Este 31 de julio de 2026 no hubo una conferencia de “resultados”; en realidad, fue un espejo incómodo. Frente a periodistas, la Fiscalía General del Estado (FGE) abrió doce expedientes y, sin proponérselo, exhibió el tamaño de la impunidad que persigue al periodismo en Guanajuato. Las cifras golpean más que cualquier discurso: doce periodistas aparecen en la lista oficial; apenas tres casos alcanzaron sentencia condenatoria y uno terminó con absolución. Los demás continúan entre órdenes de aprehensión pendientes, investigaciones abiertas o sin pistas suficientes para capturar a los responsables.
Ese dato, por sí solo, debería estremecer a cualquier sociedad democrática. Sin prensa libre no existe vigilancia del poder, y sin justicia para los periodistas tampoco existe garantía para cualquier ciudadano.
Ayer fue un día triste, y más aún considerando que no se ventilaron las amenazas constantes que provienen de subordinados de la propia Fiscalía o de empleados de la Secretaría de Seguridad, como el caso del compañero Macario en Celaya.
El alcance del Estado: El autor material cae, el intelecto impune
La mesa técnica reunió al secretario de Gobierno, Jorge Daniel Jiménez Lona, al fiscal general Gerardo Vázquez Alatriste, así como a representantes del mecanismo estatal de protección y periodistas. Nadie cuestionó el trabajo cotidiano de los ministerios públicos ni de los peritos, porque el problema resulta ser mucho más profundo.
La Fiscalía presentó avances procesales: capturas, cateos, peritajes o testimonios. Sin embargo, otra realidad emergió entre cada expediente: la justicia continúa persiguiendo a los autores materiales mientras los autores intelectuales permanecen fuera del alcance institucional. Ese vacío representa la mayor derrota del Estado.
Un asesino rara vez decide solo. Alguien ordena, financia, facilita, protege o celebra el crimen; es allí donde comienza la verdadera deuda pendiente con el periodismo. Incluso la propia Fiscalía reconoció que únicamente algunos expedientes mantienen elementos suficientes para relacionar directamente el homicidio con la actividad periodística, evitando todavía establecer esa conclusión en otros casos.
La actividad periodística como primera línea de investigación
Si bien la prudencia jurídica resulta entendible, esta tampoco puede convertirse en resignación. Cuando un comunicador recibe amenazas, documenta actos de corrupción, incomoda a intereses criminales o exhibe abusos oficiales, cualquier investigación exige mirar primero hacia su trabajo.
México aprendió demasiado tarde esa lección. Durante años, muchas carpetas de investigación ignoraron la actividad periodística de las víctimas; posteriormente llegaron protocolos especializados precisamente para evitar esa omisión, pero aun así los resultados permanecen insuficientes.
Durante la presentación quedó una sensación imposible de esconder: algunos expedientes avanzan con firmeza, mientras que otros parecen caminar sin dirección. El tiempo jamás juega del lado de la justicia, ya que cada mes borra rastros, enfría testimonios y fortalece pactos de silencio.
Exigencia de verdad completa y no de privilegios
Los periodistas no buscan privilegios; exigen exactamente lo mismo que cualquier otra víctima: verdad completa, justicia verdadera y castigo tanto para quien disparó como para quien dio la orden desde la comodidad del anonimato. Detrás de cada comunicador asesinado existe una historia interrumpida, una familia rota, una comunidad desinformada y una pregunta incómoda que alguien consiguió silenciar mediante la violencia.
Guanajuato presume instituciones sólidas, y corresponde demostrarlo donde más importa. Ningún gobierno acredita su compromiso con la libertad de expresión únicamente mediante discursos, mesas de diálogo o comunicados institucionales; la prueba definitiva siempre aparece dentro de los tribunales.
Una pregunta que no debe acallarse
Se escucharon expedientes y también se escucharon silencios. Los nombres cambiaron, las fechas también, pero la conclusión permaneció idéntica: la impunidad todavía ocupa demasiado espacio dentro de cada carpeta presentada.
Ejercer el periodismo en Guanajuato significa asumir uno de los mayores riesgos entre los oficios públicos, una realidad que no debería normalizarse ni aceptarse como un costo inevitable de informar. La Fiscalía todavía tiene la oportunidad de cambiar esta historia. Los periodistas, por su parte, conservan la obligación de no olvidar a sus compañeros ni dejar de preguntar quién apretó el gatillo y, sobre todo, quién ordenó hacerlo, pues mientras esa respuesta permanezca ausente, ninguna sentencia alcanzará para llamarse justicia. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido
-A 2 años del asesinato del periodista Alejandro Martínez en Celaya, la FGE de Guanajuato admite que no hay autores materiales ni intelectuales.
