ni de aquí ni de allá está. Soy Eugenio Amézquita y están en Guanajuato Desconocido.
Las "barras bravas": El cáncer que dinamitó el futbol familiar
Eugenio Amézquita Velasco:
Vamos a nuestra última cápsula porque don Germán es gente ocupada, don Germán Valentín Arredondo Ramírez, árbitro profesional internacional con gafete de FIFA retirado, pero eso no le quita el gafete, él sigue siendo árbitro desde el corazón. El tema más pesado que hay ahorita es el de la violencia en las canchas, ¿no? Y bueno, a mí me dio la impresión, me da la impresión de que en algunos lugares del país hay gente ajena al fútbol que se mete a los grandes partidos para reventar la plaza, que sea sancionada y si es posible que le quiten la acreditación para jugar en primera división sus equipos, mejor. Esa percepción es la que yo tengo, no sé usted qué me puede decir de esto y además si esto también es consecuencia en algunos casos la violencia de los alegatos por desconocer reglas, por no saber cómo se debe de jugar el fútbol. Gracias maestro.
Germán Arredondo:
Sí, son, yo creo que comparto la misma opinión que usted tiene pero quiero empezar un poquito de que la culpa la han tenido los mismos federativos. Desde que se inventaron las barras en el fútbol mexicano se acabó el espectáculo en la cancha. Las barras son un ejemplo, sabemos de dónde viene, de Sudamérica, de allá hasta el final, y sabemos que ellos lo que vinieron a traernos aquí fueron puros problemas. Aquí debe haber porras de porristas, la típica chiquitibum a la bim bom bam, nada más, ¿no? O las que hacen: denme una R, deme una A, no sé, pero ya lo que ellos van y dicen a la tribuna, que en la tribuna la mayoría son obscenidades, son cosas que no deben de ser, ejemplos muy malos.
Germán Arredondo:
Yo publiqué en las redes sociales que tenemos la costumbre de traer cosas malas. ¿Por qué no agarramos ahora lo que anteriormente nos hizo buenos, regresar a los orígenes, a las cosas, a la honestidad, a la cosa buena? ¿Por qué no lo regresamos? ¿Por qué siempre tenemos que estar viendo la cosa mala? Socialmente estamos muy mal y esto se ha trasladado al fútbol, desgraciadamente los directivos aceptaron eso y ahí está la consecuencia de esto. Si hay barras, si hay gente que va al campo y comulgo con usted lo que comenta, que nada más van a hacer problemas, para a lo mejor ya son ya son pagados por gentes para que hagan problemas y afecten el aspecto deportivo del equipo, y fue lo que creo que sucedió en Querétaro.
Germán Arredondo:
Yo conozco la gente de Querétaro, conozco yo arbitré muchas veces en Querétaro, pero nunca vi gente tan mala como ese día. Hubo gente muy mala y yo siento que esa gente no era de Querétaro, yo siento que era de otro lado porque la gente de Querétaro yo la conozco. No, yo nunca tuve un hecho fuerte, yo nunca suspendí un partido y había pues estadios llenos, hoy no hay una capacidad al cien por ciento. Entonces creo pensar que fue premeditado, premeditada esa situación, pero vuelvo a repetir, problema o más bien el que hizo todo esto fueron los directivos. Ojalá y tengan un poquito ellos ya de experiencia y saquen que esto está muy mal. El fútbol mexicano es tan bonito, es ver a las familias en el terreno de juego, ver al niño con el papá, con la mamá, con la abuelita, es muy bonito.
Germán Arredondo:
Y ver lo que vimos allí, un niño sin camisa, quitarle el padre la camisa a lo mejor para que no lo identificaran que era del equipo que estaba siendo agredido, es muy triste salir corriendo. Yo no quisiera imaginarme haber ido con mi hijo ahí, con mi perdón con mi nieto, y haber salido corriendo por algo que no es. Yo voy a ver un espectáculo y fueron a ver cosas que no es, muy triste. Entonces sí, yo invito a la gente, invito a la gente que vayamos a apoyarlo, que si gana el equipo rival y gana el equipo rival por un error arbitral, eso es el fútbol, el fútbol es de errores, es de aciertos, y si gana el equipo que no es el tuyo por un error del árbitro, no pasa nada. Algún día en la vida te devolverá que tu equipo gane por un error arbitral.
