La Saga/Adela Micha/Redacción Editorial Metro News
-La guerra entre Julio Scherer y Jesús Ramírez Cuevas expone una red de clientelismo que costaría 27,000 millones de pesos al erario.
-Morena se enfrenta a su mayor crisis de identidad: acusaciones de corrupción y prácticas priistas nacen desde su propio núcleo.
-El libro de Scherer promete ser una radiografía implacable de las intrigas, traiciones y presuntos crímenes en Palacio Nacional.
El movimiento que prometió regenerar la vida pública de México hoy se enfrenta a su espejo más oscuro: una lucha intestina que no solo fragmenta, sino que despedaza los cimientos éticos del obradorismo. La reciente confrontación entre Julio Scherer Ibarra y Jesús Ramírez Cuevas, revelada por Adela Micha, no es una simple diferencia de opiniones; es una colisión de trenes en el corazón mismo del poder, donde las acusaciones de corrupción, clientelismo y traición son las protagonistas.
El análisis de esta "novela de intrigas" revela una fractura estructural. Por un lado, Scherer, el arquitecto legal y operador de alto calibre; por otro, Ramírez Cuevas, el guardián de la narrativa y la batalla ideológica. Que el "brazo derecho" y el "brazo izquierdo" del expresidente López Obrador se lancen pedradas de este calibre evidencia que la unidad de la cuarta transformación era, en gran medida, una fachada sostenida por la figura presidencial, ahora puesta a prueba bajo la administración de Claudia Sheinbaum.
Las denuncias de Scherer en su libro "Ni venganza ni perdón" son devastadoras. Acusar al coordinador de asesores de la actual presidenta de revivir las prácticas más rancias del corporativismo priista —repartiendo compensaciones millonarias para comprar lealtades sindicales— golpea la línea de flotación de la superioridad moral de Morena. El cálculo de 27,000 millones de pesos en pasivos no es solo una cifra; es el costo de un "caprichito" político que, según el análisis, está asfixiando las finanzas públicas que deberían destinarse a salud y educación.
Esta radiografía del poder expone una realidad inquietante: el uso de recursos públicos para tejer redes clientelares y la supuesta sombra del "rey del huachicol" sobre las estructuras del partido. La nota editorial es clara: Morena está viviendo su prueba de fuego interna. Si la presidenta Sheinbaum mantiene en su equipo a figuras señaladas por sus propios correligionarios bajo estas premisas, el riesgo no es solo la pérdida de credibilidad, sino la implosión de un proyecto que prometió ser diferente y hoy parece replicar los vicios que juró combatir.
Los motivos de la salida de Julio Scherer Ibarra del gobierno de AMLO
La salida de Julio Scherer Ibarra de la Consejería Jurídica de la Presidencia en septiembre de 2021 que uno de los movimientos más enigmáticos y comentados de la primera mitad del sexenio de López Obrador. Aunque oficialmente se manejó como una renuncia voluntaria para regresar a sus actividades privadas, diversos factores políticos y personales explican su salida:
Scherer Ibarra no era un consejero jurídico convencional; era un operador político de alto nivel que manejaba hilos en el Poder Judicial y con las cámaras empresariales. Este poder acumulado generó fricciones severas con otros miembros del gabinete.
Con Olga Sánchez Cordero: Se reportaron constantes choques de atribuciones con la entonces Secretaria de Gobernación. Scherer terminó absorbiendo funciones políticas que tradicionalmente correspondían a Segob.
Con Alejandro Gertz Manero: La relación con el Fiscal General de la República se fracturó irremediablemente. Scherer llegó a acusar a Gertz Manero de utilizar la Fiscalía para persecuciones personales, mientras que la Fiscalía investigaba presuntos tráficos de influencia vinculados a abogados cercanos a Scherer.
El factor de la "Nueva Etapa"
Al cumplirse los tres años de gobierno, el expresidente López Obrador anunció un cambio en la dinámica de su equipo. La salida de Scherer ocurrió casi en paralelo con el relevo en la Secretaría de Gobernación (la llegada de Adán Augusto López). Se interpretó que el presidente buscaba un perfil más técnico y menos "político" en la Consejería para evitar que los conflictos internos siguieran erosionando la imagen de la administración.