-La FGE indaga 12 homicidios de comunicadores en Guanajuato; en 5 casos, incluida la muerte de Martínez, el periodismo es la línea principal.
-Impunidad en Guanajuato: En 10 años, 12 agresiones mortales a periodistas. La fiscalía no tiene condenas, pero promete avances y no "carpetazos".
-La ONU-DH y defensores de la libertad de expresión exigen justicia en Guanajuato tras una década devastadora de 12 periodistas asesinados.
-Se reinstalarán mesas de trabajo en Guanajuato para evaluar en 6 meses si la justicia deja de ser una asignatura pendiente para el gremio.
A dos años del homicidio del comunicador Alejandro Alfredo Martínez Noguez, "El Hijo del Llanero Solititito", la Fiscalía General del Estado (FGE) admitió que aún no ha dado con los autores materiales ni intelectuales del crimen. El expediente del periodista celayense —emboscado en agosto de 2024 mientras cubría la nota roja escoltado por la Policía Vial— forma parte de las cinco carpetas donde el ejercicio periodístico figura como la principal hipótesis del ataque.
El saldo de la última década es devastador: 12 agresiones mortales a comunicadores en la entidad. La radiografía de la impunidad se expuso durante un encuentro a puerta cerrada entre el fiscal estatal, Gerardo Vázquez Alatriste; el secretario de Gobierno, Jorge Jiménez Lona; defensores de libertad de expresión (Artículo 19, CIMAC, Espacio OSC y la ONU-DH) y periodistas locales.
Además de Martínez Noguez, la FGE prioriza la labor informativa como detonante del crimen en los expedientes de Gerardo Nieto Álvarez, Israel Vázquez, Ernesto Pérez Méndez y Raúl Villarreal Belmont.
En un segundo bloque, la fiscalía mantiene abiertas otras seis investigaciones donde la actividad periodística es una línea secundaria, aunque no descartada. En este supuesto figuran Rodolfo García, Víctor Manuel Jiménez Campos, Adolfo Enríquez Vanderkam, Eduardo Manellic Alcaraz, Kristian Uriel Martínez y el sobreviviente a un atentado, Ismael Flores Álvarez.
A la lista se suma el caso del creador de contenido Sergio Villegas Guerrero, ultimado en febrero de 2025 en Juventino Rosas, cuyas pesquisas siguen en punto muerto y sin imputados.
Pese a la ausencia de condenas, el fiscal Vázquez Alatriste aseveró que "ningún expediente está carpetazo" y prometió avances. Para fiscalizar estos compromisos, la Secretaría de Gobierno acordó reinstalar las mesas de trabajo en seis meses y evaluar si la justicia, finalmente, deja de ser una asignatura pendiente en Guanajuato.
Tres décadas de entrega informativa: El legado imborrable de Alejandro Martínez Noguez
Hablar de Alejandro Martínez Noguez es repasar más de 33 años de historia periodística en la región. Con una trayectoria caracterizada por la versatilidad, la inmediatez y la cercanía con la gente, el comunicador transitó por los principales medios del Bajío hasta consolidar su propio proyecto digital, convirtiéndose en un referente de la nota roja y la cobertura comunitaria.
Su relevante andadura en el gremio lo llevó a recibir un emotivo reconocimiento a su carrera el 10 de noviembre de 2023 en el Centro Cultural Casa del Diezmo, en un acto apoyado por Metro Newsy Guanajuato Desconocido, que contó con la presencia de autoridades eclesiásticas y municipales.
En el marco de aquel homenaje, el propio reportero trazó el recorrido cronológico de su vocación:
-1990: Sus primeros pasos en la prensa escrita los dio en las áreas de formación y talleres del periódico AM.
-1991: Salta a las fuentes informativas como reportero de deportes, firmando además las columnas "La Voz del Pueblo" (de impacto urbano) y "Bolita por Favor" (de análisis deportivo).
-1993 – 1998: Se integra al diario estatal El Nacional, cubriendo las secciones de Información General y Policiaca.
-1998 – 1999: Se suma a la plantilla del periódico El Correo en las coberturas urbana y de nota roja.
