La Saga/Adela Micha/Redacción Editorial
-La captura del exatleta olímpico Ryan Wedding revela la presencia de agentes del FBI operando en territorio de la Ciudad de México.
-Adela Micha denuncia el uso de imágenes creadas con inteligencia artificial para sostener la narrativa oficial de una entrega.
-El embajador Esteban Moctezuma confirmó involuntariamente la colaboración estrecha con equipos de seguridad de Estados Unidos.
-Ryan Wedding pasó de ser una promesa del deporte canadiense a liderar operaciones masivas para el peligroso Cártel de Sinaloa.
-El caso marca un cambio de paradigma en la relación bilateral y pone en duda la verdadera autonomía de la seguridad nacional.
La reciente detención del exatleta olímpico canadiense Ryan Wedding ha desatado una tormenta política en México, no solo por el perfil cinematográfico del criminal, sino por las profundas contradicciones entre la narrativa del Gobierno Federal y los hechos documentados por agencias internacionales. Según lo expuesto por Adela Micha, la versión oficial que sostiene una entrega voluntaria frente a la Embajada de Estados Unidos parece desmoronarse ante las evidencias de una operación táctica conjunta.
La controversia escaló cuando se reveló que la fotografía utilizada por la administración de Claudia Sheinbaum para validar la entrega de Wedding era, en realidad, una imagen generada mediante inteligencia artificial. Este intento de control narrativo chocó frontalmente con las declaraciones del embajador Esteban Moctezuma, quien en una entrevista para Fox News citó el agradecimiento del director del FBI, Kash Patel, hacia las fuerzas mexicanas por trabajar codo a codo en una operación de aprehensión que ocurrió en el terreno.
Ryan Wedding representa una de las trayectorias criminales más inusuales del siglo XXI. De competir en los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City 2002, pasó a convertirse en un pilar del Cártel de Sinaloa, coordinando el tráfico de toneladas de cocaína hacia Canadá y Estados Unidos. Su peligrosidad era tal que el FBI ofrecía quince millones de dólares por su captura, vinculándolo no solo con el tráfico de drogas a gran escala, sino con asesinatos de civiles inocentes.
La caída de Wedding, motivada por su propia ostentación y descuido, podría significar mucho más que la captura de un fugitivo de alto valor. Si se confirma que agentes estadounidenses ejecutaron la detención en plena Ciudad de México, estaríamos ante el inicio de una era de operativos secretos que desafían el discurso tradicional de soberanía nacional. Este evento obliga a una revisión profunda de la transparencia en la cooperación binacional y el verdadero estado de la guerra contra el narcotráfico en suelo mexicano.
La soberanía de ficción y el "oso" de la presidenta
Adela Micha y Roberta Garza desmenuzan el desastre de comunicación en el caso Ryan Wedding. Tres claves exponen la fragilidad del discurso oficial frente a la realidad binacional.
La narrativa de la entrega voluntaria se desploma frente a las evidencias de una operación del FBI.
La entrevista entre Adela Micha y Roberta Garza pone el dedo en la llaga sobre un tema que lacera la credibilidad institucional: la simulación de la soberanía nacional. La revelación de que la captura del capo canadiense Ryan Wedding fue una operación táctica de unidades de élite estadounidenses, y no una entrega pactada como sostiene Palacio Nacional, deja al descubierto un manejo de crisis que Garza califica de pedestre y burdo.
El uso de una fotografía generada con inteligencia artificial para validar la versión oficial no es solo un error técnico, sino una falta de respeto a la inteligencia ciudadana. Mientras la presidenta Sheinbaum insiste en una narrativa de autonomía, las declaraciones accidentales del embajador Esteban Moctezuma y las confirmaciones del FBI pintan un panorama donde México parece ceder ante la presión de Washington, aceptando operativos que antes se daban por terminados.
Hacia el futuro, el análisis advierte sobre una relación bilateral asimétrica y peligrosa. Con una administración en Estados Unidos que rompe protocolos y un equipo diplomático mexicano debilitado por nombramientos políticos, la soberanía parece haber pasado de ser un principio constitucional a una herramienta de propaganda. La captura de Wedding es la prueba de que, en la guerra contra el narco, la verdad sigue siendo la primera baja.
