Redacción Editorial
-El desmantelamiento de los consejos ciudadanos es un síntoma de autoritarismo y un riesgo para la gobernabilidad.
-La exclusión de cámaras empresariales y universidades rompe el equilibrio técnico necesario para el desarrollo local.
-La propuesta de Juan Miguel Ramírez Sánchez prioriza el control político sobre la transparencia y la planeación estratégica.
La administración municipal de Celaya, encabezada por Juan Miguel Ramírez Sánchez, ha planteado una ruta crítica que, bajo el eufemismo de la "modernización administrativa", encubre un retroceso democrático alarmante: la eliminación de los consejos ciudadanos. Esta intención no es un hecho aislado, sino que se manifiesta como una respuesta de control político frente a los cuestionamientos de sectores técnicos y productivos. Recientemente, Jorge Gámez Campos, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), subrayó la importancia de la participación organizada como contrapeso a la gestión pública, una visión que choca frontalmente con la tendencia centralista del actual gobierno municipal. (https://www.metronewsmx.com/2026/04/juan-miguel-ramirez-sanchez-y-el.html )
Históricamente, los consejos ciudadanos en México surgieron como una conquista de la sociedad civil para evitar que las decisiones de planeación, vivienda y cultura fueran sujetas a los caprichos trienales de los alcaldes en turno. En Celaya, organismos como el Instituto Municipal de Investigación, Planeación y Estadística (IMIPE) o el Instituto Municipal de Vivienda (IMUVI) han operado bajo un esquema donde la academia, los colegios de profesionistas y el sector empresarial aportan un sustento técnico que los funcionarios de confianza —muchas veces impuestos por compromisos políticos— no poseen.
La regidora Ma. Isabel Herrejón Arredondo ha sido enfática al señalar que "la eficiencia no debe ser sinónimo de centralización". El argumento oficialista de que estos consejos entorpecen la operatividad administrativa carece de rigor legal y social. Según la normativa del Estado de Guanajuato, la participación ciudadana es un derecho humano y un principio rector de la administración pública. Intentar legislar o modificar reglamentos para disolver estos espacios sin realizar mesas de trabajo, sin convocar a especialistas y sin un análisis de impacto previo, constituye no solo un error político, sino una transgresión al espíritu de la gobernanza.
El impacto comunitario de esta decisión es profundo. Al eliminar la vigilancia ciudadana en el Patronato de la Feria o en las áreas de Turismo, se abre la puerta a la opacidad en el manejo de recursos y a la pérdida de continuidad en proyectos de largo plazo. Celaya atraviesa una crisis de seguridad y desarrollo que requiere, más que nunca, de instituciones fuertes y no de decisiones unilaterales tomadas desde el aislamiento del despacho presidencial.
Las declaraciones de la regidora Herrejón Arredondo, sumadas a la postura crítica de Gámez Campos, dejan al descubierto una contradicción fundamental en la narrativa del Ayuntamiento: mientras se pregona un "gobierno del pueblo", se ejecutan acciones para silenciar a los sectores que representan la memoria técnica y el dinamismo económico de la ciudad. Gobernar no es mandar; es construir consensos. Desaparecer los consejos es admitir que la crítica incomoda al poder y que la transparencia es vista como un obstáculo.
En conclusión, la propuesta de Juan Miguel Ramírez Sánchez representa un riesgo de retroceso institucional que Celaya no puede permitirse. La democracia se mide por la apertura de sus espacios, no por la capacidad del gobernante para concentrar funciones. Si hay deficiencias en los consejos, el camino es el fortalecimiento y la fiscalización, no la amputación de la voz ciudadana. Un gobierno que teme ser observado es un gobierno que se aleja de la legitimidad que le otorgó el voto.
El texto de la declaración de la regidora Ma. Isabel Herrejón Arredondo
"Como regidora del Ayuntamiento de Celaya, expreso mi preocupación ante la propuesta de eliminar los consejos ciudadanos, impulsada por el presidente municipal Juan Miguel Ramírez Sánchez.
La desaparición de estos órganos no representa modernización, sino un retroceso en la vida democrática del municipio. Los consejos ciudadanos son mecanismos fundamentales de participación social, transparencia y toma de decisiones con sustento técnico".
"En instancias como el Instituto Municipal de Investigación, Planeación y Estadística (IMIPE), el Instituto Municipal de Vivienda (IMUVI), el área de Turismo y el Patronato de la Feria, estos consejos están integrados por representantes del sector social, empresarial, universidades, colonias y diversos sectores ciudadanos, y han garantizado continuidad, visión estratégica y vigilancia en el ejercicio público. Eliminarlos debilita la calidad de las decisiones y compromete el desarrollo a largo plazo de Celaya".
"Si bien es válido revisar la eficiencia administrativa, esto no puede hacerse a costa de concentrar el poder ni de excluir la participación ciudadana. La eficiencia no debe ser sinónimo de centralización.
Es importante señalar que una decisión de esta magnitud requiere diálogo previo. No se realizaron mesas de trabajo, no se convocó a los consejos ciudadanos ni se escuchó a los distintos sectores involucrados".
"Por ello, considero que no se pueden impulsar modificaciones a reglamentos sin tomar en cuenta la participación ciudadana".
"Hago un llamado a que este tema se analice con apertura, mediante mesas técnicas y con la inclusión de especialistas y ciudadanía. Celaya necesita instituciones fuertes y participación activa. Los consejos ciudadanos no deben desaparecer, deben fortalecerse".
"Gobernar no es decidir de manera unilateral. Gobernar es escuchar, construir y respetar la participación ciudadana".
"No podemos permitir que, bajo el argumento de “eficiencia”, se concentre el poder y se debiliten los espacios de participación".
"Por eso lo digo con claridad: desaparecer los consejos ciudadanos es un error. Si hay áreas de mejora, se corrigen. Pero lo que no se puede hacer es eliminarlos sin diálogo, sin análisis y sin responsabilidad".
"Dicen que este es un gobierno del pueblo, pero Celaya no puede ni debe construirse sin la voz de su gente".

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