-1998 – 2003: Diversifica su labor hacia la radiofonía y la corresponsalía nacional, colaborando en la emisión Así Sucede, los periódicos Guanajuato Hoy y Teleradio, además de fungir como corresponsal de fútbol de Primera División para el diario Ovaciones.
-2001 – 2003: Labora en El Heraldo de Celaya, medio donde escaló hasta asumir la Jefatura de Información.
-2005 – 2007: Se incorpora a la Organización Editorial Mexicana (OEM) a través de El Sol del Bajío, especializándose en nota roja y temas regionales.
-2007: Encabeza la cobertura policiaca en el diario Correo de Hoy.
-2008 – 2013: Emprende como reportero independiente (freelance), etapa que alternó con la docencia en educación física en diversos niveles académicos y el coacheo de fútbol americano.
-2013: Retoma los micrófonos de la nota roja incorporándose a Radiorama.
-2015 – 2023: Materializa su proyecto personal más ambicioso al fundar "El Hijo del Llanero Solititito", plataforma digital donde fungió simultáneamente como director, reportero, camarógrafo y operador de campo.
Apasionado, incansable y siempre al frente de la noticia, Alejandro Martínez Noguez dejó una huella imborrable en el periodismo celayense y en la memoria de la audiencia que diariamente seguía sus transmisiones. Descansa en paz. #MetroNewsMx #GuanajuatoDesconocido
-Manuel Delgado exige que los convenios de publicidad oficial no comprometan la línea editorial ni la postura crítica del gremio.
-El colectivo denuncia que las autoridades utilizan métricas de redes sociales para marginar a periodistas con trayectoria real.
-Se establece una distinción tajante entre periodistas profesionales y "paleros" que operan como instrumentos de los gobiernos.
-El gremio en Guanajuato advierte que no son enemigos del poder, pero sí fiscalizadores obligados a señalar la corrupción.
-El respeto recíproco en coberturas de seguridad es vital para evitar agresiones contra reporteros por parte de las autoridades.
-Una equivocación de parte de las autoridades premiar a quienes tienen seguidores haciendo apología del delito.
La reciente firma de convenios entre el colectivo de Periodistas y Comunicadores del Estado de Guanajuato y diversos ayuntamientos ha puesto sobre la mesa una discusión urgente: la supervivencia del periodismo profesional frente a la voracidad de la propaganda política. La entrevista con Manuel Delgado no solo es una defensa gremial, es un diagnóstico severo sobre la salud democrática de la región, donde la libertad de expresión a menudo se intenta canjear por contratos de publicidad.
Delgado, con la doble autoridad que le confiere el ejercicio periodístico y el derecho, es contundente al señalar que el acceso al presupuesto público no es una "concesión graciosa" de los alcaldes, sino un derecho legítimo que no debe silenciar la crítica. El peligro actual radica en la "dictadura del algoritmo", donde gobernantes prefieren premiar a generadores de contenido o influencers que, aunque carecen de rigor y ética informativa, ofrecen el eco de los likes y la complacencia que el periodismo de investigación jamás les otorgará.
La proliferación de "paleros" en las ruedas de prensa —personajes que fingen ser periodistas para golpear a los críticos y adular al funcionario— es otra de las llagas denunciadas. Esta táctica no solo denigra la profesión, sino que engaña a la ciudadanía al construir una realidad alterna.
El mensaje del colectivo es una advertencia clara para el poder político: el periodista no es un empleado del ayuntamiento, es un representante de la sociedad. Si las autoridades no entienden que su papel es rendir cuentas y no comprar aplausos, el costo lo pagará una democracia que, sin prensa libre y profesional, queda ciega y a merced de la opacidad.
La transcripción completa de la entrevista con el periodista Manuel Delgado
Eugenio Amézquita Velasco:
Tengo en la línea a un buen amigo y compañero periodista, Manuel Delgado, de un medio de comunicación de Irapuato. Manuel se va a presentar, nos va a decir su medio y otros cargos que ocupa a nivel estatal donde nos representa a los periodistas. Me siento muy complacido de poderte entrevistar, Manuel. El motivo es que ayer compartimos con muchos compañeros en Valle de Santiago una convocatoria que hiciste para firmar un documento muy importante que puso los puntos sobre las íes para quienes sí somos periodistas, para quienes son comunicadores y para quienes son generadores de contenido. Platícame, ¿qué fue lo que hubo en Valle de Santiago?
