Red ferroviaria amenaza con partir nuevamente a Celaya sin garantías de conectividad: Ismael Pérez Ordaz
Eugenio Amézquita Velasco
-El exalcalde Ismael Pérez Ordaz advirtió que el tren de pasajeros proyectado en Celaya amenaza con dividir nuevamente a la ciudad y afectar la movilidad.
-La lucha por sacar las vías de carga tardó entre veinticinco y treinta años y permitió detonar la llegada de importantes inversiones industriales a la región.
-Pérez Ordaz criticó que la Federación reutilice el derecho de vía recién liberado, ignorando proyectos previos elaborados durante dos administraciones estatales.
-Estudios de planeación urbana valuados en millones de pesos y enfocados en crear parques y vialidades quedaron archivados tras la decisión del nuevo tren.
-Ninguna autoridad ha presentado a la ciudadanía un proyecto ejecutivo definitivo del tren de pasajeros, generando opacidad y especulación entre los sectores.
-La falta de infraestructura de conectividad entre el norte y el sur podría heredar al municipio una pesada carga financiera y décadas de rezago vial.
-El sector empresarial aclaró que no se oponen al tren, pero exigen que la Federación garantice las obras necesarias sin perjudicar la dinámica local.
-En videos, la historia de lo que vivieron los celayenses por el paso del tren a través de la ciudad.
El proyecto federal para reintroducir el tren de pasajeros a través de la mancha urbana de Celaya amenaza con frenar la integración de la ciudad, al comprometer la conectividad entre el norte y el sur del municipio y dejar en el olvido inversiones millonarias en planeación urbana. Así lo advirtió el exalcalde, empresario y expresidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Celaya, Ismael Pérez Ordaz, quien señaló la urgente necesidad de que el Gobierno Federal garantice la infraestructura necesaria para evitar un colapso en la movilidad local.
Pérez Ordaz recordó que la liberación del derecho de vía y la extracción del tráfico de carga de la zona urbana mediante el ferroférico representó una lucha ciudadana y empresarial de entre 25 y 30 años. Este esfuerzo histórico no solo buscaba mitigar las molestias viales, sino potenciar el desarrollo económico regional. Gracias al esquema del libramiento ferroviario se logró la instalación de la armadora Honda en el municipio, al aprovechar la confluencia de las líneas de Ferromex y Kansas City Southern.
No obstante, el exalcalde expresó su sorpresa y preocupación ante la decisión de reutilizar el derecho de vía recién liberado para el proyecto del tren de pasajeros que conectará la Ciudad de México con Guadalajara y eventualmente con el norte del país. Pérez Ordaz puntualizó que la obra en sí es inobjetable por sus beneficios en materia de transporte regional e inversión económica; sin embargo, criticó la falta de transparencia y la ausencia de un proyecto definitivo que contemple las necesidades reales de Celaya.
Durante administraciones estatales anteriores, como las de Miguel Márquez Márquez y Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, se destinaron entre 12 y 14 millones de pesos a la elaboración de estudios urbanísticos para transformar esa franja liberada en avenidas, ciclovías, áreas verdes y sistemas de tranvía. Con la decisión federal, dichos planes integrales, respaldados en su momento por las guías del Instituto de Planeación, Estadística y Geografía del Estado de Guanajuato (IPLANEG), quedaron descartados.
Uno de los puntos centrales de la advertencia formulada por el líder empresarial radica en el riesgo financieros para las finanzas locales. Infraestructuras como los pasos a desnivel sobre la antigua vía demandaron cerca de medio siglo de gestiones y recursos compartidos entre la Federación, el Estado y el Municipio para concretarse.
De no construirse de forma simultánea los pasos a desnivel y las obras de integración requeridas por la llegada del tren de pasajeros, la Federación transferirá una pesada carga financiera al Municipio. Esta omisión, a decir de Pérez Ordaz, equivaldría a hipotecar el futuro de Celaya, condenando a la ciudadanía a décadas de incomunicación o a destinar presupuesto municipal para subsanar deficiencias de una obra de jurisdicción federal.
El exalcalde hizo un llamado directo a las autoridades federales para actuar con apertura, transparentar el proyecto ejecutivo final y ejecutar las obras de conectividad necesarias. La exigencia del sector productivo y social no es el rechazo al transporte ferroviario de pasajeros, sino la garantía de que el desarrollo de la red nacional no comprometa el funcionamiento operativo, la movilidad ni la calidad de vida de los habitantes de Celaya.