Investigaciones y señalamientos
Meses después de su salida, salieron a la luz acusaciones sobre una presunta red de extorsión a empresarios y personajes políticos, supuestamente operada por abogados vinculados a Scherer Ibarra. Aunque él ha negado tajantemente estas acusaciones y las ha calificado como una "venganza" de Gertz Manero, este ambiente de sospecha fue un factor determinante en el distanciamiento con el círculo cercano de Palacio Nacional.
Diferencias en la Visión de Poder
Como mencionaba recientemente Adela Micha en su análisis, Scherer representaba un ala del obradorismo más pragmática y cercana a los sectores legales y empresariales. Su visión chocaba frontalmente con el ala más "radical" del movimiento, encabezada por figuras como Jesús Ramírez Cuevas. La lucha por la narrativa y el control de las decisiones estratégicas terminó por desplazar a Scherer.
Su salida marcó el fin de una era de "superasesores" en el gobierno de la 4T. Hoy, desde la vida privada, Scherer Ibarra ha roto el silencio con su libro *Ni venganza ni perdón*, donde detalla precisamente estas intrigas que lo llevaron a dejar el cargo.
La corrupción de Jesús Ramírez Cuevas, exhibida por Scherer Ibarra
Jesús Ramírez Cuevas es una de las figuras más influyentes y estratégicas dentro del movimiento político encabezado por Andrés Manuel López Obrador y ahora continuado por Claudia Sheinbaum.
Antes de su incursión de lleno en la política, se formó como periodista (estudió en la UNAM) y fue reportero en medios como el medio izquierdista La Jornada. También destacó como documentalista, enfocándose en movimientos sociales.
Ha sido un colaborador de extrema confianza de López Obrador desde hace décadas. Fue pieza clave en la resistencia civil tras las elecciones de 2006 y en la fundación de Morena.
Durante el sexenio de AMLO, ocupó el cargo de Coordinador General de Comunicación Social y Vocero de la Presidencia. Su relevancia en este periodo fue total debido al diseño de "La Mañanera". Se le considera el arquitecto de las conferencias matutinas, el principal instrumento de comunicación y combate político del gobierno.
Más que un vocero técnico, ha sido el estratega de la narrativa de la "Cuarta Transformación", encargado de confrontar a los medios de comunicación tradicionales y posicionar la agenda presidencial.
Con la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia, Jesús Ramírez no salió del círculo de poder, sino que fue nombrado Coordinador de Asesores de la Presidencia.
Su permanencia en Palacio Nacional simboliza la continuidad de la línea dura y estratégica del obradorismo dentro del nuevo gobierno.
Como hemos visto en análisis previos (específicamente en el editorial de Adela Micha), Ramírez Cuevas está actualmente en el centro de una fuerte polémica debido a que Scherer lo señala en su libro como el líder de una facción radical que habría operado políticamente de forma irregular.
Se le señala por presuntos manejos indebidos de recursos públicos para "comprar" lealtades a través de redes clientelares y figuras sindicales.
En resumen, Jesús Ramírez es el estratega de la narrativa del movimiento. Para sus simpatizantes, es el guardián de los ideales de la transformación; para sus críticos -incluso internos como Scherer-, es un operador radical que utiliza el aparato del Estado para fines políticos y de propaganda.
La transcripción del editorial de Adela Micha
Adela Micha:
Esta es solamente la primera entrega de una novela de intrigas. Hace unos días comenté en este espacio que Morena se estaba fragmentando internamente; yo creo que me quedé corta, ¿no?, porque Morena pues no nos está fragmentando, se está despedazando. Hay una auténtica guerra en este momento entre dos de las figuras más importantes del obradorismo. Las acusaciones de corrupción e influyentismo ya no vienen de la oposición, sino del corazón mismo de la cuarta transformación. Es una lucha, si me apuran, intestina entre dos de las figuras más cercanas al expresidente López Obrador.
