Martí Batres le incumplió a Celaya: La farsa del "trato digno" en la Clínica del ISSSTE
Redacción Editorial
La retórica oficial, cargada de promesas sobre un supuesto "humanismo mexicano" en la atención médica, se desploma estrepitosamente frente a la realidad innegable de las salas de urgencias en Celaya. Lo que hace poco más de un año se presentó con optimismo burocrático como una "Estrategia de Trato Digno" por parte de la dirección general del ISSSTE, ha demostrado ser un ejercicio de vacío conceptual y simulación administrativa, cuyo costo se paga, literalmente, con vidas humanas.
La distancia entre el discurso de la "mística de servicio" y la indolencia que hoy impera en la clínica hospitalaria de Celaya es un abismo ético. Mientras se diseñaban protocolos, talleres de humanización y módulos de atención con chalecos distintivos, en la práctica, el derecho a la vida de los derechohabientes quedaba supeditado al criterio arbitrario y la falta de empatía de servidores públicos que, lejos de ser sancionados, han sido protegidos por una estructura institucional que prioriza la imagen política sobre la responsabilidad médica. La tragedia reciente de la familia Mancera no es un accidente, es el epílogo inevitable de un sistema que ignora sus propias fallas.
Resulta un ejercicio de cinismo insostenible analizar cómo, a pesar de que el nombre del doctor Cristian Vázquez Bravo fue expuesto públicamente ante el mismo Martí Batres el 8 de febrero de 2026, su posición en el área de urgencias se mantuvo inalterada. (https://www.metronewsmx.com/2026/06/cristian-vazquez-bravo-ya-habia-sido.html )
El encuentro documentado en aquel entonces entre un padre de familia y la alta dirección del instituto no fue más que un episodio transitorio en la agenda oficial, sin consecuencia disciplinaria alguna para quien, según las denuncias, ya ejercía su propio filtro de selección de pacientes. Este historial de omisión convierte a la superioridad del instituto en cómplice directa de los desenlaces que hoy lamentamos.
El caso del fallecimiento del señor Irineo Jesús Mancera Martínez en la sala de espera, padre del compañero periodista Marco Israel Mancera, tras tres horas de espera y una negativa de atención bajo el argumento de "no ser urgencia" (https://www.metronewsmx.com/2026/06/muere-paciente-en-el-issste-de-celaya.html ), desnuda una metástasis institucional. (https://www.metronewsmx.com/2026/06/negligencia-en-el-issste-de-celaya-un.html ) La respuesta, lejos de ser la transparencia o la investigación interna, ha sido el silencio sepulcral de la delegación y la agresividad digital de perfiles vinculados —o que presuntamente operan— bajo la sombra de la identidad de los empleados que laboran en el IMSS. (https://www.metronewsmx.com/2026/06/ataca-con-insultos-presunto-empleado.html )
La violencia verbal ejercida contra el periodista Marco Mancera, hijo del paciente fallecido, representa la degradación final de una ética profesional que, en lugar de curar, busca amedrentar a quien exige justicia. Y ahora, la sorpresa: el mismo médico, el mismo jefe de urgencias de la Clínica, no estaría certificado ante CONACEM, que es un requisito obligatorio, en base al artículo 81 de la Ley General de Salud para ocupar precisamente una especialidad. (https://www.metronewsmx.com/2026/06/fraude-en-issste-celaya-por-jefe-de.html )
La incongruencia es total. Se pregona la creación de "subequipos de respuesta rápida" para saltar barreras burocráticas, pero cuando la barrera es la negligencia de un médico protegido, la burocracia se vuelve un muro infranqueable.
La realidad desmiente al manual: no hay módulos de atención ni chalecos que compensen la falta de humanidad. La permanencia de personal señalado por quejas recurrentes demuestra que la "nueva mística" anunciada en la Mañanera es solo una fachada. El ISSSTE en Celaya no sufre una falla de infraestructura, sino una crisis profunda de legitimidad, donde la vida humana vale menos que el encubrimiento de sus propios cuadros.