Manuel Delgado:
Gracias por la oportunidad de esta entrevista. Efectivamente, estamos encabezando el colectivo Periodistas y Comunicadores del Estado de Guanajuato; ya tenemos dos años en este trabajo. Estamos convocando a todos los compañeros de los medios —periodistas, comunicadores e incluso generadores de contenido— para hacer un frente donde tengamos a salvaguarda nuestro derecho constitucional fundamentado en los artículos sexto y séptimo. Queremos que se respete ese factor de equilibrio que somos ante los gobiernos, porque somos un poder fáctico que tiene mucho que ver con el ejercicio de gobierno. De nosotros depende que los gobiernos sean transparentes y trabajen democráticamente; de lo contrario, trabajarían en la opacidad. Nuestro objetivo no es de complacencia. Alguien pudiera decir que estos acuerdos son institucionales y de conveniencia, pero no es así: es tenerlos cerca para vigilarlos más de cerca. El compromiso es defender al gremio usando herramientas como el Consejo de Protección. Este convenio firmado ayer es el primero en el estado, y lo haremos con todos los alcaldes e incluso con el gobierno estatal. Buscamos un respeto recíproco: no seremos golpeadores ni radicales, pero tampoco complacientes. No nos vamos a entregar a los gobiernos. Hacemos acuerdos de publicidad porque de esto vivimos, son contratos legítimos y hay un presupuesto para eso, pero eso no implica comprometer nuestra línea editorial.
Eugenio Amézquita Velasco:
Algo que me llamó la atención es que hay presidencias municipales donde, como no escribimos a modo y presentamos pruebas de que no cumplen con su deber, nos señalan como si escribiéramos para la oposición. Incomoda la verdad. Por otro lado, quieren ponernos un límite basándose en las métricas de Facebook; dicen que si tienes pocos "likes" no te compran el espacio. Olvidan que somos periodistas con trayectoria que abrimos espacios independientes. ¿Qué tan válido es que un político ponga ese tipo de cotos porque no tienes millones de seguidores como otros?
Manuel Delgado:
Hay gobiernos que no necesariamente son democráticos y buscan más el impacto publicitario que una proyección realista de su ejercicio. Prefieren a quienes tienen miles de seguidores aunque no tengan reacción real. La métrica no lo dice todo. En mi medio, Cadena 8 Noticias, todos mis seguidores son orgánicos; no he comprado publicidad. Puedes tener menos seguidores pero que realmente te lean y generen reacciones. Si premian a quienes tienen seguidores haciendo apología del delito, están equivocados.
Hay que reconocer los contenidos periodísticos que atienden la demanda de verdad de la gente, sin ser sensacionalistas. A los gobiernos a veces no les interesa reflejar su ejercicio real porque solo generan acciones mediáticas. Nosotros somos el equilibrio. Los parámetros para medir deben ser los contenidos propositivos en cultura, ciencia y desarrollo social, no disparates escandalosos. Eso no le sirve a la democracia. Estamos impulsando con los alcaldes una nueva generación de información para que los contenidos generen un compromiso democrático basado en el respeto y el profesionalismo recíproco.
Eugenio Amézquita Velasco:
Ratifícame lo que deduzco: las autoridades deben entender que no somos sus "paleros" ni sus "focas aplaudidoras". No se vale que cuando la información no les favorece, aunque sea objetiva y comprobada, digan que nos paga la oposición.
Manuel Delgado:
La autoridad debe entender que ni nosotros somos sus enemigos ni ellos los nuestros. Deben aceptar la verdad aunque les duela. No pueden denostar a los periodistas ni hacer apología de la violencia contra los medios, porque incumplen el mandato constitucional de respetar la libertad de expresión. Quien señala esto proyecta que sus intereses no son de una gobernanza democrática. Siempre he dicho que si un político te aplaude es porque le favorece, y el día que no, te reprocha. Deben estar abiertos a la crítica porque son personajes públicos. Nosotros tenemos la responsabilidad de ser objetivos, pero no de complacerlos; la sociedad nos reclamaría si fuéramos aplaudidores de cualquier color.
Eugenio Amézquita Velasco:
En defensa de la prensa, ¿tú participas en algún grupo que protege la seguridad de los periodistas?