Germán Arredondo:
Y eso es también, no creo que te bajes al campo, felicites al árbitro y le digas gracias por ese error, no. Son situaciones que se tienen que dar en el campo y ojalá regresemos a eso bonito. Yo me acuerdo todavía ver en estadios y el típico, pues ahí está en el mundial ochenta y seis, ¿no?, hay una persona que dice una porra chiquitibum a la bim bom bam, chiquitibum a la bim bom bam porque todavía eran ese tipo de cosas. Las barras empiezan a llegar casi en el año noventa y cinco, noventa y seis aquí a México y se hacen fuertes en el año dos mil, dos mil aquí es cuando se hacen fuertes. Ojalá se eviten ya ahorita que los federativos inculcaron que ya no debe haber barras, que ya no debe haber nada, pero que si no no cambien su opinión porque si no el fútbol mexicano va a caer. Lo que sucedió un tiempo en Holanda con los hooligans, así es, los hooligans entonces, desorden, desorden en Centroamérica, sí, en Centroamérica es igual ¿no?
Germán Arredondo:
Aquí México no habíamos vivido esto, no habíamos vivido y es muy triste, es muy triste. El fútbol es tan bonito de verdad, es una pasión tan hermosa que gana el que tiene que ganar, el que hizo las cosas bien, el que metió más goles que el rival, pero también gana porque fue el que a lo mejor fue beneficiado por un error arbitral. Yo siempre lo he dicho, el error arbitral siempre va a existir. El árbitro decide con el sentido del cuerpo humano que es el más fácil de engañar, que es la vista. Así es, yo siempre lo he dicho, si el árbitro no decidiera con eso y no se equivocara, es como el mago. El mago pues no nos hace magia, el mago nos hace trucos, nos hace trucos, y el árbitro con esa mirada, con esa vista es con lo que trabaja.
Germán Arredondo:
Y si ya pasó por ahí enfrente un futbolista y le tapó la acción, por lo general se va a equivocar, y yo siempre lo he dicho, el árbitro tiene una perspectiva. El árbitro va corriendo hacia allá y la toma de televisión la que nos da el error siempre la toma viene de allá para acá, así es, y es cuando se ven los errores porque nadie está tapando al árbitro, siempre lo tapan. Y le voy a ser sincero, yo me equivoqué miles de veces porque me taparon jugadores, no por desconcentración, me taparon jugadores. Y ahí sí quiero hacerles bien claro a toda la gente: vayan, diviértanse. Ahorita últimamente va a jugar aquí Celaya otra vez una fase de liguilla, vayan, échenle porras al Celaya, no hagan lo que hacen en otros países, vayan y diviertan a la misma gente con sus gritos, con sus cánticos, pero no vayan a hacer desórdenes.
Germán Arredondo:
Celaya tenemos una gran afición que ojalá y tengamos próximamente algún día otra vez nuevamente primera división.
Eugenio Amézquita Velasco:
Maestro, un placer esta entrevista, yo sé que también muchos futbolistas lo van a disfrutar y quiero agradecerle que haya venido aquí a Pacharelas Aldo´s, el lugar de las estrellas, con nuestro buen amigo el Chino Moreno, super amigazo suyo y usted amigo de él. Es un placer y ni la primera ni la última vez por aquí vamos a estar.
Germán Arredondo:
Yo les agradezco señor Amézquita de verdad, a mi gran amigo Lalo que tengo más de treinta y cinco años de conocerlo. Yo lo vi arbitrar, un jugadorazo en el campo, era un jugadorazo, hoy tiene este gran negocio desde hace años y de verdad siempre hemos sido amigos muy muy respetuosos. Vengan a Pacharelas Aldo´s, cómanse unas ricas pacharelas, vénganse en familia, aquí los espera mi gran amigo Lalo y de verdad agradecerle a usted esta oportunidad que me da y como bien lo dice, que no sea la primera.
Eugenio Amézquita Velasco:
No no no, Metro News y Guanajuato Desconocido son su página y a sus órdenes maestro, muchas gracias, muchas gracias, muy buenas noches. Soy Eugenio Amézquita, y esto es Guanajuato Desconocido. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido
Para realizar un análisis objetivo y profundo sobre el actuar del alcalde de Celaya, Juan Miguel Ramírez Sánchez, es necesario desglosar su narrativa no solo como un estilo personal, sino como una herramienta política que impacta la institucionalidad, además del lenguaje corporal que en la reciente rueda de prensa del 6 de abril de 2026 evidenciaría varias actitudes del alcalde
En los últimos meses, Metro News y los medios de comunicación locales han documentado contradicciones y el uso recurrente de frases para matizar errores. Esto tras el despido del exárbitro mundialista y acreditado ante la FIFA, Germán Arredondo, de su cargo en SIDEC, sin mencionar en lo más mínimo las razones de ese despido
Frases como "de esas tonterías que digo luego", recientemente vertida en la rueda de prensa donde dio a conocer ese despido y las expresiones contra la directora del Sistema del Deporte en Celaya, funcionan como un mecanismo de defensa psicológica y política. Al etiquetar sus propias declaraciones como "tonterías", el alcalde buscaría, según él, reacciones en la prensa y en los celayenses, que curiosamente lejos de lograr su cometido, lo exhiben aún más.
