Redacción Editorial
-Manuel Delgado exige que los convenios de publicidad oficial no comprometan la línea editorial ni la postura crítica del gremio.
-El colectivo denuncia que las autoridades utilizan métricas de redes sociales para marginar a periodistas con trayectoria real.
-Se establece una distinción tajante entre periodistas profesionales y "paleros" que operan como instrumentos de los gobiernos.
-El gremio en Guanajuato advierte que no son enemigos del poder, pero sí fiscalizadores obligados a señalar la corrupción.
-El respeto recíproco en coberturas de seguridad es vital para evitar agresiones contra reporteros por parte de las autoridades.
-Una equivocación de parte de las autoridades premiar a quienes tienen seguidores haciendo apología del delito.
La reciente firma de convenios entre el colectivo de Periodistas y Comunicadores del Estado de Guanajuato y diversos ayuntamientos ha puesto sobre la mesa una discusión urgente: la supervivencia del periodismo profesional frente a la voracidad de la propaganda política. La entrevista con Manuel Delgado no solo es una defensa gremial, es un diagnóstico severo sobre la salud democrática de la región, donde la libertad de expresión a menudo se intenta canjear por contratos de publicidad.
Delgado, con la doble autoridad que le confiere el ejercicio periodístico y el derecho, es contundente al señalar que el acceso al presupuesto público no es una "concesión graciosa" de los alcaldes, sino un derecho legítimo que no debe silenciar la crítica. El peligro actual radica en la "dictadura del algoritmo", donde gobernantes prefieren premiar a generadores de contenido o influencers que, aunque carecen de rigor y ética informativa, ofrecen el eco de los likes y la complacencia que el periodismo de investigación jamás les otorgará.
La proliferación de "paleros" en las ruedas de prensa —personajes que fingen ser periodistas para golpear a los críticos y adular al funcionario— es otra de las llagas denunciadas. Esta táctica no solo denigra la profesión, sino que engaña a la ciudadanía al construir una realidad alterna.
El mensaje del colectivo es una advertencia clara para el poder político: el periodista no es un empleado del ayuntamiento, es un representante de la sociedad. Si las autoridades no entienden que su papel es rendir cuentas y no comprar aplausos, el costo lo pagará una democracia que, sin prensa libre y profesional, queda ciega y a merced de la opacidad.
La transcripción completa de la entrevista con el periodista Manuel Delgado
Eugenio Amézquita Velasco:
Tengo en la línea a un buen amigo y compañero periodista, Manuel Delgado, de un medio de comunicación de Irapuato. Manuel se va a presentar, nos va a decir su medio y otros cargos que ocupa a nivel estatal donde nos representa a los periodistas. Me siento muy complacido de poderte entrevistar, Manuel. El motivo es que ayer compartimos con muchos compañeros en Valle de Santiago una convocatoria que hiciste para firmar un documento muy importante que puso los puntos sobre las íes para quienes sí somos periodistas, para quienes son comunicadores y para quienes son generadores de contenido. Platícame, ¿qué fue lo que hubo en Valle de Santiago?
Manuel Delgado:
Gracias por la oportunidad de esta entrevista. Efectivamente, estamos encabezando el colectivo Periodistas y Comunicadores del Estado de Guanajuato; ya tenemos dos años en este trabajo. Estamos convocando a todos los compañeros de los medios —periodistas, comunicadores e incluso generadores de contenido— para hacer un frente donde tengamos a salvaguarda nuestro derecho constitucional fundamentado en los artículos sexto y séptimo. Queremos que se respete ese factor de equilibrio que somos ante los gobiernos, porque somos un poder fáctico que tiene mucho que ver con el ejercicio de gobierno. De nosotros depende que los gobiernos sean transparentes y trabajen democráticamente; de lo contrario, trabajarían en la opacidad. Nuestro objetivo no es de complacencia. Alguien pudiera decir que estos acuerdos son institucionales y de conveniencia, pero no es así: es tenerlos cerca para vigilarlos más de cerca. El compromiso es defender al gremio usando herramientas como el Consejo de Protección. Este convenio firmado ayer es el primero en el estado, y lo haremos con todos los alcaldes e incluso con el gobierno estatal. Buscamos un respeto recíproco: no seremos golpeadores ni radicales, pero tampoco complacientes. No nos vamos a entregar a los gobiernos. Hacemos acuerdos de publicidad porque de esto vivimos, son contratos legítimos y hay un presupuesto para eso, pero eso no implica comprometer nuestra línea editorial.
