Redacción Editorial/MetroNews /El Hijo del Llanero
-El alcalde sustituye la autocrítica por la especulación: culpa a la oposición de un ataque que expone su nula seguridad.
-Argumento absurdo: el alcalde afirma que el agresor no es un "loquito" solo porque "viste bien" y "actuó con seguridad".
-Externalizar la culpa: culpar a una conspiración permite al alcalde evadir que dejó las puertas del Palacio abiertas.
-Orfandad de autoridad: mientras el agresor destruía la fuente, los policías brillaban por su ausencia en puntos clave.
-Politización del delirio: el edil valida testimonios sobre "mensajes de Dios" solo para señalar a sus rivales políticos.
-El "loquito" no solo rompió una fuente; destruyó el espejismo de seguridad que el alcalde presume en sus discursos.
-Castigar al policía por "falta de iniciativa" es la excusa del alcalde para no admitir que él retiró los arcos de seguridad.
-Hasta algunos medios de comunicación también van en las auto reconocidas tonterías que suele decir el alcalde
-En la lógica del alcalde ¿Sería éste tan capaz de decir que -citando las presuntas palabras del sujeto destructor- como "Dios lo había mandado", que también están en el "complot" grupos religiosos?
El ejercicio del poder requiere, por definición, la capacidad de asumir responsabilidades sobre el entorno que se administra. Sin embargo, las recientes declaraciones del alcalde de Celaya, Juan Miguel Ramírez Sánchez, tras el ataque vandálico a la fuente del Palacio Municipal, revelan una preocupante tendencia a la sustitución de la autocrítica institucional por la especulación política.
Al intentar transformar una evidente falla de seguridad en una supuesta conspiración orquestada por la "oposición", el edil no solo desafía la lógica forense, sino que expone las costuras de una administración que parece más preocupada por el control de daños políticos que por el control de sus propios accesos.
La falacia del "saboteador de traje"
El núcleo de la argumentación del alcalde se basa en un prejuicio estético y conductual: el agresor no puede ser un "loquito" porque está "bien vestido" y actuó con "seguridad". Esta premisa carece de cualquier rigor científico. La salud mental no tiene un código de vestimenta, y la "seguridad" con la que el sujeto movió macetas y rompió piedras es, bajo cualquier análisis objetivo, la consecuencia directa de una omisión de vigilancia, no necesariamente una prueba de entrenamiento táctico.
El alcalde incurre en una contradicción semántica: utiliza el término despectivo "loquito" para luego intentar elevar al perpetrador al rango de "agente político" enviado por sus adversarios. Esta narrativa busca un fin muy específico: externalizar la culpa. Si el ataque es obra de una conspiración, la falla ya no es de la administración que dejó las puertas abiertas, sino de la "maldad" de los rivales.
El vacío como evidencia
Resulta revelador el intercambio con los periodistas cuando señalan que, en los puntos donde tradicionalmente hay dos policías, ese día no había nadie. La respuesta del alcalde es eludir la falla sistémica —como la decisión de retirar el arco detector de metales— para centrarse en la "falta de iniciativa" de los elementos operativos.
Castigar al policía de base por no cuestionar a alguien que "se siente seguro" es ignorar que la seguridad institucional se basa en protocolos fijos, no en la interpretación subjetiva del lenguaje corporal de los visitantes. Si un ciudadano puede entrar al corazón del gobierno, mover mobiliario y destruir patrimonio durante minutos sin ser interrumpido, el problema no es la "seguridad" del atacante, sino la orfandad de la autoridad en el recinto.
El punto más crítico de la editorial reside en la ligereza con la que el alcalde valida el testimonio del agresor. Según Ramírez Sánchez, el sujeto invocó a Dios y mencionó a un partido político. En cualquier investigación seria, un discurso que mezcla justicia divina con filiaciones partidistas en medio de un acto vandálico sería tratado como un síntoma, no como una confesión.
Sin embargo, el alcalde elige "comprar" la parte de la declaración que le permite señalar a la oposición, mientras ignora el evidente carácter errático del acto. Es un sesgo de confirmación peligroso: se toma lo que sirve para el discurso político y se descarta el resto como "detalles informativos".
