
Eugenio Amézquita Velasco
-La admisión presidencial sobre el bajo precio del maíz no es política, es la confesión de un sistema agrícola colapsado y podrido.
-El Ejecutivo valida la miseria del campo mientras el fertilizante y el diésel asfixian al productor con costos impagables hoy.
-Treinta millones de toneladas importadas inundan el mercado nacional; Cargill y las agrofinancieras devoran al campesino local.
-El secretario de Agricultura es un "bombero sin agua": tiene doctorado pero nula capacidad operativa para rescatar al sector.
-Es un insulto: el maíz sobra en bodegas de importadores mientras falta el sustento en las mesas de quienes siembran la tierra.
-Maseca y Minsa mantienen un mercado cautivo; pagan miseria por el grano pero venden la harina con márgenes de ganancia redondos.
-Altagracia Gómez simboliza un modelo donde el capital financiero, bajo amparo presidencial, capitaliza la pobreza del productor.
-¿Mala asesoría o dolo? El cerco informativo en Palacio Nacional privilegia los negocios de la élite sobre el hambre del pueblo.
-El Estado sustituye el diálogo por la cárcel: cien carpetas de investigación federales criminalizan la exigencia de pan y justicia.
-La soberanía alimentaria es una utopía mientras los padrones de apoyo tengan más muertos que vivos y el crédito tenga candados.
La reciente admisión de la presidencia de la República sobre el bajísimo precio que se le paga al productor de maíz en México no es solo una declaración política; es la confesión de un sistema agrícola colapsado y entregado a intereses corporativos. (https://diariocambio22.mx/maseca-contradice-a-sheinbaum-y-subira-el-precio-de-la-harina-de-maiz/ ) Al reconocer que el campesino recibe apenas 4.00 pesos o 4.50 pesos por kilogramo, el Ejecutivo valida la indignación de los trabajadores de la tierra que han denunciado, durante meses, que los costos de producción —inflados por un fertilizante 60% más caro y un diésel que ronda los 30 pesos— simplemente no cuadran. Esta brecha económica no es un accidente, es el resultado de una política de puertas abiertas a la importación desmedida.
Históricamente, el maíz ha sido el eje de la soberanía nacional, pero hoy el mercado mexicano está inundado por 30 millones de toneladas de grano importado. Esta saturación, operada por gigantes como Cargill, ha generado un cuello de botella donde los compradores locales se niegan a adquirir la cosecha nacional alegando bodegas llenas. Mientras tanto, el secretario de Agricultura brilla por su ausencia en la regulación de estas importaciones, dejando al productor a la intemperie frente a las agrofinancieras. La paradoja es insultante: el maíz sobra en las bodegas de los importadores, pero falta el sustento en las mesas de quienes lo siembran.
El impacto cultural y comunitario es devastador. La destrucción de la economía campesina fomenta el abandono de la tierra y la migración. Además, el negocio de la tortilla ha dejado de ser un proceso de nixtamalización tradicional para convertirse en un mercado cautivo de las harineras como Maseca y Minsa. Resulta alarmante que, mientras al productor se le paga el grano a precio de remate, estas empresas vendan la harina a los tortilleros por encima de los 20 pesos. Este margen de ganancia "redondo" se agrava por el presunto conflicto de interés, al tener a directivos de estas empresas dentro del círculo de asesores presidenciales.
En conclusión, la administración federal no puede pretender que la tortilla no suba de precio mientras permite que los insumos básicos para producirla y el grano mismo estén bajo el control de un oligopolio harinero. No basta con señalar que "el maíz está barato" en las mañaneras; es imperativo reactivar el financiamiento, controlar el precio del diésel agrícola y aplicar aranceles o cupos a la importación que protejan la producción nacional. La justicia social que se pregona en el discurso se desmorona en el surco, donde el campesino pone el trabajo y las corporaciones se quedan con la riqueza. Llamar a esto "austeridad" o "libre mercado" es, sencillamente, un eufemismo para el saqueo del campo mexicano.
La traición en el surco, Altagracia y el festín de los intermediarios: CONSUCC
En la entrevista a Erasto Patiño Soto, líder de la CONSUC en Guanajuato, este ha puesto sobre la mesa una realidad que, aunque se sospechaba en los pasillos del poder, hoy retumba con la fuerza de un campo que se siente ignorado: la existencia de una élite empresarial que, bajo el amparo de la asesoría presidencial, está capitalizando la miseria del productor primario.