Esa frase "de las tonterías que digo luego", buscaría inmunidad ante el error. Si él mismo se define como alguien que no siempre debe ser tomado en serio, intentaría neutralizar el costo político de sus mentiras o imprecisiones.
El problema es que estaría cayendo en la ya de por sí agravada minimización de la investidura. Al degradar su propio discurso, degradaría la seriedad del cargo. Un alcalde que admite decir "tonterías" enviaría un mensaje de que la palabra oficial en Celaya es volátil y carece de rigor técnico. Ese mensaje al parecer ya lo tendría bien captado cada celayense y su propio equipo
La mentira y la contradicción como estrategia, creando incertidumbre jurídica, se mostraría cuando señalaba que por el tema de la pirotécnica tendría que meter a la cárcel a los sacerdotes, para luego decir que no metería a la cárcel a feligreses y sacerdotes.
Y el tema se agrava cuando la mentira se hace instrumental; como señalan los editoriales citados, no se trata solo de errores, sino de afirmaciones categóricas que luego son negadas. Esto generaría incertidumbre económica y jurídica para sectores y la población misma, quienes no tienen certeza de si los acuerdos con el Primer Edil tienen validez legal o son "ocurrencias" del momento.
El alcalde utilizaría un léxico informal para proyectar cercanía, pero el análisis de su lenguaje paraverbal -tonos y gestos- revelaría lo que se denomina "suficiencia populista"
Juan Miguel Ramírez estará mostrando también desprecio por las formas. Decir que los funcionarios se enteran de sus despidos por la prensa ("como siempre lo hago"), mostrará una carencia de respeto por los procesos humanos y administrativos.
El sarcasmo es un muro que impide la rendición de cuentas. Ante preguntas difíciles sobre su gabinete o seguridad, recurriría a la broma para desviar la atención de su falta de datos técnicos.
¿Qué carencias profundas se demostrarían de Juan Miguel Ramírez Sánchez?
Objetivamente, el actuar de Juan Miguel Ramírez Sánchez bajo este patrón de comunicación evidencia estaría mostrando una carencia de autorregulación. Un "líder" que no puede controlar lo que dice ("digo cosas que no quiero") mostraría una debilidad en la gestión de crisis y en el control de su propia narrativa.
Otra de las carencias que se estaría mostrando es la carencia de ética política. La mentira documentada por la prensa no se presenta como un error de datos, sino como una herramienta para ganar tiempo o evadir conflictos inmediatos, lo que erosiona la confianza ciudadana.
A esto se suma la carencia de servicio profesional. El desconocimiento de nombres, cargos y procedimientos técnicos -sustituido por anécdotas- sugeriría que el alcalde prioriza la política de imagen sobre la gestión administrativa eficiente.
El alcalde de Celaya habría sustituido la certeza institucional por la espontaneidad calculada. Su manera de hablar no sería producto del azar; sería, más bien, es una forma de ejercer el poder donde la verdad es secundaria frente a la narrativa del momento. Esto dejaría mucho que desear en términos de estabilidad para el municipio, ya que una administración que se basa en el "dice que dijo" termina por paralizar la confianza de los sectores que requieren reglas claras para operar.
El análisis de la información de los medios digitales periodísticos -específicamente de Metro News MX- confirma que la recurrencia en estas expresiones ha pasado de ser una anécdota a ser el sello de una administración que evade la rendición de cuentas mediante la confusión deliberada.
El lenguaje corporal del alcalde en la rueda de prensa del 6 se abril de 2026
Analizar el lenguaje corporal de una figura pública en un momento de crisis requiere observar la congruencia entre lo que dice y cómo se mueve. En el video de la rueda de prensa del alcalde el 7 de abril de 2026, el comportamiento del alcalde Juan Miguel Ramírez Sánchez ante las preguntas sobre Germán Arredondo y los cambios en el SIDEC puede describirse como una mezcla de desparpajo disruptivo y evasión defensiva.
Más que una burla malintencionada, el alcalde utilizaría el sarcasmo y la auto-ironía para restarle peso a la gravedad administrativa de sus decisiones. Al decir frases como "les voy a decir una tontería, de esas que digo luego", utilizaría una sonrisa que busca complicidad con la prensa, intentando normalizar la falta de rigor técnico.
Al referirse a Arredondo no por su nombre, sino como "el que pita", su lenguaje corporal -encogimiento de hombros ligero- proyectaría que el funcionario es prescindible o intercambiable, lo cual denotaría una actitud de superioridad jerárquica que raya en lo despectivo.
A pesar de su aparente calma, existirían "fugas" no verbales que delatarían incomodidad cuando los periodistas lo acorralan sobre si ya notificó al afectado. Se observa un aumento en el movimiento de las manos o el ajuste de su postura en la silla cuando se le pregunta directamente "¿Ya le notificó?". Sería un gesto de adaptación para liberar tensión.