Manuel Delgado:
Estamos en interacción constante con el Consejo de Protección. No pertenezco formalmente a él porque he cuestionado los procedimientos de elección de consejeros, que a veces parecen ser "a modo" del gobierno estatal. Debemos impulsar la democracia interna en ese Consejo. Sin embargo, tengo contacto directo y defendemos casos críticos, como el de Evodio en León, dándole seguimiento a los protocolos de seguridad. También trabajamos en la autoprotección: no podemos exponernos más allá de la vida.
Eugenio Amézquita Velasco:
Comparto al público que Manuel Delgado, además de periodista, es abogado. En el marco del derecho, hablabas de distinguir entre periodistas, comunicadores y generadores de contenido. Todo mexicano tiene derecho a la libertad de expresión, pero no a cualquiera se le puede llamar periodista o reportero. ¿Qué me dices sobre definir qué es la prensa?
Manuel Delgado:
Ayer hablábamos de eso con los alcaldes. Hay que establecer una clara distinción. Yo no puedo ir a hacer una cirugía porque no soy médico; si no tengo la formación ni la certificación, no lo hago. En la comunicación se permite gente que tiene interés pero no formación. Muchos nos formamos de manera empírica; yo empecé hace 40 años y eso me valida, pero por la práctica constante.
Eugenio Amézquita Velasco:
Perdón que interrumpa, pero hace 40 años no había escuelas de periodismo aquí; el periodismo se aprendía en el campo, en los periódicos que requerían mano de obra con buena gramática y ortografía. Ahora cualquiera ve una página de Facebook como una "charola" para presentarse y publicar lo que quiere sin objetividad. ¿Coincides en que la ley de protección a periodistas tiene ambigüedades porque parece que cualquiera puede ser periodista?
Manuel Delgado:
Hay una distancia enorme. Antes nos exigían saber redactar bien. Ahora basta con tener un celular. El periodista conoce los géneros periodísticos, el manejo técnico de los contenidos y tiene una formación que el celular no te da. Todos tenemos libertad de expresión, pero no todos somos periodistas. Ha habido grandes periodistas que se forjaron sin título, pero fue la formación y la práctica lo que los hizo. Debemos trabajar en reformas legislativas para profesionalizar y segmentar, porque si no se regula, es grave para la vida democrática. Hay quienes se dedican a esto de manera no sana.
Eugenio Amézquita Velasco:
Somos testigos de gente que se mete a ruedas de prensa sin ser prensa, pareciendo paleros pagados que contestan lo que el funcionario quiere oír. Los utilizan para golpear a la verdadera prensa.
Manuel Delgado:
Sorprende ver gente extraña en ruedas de prensa haciendo las veces de periodista y cobrando. Otros son "bucaneros de la información" que se dedican a la extorsión. Es denigrante. Mientras la autoridad solo valore los números de seguidores, los contenidos no cambiarán. Si yo quisiera millones de seguidores, me dedicaría al escándalo y al chisme, pero eso no es generar contenido adecuado ni trabajar de manera solidaria. Debemos empujar como gremio hacia contenidos propositivos.
Eugenio Amézquita Velasco:
Felicito tu esfuerzo, Manuel. El gremio es difícil, pero has logrado alianzas importantes. Se nota tu experiencia al tratar con periodistas y al hacer que la autoridad entienda nuestra misión de informar y criticar con respeto.
Manuel Delgado:
La clave es el respeto. Lo planteé con la secretaria de Seguridad en Irapuato. En las coberturas de hechos delictivos, a veces empujan a los compañeros. No se trata de si invadimos el área; si nos tratan con cortesía, actuamos con cortesía. Pero se genera violencia porque nos ven como enemigos. Deben entender que somos fiscalizadores del ejercicio de gobierno. Estamos al nivel de cualquier funcionario; tenemos la autoridad moral de pedir cuentas claras. Nuestro papel es defender al gremio y ejercer periodismo de calidad, no ir a quedar bien con la gobernadora o los diputados.
Eugenio Amézquita Velasco:
Esas actitudes groseras de bloqueo mandan el mensaje de que quieren esconder algo. Si no hay nada que esconder, no hay por qué actuar así.
Manuel Delgado:
Debemos tener claro que la autoridad representa a la ciudadanía, y nosotros también. No actuamos como individuos, sino en función de la sociedad que nos demanda transparencia y compromiso. Tenemos la misma cualificación profesional que cualquier nivel de gobierno porque atendemos a la gente. Si no lo entienden así, los lectores se los harán ver.
Eugenio Amézquita Velasco:
Manuel, te agradezco la entrevista. No será la última vez que hablemos de este colectivo. ¿Algo más que quieras comentar?
