Redacción Editorial

-La gobernadora ofrece reuniones privadas mientras el gremio exige transparencia pública ante la ONU.
-El Estado intenta reducir una crisis de derechos humanos a una revisión de carpetas de tú a tú.
-La persistente opacidad en los crímenes contra la prensa mantiene a Guanajuato en los peores índices de libertad de expresión.
-La impunidad que rodea a los periodistas y buscadoras no es falta de capacidad, sino falta de voluntad política.
-Sin la participación de las familias y el gremio en pleno, cualquier promesa oficial es solo otro acto de simulación.



La falacia del tú a tú

El reciente intercambio entre el gremio periodístico de Guanajuato y la titular del Ejecutivo estatal, Libia Denisse García Muñoz Ledo -plasmado en video por el compañero periodista Alex Ramblas- ha dejado al descubierto una brecha profunda y peligrosa: mientras los periodistas exigen justicia abierta y verificable, el poder responde con la oferta de la cercanía privada. La propuesta de la gobernadora de revisar los expedientes "de tú a tú" no es una solución, sino una táctica de fragmentación que busca diluir una exigencia colectiva en la discrecionalidad de una oficina.

Lo que ocurrió frente a las cámaras y ante la mirada de observadores internacionales de la ONU y la Unión Europea es el retrato de un Estado que se resiste a rendir cuentas. No se trata de una falta de información técnica sobre las carpetas de investigación; se trata de una parálisis sistémica que puede convertir a Guanajuato en uno de los lugares más peligrosos para ejercer el periodismo y la búsqueda de personas desaparecidas.

El refugio del sigilo

Cuando la autoridad argumenta que "hay avances relevantes" pero que estos deben conocerse en mesas selectas para "tranquilidad" del gremio, incurre en una contradicción vital. La tranquilidad no emana del secreto, sino de la sentencia. El gremio ha sido enfático: el compromiso asumido hace casi un año fue informar de manera periódica y pública. Pretender que la justicia se "atiende" en reuniones de comitivas reducidas es ignorar que el daño causado por el asesinato o la desaparición de un comunicador es una herida al derecho a la información de toda la sociedad.

Justicia para las familias, no solo para las estadísticas

Es particularmente grave el señalamiento de los periodistas sobre el desconocimiento que tienen las familias y las madres buscadoras respecto a sus propios casos. El Estado parece olvidar que las víctimas directas e indirectas tienen el derecho inalienable a la verdad. La justicia que se presume en discursos pero que no se refleja en las notificaciones a los deudos es, en términos prácticos, inexistente.

El compromiso bajo la lupa internacional

La insistencia de los periodistas para que la comunidad internacional sea testigo de estos compromisos no es gratuita. Es el resultado de años de promesas que se quedan en "buenas voluntades". Guanajuato ya no puede permitirse el lujo de las declaraciones diplomáticas mientras sus periodistas salen al campo con el temor de ser los próximos en la lista.

La gobernadora y el Fiscal General deben entender que la mesa está servida para una sola cosa: resultados medibles. La justicia en Guanajuato no puede seguir siendo un asunto de fe; tiene que ser un asunto de hechos, de detenidos y de sentencias. Cualquier cosa menos que eso seguirá siendo el silencio que mata la verdad. #MetroNewsMx