El parpadeo y pausas largas. Antes de confesar que Arredondo se enterará por la prensa, hay un breve silencio y una mirada hacia abajo. En psicología del lenguaje corporal, esto podría indicar un procesamiento cognitivo de "control de daños"; estaría midiendo qué tanto puede revelar sin meterse en un problema legal mayor.
La "confesión cínica" se daría cuando dice "se va a conocer ahora por la prensa, como siempre lo hago", su tono de voz es plano, casi orgulloso. No hay rastro de culpa. Esto describiría a un líder que ha decidido que su estilo personal -el "barrio"- está por encima de los protocolos.
El uso repetido de "este..." o "eh..." al tratar de recordar los nombres de los nuevos funcionarios -Germán Vázquez vs. Germán Arredondo- mostraría una desorganización mental o una falta de preparación real sobre los expedientes técnicos de su propia gente.
El alcalde se muestra evasivo. Su lenguaje corporal comunicaría: "Yo mando aquí y las reglas de etiqueta administrativa no me aplican". Una especie de "y no me vengan que la ley es la ley".
La descripción más precisa sería "suficiencia populista", una actitud donde se siente tan seguro de su conexión con "el pueblo" -el barrio- que se permite ser descuidado, informal y hasta cruel con sus subordinados frente a las cámaras, donde asumiría que esa transparencia —aunque sea legalmente torpe— le suma puntos de autenticidad ante su base electoral.
Se nota burlón hacia la formalidad del cargo y nervioso solo en la precisión de los datos técnicos, los cuales intenta cubrir con anécdotas o frases pintorescas para desviar la atención de los reporteros. #MetroNewsMx
-Demuelen concreto recién colocado en calle Costa Rica para reparar una fuga de agua ignorada durante la obra.
-La Ley de Obra Pública de Guanajuato obligaría a la constructora a reparar daños por omitir defectos previos.
-El rompimiento de pavimento nuevo evidenciaría nula comunicación entre Obras Públicas y JUMAPA en Celaya.
-Contraloría debería investigar al supervisor de obra por autorizar el colado sobre una fuga de agua activa.
-La demolición de infraestructura nueva generaría un doble gasto en maquinaria y materiales.
-El municipio de Celaya debería ejecutar la fianza de vicios ocultos ante la falla estructural en la calle Costa Rica.
-Debería ser evaluada la responsabilidad de funcionarios, si se recibió una obra con fallas técnicas visibles en la Latino.
La administración de Juan Miguel Ramírez Sánchez parecería haber inaugurado una nueva modalidad de obra pública en Celaya: la infraestructura efímera. Lo ocurrido en la calle Costa Rica de la colonia Latinoamericana no es un error de cálculo, sino loq ue podría ser llamado un monumento a la negligencia coordinada.
Desde septiembre de 2025, se arrastra una narrativa de promesas incumplidas en la Latino. Mientras el discurso oficial hablaba de "informes de gobierno" y resultados tangibles, la realidad en las calles era de polvo y parálisis. Hoy, esa parálisis ha mutado en algo peor: el despilfarro cínico.
Enterrar una fuga de agua bajo toneladas de concreto hidráulico, ignorando las advertencias directas de los ciudadanos, parecería un acto de sabotaje al erario. El argumento de que "era competencia de JUMAPA" es una bofetada a la inteligencia de los celayenses; para el ciudadano, el gobierno es uno solo y su dinero no debe ser el precio de la falta de comunicación entre directores que despachan a unos metros de distancia.
Las imágenes del 6 de abril de 2026, con maquinaria pesada destruyendo el pavimento recién colocado, son la metáfora perfecta de una gestión que ha perdido la brújula y la moral. Se destruye lo que se acaba de construir porque se prefirió la simulación de la entrega por encima de la calidad de la obra.
Esta "administración de ocurrencias" y de "falta de barrio" para lo técnico, está condenando a Celaya a vivir en una obra eterna. Si la Contraloría no actúa con mano dura, el mensaje para las constructoras y para los funcionarios es claro: en Celaya se puede pavimentar sobre el lodo, cobrar, demoler y volver a cobrar, todo bajo el amparo de una supervisión de Obras Públicas que parecería ser cómplice por omisión.
La calle Costa Rica ya no es solo una vialidad; parecería una escena del crimen administrativo. Cada hora-hombre y cada litro de combustible invertido en romper el concreto que costó miles de pesos a los contribuyentes, sería una prueba de que la técnica ha sido desplazada por el capricho político. El "barrio" que tanto presume el alcalde no se ve en las calles de la Latino; lo que se vería sería el abandono, la ineficiencia y el olor a concreto roto por la soberbia de no querer escuchar a quien vive ahí.
