Redacción Editorial

-El equipo de básquetbol más fuerte de la Liga de México, quedó fuera por impago de obligaciones 
-Inviabilidad financiera del club poblano deja en el desamparo a jugadoras y proveedores en la Liga de México.
-Gestión de Martín Galindo en Estrellas de Puebla repite patrones de impagos y abandono deportivo de Chihuahua.
-La Liga de México de Baloncesto Femenil desafilia al equipo poblano tras confirmar adeudos en apenas un mes.



¿Estafas deportivas?: El básquetbol femenil como rehén

La historia del deporte en México suele repetirse como una farsa cuando los intereses políticos y las ambiciones personales de supuestos promotores deportivos se anteponen a la profesionalización y al respeto por el atleta. El caso más reciente, y quizás uno de los más cínicos del presente año, es la estrepitosa caída de las Estrellas de Puebla en la Liga de México de Baloncesto Femenil. 

No se trata de un fracaso deportivo; el equipo, irónicamente, comenzó ganando en la duela. Se trata de un colapso administrativo y moral que deja a jugadoras, cuerpo técnico, narradores y proveedores en la incertidumbre financiera apenas iniciado el torneo de 2026.



El rastro del desorden: de Chihuahua a Puebla

Para entender el desastre en Puebla es obligatorio mirar hacia el norte. El nombre de Martín Galindo no es nuevo en las crónicas de la insolvencia. En el estado de Chihuahua, Galindo ha dejado una estela de proyectos truncos y promesas rotas. Su paso por la presidencia de la Segunda Zona de Béisbol -Dorados de Chihuahua- terminó con una salida abrupta bajo el eufemismo de "motivos personales", aunque en el ambiente deportivo se sabía que la gestión era insostenible. (https://www.tiempo.com.mx/deportes/deja_de_ser_martin_galindo_presidente_de_la_segunda_zona_de_beisbol/ )

Posteriormente, con los Pioneros de Delicias en 2025, el guion fue idéntico al actual: a mitad de la competencia, se les notificó a los jugadores que el flujo de efectivo se había agotado. No hay coincidencia; hay un modus operandi. 


Al migrar a Puebla para encabezar el proyecto de Estrellas, Galindo importó un modelo de gestión basado en el flujo inexistente, vendiendo una visión profesional que se desmoronó al primer mes de operaciones.



Impacto comunitario y la deuda con el deporte femenil

El impacto de esta desafiliación trasciende lo administrativo. En una industria donde el baloncesto femenil lucha constantemente por obtener presupuestos simétricos y visibilidad frente a la rama varonil, este tipo de incidentes refuerza el estigma de que el deporte femenino es "descuidado" o "prescindible". Las jugadoras de Estrellas de Puebla no solo perdieron su fuente de ingresos; perdieron la certeza de su carrera profesional en un entorno que las utilizó como piezas de un espectáculo que sus directivos nunca tuvieron la intención de pagar.  (https://www.tvazteca.com/aztecadeportes/liga-mexico-anuncia-desafiliacion-club-puebla-por-falta-pagos/ y https://oem.com.mx/elsoldepuebla/deportes/estrellas-de-puebla-queda-fuera-de-la-liga-de-mexico-de-baloncesto-femenil-por-presuntos-adeudos-28392058 )

La problemática, expuesta inicialmente por comentaristas del medio Grada, revela que los adeudos no solo afectan a las protagonistas. Colegas de la comunicación —narradores que daban voz a los partidos— y proveedores de servicios básicos se han quedado con facturas sin cobrar. La "inviabilidad operativa" mencionada por la Liga de México en su comunicado es, en realidad, un diagnóstico de irresponsabilidad administrativa selectiva.


Conclusión editorial: ¿Llamar al fraude por su nombre?

Las legislaciones estatales y la normativa federal mexicana son claras en cuanto al cumplimiento de contratos, pero en el deporte organizado, ciertos personajes suelen escudarse en asociaciones civiles para evadir responsabilidades laborales directas. Es imperativo que la Liga de México de Baloncesto Femenil no solo se limite a la desafiliación. Si realmente busca la "protección de las jugadoras", debe implementar filtros de auditoría previa que impidan que perfiles con antecedentes de impagos sistemáticos, como Galindo, vuelvan a tomar las riendas de una franquicia.

El basquetbol femenil merece seriedad. No se puede jugar con el salario de quienes entregan su físico en la duela. Llamar "situación económica" a lo que parece o podría tenerse la presunción de una administración negligente o fraudulenta es un eufemismo que el periodismo no debe tolerar. El Club Puebla no "atravesó" una crisis; todo hace presumir que fue conducido a ella por quienes, conociendo su falta de liquidez, decidió engañar a una comunidad deportiva entera.

La precariedad institucional del baloncesto femenil en México

El colapso de las Estrellas de Puebla no es un evento aislado, sino el síntoma de una patología profunda en la estructura del baloncesto profesional en México, particularmente en su rama femenil. El análisis de esta problemática requiere observar cómo la falta de una regulación estricta y el arribo de "empresarios" de oportunidad degradan la dignidad del deporte.

El vacío legal y la vulnerabilidad de la jugadora

A pesar de que el marco legal mexicano ha avanzado en materia de igualdad salarial y derechos laborales en el deporte -tras las reformas a la Ley Federal del Trabajo-, en la práctica, las ligas profesionales de baloncesto operan en una zona gris. Las jugadoras suelen firmar contratos que carecen de fianzas de cumplimiento. Cuando un directivo como Martín Galindo decide que "ya no hay dinero", las atletas se encuentran en un estado de indefensión total, muchas veces en ciudades que no son las suyas, sin recursos para hospedaje o alimentación. En este contexto, el deporte femenil se percibe no como una unidad de negocio seria, sino como un requisito de "cuota" o una aventura de bajo costo para directivos que buscan capital político.

La repetición del patrón: El caso Galindo

Es alarmante que un dirigente con antecedentes públicos de insolvencia en Chihuahua y en dos deportes diferentes -beisbol, Dorados y basquetbol, Pioneros de Delicias- haya podido inscribir un equipo en una liga de alcance nacional. La revisión administrativa no debe ocurrir cuando el equipo ya debe dos meses de sueldo, sino antes de otorgar la franquicia. 

La historia de Galindo en el béisbol y el básquetbol chihuahuense es una narrativa de descapitalización; permitirle operar en Puebla fue entregar a las jugadoras a un destino anunciado.

El sexismo estructural en la gestión deportiva

Existe una sensación legítima de que el baloncesto femenil es tratado como una rama de segunda categoría. Mientras que en los equipos varoniles se suelen buscar patrocinios de alto impacto y existen mayores controles de los gobiernos estatales, los proyectos femeniles son frecuentemente abandonados a su suerte. La ligereza con la que un directivo hace esto, de permitir que un equipo inicie un torneo sin garantías de pago refleja un pensamiento arraigado: que el trabajo de la mujer deportista es menos "profesional" o que sus necesidades financieras son menos urgentes.

El papel de los medios y la justicia social

La denuncia de medios como Grada y la rapidez con la que se viralizó en redes sociales fue el único mecanismo de presión efectivo. Sin la exposición mediática de los adeudos a narradores y jugadoras, es probable que la administración de Estrellas de Puebla hubiera seguido operando bajo el engaño. 

La conclusión es amarga: en México, la "protección de la jugadora" sigue dependiendo más de la presión social que de la solidez institucional de las ligas. El baloncesto femenil no necesita "apoyos" o "ayudas"; necesita el cumplimiento estricto de la ley y el veto permanente a quienes ven en la cancha un terreno para la simulación financiera. #MetroNewsMx