Manuel Delgado:
Un mensaje a los políticos: somos escuderos y protectores de la sociedad, no del gobierno. Nos debemos a la gente. Los acuerdos de comercialización son legales y democráticos porque hay un presupuesto; no nos pagan por los contenidos, sino por un servicio de publicidad (spots, banners). No les debemos nada; al contrario, ellos nos deben respeto al ejercicio periodístico. Es un respeto recíproco.
Eugenio Amézquita Velasco:
Muchas gracias. He entrevistado a Manuel Delgado, quien preside este colectivo de periodistas en el estado de Guanajuato.
-La omisión institucional frente a las agresiones contra la prensa es un mensaje de impunidad.
-A diez meses de promesas incumplidas, el gremio periodístico denuncia una opacidad sistemática.
-La ausencia del Fiscal en el Consejo de Protección evidencia el desdén por la seguridad de los comunicadores.
-Antecedentes periodísticos de agresividad de la Fiscalía contra reporteros demuestran no sólo desdén, sino desprecio
-Periodistas enfrentan hostigamiento policial y municipal en un contexto de violencia desbordada.
-La ONU y la Unión Europea atestiguan la urgencia de justicia tras años de crímenes sin castigo.
La impunidad como política de Estado
El posicionamiento emitido este 3 de febrero de 2026 por las y los periodistas de Guanajuato no es solo una exigencia de información; es el diagnóstico de una democracia herida. Lo que el gremio pone sobre la mesa es una realidad lacerante: en Guanajuato, la palabra empeñada por las autoridades tiene un peso nulo frente al silencio de los fusiles y la opacidad de los escritorios.
La simulación como respuesta
El incumplimiento del compromiso asumido el 10 de marzo de 2025 por el Fiscal Gerardo Vázquez Alatriste y el secretario de Gobierno, Jorge Jiménez Lona, no es un descuido administrativo. Es una decisión política. Al no informar sobre los avances en las investigaciones de asesinatos y desapariciones, el Estado no solo desprotege a la víctima, sino que le otorga un mensaqje de permiso al victimario. La impunidad es, en sí misma, una forma de agresión que envía un mensaje contundente: silenciar a un periodista en Guanajuato no tiene consecuencias.
Resulta particularmente alarmante la ausencia reiterada del Fiscal General en las sesiones del Consejo Estatal de Protección. Este vacío institucional es simbólico: representa la desconexión entre la procuración de justicia y la prevención. Si quien debe investigar los delitos no se digna a participar en los mecanismos de protección, el mensaje para el gremio es de total indefensión. La protección no puede ser una política de "buena voluntad", sino una obligación constitucional que hoy parece estar en pausa.
El doble frente: Actores fácticos y públicos
El análisis del gremio destaca una pinza de presión asfixiante. Por un lado, la violencia criminal que azota la entidad; por el otro, el hostigamiento de autoridades municipales y corporaciones policiacas. Es una ironía trágica que las mismas fuerzas que deberían garantizar el orden sean señaladas como agentes de acoso. Bajo esta estructura, el periodismo en campo se convierte en un acto de fe y resistencia, donde el riesgo no solo viene de la sombra, sino también de la luz pública.
La mirada internacional y el reto local
La presencia de organismos como la ONU y la Unión Europea subraya que el caso Guanajuato ya no es un asunto doméstico, sino una crisis de derechos humanos con eco internacional. La exigencia de un informe público y verificable sobre casos emblemáticos —más allá del solitario avance en el asesinato de Israel Vázquez Rangel— es el último llamado a la transparencia.
Sin sentencias condenatorias, el Protocolo Homologado para la Investigación de Delitos contra la Libertad de Expresión es letra muerta. Para que la confianza se restablezca, el Estado debe entender que la libertad de prensa no es una concesión gubernamental, sino la columna vertebral de una sociedad libre. En Guanajuato, esa columna está fracturada por la desidia y la opacidad.
El texto de la carta de posicionamiento de los periodistas guanajuatenses
Guanajuato, Guanajuato 03 de febrero del 2026.
Posicionamiento de periodistas:
A más de diez meses de la reunión sostenida el 10 de marzo de 2025 con autoridades estatales, entre ellas el Fiscal General de Justicia de Guanajuato, Gerardo Vázquez Alatriste, y el secretario de Gobierno, Jorge Jiménez Lona, las y los periodistas de Guanajuato constatamos el incumplimiento del compromiso de informar periódicamente sobre los avances en las investigaciones de agresiones, desapariciones y asesinatos de periodistas en la entidad.
