La Saga/Adela Micha/Redacción Editorial
-Morena desecha a sus operadores cuando dejan de ser útiles o se convierten en una carga política para la nueva administración.
-Adela Micha señala que la salida de Adán Augusto de la Jucopo es un golpe de autoridad de la presidenta Claudia Sheinbaum.
-Vínculos con el crimen en Tabasco e irregularidades financieras hacen insostenible la permanencia del exsecretario en el Senado.
-La Casa Blanca habría presionado al gobierno mexicano para cortar lazos con políticos señalados por nexos con el narcotráfico.
-El tabasqueño se refugia en el trabajo territorial rumbo a 2027 para evitar investigaciones y mantener cuotas de poder interno.
-Lo sucede un expriista transformado en morenista, Ignacio Mier Velasco.
La política mexicana, en su versión más cruda y pragmática bajo el sello de la cuarta transformación, ha vuelto a demostrar que no conoce de lealtades eternas, sino de intereses coyunturales. La estrepitosa caída de Adán Augusto López Hernández, quien pasó de ser el hermano y operador rudo del expresidente López Obrador a un personaje incómodo para la actual administración, marca el fin de una era de impunidad absoluta para el llamado Grupo Tabasco. Como bien lo describe Adela Micha en su reciente editorial, en Morena se usa a los cuadros mientras convienen y se les desecha en cuanto su sombra estorba más de lo que ayuda.
El relevo en la Junta de Coordinación Política y en la coordinación de los senadores de Morena, ahora en manos de Ignacio Mier Velasco, no es un simple movimiento de piezas; es un manotazo en la mesa de la presidenta Claudia Sheinbaum. Durante el primer tramo de su mandato, Sheinbaum mantuvo una postura institucional y respetuosa frente a la figura de Adán Augusto, pero la indisciplina del tabasqueño y su tendencia a jugar su propia agenda terminaron por agotar la paciencia de Palacio Nacional.
Adán Augusto cargaba ya con un lastre demasiado pesado. Se le recordará como el estratega sin escrúpulos que recurrió al chantaje contra la familia Yunes para forzar la aprobación de la reforma judicial, una victoria pírrica que dejó al descubierto las tácticas más oscuras del régimen. Sin embargo, lo que realmente selló su destino no fue su falta de pudor político, sino las gravísimas acusaciones que vinculan su gestión como gobernador de Tabasco con un esquema de narcoestado.
Los señalamientos son escalofriantes: Hernán Bermúdez Requena, quien fuera su subsecretario de seguridad, ha sido identificado como líder del grupo criminal La Barredora. A esto se suman las irregularidades financieras que persiguen al ahora excoordinador: 80 millones de pesos mal declarados ante el SAT, creación de empresas fantasma en sus notarías y la asignación de contratos irregulares a modo para sus amigos de casi 600 millones de pesos. Con este historial, su permanencia en la vitrina del Senado era una afrenta difícil de ignorar, especialmente ante la creciente presión de la Casa Blanca.
Existe una versión, alimentada por actores de la oposición como Alejandro Moreno, de que el enroque de Adán Augusto responde a una exigencia directa de Washington. El gobierno estadounidense ha apretado las tuercas para que México limpie sus filas de personajes con presuntos vínculos con el crimen organizado. Ante este escenario, la estrategia de Morena ha sido la del repliegue táctico: alejar a López Hernández de los reflectores legislativos y enviarlo al trabajo territorial con miras a las elecciones de 2027.
Este movimiento permite a la presidenta deshacerse de una figura tóxica en el Poder Legislativo, mientras el partido aprovecha el colmillo electoral de un operador que sabe ensuciarse las manos. Al final, el mensaje es claro: en la nueva etapa de la 4T, los platos sucios se lavan en casa y bajo las reglas de la nueva jefa. Adán Augusto no cayó, lo tiraron por su propio peso y por una deslealtad que en política suele pagarse con el destierro o, en el mejor de los casos, con un exilio dorado en las bases del partido.
Su sucesor Ignacio Mier Velasco, un expriista convertido en morenista
Ignacio Mier Velasco ha pertenecido principalmente a dos fuerzas políticas a lo largo de su trayectoria de más de tres décadas:
Partido Revolucionario Institucional (PRI): Militó en este partido desde sus inicios en la política poblana hasta el año 2006. Durante su etapa priista, ocupó cargos de relevancia como diputado local (1993-1996), diputado federal (1997-2000) y llegó a ser presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Puebla.
Movimiento Regeneración Nacional (Morena): Se integró formalmente a las filas de Morena en 2017, tras un periodo de acercamiento al proyecto de Andrés Manuel López Obrador. Bajo estas siglas ha consolidado su perfil nacional, desempeñándose como coordinador de los diputados federales (2020-2024) y, recientemente, asumiendo la coordinación del partido en el Senado y la presidencia de la Jucopo en febrero de 2026.
Su transición del PRI a Morena es un antecedente clave que comparte con otros cuadros actuales del partido, como su primo Alejandro Armenta, marcando un cambio generacional y de grupo dentro de la estructura política poblana y nacional.
La transcripción del editorial de Adela Micha
Adela Micha:
Adán Augusto te me vas de aquí y es que ya se vio que en política no hay amistades, lo que hay son intereses. Morena te usa mientras le conviene y luego, cuando ya no le sirves, cuando estorbas más de lo que ayudas, te me vas de aquí. Adán Augusto era hasta hace poco el soldado preferido del expresidente López Obrador, de quien fue corcholata; le decía hermano a su amigo tabasqueño y se convirtió en su operador político de más confianza, al punto que lo puso en la Secretaría de Gobernación. Un hombre dispuesto a ensuciarse las manos cuando hacía falta, le tocaron algunas de las tareas más rudas de la 4T.