La situación jurídica del hecho y la situación de responsabilidades
Este hecho en la calle Costa Rica esquina con Avenida México no es un accidente, es la crónica de una negligencia anunciada y documentada por los vecinos. Desde una perspectiva legal y administrativa, se configura un escenario complejo de responsabilidades compartidas.
La situación se rige principalmente por la Ley de Obra Pública y Servicios Relacionados con la Misma para el Estado y los Municipios de Guanajuato. Esta regula los contratos, la ejecución, la supervisión y las garantías de las obras.
La Ley de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos del Estado de Guanajuato. Esta define las faltas en que incurren los funcionarios por omisión o negligencia. y el Código Civil para el Estado de Guanajuato, establece las bases para la reparación del daño y la responsabilidad contractual.
Aunque la empresa alegaría extraoficialmente que la fuga era competencia de JUMAPA, legalmente no está exenta. Al pavimentar sobre una fuga conocida, la empresa ocultaría deliberadamente un defecto estructural. Esto invalidaría cualquier argumento de "entrega de buena fe". La ley la obligaría a reparar el daño a su costa, incluyendo la demolición del concreto nuevo, la reparación hidráulica y la nueva pavimentación.
Como experta en construcción, la empresa sabría que el agua dañaría el concreto y la base. Proceder con la obra es un acto de negligencia grave. La fianza de vicios ocultos y cumplimiento debería ser ejecutada inmediatamente por el municipio.
La responsabilidad del Municipio y la supervisión de Obras Públicas
Aquí radica el núcleo del problema administrativo. El municipio es el "ente contratante" y tiene la obligación de vigilar cada etapa.
Las imágenes de la demolición de concreto nuevo son la prueba irrefutable de que la supervisión de Obras Públicas Municipales falló estrepitosamente. O el supervisor no estuvo presente, o ignoró los reportes vecinales y dio el visto bueno para pavimentar.
El supervisor de obra y sus superiores jerárquicos -Director de Obras Públicas- incurrirían en una falta al no salvaguardar el patrimonio municipal. Habrían autorizado el vertido de concreto —un gasto de miles de pesos— en una zona que sabían que fallaría.
La excusa de la "competencia" es administrativamente improcedente. Obras Públicas debería detener la pavimentación y coordinar obligatoriamente con JUMAPA la reparación antes de cerrar la calle. Al no hacerlo, el municipio se vuelve corresponsable del daño patrimonial.
El rompimiento del concreto nuevo el 6 de abril de 2026 expone una dolorosa realidad administrativa en Celaya. Muestra que no hay comunicación efectiva entre las dependencias municipales -Obras Públicas y JUMAPA-. Operan como islas, dañándose mutuamente y afectando al ciudadano.
Es evidente la presión por entregar la obra "terminada" —quizás por tiempos electorales o de presupuesto— por encima de asegurar la calidad y durabilidad. Prefirieron "tapar" el problema que resolverlo.
Demoler una obra recién pagada es un acto de despilfarro. Se gastaron miles de pesos en concreto, horas-hombre y maquinaria para pavimentar, y ahora se gastará una cantidad similar para demoler, reparar y volver a pavimentar. Es un doble gasto innecesario derivado de una mala decisión.
¿Y la Contraloría? ¿Qué le correspondería realizar?
A la Contraloría Municipal le corresponde actuar no solo como un ente de vigilancia post-obra, sino como el auditor de la legalidad de los procesos administrativos en tiempo real. Ante los hechos documentados en la calle Costa Rica y el historial de obras en la colonia Latinoamericana, la ruta de acción obligatoria de la Contraloría debe ser profunda y sancionadora.
Debe realizar una inspección física inmediata para certificar la demolición del concreto nuevo. Esto sirve para documentar el daño patrimonial causado por el doble gasto de materiales y maquinaria.
Identificar quién fue el supervisor de Obras Públicas encargado de esa zona. Se debe determinar si ignoró deliberadamente las advertencias vecinales sobre la fuga antes de autorizar el colado de concreto o si acaso tuvo el cuidado de acercarse a revisar y preguntar.
Iniciar procedimientos contra los funcionarios de Obras Públicas y, de ser necesario, de JUMAPA, por la falta de coordinación que derivó en la destrucción de infraestructura nueva.
Ordenar la retención de cualquier pago pendiente a la constructora y exigir la reposición total del tramo bajo la fianza de vicios ocultos, asegurando que el municipio no pague dos veces por el mismo metro cuadrado.
Si la obra ya fue recibida oficialmente como "terminada" —como sugieren las notas editoriales—, la Contraloría debe investigar la posible falsedad en declaraciones de los funcionarios que firmaron el documento aceptando una obra con fallas estructurales. #MetroNewsMx
-El alcalde de Celaya impone el "barrio" sobre la técnica, sacrificando perfiles FIFA por operadores con historial de negligencia.