Dicho compromiso fue asumido tras un pronunciamiento público firmado por 126 periodistas, medios de comunicación y colectivos de búsqueda, como una medida mínima para garantizar verdad, justicia y no repetición. Sin embargo, hasta hoy no se ha entregado información formal, sistemática ni pública ni al gremio ni a las familias de las víctimas, lo que profundiza un clima de indefensión, opacidad e impunidad.
En ese contexto, los periodistas salen todos los días a realizar su trabajo en campo en un estado marcado por altos niveles de violencia, pero también enfrentan hostigamiento de parte de autoridades, principalmente del ámbito municipal, así como de elementos de corporaciones policiacas y fuerzas armadas. Los crímenes contra la prensa incrementan nuestra vulnerabilidad y la impunidad de estos delitos envía un mensaje de tolerancia frente a quienes buscan silenciar el ejercicio periodístico, tanto de actores públicos como fácticos.
Por el contrario, que esta Fiscalía logre llevar a los responsables ante la justicia y su trabajo de investigación derive en sentencias condenatorias, sería un contundente mensaje desde el Estado para frenar cualquier agresión contra el ejercicio periodístico y el derecho a informar.
Nos preocupa además la reiterada ausencia del titular de la Fiscalía General en las sesiones del Consejo Estatal de Protección, lo que vemos como una falta de compromiso para atender de manera seria y responsable la protección de periodistas y personas defensoras de derechos humanos.
En el marco de la visita y presentación “Buenas prácticas y desafíos en la investigación de delitos cometidos contra personas defensoras de derechos humanos y periodistas”, con la participación de personal de la Organización de las Naciones Unidas y de la Unión Europea, resulta impostergable que el Estado de Guanajuato rinda un informe público y verificable sobre:
-El avance real de las investigaciones por asesinatos, desapariciones y agresiones contra periodistas, pues a excepción del caso de Israel Vázquez Rangel, caso en el que en 2023 se emitieron sentencias condenatorias en contra de dos autores del crimen, no hay ni sentencias y mucho menos personas detenidas en otros asuntos.
-La aplicación efectiva del Protocolo Homologado para la Investigación de Delitos contra la Libertad de Expresión.
-Las sentencias obtenidas y las medidas de no repetición, tanto frente a actores públicos como a actores fácticos que amenazan la libertad de expresión en la entidad.
Reiteramos que sin información, no hay confianza; sin justicia, no hay garantías; y sin garantías, la libertad de expresión en Guanajuato sigue bajo amenaza. Este posicionamiento no es nuevo: es la continuidad de exigencias legítimas que siguen sin respuesta, pese a la gravedad de los hechos y al reconocimiento internacional de que el periodismo en México es una actividad de alto riesgo.
Las y los periodistas de Guanajuato exigimos que los compromisos asumidos dejen de ser declaraciones y se traduzcan en acciones concretas, transparencia institucional y resultados medibles. La protección del periodismo no es una concesión: es una obligación del Estado.
No olvidamos. No normalizamos la violencia.
Y no dejaremos de exigir verdad, justicia y garantías para ejercer el periodismo en Guanajuato. #MetroNewsMx
-La gobernadora ofrece reuniones privadas mientras el gremio exige transparencia pública ante la ONU.
-El Estado intenta reducir una crisis de derechos humanos a una revisión de carpetas de tú a tú.
-La persistente opacidad en los crímenes contra la prensa mantiene a Guanajuato en los peores índices de libertad de expresión.
-La impunidad que rodea a los periodistas y buscadoras no es falta de capacidad, sino falta de voluntad política.
-Sin la participación de las familias y el gremio en pleno, cualquier promesa oficial es solo otro acto de simulación.
La falacia del tú a tú
El reciente intercambio entre el gremio periodístico de Guanajuato y la titular del Ejecutivo estatal, Libia Denisse García Muñoz Ledo -plasmado en video por el compañero periodista Alex Ramblas- ha dejado al descubierto una brecha profunda y peligrosa: mientras los periodistas exigen justicia abierta y verificable, el poder responde con la oferta de la cercanía privada. La propuesta de la gobernadora de revisar los expedientes "de tú a tú" no es una solución, sino una táctica de fragmentación que busca diluir una exigencia colectiva en la discrecionalidad de una oficina.