La transcripción del editorial de Adela Micha
Adela Micha:
No una, cuatro veces. Cuatro nos dijo la presidenta Claudia Sheinbaum que el narcotraficante y exatleta canadiense Ryan Wedding se entregó voluntariamente a las autoridades en nuestro país. Sobre todo, tanto ella como todos los morenistas han intentado sostener la versión de que no hubo ningún operativo de fuerzas de seguridad estadounidenses en la Ciudad de México para detenerlo. En su afán por sostener esta versión, la presidenta incluso llegó a mostrar una fotografía falsa hecha con inteligencia artificial donde en teoría se ve a Ryan Wedding afuera de la embajada antes de entregarse a las autoridades estadounidenses. Ni era la actual embajada.
Esteban Moctezuma:
Déjenme decirle una cosa sobre la última aprehensión que ocurrió en México de Ryan Wedding. Saben que Kash Patel, del FBI, envió un tremendo reconocimiento al gobierno de México, a la presidenta, al secretario Harfuch y a los militares y oficiales de la ley en México con nuestros equipos.
Adela Micha:
El embajador de México en Estados Unidos, Esteban Moctezuma, lo que hizo fue reavivar esta polémica porque ha estado dando entrevistas en Estados Unidos; lo hizo en el canal Fox News. Ahí, el embajador destacó la colaboración de seguridad que hay entre ambos países y citó las palabras de reconocimiento a México del director del FBI, Kash Patel.
Kash Patel:
Armamos una estrategia de operación y aquí estamos hoy trayéndolo ante la justicia por traficar cientos de kilos de cocaína y también por el asesinato de civiles inocentes. Este individuo y su organización en el Cártel de Sinaloa vertieron narcóticos en las calles de América del Norte y mataron a demasiados de nuestros jóvenes y corromperion a demasiados de nuestros ciudadanos. Y eso termina hoy. También quiero dar un tremendo reconocimiento al gobierno de México, a la presidenta Sheinbaum, al secretario Harfuch y a los oficiales militares y de la ley en México que trabajaron codo a codo con nuestros equipos en el terreno allí para aprehender anoche a Ryan Wedding.
Adela Micha:
Hay que recordar que a finales de la semana pasada el diario The Wall Street Journal publicó un texto en el que se sostiene que el FBI sí participó en la detención de Ryan Wedding, pero que el operativo tenía que mantenerse en secreto para no destrozar públicamente la narrativa de la soberanía nacional que mantiene la presidenta Sheinbaum y para no afectar las relaciones bilaterales. De hecho, habrían sido agentes del FBI los que esposaron a Wedding y, según el reportaje, el equipo que arrestó a Wedding habría participado también en la captura del dictador Nicolás Maduro. En realidad, el arresto de Ryan Wedding es solo la culminación de la carrera de un criminal singular.
Adela Micha:
Si un guionista de cine escribiera la historia de este hombre que pasó de ser un atleta olímpico de élite a un Pablo Escobar contemporáneo, la neta pocos podríamos creerla porque no hay nada que se le parezca. Este hombre nació en Ontario, Canadá; su familia era dueña de un complejo de esquí donde entrenaban grandes atletas. A los doce años se mudó cerca de Vancouver donde comenzó a dedicarse al snowboarding. Sus entrenadores lo recuerdan como un joven intrépido, sin temores, que hacía lo que otros deportistas jamás se hubieran atrevido. En el dos mil dos, con tan solo veinte años, logró representar a su país, Canadá, en los Juegos Olímpicos de Invierno.
Adela Micha:
El problema para Ryan Wedding es que siempre quería más y sabía que su carrera como deportista jamás podría pagarle el estilo de vida que deseaba. Pocos años después de sus éxitos deportivos en Vancouver comenzó a relacionarse con el mundo criminal: dueños de bares, lavadores de dinero, dealers y traficantes de droga. Su primer negocio fue un plantío de marihuana que puso en una granja de un amigo suyo y el negocio le dejaba, dicen, por lo menos dos millones de pesos al mes. El problema estuvo en que utilizaban lámparas especiales que consumían demasiada luz y esto permitió que las autoridades canadienses descubrieran el sembradío e incautaran narcóticos.