-Juan Miguel Ramírez usa la prensa para humillar y despedir; una gestión "golpista" que abre la puerta a demandas por daño moral.
-Despiden a Germán Arredondo no por incapaz, sino por no encajar en la narrativa estética del alcalde.
-Violencia de género en SIDEC: el alcalde anula a la directora Gorety Martínez e impone a un varón para "completar" su autoridad.
-Ramírez Sánchez prioriza la lealtad política y el control social sobre los resultados administrativos.
-Celaya bajo la bicefalia: una directora técnica marginada y un subdirector con poder real que arrastra sombras de ecocidio previo.
-El alcalde confiesa que los cesados se enteran por los medios, violando el debido proceso y la legalidad.
-La obsesión por "200 ligas" sugiere el uso de recursos públicos para crear estructuras de control vecinal.
-El alcalde "puentea" el liderazgo femenino en SIDEC, enviando un mensaje de tutela patriarcal a toda su administración pública.
-Celaya transita de la improvisación al riesgo legal mientras el alcalde sigue reprobado en las encuestas.
El anuncio del cese de Germán Arredondo a su cargo en SIDEC y que es plasmado por El Sol del Bajío, se encuentra lleno de lagunas y claroscuros que el alcalde Juan Miguel Ramírez Sánchez no explicó, en medio de sonrisas -posiblemente de nervios- y de la clásica incapacidad para contestar cosas concretas a las que ya tiene acostumbrada a la prensa y a los celayenses.
A continuación, presento un análisis profundo y objetivo de la nota editorial basada en la información del cese de Germán Arredondo y la reestructuración del SIDEC en Celaya.
La "falta de barrio" como criterio político en el deporte celayense
De la revisión exhaustiva de la información publicada por El Sol del Bajío, se desprende que el motivo del cese de Arredondo no fue una deficiencia en su desempeño técnico o profesional —su trayectoria como árbitro internacional con gafete FIFA respalda su capacidad en materia deportiva—, sino una presunta falta de alineación con el perfil operativo que demanda el programa insignia de la administración: "La Esperanza Nos Liga".
El análisis sugiere que el alcalde prioriza la masificación sobre la especialización. Mientras Arredondo representaba el "deporte de élite" o institucional, el municipio busca ahora perfiles con mayor capacidad de movilización en zonas vulnerables. El objetivo de alcanzar 200 ligas comunitarias exige un perfil más cercano a la gestión vecinal que a la coordinación técnica tradicional.
El enigma de la notificación a Arredondo: Silencio administrativo
Un punto crítico en el análisis de la nota es la ausencia de mención sobre la notificación oficial. El texto se limita a informar que el alcalde "anunció" o "informó" el despido y el nombramiento de Moisés Naranjo como su sucesor.
La nota no aclara si para el momento de la declaración pública Arredondo ya había firmado su baja o si fue notificado formalmente. En la práctica política administrativa, este vacío suele traducirse en despidos comunicados a través de medios antes que por las vías institucionales de Recursos Humanos, lo que podría implicar vulnerabilidades legales para el municipio.
La retórica de la "falta de barrio"
La expresión "le falta barrio" utilizada por el alcalde es el eje central de esta reestructuración. Es imperativo desmenuzar a quién se refiere y qué significa:
¿A quién se refiere? Aunque la nota titula el cese de Arredondo, el alcalde aplica el calificativo de "falta de barrio" explícitamente a Alma Gorety Martínez García, directora del SIDEC.
Para el alcalde, "tener barrio" no es un peyorativo, sino un activo político-social. Define la "falta de barrio" como pertenecer a la "élite del deporte" -citando el pasado de Martínez García en el básquetbol de alto rendimiento-.
El alcalde mantiene a la directora por su capacidad técnica, pero le impone a Germán Vázquez Alba como subdirector para cubrir la "carencia de barrio". Esto crea una bicefalia en la dependencia: una cabeza técnica -Gorety- y una cabeza operativa/política -Vázquez Alba-.
El análisis de objetividad obliga a observar los antecedentes de quienes asumen el control del programa:
-Moisés Naranjo: Sustituye a Arredondo. Representa una solución de continuidad
interna, al haber sido subdirector.
-Germán Vázquez Alba: El nuevo subdirector cuenta con un historial administrativo polémico
El cese de Germán Arredondo es el sacrificio de un perfil técnico internacional en favor de un esquema de operación territorial. La administración de Juan Miguel Ramírez Sánchez ha decidido que el éxito del deporte en Celaya no se medirá por la calidad de sus unidades administrativas, sino por la cantidad de balones rodando en las colonias populares.
Sin embargo, el riesgo radica en si el "barrio" será suficiente para suplir la disciplina y el orden técnico que figuras como Arredondo aportaban a la institución.