Celaya enfrenta desafíos de seguridad que no admiten narrativas de ficción. La "tríada de la resistencia" que ha defendido la participación ciudadana y los consejos directivos —el Obispo, el sector empresarial y la oposición en el Cabildo— encuentra en este incidente una validación involuntaria de sus temores: un gobierno que se encierra en su propia narrativa corre el riesgo de perder el pulso de la realidad.
Gobernar bien, como citaba el obispo Aguilar Ledesma, es un equilibrio. El alcalde Ramírez Sánchez ha roto ese equilibrio al preferir la teoría de la conspiración sobre el reconocimiento de la negligencia administrativa. Un Palacio Municipal vulnerable es el síntoma de un gobierno que, al intentar volar con una sola ala —la de la retórica política—, ha descuidado el ala de la eficacia institucional. El "loquito" no rompió solo una fuente; rompió el espejismo de una seguridad que, hoy queda claro, solo existía en el discurso.
El cuento de siempre, echarle la culpa a los medios de comunicación: El Hijo del Llanero
"Luego de que un hombre destrozara la fuente del patio de la Presidencia Municipal de Celaya, el alcalde Juan Miguel Ramírez Sánchez aseguró que detrás del ambiente de confrontación están los partidos de oposición… y hasta algunos medios de comunicación". (https://elhijodelllanero.mx/index.php/2026/04/27/todo-es-culpa-de-la-oposicion-dice-alcalde-tras-destrozos-en-presidencia/ )
"Aunque el responsable fue detenido en el lugar, el presidente municipal consideró que este tipo de hechos no son casualidad y responsabilizó a PRI, PAN, Movimiento Ciudadano y a ciertos espacios informativos de generar tensión política en el municipio. Según explicó, Celaya se ha convertido en un “bastión” que todos quieren recuperar, por lo que advirtió que estos actos podrían volverse más frecuentes".
"También afirmó que su gobierno ya está preparado para críticas, ataques mediáticos y actos vandálicos, porque, al parecer, romper una fuente también entra en la estrategia política nacional. Porque claro, nada grita conspiración como un marro y una fuente en Presidencia".
La transcripción de las palabras del alcalde Juan Miguel Ramírez Sánchez, en el análisis del video con los periodistas
Juan Miguel Ramírez Sánchez
Digo que la oposición en lo general puede que esté metida en eso. Primero no es un loquito, y quiero que pongan...
Periodista 1
¿Quién está moviendo...?
Juan Miguel Ramírez Sánchez
Es el loquito que dicen que es el loquito que llegó y pegó.
Periodista 2
¿Pues él tuvo tiempo para mover macetas, presidente?
Juan Miguel Ramírez Sánchez
Tuvo tiempo todo, ¿por qué? Primero por la seguridad, una seguridad que alguien le dio para hacer esto. Y segundo, porque la policía... no creyó... no vio que había un problema.
Entonces, van a tener también los policías problemas, los que, a los niveles, ¿no?
Periodista 2
¿No sería con la actual policía... cayeran en negligencia, presidente?
Juan Miguel Ramírez Sánchez
Yo creo que, como vieron tanta seguridad, entre comillas, en el loquito, entonces los policías tuvieron, este, como que les faltó iniciativa para decir, oye, ¿quién te mandó?, ¿qué estás haciendo? Pero miren, todo lo que todavía va a hacer, eh, para hacer un loquito, ustedes dicen no.
Periodista 1
No estaba tan loquito.
Juan Miguel Ramírez Sánchez
No, no nos vengan a decir que es un loquito. Y si es un loquito, tiene tanta seguridad en lo que está haciendo, porque tiene apoyo de alguien.
Periodista 1
Ahí le preguntan algo, ¿no? Alguien dice algo.
Juan Miguel Ramírez Sánchez
Sí, él dice que está acomodando, y toda la gente... ah, está acomodando.
Periodista 1
Ok.
Juan Miguel Ramírez Sánchez
Pero miren cómo fue traer todas estas cosas.