La transcripción de la entrevista, en dos cápsulas, con Ismael Pérez Ordaz, exalcalde de Celaya
Eugenio Amézquita Velasco:
Estoy con Ismael Pérez Ordaz, exalcalde, empresario. Y bueno, estoy recogiendo puntos de vista, realidades y experiencias, sobre todo de este tema del famoso tren que se va a realizar en Celaya. Como decíamos antes fuera de cuadro, nadie está diciendo que no quiere el tren, todo el mundo quiere el tren; el asunto es cómo tren, ¿no? Además porque hay un estudio de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que en su momento determinó la salida de cierta zona de la ciudad por los conflictos viales que generaba. Pero me gustaría escucharte a ti, mi buen Ismael, ¿qué me puedes decir sobre este tema? Gracias.
Ismael Pérez Ordaz:
Bien, tú dijiste que soy exalcalde y sí, sí soy. También fui expresidente del Consejo Empresarial hace algunos años, fui expresidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios. En la participación social he tenido mucho bagaje y en ese proceso que hemos tenido se ha luchado mucho. Tú sabes que el sacar las vías del ferrocarril de Celaya con el famoso ferroférico ha llevado muchos años, no sé, veinticinco o treinta años, una cosa por el estilo, en los que se luchó y se trabajó por muchísimos empresarios para poder hacerlo, por mucha sociedad. Este no fue solo un capricho, sino era una necesidad.
Eugenio Amézquita Velasco:
Fue un clamor ciudadano.
Ismael Pérez Ordaz:
Sí, una necesidad que la ciudadanía requería, pero no solo por las molestias, sino porque se veía que había un potencial importante, que el tiempo nos ha dado la razón de hacer un buen negocio en el tema de los libramientos ferroviarios como hoy se han estructurado. Hubo un primer proyecto y luego un segundo proyecto, que es el que actualmente se hace. Gracias a ese libramiento ferroviario hoy tenemos empresas tan importantes como Honda, porque Honda se establece en Celaya gracias a que encontró la gran virtud de tener las dos vías, la de Kansas City y la de Ferromex, juntas cruzando en Celaya y cruzando junto a sus terrenos. De hecho, tú sabes que Honda tiene un patio de maniobras conectado a estas dos vías y que ese es uno de los grandes atractivos que encontraron para establecerse en este lugar.
Eso dio el gran pretexto para poder liberar hacia el área de las vías, lo cual nos ha llevado tantos años poder hacerlo y todavía no queda al cien por ciento. Todavía Kansas City sigue pasando y creo que todavía seguirá pasando este año hasta que no acaben todas las obras que están haciendo para complementar su libramiento ferroviario. Esto ha llevado una planeación y ha llevado un trabajo importante de parte de la Federación, de parte del Estado y de parte del Municipio; todos han participado. Aparte del clamor ciudadano, como bien lo decías tú, aparte de todas las cuestiones que se han venido dando por la parte empresarial, el Consejo Empresarial con los diferentes presidentes que hemos participado en esto estuvo empujando esto todos los días, todos los días, todos los días para poderlo lograr y se logró.
Y cuál va siendo nuestra sorpresa que de repente nos dicen que en ese derecho de vía que apenas acabábamos de liberar, pues ahora lo vamos a usar para pasar el tren de pasajeros. La verdad es que nos quedamos anonadados cuando sucedió eso. Aquí yo sé que el derecho de vía es federal y la Federación nunca se lo volvió a otorgar al Municipio, nunca se lo regresó; ese fue uno de los grandes problemas porque nunca quedó liberado. Mal acababa de quedar liberado cuando ya estaba la otra vía en porvenir, que es la del tren de pasajeros.
Eugenio Amézquita Velasco:
Pero hay un detalle, no sé si estoy equivocado, pero el pensamiento era que en este derecho de vía se hiciera una especie de parque, de que la gente también lo pudiera disfrutar.
Ismael Pérez Ordaz:
A eso voy. En este derecho de vía ya habíamos logrado nosotros en la parte empresarial que se hicieran dos proyectos, dos proyectos muy importantes que costaron mucho dinero: un primer proyecto que se hizo en la época de Miguel Márquez y un segundo proyecto que se hace en la época de Diego Sinhue. Estos proyectos tenían algunas diferencias, pero en los dos se aprovechaba el espacio, alguno con avenidas, alguno con cuestiones de alguna especie de tranvía, y se combinaba con parques, se combinaba con ciclovías, se combinaba con vialidades importantes. Todo esto pues está bien documentado en los planes de desarrollo del municipio y en los planes de desarrollo del estado a través de IPLANEG.