El alcalde podría haber incurrido en daño moral contar Arredondo y Violencia de Género contra la directora de SIDEC Gorety García
El daño moral se produce cuando se vulneran los sentimientos, afectos, creencias, decoro, honor, reputación o la consideración que los demás tienen de una persona.
Al referirse a Germán Arredondo -un perfil con trayectoria internacional FIFA- y anunciar su cese en una rueda de prensa antes de una notificación formal, el alcalde utilizaría su poder para exhibir y humillar públicamente. El texto describe esto como un "manejo de estilo golpista".
El uso de la expresión "le falta barrio" como causa de un despido o marginación laboral es una descalificación que no se basa en el desempeño técnico, sino en una característica personal/social. Esto lesionaría el decoro del funcionario frente a la sociedad.
El texto señala que el alcalde admite que el afectado "se enterará por la prensa". Esta acción de usar los medios masivos para denigrar la capacidad de un subordinado es una base sólida para una demanda de daño moral, ya que el impacto en la imagen pública de Arredondo es inmediato y difícil de reparar.
En el caso de la directora del SIDEC, Alma Gorety Martínez García, el texto describe conductas que encajan en la Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género y Violencia Laboral.
El alcalde la califica como "técnica" y "muy buena", pero inmediatamente la invalida argumentando que "le falta barrio". Esto es un prejuicio que sugeriría que, por su perfil -deportista de élite/educada-, no es capaz de conectar con las bases populares, una tarea que el alcalde decide encomendar a un hombre -Germán Vázquez-.
El texto describe que el alcalde "puentea" a la directora, quitándole el programa estrella y dándoselo a un asesor varón. En términos de violencia de género, esto se conoce como anulación de la autoridad. Se le dejaría el cargo nominal -decorativo- mientras un hombre ejerce el poder real y el presupuesto.
Al imponerle a un "comisario político" para cubrir sus supuestas "carencias", el alcalde ejercería una tutela patriarcal sobre su subordinada, asumiendo que ella necesita ser "completada" por un varón para poder cumplir con los objetivos de la administración.
El hecho describiría una Administración de Discrecionalidad. Al sustituir los méritos -títulos, trayectoria, técnica- por la "pertenencia de barrio" -un criterio subjetivo que solo el alcalde interpreta-, se abriría la puerta a la arbitrariedad.
El alcalde Juan Miguel Ramírez Sánchez podría enfrentar consecuencias legales no solo por despidos injustificados, sino por el uso de recursos públicos y medios de comunicación para atacar la integridad moral de sus colaboradores y marginar sistemáticamente el liderazgo femenino en su gabinete.
El populismo operativo y la "rehabilitación" de figuras cuestionadas
La actitud del alcalde al señalar que a la directora del SIDEC, Alma Gorety Martínez, le "falta barrio", es una forma de micro-agresión laboral desde el poder.
El alcalde admite que es "muy buena" y "técnica", pero utiliza su pasado como deportista de élite para justificar que no puede cumplir con los objetivos populares.
Esta postura envía un mensaje peligroso a la administración: no importa el perfil profesional o la eficiencia técnica; si no encajas en la estética o la narrativa "popular" del gobernante, serás desplazado o "puenteado" por un comisario político -en este caso, Germán Vázquez-.
La actitud más polémica del alcalde es su defensa abierta de Germán Vázquez Alba. Al calificar el despido previo de Vázquez -por el ecocidio en el Parque Bicentenario- como algo puramente "político", el alcalde ignora los reportes técnicos de Medio Ambiente y las auditorías que documentaron el daño a 1.3 hectáreas y 100 árboles.
Al reinstalar y ascender a un funcionario con historial de negligencia, el mensaje para el resto del gabinete es que la cercanía con el alcalde protege contra cualquier error administrativo, por grave que sea.
La designación de Vázquez Alba como subdirector no es un nombramiento jerárquico tradicional, sino la creación de una dirección paralela. El alcalde prácticamente le quita a la directora la responsabilidad del programa estrella -"La Esperanza Nos Liga"- para dársela a su asesor.
Esto genera un conflicto de mando. En la práctica, la directora queda como una figura decorativa para temas administrativos, mientras que el poder real del presupuesto y la operación territorial se traslada a la Subdirección.
La actitud de "dar la cara" en rueda de prensa pero evadir la claridad sobre la notificación formal a Arredondo sugiere un manejo de personal de estilo "golpista".
Si Arredondo no fue notificado antes de la rueda de prensa, el alcalde utilizó el poder del micrófono para exhibir y humillar públicamente a un funcionario antes de cumplir con el debido proceso legal. Esto no solo es éticamente cuestionable, sino que es una base sólida para que el exárbitro demande al municipio por daño moral y despido injustificado.