El análisis de Patiño no es solo una queja gremial; es una radiografía del fracaso de la soberanía alimentaria en México. El nombre de Altagracia Gómez Sierra, vinculada estrechamente al consejo asesor de la presidencia, surge en el diálogo no como un puente de entendimiento, sino como el símbolo de un modelo donde el capital financiero devora al esfuerzo agrícola.
El "Bombero sin agua" y el vacío institucional
La crítica hacia la Secretaría de Agricultura es demoledora. Se describe a un titular con "doctorado" pero sin capacidad operativa; un "bombero sin agua" que llega a las entidades cuando el incendio del desabasto y la inflación ya han consumido la esperanza del productor. Esta desconexión entre la academia de escritorio y el surco es lo que ha permitido que el mercado de granos se convierta en un casino donde el campesino siempre pierde.
Es alarmante la disparidad de precios que denuncia el líder campesino: mientras al productor se le paga un precio de hambre por su grano, el consumidor final termina pagando hasta cuatro veces más por un kilo de harina. ¿Quién se queda con esa diferencia? La respuesta apunta hacia las grandes agrofinancieras e importadoras que, según Patiño, fueron subsidiadas con miles de millones de pesos bajo la premisa de "frenar la inflación", un beneficio que nunca llegó a la mesa de los más pobres, pero que sí engrosó las arcas de los grupos empresariales cercanos al poder.
¿Mala asesoría o dolo institucional?
Uno de los puntos más agudos del análisis es la interrogante sobre la Presidenta. La duda planteada por el entrevistador es legítima: ¿están malinformando a la mandataria o hay un dolo sistemático para favorecer intereses particulares? La respuesta de Patiño sugiere una combinación de ambas: un cerco informativo donde "le meten el pie" a la jefa del Ejecutivo mientras se privilegian los negocios de quienes ostentan el título de asesores.
El campo mexicano, históricamente el bastión de las transformaciones sociales en el país, hoy se describe como un sector traicionado y burlado. La mención de incidentes "domésticos" en Palacio Nacional y el uso de plataformas de "desmentido" oficial sugieren un gobierno más preocupado por la gestión de su imagen que por la gestión de sus recursos básicos.
La urgencia de un marco regulador
El campo no necesita limosnas, necesita un marco regulador. La ausencia de este permite que figuras como "la señora Altagracia" y los grupos que representa operen en un vacío legal donde la ganancia se privatiza y la pérdida se socializa entre los campesinos de Guanajuato y de todo México.
Si la administración actual no rectifica el rumbo de su Secretaría de Agricultura y limpia su cuerpo de asesores de intereses corporativos, la "soberanía alimentaria" seguirá siendo un eslogan de campaña mientras el país se alimenta de importaciones y el productor local se hunde en la insolvencia. El campo, como bien advirtió Patiño, está cansado de ser el espejo donde el gobierno se niega a ver su propio fracaso.
El gobierno federal criminaliza a campesinos que exigen sus derechos
La tercera entrega de la entrevista con Erasto Patiño Soto, líder de CONSUCC, destapa una realidad que transita de la negligencia administrativa a la persecución política. La denuncia es grave y contundente: el gobierno federal ha sustituido el diálogo por la criminalización. Al levantar más de cien imputaciones y carpetas de investigación contra productores que solo exigen rentabilidad para su trabajo, el Estado no solo traiciona el legado agrario de figuras como Zapata, sino que utiliza el aparato de justicia para sofocar una crisis económica que no ha podido resolver mediante la política pública.
El análisis de la situación en Guanajuato revela un campo descapitalizado y al borde del colapso técnico. La cifra es alarmante: más de 50,000 hectáreas se quedaron sin sembrar en el ciclo otoño-invierno por falta de recursos. Esta inactividad no es voluntaria; es el resultado de un sistema financiero estatal que, aunque bienintencionado en el discurso de la gobernadora, en la práctica opera con "candados" burocráticos que vuelven inaccesibles los créditos. La existencia de analistas de escritorio que ignoran los tiempos de la tierra —como los periodos de comercialización— convierte los programas de apoyo en simulaciones institucionales.
A nivel federal, la ineficiencia se viste de opacidad. La revelación de que los padrones de beneficiarios para fertilizantes están plagados de "muertos" explica por qué miles de productores reales se quedaron fuera del apoyo. Resulta contradictorio que la presidencia de la República promueva la entrega directa de recursos cuando, en los hechos, se ha delegado la gestión de apoyos a los mismos compradores y acopiadores que castigan el precio del grano. Esta intermediación no solo vulnera la transparencia, sino que entrega el control del destino del campesino a sus propios verdugos económicos.