Por un lado, Julio Scherer Ibarra, amigo personalísimo por años de Andrés Manuel López Obrador y su consejero jurídico durante los primeros años de su sexenio. Julio Scherer fue de hecho el artífice de las principales reformas impulsadas por el expresidente López Obrador y fue también un operador político suyo de altísimo nivel, muy alto calibre. Del otro lado está Jesús Ramírez Cuevas, quien fue el vocero encargado de las comunicaciones de López Obrador, entre otras cosas porque su trabajo fue organizarse las conferencias mañaneras, el principal aparato de propaganda en el sexenio pasado.
También tenía a su cargo relacionarse con los distintos medios de comunicación para que hablaran a favor del presidente y por supuesto de su agenda. Era el responsable de hacer la propaganda y de dar la batalla ideológica del obradorismo. Un hombre tan importante para la cuarta transformación que todavía hoy se desempeña como coordinador de asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum. Vamos, es como si el brazo derecho de López Obrador se peleara con el izquierdo. Julio Scherer era el brazo legal del expresidente; Jesús Ramírez Cuevas, el brazo de las comunicaciones, ahora confrontados.
En un adelanto, solamente es un adelanto de su nuevo libro titulado Ni venganza ni perdón, Julio Scherer denuncia que Jesús Ramírez Cuevas, que pertenece al sector más radical del morenismo, otorgó y de manera ilegal compensaciones económicas vitalicias a trabajadores de Luz y Fuerza del Centro que ya habían sido indemnizados antes. A cambio, estos trabajadores tuvieron que operar políticamente a favor de los intereses del propio Jesús Ramírez Cuevas. En otras palabras, Scherer está acusando a Jesús Ramírez Cuevas de haberse comportado como en los viejos tiempos corporativistas del PRI.
Creó un esquema de este charrismo sindical en el que el gobierno reparte dinero y los trabajadores defienden los intereses del gobierno. Vamos, corrupción de la vieja guardia. Pues originalmente la compensación económica tenía que ser para los trabajadores que no habían recibido pensión y que no habían sido liquidados, y eso pues estaba bien. Pero Jesús Ramírez Cuevas habría incluido también a los trabajadores que sí habían sido liquidados. O sea, habría repartido lana, ¿no?, para comprar lealtades y para tejer una red de clientelismo electoral.
Y no vayan a creer que es poquito dinero, ¿eh? Scherer calcula que el pasivo asciende a veintisiete mil millones de pesos. Con ese dinero pues podrían construirse por lo menos ciento cincuenta hospitales, más de un millón de becas anuales del programa "Rita Cetina" o cubrir seiscientas mil pensiones para adultos mayores por un año. De hecho, según Scherer, al gobierno ya le está costando trabajo sacar el dinero para pagar este caprichito de Jesús Ramírez Cuevas. También se dice que Sergio Carmona, el llamado "rey del huachicol" del que hemos hablado aquí, asesinado en el dos mil veintiuno, utilizó a Jesús Ramírez Cuevas para tejer una red de influencia sobre Morena y sobre el expresidente López Obrador.
Este caso, el de Ramírez Cuevas, termina manchando y terriblemente, eh, la reputación de Morena, que se vendió como un partido distinto que hacían las cosas de manera diferente, pero que hoy tiene acusaciones internas de tráfico de influencias, extorsión, redes clientelares y todo aquello que ellos prometieron combatir, que prometieron que con ellos iba a terminar. Porque además, según Scherer, la presidenta conoce de los antecedentes de Jesús Ramírez Cuevas y aun así lo ha mantenido dentro de su equipo de trabajo. Además, este conflicto explica bastante bien cómo era trabajar alrededor de López Obrador, ¿no?
Lo que estamos viendo es que en lugar de trabajar juntos —esto que ya se decía pero que hoy se documenta— sus principales colaboradores se están peleando entre ellos, lanzándose pedradas pues para ver quién es el que traicionó a quién. Ahora, en su nuevo libro, vamos a leer la versión de Julio Scherer. Esto, esto se va a poner bueno porque ni siquiera ha salido a la venta el libro, al parecer sale en estos días, pero ya se está conociendo información muy delicada. Se espera que haya muchas revelaciones de las intrigas, las traiciones, los errores y hasta los crímenes que se cometieron dentro de Palacio Nacional durante el sexenio de López Obrador. Es una radiografía del poder dentro del poder. Les digo: esta es apenas una primera entrega. Se va a poner bueno. #MetroNewsMx

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