Son cuestiones que se analizaron por muchos años, que se trabajó mucho, que se le invirtió mucho. Yo te puedo decir que pienso, así en números redondos, que entre el primer proyecto y el segundo proyecto se gastaron alrededor de unos doce o catorce millones de pesos, así te lo pongo de facilito, que hoy están guardados en un cajón porque se echaron a la basura cuando dijeron: «Vamos a ocupar el derecho de vía con el tren». El tren nadie lo objeta, o sea, el tren es un proyectazo. El que haya comunicación de la Ciudad de México hasta Guadalajara pasando por Celaya pues es importante, nos va a facilitar mucho la vida para decir: «Hoy me voy a la Ciudad de México, me voy a Guadalajara, me voy quizás más adelante a Mazatlán», y podrás hacerlo por una vía muy cómoda, muy rápida y muy eficiente; eso es inobjetable. El tema es que echaron por tierra muchos proyectos que existían en la ciudad.
No pasa nada si el proyecto que haces para este tren de pasajeros queda bien estructuradito, bien manejado y bien establecido. El problema es que cuando empezamos a ver los proyectos que hay del tren de pasajeros, que ya empezó con obras y con análisis, aún no nos han presentado un proyecto definitivo. Ese es otro de los problemas: nadie conoce el último proyecto o el proyecto terminado de este tren de pasajeros y no se lo han dado a conocer a la ciudadanía. Entonces se empiezan a dar muchas especulaciones; nadie entiende, nadie sabe, nadie te puede decir. Preguntas en la Federación y no te contestan, como ya sabes tú que hay un par de cartas u oficios mandados a la Federación, al Estado y al Municipio y todo el mundo se queda callado. Entonces, ¿qué es lo que piensas? Pues empiezas a ver opaco el asunto en todo esto.
Entonces empiezas a escarbarle y a sacar información de un lado, de otro y de otro para ver cómo está el tema, y te encuentras con que el tren de pasajeros parte la ciudad otra vez y que no hay la suficiente conectividad, cuando menos en lo que vemos, entre la parte sur y la parte norte del municipio. Nos da la impresión de que, como está, va a haber muchos problemas de conectividad de movilidad entre un lado y el otro.
Eugenio Amézquita Velasco:
Y esto pues generará problemas. Sobre todo a mí me preocupa una cosa: nada es imposible en este mundo y todo se puede hacer si hay voluntad para hacer, ¿no?
Ismael Pérez Ordaz:
No solo voluntad, si hay capital también. Lo importante es que hoy que se está haciendo el proyecto quede toda la conectividad hecha por la Federación, que no le vayan a dejar al Municipio proyectos por hacer sin recursos.
Eugenio Amézquita Velasco:
Como pasó en Los Mancera.
Ismael Pérez Ordaz:
Como pasó en Los Mancera o como ha pasado en mil cosas. O sea, yo te voy a hacer una reflexión: ¿cuántos años le llevó a Celaya hacer todos los pasos a desnivel que existen hoy para pasar las vías? Híjole, casi te puedo hablar de cincuenta años de pedirle tantito a la Federación, tantito al Municipio y tantito al Estado, e ir haciendo esos pasos, pero fueron muy poco a poco. Todavía hace no tanto tiempo se hizo el último paso ahí en la calle de Irrigación y 2 de Abril, y todo eso le ha venido costando a los ciudadanos porque no hay otra forma, y ha sido un sufrir a través de muchos, muchos años.
Si hoy nos vuelven a dejar la ciudad incomunicada y hay que hacer, no sé, a lo mejor diez pasos adicionales a los que deje la Federación porque lo requiere la ciudad, pues a lo mejor nos vamos a echar otros cincuenta años para que la ciudad vuelva a quedar bien comunicada. Seguramente en esos cincuenta años pasarán muchas cosas más a través del tiempo. Entonces, mi petición sería: el tren que vaya, pero que quede bien conectado el norte con el sur y el sur con el norte en todos sus puntos para que no haya espacios sin conectividad.
Eugenio Amézquita Velasco:
Vamos a un corte y regresamos con Ismael Pérez Ordaz, exalcalde, empresario y quien en su momento pues también estuvo con el Consejo Coordinador Empresarial. No se vaya.
Segunda cápsula de la entrevista a Ismael Pérez Ordaz
Eugenio Amézquita Velasco:
Bueno, estoy de regreso en esta cápsula, en esta entrevista con Ismael Pérez Ordaz, exalcalde de Celaya, empresario y expresidente del Consejo Coordinador Empresarial. A ver, la idea, la pregunta y la idea que me vino a la mente fue esta: hablaste, usaste la palabra negocio. Celaya es un lugar de negocios, eso es indiscutible, hay parques industriales, está todo el corredor, o sea, no se puede utilizar más que esa palabra, sí, y aquí hay empresarios, pero lo importante es que son empresarios que le están metiendo su dinero a Celaya, le están aportando a Celaya y eso significa trabajo, significa impuestos, significa seguro social. Y a veces pareciera que se estigmatiza o se sataniza esta obra. Pero bueno, ibas a responder.