En conclusión, el panorama para el ciclo primavera-verano es desolador si no se da un golpe de timón inmediato. La Secretaría del Campo en Guanajuato debe evolucionar de ser una oficina de trámites a convertirse en un ente ejecutor que adquiera el grano y elimine los candados financieros que hoy asfixian al productor. Mientras la política agrícola se siga diseñando desde la comodidad de una oficina y se ejecute bajo la amenaza de la cárcel, la soberanía alimentaria seguirá siendo una utopía. Al campo no se le rescata con discursos ni con expedientes judiciales, se le rescata con dinero fresco, insumos a tiempo y, sobre todo, con el respeto que merece quien produce el alimento de la nación. #MetroNewsMx
Las transcripciones de las tres cápsulas de la entrevista a Erasto Patiño
Eugenio Amézquita Velasco:
Bueno, pues tengo aquí junto a mí a un buen amigo, a Erasto Patiño Soto, quien es el líder de CONSUCC en Guanajuato.
Erasto, hay una inquietud: el líder de los tortilleros declaró hace unas horas —ayer, precisamente— sobre la situación del posible aumento al precio de la tortilla, que podría ir de uno a cuatro pesos. Esto provocó la reacción de la Presidenta de la República, quien en una de sus clásicas "mañaneras" dijo que no tenían por qué aumentar los precios.
Luego viene la contrarréplica del líder tortillero señalando que, efectivamente, el maíz está barato —porque eso fue lo que dijo la Presidenta—, nada más que él hacía un análisis de que hay costos de transporte, pago de sueldos y el costo final que ellos reciben. Sin embargo, mi pregunta va sobre esto: ¿La Presidenta de la República está reconociendo, entonces, que a ustedes les están pagando muy barato el maíz? ¿A un precio que no les permite cubrir los costos?
Parece que les está dando la razón a los campesinos en su molestia. Además, nos damos cuenta de que la empresa tortillera no hace el trabajo de nixtamalización, sino que compra la harina ya procesada. Entre las empresas beneficiadas está Minsa, cuya presidenta de consejo forma parte del gabinete de asesores de la Presidenta de la República. ¿Qué es lo que podemos ver en todo este asunto? Como que algo no huele bien, esa impresión me da. Pero tú, como productor, como campesino y líder que se ha manifestado: ¿qué me puedes decir de esto? Gracias, Erasto.
Erasto Patiño Soto:
Gracias a ti, Eugenio; gracias a José y gracias por su espacio. Un saludo a todo su auditorio. Quiero decirles que, en realidad, lo que me estás informando es cierto: la Presidenta reconoce que a los campesinos les están pagando a cuatro o cuatro cincuenta el maíz, y todavía ni se los pagan a muchos de ellos.
¿Por qué? Porque el mercado mexicano está inundado de importaciones que las agrofinancieras han traído de Estados Unidos y otros países. Este maíz lo hacen llegar a un precio de cuatro pesos, pero ¿dónde está el meollo del asunto? Si se lo pagan a cuatro pesos al productor, las harineras le están vendiendo al tortillero la harina a veinte o veintidós pesos por kilo. ¡Por kilo, eh!
Eugenio Amézquita:
Sí, claro, por kilo.
Erasto Patiño Soto:
Y realmente el tortillero tiene otros gastos: energía, gas, combustibles, trabajadores. Lo que nosotros hemos estado diciendo siempre es que, en realidad, ni el Secretario de Agricultura ni el Gobierno Federal han hecho nada para regular las importaciones. Están dejando a los productores a la intemperie, en manos de agrofinancieras como Cargill, por ejemplo, que es uno de los importadores más grandes que introducen granos a México.
Y luego, desafortunadamente, está el negocio de las harineras que venden la harina nixtamalizada, como Maseca y Minsa. Vean nada más la diferencia: de cuatro pesos que nos pagan, a veinte o veintidós pesos que ellos venden la harina. Es un negocio redondo y a ellos sí se les paga de inmediato.
Eugenio Amézquita:
Y a ellos sí se les paga de inmediato...
Erasto Patiño Soto:
Se mencionaba en días pasados que incluso los compradores de grano no tenían con qué pagarle a los productores porque todavía tenían el maíz almacenado. Decían: "¿Cómo le pagamos si no tenemos mercado a dónde mandar el grano?". Esto pasa porque las agrofinancieras siguen importando. Si se fijan, ya vamos en treinta millones de toneladas importadas; en vez de bajar, va incrementándose.
A los productores eso nos está afectando: no tenemos una ley de protección, no tenemos financiamiento... y de los combustibles para la agricultura, pues ya ni les pregunto. Se decía que el diésel iba a estar a diez o doce pesos al terminar la refinería; hoy está a treinta pesos. Hoy veía que están clausurando unas gasolineras porque venden el diésel a treinta y dos pesos. Pero entre que son peras o son manzanas, al productor le afecta: el fertilizante subió el 60% y, sin embargo, el grano no sube.