Eugenio Amézquita Velasco:
Algo que me llamó la atención es que hay presidencias municipales donde, como no escribimos a modo y presentamos pruebas de que no cumplen con su deber, nos señalan como si escribiéramos para la oposición. Incomoda la verdad. Por otro lado, quieren ponernos un límite basándose en las métricas de Facebook; dicen que si tienes pocos "likes" no te compran el espacio. Olvidan que somos periodistas con trayectoria que abrimos espacios independientes. ¿Qué tan válido es que un político ponga ese tipo de cotos porque no tienes millones de seguidores como otros?
Manuel Delgado:
Hay gobiernos que no necesariamente son democráticos y buscan más el impacto publicitario que una proyección realista de su ejercicio. Prefieren a quienes tienen miles de seguidores aunque no tengan reacción real. La métrica no lo dice todo. En mi medio, Cadena 8 Noticias, todos mis seguidores son orgánicos; no he comprado publicidad. Puedes tener menos seguidores pero que realmente te lean y generen reacciones. Si premian a quienes tienen seguidores haciendo apología del delito, están equivocados.
Hay que reconocer los contenidos periodísticos que atienden la demanda de verdad de la gente, sin ser sensacionalistas. A los gobiernos a veces no les interesa reflejar su ejercicio real porque solo generan acciones mediáticas. Nosotros somos el equilibrio. Los parámetros para medir deben ser los contenidos propositivos en cultura, ciencia y desarrollo social, no disparates escandalosos. Eso no le sirve a la democracia. Estamos impulsando con los alcaldes una nueva generación de información para que los contenidos generen un compromiso democrático basado en el respeto y el profesionalismo recíproco.
Eugenio Amézquita Velasco:
Ratifícame lo que deduzco: las autoridades deben entender que no somos sus "paleros" ni sus "focas aplaudidoras". No se vale que cuando la información no les favorece, aunque sea objetiva y comprobada, digan que nos paga la oposición.
Manuel Delgado:
La autoridad debe entender que ni nosotros somos sus enemigos ni ellos los nuestros. Deben aceptar la verdad aunque les duela. No pueden denostar a los periodistas ni hacer apología de la violencia contra los medios, porque incumplen el mandato constitucional de respetar la libertad de expresión. Quien señala esto proyecta que sus intereses no son de una gobernanza democrática. Siempre he dicho que si un político te aplaude es porque le favorece, y el día que no, te reprocha. Deben estar abiertos a la crítica porque son personajes públicos. Nosotros tenemos la responsabilidad de ser objetivos, pero no de complacerlos; la sociedad nos reclamaría si fuéramos aplaudidores de cualquier color.
Eugenio Amézquita Velasco:
En defensa de la prensa, ¿tú participas en algún grupo que protege la seguridad de los periodistas?
Manuel Delgado:
Estamos en interacción constante con el Consejo de Protección. No pertenezco formalmente a él porque he cuestionado los procedimientos de elección de consejeros, que a veces parecen ser "a modo" del gobierno estatal. Debemos impulsar la democracia interna en ese Consejo. Sin embargo, tengo contacto directo y defendemos casos críticos, como el de Evodio en León, dándole seguimiento a los protocolos de seguridad. También trabajamos en la autoprotección: no podemos exponernos más allá de la vida.
Eugenio Amézquita Velasco:
Comparto al público que Manuel Delgado, además de periodista, es abogado. En el marco del derecho, hablabas de distinguir entre periodistas, comunicadores y generadores de contenido. Todo mexicano tiene derecho a la libertad de expresión, pero no a cualquiera se le puede llamar periodista o reportero. ¿Qué me dices sobre definir qué es la prensa?
Manuel Delgado:
Ayer hablábamos de eso con los alcaldes. Hay que establecer una clara distinción. Yo no puedo ir a hacer una cirugía porque no soy médico; si no tengo la formación ni la certificación, no lo hago. En la comunicación se permite gente que tiene interés pero no formación. Muchos nos formamos de manera empírica; yo empecé hace 40 años y eso me valida, pero por la práctica constante.