Adela Micha:
Él tenía menos de veinticinco años y como la granja no era suya, logró salir libre. Esto no le sirvió para aprender ninguna lección. En dos mil ocho, a los veintisiete años, se metió al negocio del tráfico de cocaína, pero en su primera movida fue arrestado por un agente encubierto del FBI. Pasó tres años en prisión y fue ahí donde conoció a narcotraficantes mexicanos. Su estancia en la cárcel fue más bien como una universidad del crimen organizado. Al salir de la cárcel en dos mil once se estableció en Montreal y desde ahí comenzó a traficar toneladas de cocaína con el cártel de Sinaloa hacia Canadá y Estados Unidos. Cuando trataron de atraparlo, se vino a vivir a México.
Adela Micha:
Aquí se fue convirtiendo en uno de los narcotraficantes más importantes del cártel de Sinaloa. Casi todos sus cargamentos llegaban a Los Ángeles. Su negocio y su crueldad fueron en aumento; traficaba miles de millones de dólares anuales y asesinaba a cualquiera que intentara traicionarlo. Sus crímenes hicieron que entrara en la lista de los diez fugitivos más buscados por el FBI, por el que se ofrecía una recompensa de quince millones de dólares. El problema es que las mismas ambiciones que lo llevaron a ser un deportista ejemplar y un narcotraficante importante terminaron por derrumbarlo. Le gustaba presumir sus éxitos, su dinero, sus coches y sus propiedades.
Adela Micha:
Fue así, por sus descuidos y ostentaciones, como finalmente lo detuvieron el pasado veintidós de enero. Ahora, si la versión del FBI es cierta, la caída de Ryan Wedding estaría inaugurando esta era de los operativos secretos de los Estados Unidos en territorio mexicano. Esta historia comienza con un joven ambicioso y terminaría con el fin de la soberanía nacional. Es la tragedia de un joven deportista convertido en criminal que termina con un cambio de paradigma en la guerra contra el narcotráfico aquí en México. Yo soy Adela Micha.
La transcripción de la entrevista con Roberta Garza y Adela Micha
Adela Micha
Bueno, nos enlazamos en este momento con la periodista y editora Roberta Garza. ¿Cómo estás, Roberta? Buen día.
Roberta Garza
Hola, Adela. Gracias por invitarme a tu programa. Mucho gusto, buenos días a todos.
Adela Micha
Igualmente, Roberta. Bueno, pues parece que Esteban Moctezuma no dijo lo que dijo; fue un poco de manera accidental. Citó a Kash Patel, del FBI. ¿Qué piensas tú al respecto y qué se dice allá en Estados Unidos?
Roberta Garza
Mira, esto ha sido toda una cadena de enredos genuinamente. Tú lo semblanteaste estupendamente. Efectivamente, el discurso que iba a ser oficial de los dos lados del Bravo era un asunto de una entrega. Ellos pactaron encuadrarlo así para que ni tú ni yo cuestionáramos una entrega inverosímil, pero es un discurso que vale. El problema fue Kash Patel de nuevo. Él es una persona inexperta; no tenía realmente ligas con la comunidad de inteligencia ni era un oficial de carrera. Entonces, no sabe manejar las sutilezas de la comunicación. Una persona con experiencia jamás hubiera hecho eso, pero él se emocionó con la captura del gran narco y soltó esta perla fuera del guion. Hizo énfasis en que el equipo del FBI que capturó a Maduro fue el que capturó a Ryan Wedding en suelo mexicano, echando por la borda el discurso oficial de nuestro gobierno.
Roberta Garza
Me parece, Adela, que el asunto de Moctezuma fue algo similar. No creo que Moctezuma, siendo el embajador en Washington, lo hiciera a propósito. Estaba tratando de defender las acciones de la presidencia destacando cómo Kash Patel nos elogió, pero se le resbaló el detalle que corroboraba la versión de un arresto y no de una entrega. Son errores de comunicación fuertes de los dos lados que nos hacen vislumbrar la verdad. Ahora, la verdad no está muy clara: está claro que no se entregó y que fue capturado por una unidad de élite, pero no sabemos en qué términos. No es la primera vez que operadores americanos trabajan en suelo mexicano; incluso puntean las misiones.