Lo que ocurrió frente a las cámaras y ante la mirada de observadores internacionales de la ONU y la Unión Europea es el retrato de un Estado que se resiste a rendir cuentas. No se trata de una falta de información técnica sobre las carpetas de investigación; se trata de una parálisis sistémica que puede convertir a Guanajuato en uno de los lugares más peligrosos para ejercer el periodismo y la búsqueda de personas desaparecidas.
El refugio del sigilo
Cuando la autoridad argumenta que "hay avances relevantes" pero que estos deben conocerse en mesas selectas para "tranquilidad" del gremio, incurre en una contradicción vital. La tranquilidad no emana del secreto, sino de la sentencia. El gremio ha sido enfático: el compromiso asumido hace casi un año fue informar de manera periódica y pública. Pretender que la justicia se "atiende" en reuniones de comitivas reducidas es ignorar que el daño causado por el asesinato o la desaparición de un comunicador es una herida al derecho a la información de toda la sociedad.
Justicia para las familias, no solo para las estadísticas
Es particularmente grave el señalamiento de los periodistas sobre el desconocimiento que tienen las familias y las madres buscadoras respecto a sus propios casos. El Estado parece olvidar que las víctimas directas e indirectas tienen el derecho inalienable a la verdad. La justicia que se presume en discursos pero que no se refleja en las notificaciones a los deudos es, en términos prácticos, inexistente.
El compromiso bajo la lupa internacional
La insistencia de los periodistas para que la comunidad internacional sea testigo de estos compromisos no es gratuita. Es el resultado de años de promesas que se quedan en "buenas voluntades". Guanajuato ya no puede permitirse el lujo de las declaraciones diplomáticas mientras sus periodistas salen al campo con el temor de ser los próximos en la lista.
La gobernadora y el Fiscal General deben entender que la mesa está servida para una sola cosa: resultados medibles. La justicia en Guanajuato no puede seguir siendo un asunto de fe; tiene que ser un asunto de hechos, de detenidos y de sentencias. Cualquier cosa menos que eso seguirá siendo el silencio que mata la verdad. #MetroNewsMx
"Cuando se ataca a los periodistas, toda la sociedad paga el precio. Si no podemos proteger a los periodistas, nuestra capacidad para mantenernos informados y contribuir a la adopción de decisiones se ve gravemente obstaculizada. Si los periodistas no pueden hacer su trabajo en condiciones de seguridad, nos enfrentamos a la perspectiva de un mundo de confusión y desinformación". —António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas
No más asesinatos sin castigo
La seguridad de los periodistas es vital para que las sociedades y las democracias tengan acceso a una información diversa e independiente. También lo es para promover el diálogo intercultural, la paz y el buen gobierno. Sin embargo, en los últimos 12 años (2006-2017), lamentablemente, 1010 periodistas han sido asesinados por cumplir con su labor de informar al público. En uno de cada diez casos los asesinos salen impunes. La impunidad trae consigo más asesinatos y, a menudo, es síntoma de un recrudecimiento del conflicto y del quebrantamiento de la ley y del desmoronamiento del sistema judicial.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) teme que esta impunidad dañe a la sociedad en su conjunto al encubrir graves abusos de los derechos humanos, corrupción y otros crímenes. El tipo de noticias que son "silenciadas" es exactamente el tipo de información que la opinión pública necesita conocer. Puedes leer historias de algunos periodistas en el sitio de la UNESCO #TrueNeverLies (la verdad nunca muere).
Para acabar con esta impunidad, la Asamblea General aprobó una resolución en la que insta a los Estados Miembros de las Naciones Unidas a hacer todo lo posible por prevenir la violencia contra los periodistas y trabajadores de los medios de comunicación y a asegurar que los autores de esa violencia rindan cuentas ante la justicia. En la resolución también se establece este Día Internacional para concienciar a la opinión pública sobre la gravedad de este asunto.
México, sede de un seminario internacional para poner fin a la violencia contra periodistas en América Latina
La UNESCO, en colaboración con las autoridades mexicanas, organiza un seminario internacional con motivo de este Día en la Ciudad de México, el 7 de noviembre del 2019.
El seminario ayudará a identificar los pasos a seguir, así como medidas concretas para fortalecer la batalla contra la impunidad ante crímenes y ataques en contra de periodistas de la región de Latinoamérica.
También puedes seguir el Día en las redes sociales bajo la etiqueta #NoALaImpunidad.