Eugenio Amézquita Velasco:
Perdón que interrumpa, pero hace 40 años no había escuelas de periodismo aquí; el periodismo se aprendía en el campo, en los periódicos que requerían mano de obra con buena gramática y ortografía. Ahora cualquiera ve una página de Facebook como una "charola" para presentarse y publicar lo que quiere sin objetividad. ¿Coincides en que la ley de protección a periodistas tiene ambigüedades porque parece que cualquiera puede ser periodista?
Manuel Delgado:
Hay una distancia enorme. Antes nos exigían saber redactar bien. Ahora basta con tener un celular. El periodista conoce los géneros periodísticos, el manejo técnico de los contenidos y tiene una formación que el celular no te da. Todos tenemos libertad de expresión, pero no todos somos periodistas. Ha habido grandes periodistas que se forjaron sin título, pero fue la formación y la práctica lo que los hizo. Debemos trabajar en reformas legislativas para profesionalizar y segmentar, porque si no se regula, es grave para la vida democrática. Hay quienes se dedican a esto de manera no sana.
Eugenio Amézquita Velasco:
Somos testigos de gente que se mete a ruedas de prensa sin ser prensa, pareciendo paleros pagados que contestan lo que el funcionario quiere oír. Los utilizan para golpear a la verdadera prensa.
Manuel Delgado:
Sorprende ver gente extraña en ruedas de prensa haciendo las veces de periodista y cobrando. Otros son "bucaneros de la información" que se dedican a la extorsión. Es denigrante. Mientras la autoridad solo valore los números de seguidores, los contenidos no cambiarán. Si yo quisiera millones de seguidores, me dedicaría al escándalo y al chisme, pero eso no es generar contenido adecuado ni trabajar de manera solidaria. Debemos empujar como gremio hacia contenidos propositivos.
Eugenio Amézquita Velasco:
Felicito tu esfuerzo, Manuel. El gremio es difícil, pero has logrado alianzas importantes. Se nota tu experiencia al tratar con periodistas y al hacer que la autoridad entienda nuestra misión de informar y criticar con respeto.
Manuel Delgado:
La clave es el respeto. Lo planteé con la secretaria de Seguridad en Irapuato. En las coberturas de hechos delictivos, a veces empujan a los compañeros. No se trata de si invadimos el área; si nos tratan con cortesía, actuamos con cortesía. Pero se genera violencia porque nos ven como enemigos. Deben entender que somos fiscalizadores del ejercicio de gobierno. Estamos al nivel de cualquier funcionario; tenemos la autoridad moral de pedir cuentas claras. Nuestro papel es defender al gremio y ejercer periodismo de calidad, no ir a quedar bien con la gobernadora o los diputados.
Eugenio Amézquita Velasco:
Esas actitudes groseras de bloqueo mandan el mensaje de que quieren esconder algo. Si no hay nada que esconder, no hay por qué actuar así.
Manuel Delgado:
Debemos tener claro que la autoridad representa a la ciudadanía, y nosotros también. No actuamos como individuos, sino en función de la sociedad que nos demanda transparencia y compromiso. Tenemos la misma cualificación profesional que cualquier nivel de gobierno porque atendemos a la gente. Si no lo entienden así, los lectores se los harán ver.
Eugenio Amézquita Velasco:
Manuel, te agradezco la entrevista. No será la última vez que hablemos de este colectivo. ¿Algo más que quieras comentar?
Manuel Delgado:
Un mensaje a los políticos: somos escuderos y protectores de la sociedad, no del gobierno. Nos debemos a la gente. Los acuerdos de comercialización son legales y democráticos porque hay un presupuesto; no nos pagan por los contenidos, sino por un servicio de publicidad (spots, banners). No les debemos nada; al contrario, ellos nos deben respeto al ejercicio periodístico. Es un respeto recíproco.
Eugenio Amézquita Velasco:
Muchas gracias. He entrevistado a Manuel Delgado, quien preside este colectivo de periodistas en el estado de Guanajuato.
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