Desde el 2024 era el hombre fuerte de Morena en el Senado, encargado de conseguir a toda costa las mayorías calificadas y no tuvo ni pudor ni escrúpulos. Le tocó chantajear a los Yunes para que se aprobara la reforma judicial a finales del año pasado; presionó al entonces fiscal Alejandro Gertz Manero para que renunciara a la Fiscalía General de la República, pero dicen por ahí que el que a hierro mata a hierro muere.
Este fin de semana Morena movió las piezas internas del partido para quitarlo ya de la Junta de Coordinación Política y de la Dirección de los Senadores de Morena, y en su lugar quedó el poblano Ignacio Mier Velasco, quien tiene ahora el reto de sacar adelante la reforma electoral. Es, dicen los expertos, una sacudida fuerte contra el grupo Tabasco y contra el López Obradorismo dentro de Morena; es un golpe en la mesa de la presidenta Sheinbaum, quien había sido superrespetuosa con Adán Augusto, pero hasta ahí.
Lo cierto es que después de un año como el 2024 ya era insostenible la permanencia de Adán Augusto en la coordinación de los senadores; no lo tiraron, cayó por su propio peso. Tiene muchísimo colmillo pero también, o quizá más, cola que le pisen. Primero que nada Adán Augusto fue indisciplinado e incluso desleal; desobedeció a la presidenta en algunas de sus iniciativas en sus negociaciones políticas. Por ejemplo, retrasó la entrada en vigor de la ley contra la reelección y el nepotismo, pero eso, eso es lo menos grave.
El Tabasco que Adán Augusto heredó es la definición del diccionario de lo que significa narcoestado. Hernán Bermúdez Requena, subsecretario de seguridad de Tabasco cuando él era gobernador, es el fundador y líder del grupo criminal La Barredora, especializado en extorsión, asesinatos, narcotráfico y huachicol. El jefe de la policía Arturo Leiva también era operador criminal y, por si fuera poco, también están los negocios turbios y los ingresos inexplicables: ochenta millones de pesos mal declarados ante el SAT, creación de empresas fantasma en sus notarías, asignación de contratos irregulares a modo para sus amigos de casi seiscientos millones de pesos, tráfico de influencias, treinta denuncias por corrupción... en fin, más lo que se acumule.
Entre tantos escándalos hay voces que opinan que la decisión de enrocar a Adán Augusto no solamente obedeció al cálculo político, sino a una insinuación o incluso una orden de la Casa Blanca, que cada día vienen presionando más y más a México para cortar los vínculos entre políticos y narcotraficantes. En este sentido Alejandro Moreno, el presidente del PRI, salió a celebrar la salida de Adán Augusto López, asegurando que Estados Unidos está apretando las tuercas al gobierno de nuestro país.
Alejandro Moreno:
Confirma lo que yo he venido señalando, que han dado no solo muestras, hay hechos claros, dichos claros de sus vínculos con el crimen organizado, de su participación no solo de solapar y proteger desde las más altas esferas del gobierno por los señalamientos que hay de vinculación con los grupos criminales. Este es un gobierno que no ha querido investigar a ninguno de los suyos, lo hemos señalado hasta el cansancio. Aquí lo que se tiene que hacer es investigar a los narcopolíticos de Morena que están vinculados al crimen organizado.
Adela Micha:
Una de tantas declaraciones de otros actores políticos. Ahora, si estos señalamientos en contra de Adán Augusto fueran ciertos, no bastaría con esconderlo dentro del Senado; tendría que haber investigaciones en contra suya. Claro que no hay que esperar mucho, ¿no? Las indagatorias por el accidente del tren interoceánico ya nos dieron una idea de cuál va a ser la línea de trabajo de la fiscalía. Además Morena tampoco quiere desaprovechar este talento que lo tiene y la experiencia de un operador político como Adán Augusto. No lo mandaron a una embajada como se había dicho en un inicio y como lo hicieron con el exfiscal Alejandro Gertz Manero. Ayer en conferencia de prensa Adán Augusto dijo que va a seguir trabajando para la cuatro te, pero ahora, dijo, ayudando a preparar al movimiento para las elecciones del 2027.
Adán Augusto López Hernández:
Esta es una decisión que digamos que tomé en las últimas horas, cuando se abrió la posibilidad de ir a hacer trabajo político electoral rumbo al 2027, cuando toca ahora algo que requiere de tiempo completo como es lo de fortalecer la unidad adentro del movimiento dentro del partido. Es algo que no es ajeno; como bien dijo Nacho o Lucho, toda la vida yo me he caracterizado por hacer trabajo territorial y en este momento lo más importante es fortalecer al partido, al movimiento, al 2027.
Adela Micha:
La presidenta se deshizo de una de las figuras políticas más poderosas y más incómodas también de Morena dentro del Senado. El partido sumó a un operador electoral con muchísimo callo, los opositores se libraron de sus chantajes estilo Yunes y, haciéndose a un lado, saliendo de los reflectores, Adán Augusto habría logrado quizá evitar investigaciones en su contra. Ya saben: los platos sucios se lavan en casa en Morena. Yo soy Adela Micha. #MetroNewsMx

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