En última instancia, el dolor de la familia Mancera y el de tantos otros derechohabientes no son "chismes" ni tecnicismos; son el saldo trágico de una gestión que ha normalizado el desprecio por el paciente. Si las autoridades no tienen la voluntad política de limpiar la casa, serán cómplices de cada muerte evitable. La justicia, cuando el Estado la omite, queda como la última frontera del periodismo y la sociedad civil, ante un sistema de salud que, habiendo prometido bienestar, solo sabe gestionar entierros y proteger, con un silencio cómplice, a sus propios verdugos.
La transcripción de "La Mañanera", con Sheinbaum y Martí Batres y su "trato digno a los derechohabientes del ISSSTE"
Martí Batres:
Vamos a hablar de un tema que llamamos estrategia de trato digno. Es un tema fundamental para mejorar el trato a nuestros derechohabientes. Esta es otra transformación fundamental que buscamos en el ISSSTE. El objetivo general es impulsar el bienestar de la derechohabiencia a través de la cultura del trato digno, empático y humanizado. Aquí señalamos que el humanismo debe estar por encima de cualquier burocratismo; nada de despotismo, desterrar cualquier tipo de maltrato. Una persona que va a la clínica, pues va porque se siente mal y lo primero que espera es un apapacho institucional, y ese buen recibimiento ya tiene un contenido terapéutico. Si no es así, pues evidentemente que no estamos ayudando desde el principio al paciente.
Las acciones específicas que vamos a desarrollar, que de hecho ya hemos empezado pero estamos anunciando esta sistematización, son, entre otras, las siguientes:
Uno: la creación de una Comisión Nacional de Trato Digno con la participación de diversas áreas centrales del ISSSTE, entre otras, la Comisión de Vigilancia, la Subdirección de Atención a la Derechohabiencia, el área de Trabajo Social, el área de Control de Gestión de la Dirección General, el Call Center y el área de Capacitación, entre otras.
Dos: la elaboración de un protocolo de trato digno al derechohabiente para que se siga en todas las unidades del ISSSTE, especialmente las unidades médicas, como una guía, como un manual de lo que debe hacerse en la relación con la derechohabiencia.
Tres: una cuestión fundamental son los talleres de humanización. Aquí estamos convocando a personal médico, personal de enfermería, personal paramédico, como camilleros, radiólogos, etcétera, personal de Trabajo Social, el personal farmacéutico, el administrativo de las ventanillas, los policías, especialmente quienes se encuentran a la entrada de las unidades médicas, y las representaciones regionales. La idea es imbuir de una nueva mística a nuestro personal y transformar patrones de conducta negativos.
Cuatro: la instalación de módulos de atención al derechohabiente en todas las unidades de salud en lugares visibles. Es decir, que el derechohabiente al llegar vea que hay un módulo que es para la atención al derechohabiente y sepa a dónde dirigirse.
Cinco: disposición de personal que reciba en la entrada a los derechohabientes con su chaleco que diga "Trato Digno, Atención a la Derechohabiencia". Esto sería muy importante porque sería el primer contacto de quien llega a una unidad médica.
Seis: la integración de un subequipo de respuesta rápida a quejas y peticiones, con el objetivo de saltar barreras burocráticas para que haya una atención inmediata también a quejas planteadas en las redes sociales y no estar mandando a la gente a una ventanilla y luego a otra, y luego a otra interminablemente.
Siete: la disminución de filas en las clínicas de primer nivel. Ahí se acumulan filas donde se forma la gente que va con objetivos diferentes; entonces la idea es separar la fila que va a solicitar consulta de las que van por recetas recurrentes y de otras que requerirían una atención sencilla e inmediata, como medición de glucosa, peso o presión arterial.
Ocho: la supervisión constante en las áreas de urgencia, donde se acumula mucha tensión porque, como sabemos, se entremezclan las llamadas urgencias reales con las urgencias sentidas.
Nueve: la evaluación periódica de la percepción de la derechohabiencia a través de un tablero con indicadores de satisfacción para medir los avances.
Diez: siempre está la pregunta, bueno, ¿a dónde puedo llamar para quejarme si no encuentro este tipo de contactos en mi unidad médica? Tenemos un número, es el 55 400. Es un número sencillo que será ampliamente difundido, y el personal que atiende ahí en este Call Center está siendo capacitado también para esta nueva cultura del trato digno, que tiene mucho que ver con el humanismo mexicano. Muchas gracias, buen día, presidente. #MetroNewsMx
