Adela Micha
Sí, claro. No es ninguna novedad, sobre todo la DEA es la principal, pero también hay agentes del FBI, de la CIA y de Homeland Security.
Roberta Garza
Todos están enquistados en la embajada. Muchos de los agregados culturales de las embajadas y consulados gringos son agentes. Todos operan en distintas capacidades. Históricamente lo hacían con la anuencia de las policías mexicanas. Incluso en operativos donde, aunque se supone que no pueden participar armados, tenemos registros de que lo hacen. Yo lo presencié cuando cubrí el juicio de "El Chapo" en Nueva York. Vimos al agente Vázquez de la DEA y presentaron un video donde él agarra un mazo e intenta tumbar la puerta reforzada de la casa de Culiacán. Ese operativo en video muestra al agente Vázquez con chaqueta mexicana y armas entrando para tratar de apañar a Guzmán Loera. Está asentado en la corte; no es el primero ni será el único.
Roberta Garza
Es vox populi que trabajan en colaboración, o trabajaban hasta que López Obrador limitó la colaboración de las agencias gringas. Trabajaban de la mano con el ejército mexicano para combatir el crimen organizado. El problema ahora es que antes se hacía con la anuencia voluntaria de las autoridades mexicanas, que agradecían el enorme cofre de recursos: satélites, intercepciones y gente infiltrada. A partir del sexenio pasado se corta esa cooperación, se expulsan agentes y todo se pone en pausa. Los gringos siguen operando e implantando gente, pero ya no tienen esa relación amistosa. Ahora, con este caso, evidentemente volvieron a aceptar esta cooperación, pero no sabemos bajo qué términos o quién lideraba la misión.
Roberta Garza
También se habla de que hubo una negociación tras el operativo de captura y que por eso Wedding habría salido hacia los agentes; por eso está vivo. ¿Qué negociaron? No lo sabemos y difícilmente lo sabremos, a menos que haya un juicio público en Estados Unidos. Si llega a un acuerdo de cooperación, no habrá juicio y la información no saldrá. Wedding se paseaba felizmente por la Ciudad de México en los mejores hoteles sin problema alguno, lo que indica que tenía cierto grado de protección de las autoridades mexicanas. Tiene con qué negociar. Su perfil es tremendo: movía mil millones de dólares de cocaína al año y sus propios captores lo describen como una persona arrogante que se sentía superior a ellos.
Adela Micha
Roberta, ¿y este caso ha sido tan mediático en Estados Unidos como en México?
Roberta Garza
Sí, porque él es canadiense, es "de ellos". Para los americanos, cuando dices "capo" piensas en alguien moreno o de rasgos mexicanos. Este caso es la anomalía; no es común ver a la autoridad sometiendo a un individuo de ese perfil físico. Ha causado mucho interés. Lo que queda claro es que la soberanía que nos quisieron vender es una mentira. Me pregunto por qué no han corrido al equipo de comunicación social de presidencia, porque ha sido un desastre. ¿Quién le pasa a la presidenta una foto alterada que es facilísimo diagnosticar? Es increíble que manejen niveles tan burdos en el más alto puesto federal.
Adela Micha
Y ahora la narrativa es que no es tan importante si se entregó o lo detuvieron, sino que ya está detenido. Pero claro que es importante que nos cuenten la verdad.
Roberta Garza
Exactamente. No era tan difícil decir que se logró la captura en colaboración. El manejo de comunicación es pedestre. Hacia adelante, las relaciones son imprevisibles, especialmente con Donald Trump, quien ha roto todos los protocolos. Tenemos una ejecutiva tratando de hacer lo mejor posible ante una potencia que se comporta como una tiranía. Trump dice públicamente lo que acuerda con ella, como lo de Cuba, aunque aquí se diga otra cosa. México no parece preparado para hacer frente a lo que viene de Washington, con un equipo diplomático debilitado y operadores de comunicación deficientes. Si pueden llevarse al presidente de un país soberano como Venezuela, podrían bombardear un laboratorio en Sinaloa. Hay que esperar una visión más honesta y menos ridícula de la comunicación desde México.
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