Eugenio Amézquita:
Vamos a un corte para continuar con esta entrevista interesante. Las declaraciones —posiblemente sin pensar— de nuestras autoridades están evidenciando lo que los campesinos han señalado desde hace meses. Soy Eugenio Amézquita, esto es Guanajuato Desconocido y Metro News.
Eugenio Amézquita Velasco:
Bien, Erasto. Hablamos de costos altos de fertilizantes y combustibles, pero la pregunta es: ¿la autoridad qué está haciendo? Poniéndome en los zapatos de ustedes, el hecho de que el gobierno diga "me estás comprando el grano barato" es reconocer que no se está pagando lo justo.
Checando precios de mercado, el kilo de harina Minsa al detallista está entre 20 y 26 pesos; al mayoreo, entre 16 o 17. Es decir, cuesta cuatro veces más de lo que se le paga al campesino. ¿Qué juego es este? Y luego, la asesora de Minsa metida en el grupo de asesores de la Presidencia. ¿Qué es lo que ven ustedes en esta actitud?
Erasto Patiño Soto:
Bueno, realmente vemos que no tenemos un gobierno sensible. Las políticas públicas del Gobierno Federal están mal direccionadas hacia el campo. Tenemos un Secretario de Agricultura que —lástima de doctorado— no ha servido ni para apagar el fuego. Si lo mandan a alguna entidad, lo mandan sin agua: es un bombero sin agua.
No conocemos una estrategia suya para sacar al campo adelante o impulsar la productividad. Mientras tanto, esta señora Altagracia está ganando miles de millones a costillas de los productores. Tenemos problemas con el trigo, el maíz y el frijol porque no hay un marco regulador; les vale. Incluso en el sexenio pasado, si no me equivoco, soltaron 9,000 millones de pesos a los importadores y agrofinancieras para que "supuestamente" no incrementaran los insumos de la canasta básica.
Eugenio Amézquita Velasco:
O sea, estaban subsidiando a extranjeros.
Erasto Patiño Soto:
Exactamente, para que no incrementaran los precios de la...
Eugenio Amézquita Velasco:
Qué interesante, ¿no? Cuando teníamos una pasta de sopa a 6 u 8 pesos y hoy está a 14.
Erasto Patiño Soto:
Así es. Entonces, ¿dónde está el beneficio para la ciudadanía? Yo no entiendo cómo la Presidenta saca estas declaraciones en la mañanera. O está mal asesorada o ¿qué está haciendo su cuerpo de asesores y el Secretario de Agricultura? Yo pienso que el Secretario ya se debería ir a descansar.
Eugenio Amézquita Velasco:
Voy a pensar como un ciudadano de buena fe: ¿crees que están malinformando a la señora Presidenta o lo hacen con dolo?
Erasto Patiño Soto:
Yo creo que son las dos cosas. Le están metiendo el pie y, al mismo tiempo, actúan con dolo porque los intereses están de por medio.
Eugenio Amézquita Velasco:
Te lo comento por casos donde la información oficial falla, como aquel evento reciente en Palacio Nacional que intentaron desmentir como "Inteligencia Artificial" para luego aceptar que era cierto. Eso nos hace pensar que no le dicen las cosas como son.
Eugenio Amézquita Velasco:
Sí, así es. El campo está siendo traicionado, está siendo ignorado y, al mismo tiempo, hay una burla del gobierno hacia el sector productivo.
Eugenio Amézquita Velasco:
Voy a un corte, porque precisamente de esta traición al campo mexicano es de lo que vamos a hablar. Soy Eugenio Amézquita y esto es Metro News, con Erasto Patiño Soto, líder de CONSUC en Guanajuato.
Eugenio Amézquita:
Bueno de regreso con Erasto Patiño Soto, líder de CONSUCC, estado de Guanajuato. Erasto, hablabas tú en esta entrevista de una traición del campo, pero creo que es más que traición. A Zapata lo traicionaron y lo asesinaron al entrar ahí a la Hacienda de Chinameca y fue el gobierno el que lo traicionó. Ahora los campesinos, por manifestarse y defender sus derechos de los precios, algo mejor para el campo, los están metiendo a la cárcel. Se están levantando expedientes, se están levantando carpetas de investigación federales solo por manifestarse, argumentando millón cosas, que bloqueo de la línea, mil cosas, pero finalmente es la misma lucha agraria, quizás de una manera hasta más pacífica, no violenta. ¿Crees que esto forma parte de esa traición a la gente del campo?