El alcalde anunció que quiere pasar de 67 a 200 ligas. La obsesión por los números -cantidad sobre calidad- suele derivar en el uso de recursos públicos para crear estructuras clientelares bajo el disfraz de "deporte popular". La designación de Vázquez Alba, un operador político, refuerza la teoría de que el interés de estas 200 ligas no es atlético, sino de control social en las comunidades.
Si se suma el análisis de los despidos con los datos de reprobación de febrero de 2026 realizados por Mitofsky (https://www.metronewsmx.com/2026/02/juan-miguel-ramirez-sigue-reprobado-por.html ), se podría concluiría que la administración de Juan Miguel Ramírez Sánchez está transitando de una fase de "reacomodo" a una de improvisación peligrosa.
Darle el nombre de "ocurrencias" a todo lo que se observa, es válido desde la perspectiva ciudadana cuando el cambio de personal no se traduce en calles más seguras, trámites más rápidos o mejor infraestructura. Al final, el "barrio" puede ganar simpatías en campaña, pero la "técnica" es la que hace que una ciudad funcione. Mientras el alcalde siga privilegiando lo primero sobre lo segundo, sus números en las encuestas difícilmente dejarán el terreno de los reprobados.
La actitud del alcalde Juan Miguel Ramírez es la de un "líder" que busca territorializar la administración. Para él, el SIDEC ya no es un organismo para fomentar el deporte, sino una herramienta de vinculación popular. El costo de esta visión es la degradación de la meritocracia: se despide a un perfil internacional -Arredondo- y se margina a un perfil técnico -Gorety- para empoderar a un operador con antecedentes de indiscreción y negligencia -Vázquez-, todo bajo la justificación subjetiva e inapelable de "tener barrio". #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido
El argumento central de quienes votaron a favor, encabezado por la diputada Ruth Noemí Tiscareño, se refugia en una interpretación purista y conveniente del artículo 115 constitucional. Si bien es cierto que el municipio es libre en la administración de su hacienda, la autonomía no es —ni debe ser— sinónimo de autocracia financiera.
Históricamente, las recomendaciones del Congreso servían como un parámetro técnico basado en variables objetivas: densidad poblacional, recaudación de predial y eficiencia administrativa. No eran órdenes, sino brújulas. Al eliminarlas, el Congreso de Guanajuato desmantela un mecanismo de "suave fiscalización" que permitía a la ciudadanía saber, con datos duros, cuándo su cabildo estaba incurriendo en un exceso.
La brecha del privilegio
El impacto social de esta decisión es devastador para la confianza ciudadana. En un estado donde la desigualdad y la inseguridad laceran el tejido social, que el Poder Legislativo decida que ya no quiere "incomodar" a los ayuntamientos con sugerencias de austeridad es un mensaje de absoluta desconexión.
Los datos presentados por el diputado Carlos Abraham Ramos son una bofetada a la realidad económica: en 2025, 29 de los 46 municipios ignoraron las recomendaciones. Casos como San Diego de la Unión, con un exceso del 74%, o Tierra Blanca con el 51%, demuestran que, aun con recomendaciones, la voracidad es alta. Sin ellas, el límite será únicamente el que dicte la audacia de cada regidor.
Desde la perspectiva de la piedad popular y la doctrina social —temas que resuenan en la identidad de nuestra región—, el servicio público debería ser un acto de entrega, no de enriquecimiento. La política en Guanajuato parece alejarse de la "misericordia" hacia el pueblo para abrazar la complacencia hacia la clase política.
Lo que hay detrás del dictamen
¿Qué se esconde tras esta reforma aprobada por mayoría? No es un celo constitucionalista, es un pacto de no agresión. Al eliminar los topes sugeridos, el Congreso estatal se quita de encima la responsabilidad de señalar a los alcaldes de su propio partido -o de los aliados- cuando estos deciden servirse "con la cuchara grande".
Es una estrategia de invisibilización del exceso. Si no hay una cifra oficial contra la cual comparar, el ciudadano común pierde la capacidad de protestar con fundamento técnico. La "ambigüedad" que mencionan los defensores de la reforma es, en realidad, el terreno fértil donde florece la opacidad. Dicen que ya existen leyes de disciplina financiera y auditorías, pero omiten que estas actúan *ex post*, cuando el dinero ya salió de las arcas para engrosar las carteras de los funcionarios.
El Congreso del Estado de Guanajuato ha cometido un error histórico al priorizar la comodidad política sobre la vigilancia ética. Esta reforma es un cheque en blanco para la burocracia dorada de los municipios.
La autonomía municipal no puede ser el escudo que proteja la desproporción salarial. Un regidor en un municipio con alto rezago social no debería ganar más que un médico o un profesor, y mucho menos debería tener la facultad de autoasignarse el sueldo sin que exista, al menos, un parámetro técnico que le recuerde su realidad social. Hoy, Guanajuato es un poco menos transparente y sus políticos, un poco más intocables. #MetroNewsMx