Periodista 1
Pero mira, alcalde, allá al fondo, aquí en la entrada de las escaleras, no hay nadie, ahí siempre hay dos policías.
Juan Miguel Ramírez Sánchez
Sí, sí, se les dijo que hubo fallas, y obviamente los van a amonestar hoy a los policías, pero, miren, ¿un loquito va a hacer todo eso? Pues, pues hay locos. Con mucha iniciativa.
Periodista 2
Ah, miren, este esquema, no solo los policías, los presidentes, si bien tienen la responsabilidad de resguardar inmuebles y a las personas, también hay personas de oficialía, de caja, no sé qué. Sí, sí, hay mucha gente. ¿Está fallando la comunicación entre el ayuntamiento y la policía?
Juan Miguel Ramírez Sánchez
No, eran las ocho, eran las ocho, eran como las ocho de la mañana, cuando apenas se están entrando los trabajadores.
Periodista 1
¿Es el horario para todos a las ocho?
Juan Miguel Ramírez Sánchez
¿Mandé?
Periodista 1
¿Es el horario para todos a las ocho?
Juan Miguel Ramírez Sánchez
A las ocho es el horario para todos. Entonces la gente está entrando a trabajar la mayoría, entonces ahí falló a la policía, le falló a la policía, le falló también a la gente que está ahí, o sea, le falló a varios. Pero, aquí lo que quiero yo recalcar es que no es un loco, es que es una gente que se siente segura por lo que está haciendo.
Periodista 3
¿Para seguir este inconveniente?
Juan Miguel Ramírez Sánchez
No, no me dijeron eso, a mí nada más me dijeron que cuando me preguntaron dijo que, porque Dios lo había mandado porque, hacer esto porque hay corrupción, y luego le preguntaron que si era de algún partido político, de alguna, o de una asociación, y él dijo esto, él dijo que dio el nombre de un partido, entonces, por él, pero, no lo puedo acusar hasta que no tengamos la información, pero lo cierto es que esto no lo hizo un loquito.
Periodista 3
Acá antes se le preguntaba también al director de policía si hay posibilidad...
Juan Miguel Ramírez Sánchez
Sí, se puede. Nosotros no creemos que deba de estar el arco, el arco.
Periodista 3
Sí, porque creo que el arco es mejor.
Juan Miguel Ramírez Sánchez
Sí, sí, pero, no, si la mayoría quiere, lo ponemos. Esa es una cosa aislada, una cosa donde fallaron, pero no, o sea, dan una serie de hechos para que no falle, la seguridad de la persona, la organización de la persona, todo lo que hizo la persona, pero, por ejemplo, ya cuando rompen la primera piedra, entonces todo el mundo dice, oye, ¿cómo estás rompiendo eso, no? y nadie se mete, ¿no?
Periodista 1
Sí, alguien le dice, ahí llega.
Juan Miguel Ramírez Sánchez
Sí, alguien le dice, alguna gente también de aquí de la presidencia dice, porque trae traje, y a lo mejor es de la presidencia, y la presidencia le dice, ¿qué pasó? y ahí llega la policía, y ya se llega todo, ¿no?
Periodista 1
¿Traía camisa de algo, con algún logo?
Juan Miguel Ramírez Sánchez
No, no traía camisa con un logo, pero está bien vestido,
Periodista 1
¿Parece trabajado?
Juan Miguel Ramírez Sánchez
No, no está mal vestido, y ahí empiezan ya a ver, la policía es la que tiene que actuar primero, y luego ya tiene que actuar la Guardia Nacional.
Periodista 1
¿Qué más les dijo? ¿Qué les está diciendo? Ahí no le informaron nada.
Juan Miguel Ramírez Sánchez
No, no, no le informaron, nada más no informaron eso. Entonces, yo les paso todo el video regularmente, no lo hacemos, se los paso porque, ustedes me van a decir que es un loquito, una gente que no tiene, una gente que tiene seguridad en lo que está haciendo, que tuvo el tiempo, el tiempo disponible, que...
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