Ismael Pérez Ordaz:
Mira, lo que pasa es que no entiendo quién lo sataniza; la verdad es que no me he fijado quién esté satanizando este tema, pero la realidad es que Celaya es un lugar de comercio, es un lugar que siempre ha tenido industria. La primera industria que hubo aquí en Celaya fue la automotriz de refacciones hace mucho, más antes de que existieran las armadoras, las primeras industrias automotrices de autopartes fueron aquí en Celaya. Entonces, Celaya es un lugar de negocios, es un lugar de trabajo, es un lugar de comercio, y la verdad es que los impuestos que pagan los empresarios y todos los negocios sirven para hacer todo este tipo de obras, ¿no? Claro, este tren se está haciendo con el producto de los impuestos, no es que el dinero haya caído del cielo. Entonces, si no hay negocio, no hay dinero. El municipio, ¿de dónde agarra dinero? Pues de todo lo que te cobra de derechos, de impuestos prediales, en fin, de diferentes cosas, ¿no? El sector inmobiliario es un sector importantísimo para la generación de impuestos en el municipio. Claro, pero bueno, no me quiero yo meter en ese tema.
Lo que te quería decir y en el orden de ideas que venía, es que para mí es importante que pensemos que este proyecto tiene que estar bien pensado y bien analizado en todas sus partes, porque lo que hoy no hagamos —y esto te lo dejo con toda claridad— lo que hoy no se haga, estás hipotecando al municipio para el futuro. En lugar de hacer otro tipo de infraestructuras, tendrá que seguir haciendo pasos a desnivel de una obra que le tocaría hacer hoy a la Federación para dejar esto perfectamente bien arreglado. No te digo al municipio, es una obra que le toca hacer a la Federación, que es el que está haciendo este tren; al que le toca hacer toda la conectividad que vamos a perder es a la Federación.
Yo comentaba esto, y no sé si es una analogía a lo mejor muy casera: toda obra es bienvenida porque es inversión, porque es dinero que se queda aquí, se reparte aquí, genera trabajo. Y yo hacía esta analogía: me dicen que me van a regalar una barda para mi casa y yo les decía: «Bienvenida, pues si me la van a regalar, nomás no la vayas a poner a la entrada del baño, porque si no, no voy a poder entrar al baño». Y aquí también me vas a hacer una obra así, pero si esta obra me va a incomunicar, va a afectar otra vez a mis ciudadanos que tanto estuvieron gritando aquí «sácame las vías del tren», y que además la SCT, en un estudio bien hecho, da la justificación de por qué se tenía que sacar la vía del tren... Y ahora volvemos a... o sea, como que tu mismo gobierno me dices que estuvo bien sacarla y me das los motivos, y ahora no me dices por qué la metes, ¿por qué no me das una alternativa para que la obra salga bien? Creo que ese sería el punto, no sé.
Mira bien nuestra discusión: si el proyecto es bueno o es malo, el proyecto es bueno; la ejecución puede ser buena dependiendo de qué tanta infraestructura le den de conectividad entre el norte y el sur en Celaya, así de sencillo. Nosotros lo único que estamos pidiendo es: «A mí déjame la ciudad jalando como está ahorita, o mejor de como está jalando, no me la perjudiques». Punto.
Eugenio Amézquita Velasco:
Te agradezco, Ismael, corto, sustancioso, claro, contundente, sin muchas vueltas, como siempre. Y además no dejo de reconocer, Ismael, la lección, la gran lección —por lo menos yo lo digo como ciudadano, a lo mejor para otros no, para mí sí— que ha sido de los pocos alcaldes de esta ciudad que, teniendo ya una pluralidad en su ayuntamiento, sacabas los acuerdos por unanimidad, aunque a algún fulano por ahí no le haya gustado eso. Pero de alguna forma mostraste que todo se puede hacer dialogando, todo se puede hacer consultando, todo se puede hacer tomando la participación de los demás. Por eso te vine a ver, porque esa es una enseñanza que nos queda: que sí se pueden hacer las cosas cuando se dialoga, cuando se participa, cuando se consulta, nada más se platica y se llega a acuerdos. Muchas gracias, Ismael. Soy Eugenio Amézquita y esto es Metro News. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido






















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