Erasto Patiño Soto:
Esa es una traición al campo, donde por alzar la voz, por exigir lo que corresponde a los campesinos productores, hoy tenemos ya dije más de cien imputaciones, cien, más de cien productores que están imputados. Y se nos acusó de que unos participamos o participamos en una ocasión en un partido político, cuando el campo no tiene colores, tiene necesidad. Y en realidad hay otros que fueron detenidos como en Tamaulipas, como en Sinaloa, como en Sonora, como en Michoacán, y ahora los de Tlaxcala que han sido también detenidos.
Eugenio Amézquita:
Yo recuerdo, yo recuerdo que un diputado de extracción morenista, Heraclio Rodríguez, salió también a defender y yo creo que ahí ratifica lo que estás diciendo, es que no es cuestión de color de partidos, es la realidad y la necesidad de la gente del campo, ¿no?
Erasto Patiño Soto:
Así es. La necesidad del campo es la que está vigente y no hay una sola idea, un solo proyecto del secretario de agricultura y de nuestra presidenta donde diga vamos a echar a andar este programa para rescatar el campo. Y volvemos, traen el programa de fertilizante y vamos a decir de Guanajuato, Guanajuato había treinta mil toneladas para cincuenta mil productores. En una ocasión, en una reunión en la SADER les dije: "Les va a sobrar fertilizante porque el padrón que están, que traen ustedes, está mal, trae más muertos que vivos. Y dicho y hecho". Se entregó únicamente, y por información creo que de la secretaría si no me equivoco, alrededor de veintiocho mil productores, faltando catorce mil que no alcanzaron ese fertilizante.
Eugenio Amézquita:
Bueno, la pregunta ahora es ¿quién no alcanzó?, ¿por qué? Y al mismo tiempo, ¿dónde quedaron la cantidad de toneladas de fertilizante que no se entregó, Erasto? En este instante estamos a punto de llegar a mayo, ya casi terminando el ciclo otoño-invierno, porque en el momento que empiezan pues la trilla del trigo, si es que hay trigo, no sé tú me lo sabrás decir, este pues empieza el quince de mayo, es la costumbre. Empieza el temporal con San Isidro Labrador en esa fiesta. ¿Cómo va a cerrar este ciclo otoño-invierno?, ¿cómo va a cerrar?
Erasto Patiño Soto:
Pues decirte que yo lo he informado de que yo creo que fácilmente rebasó las cincuenta mil hectáreas aquí en Guanajuato donde no se sembraron por falta de recursos, por falta de dinero o crédito, porque a muchos todavía no se les pagó el producto. ¿Por qué?, por esa situación, porque los compradores tenían el grano almacenado. Hoy la gobernadora dice que sacó un programa para que los tortilleros adquieran el grano de los compradores para sí mismos, les sea pagado el producto a los agricultores. Esperemos que esto ya esté funcionando y al mismo tiempo estén recibiendo también el apoyo de los ciento cincuenta y de los ochocientos pesos del gobierno federal, que todavía yo tengo muchas quejas de muchos compañeros que no han recibido nada.
Eugenio Amézquita:
Está en proceso la Secretaría del Campo. ¿Por qué no proponerle a la gobernadora que sea la Secretaría del Campo quien adquiera el maíz y que la Secretaría del Campo les extienda el dinero a los agricultores?
Erasto Patiño Soto:
Fíjate que veía yo con tristeza lo que dice, vuelvo a decir, la presidenta de la República, que los apoyos tendrían que ser directamente a los agricultores. No es cierto. Le tuvieron más confianza a los compradores para que estos manejaran la lista, manejaran el papeleo, la documentación, y se les mandaran a las dependencias tanto del gobierno del estado como gobierno federal para que estos hicieran llegar el apoyo.
Eugenio Amézquita:
El aspecto hablamos del ciclo otoño-invierno que va a terminar y va a iniciar el primavera-verano. Estamos para días, quince días de que se declare en base a la naturaleza, ¿verdad?, el inicio del ciclo primavera-verano. ¿Cómo pinta?
Erasto Patiño Soto:
Pues vuelvo a decirte, este pinta un poco delicado, pinta mal, porque vuelvo a decir, el campo está descapitalizado. Necesitamos esquemas de financiamiento serios, serios, de realidades. Nuestra gobernadora se esforzó y desde su campaña dijo que iba a tener una financiera rural en el estado de Guanajuato y se echó a andar. Pero quiero decirle a nuestra gobernadora a través de los medios que tiene más de veinte candados estos financiamientos, estos esquemas en Guanajuato Tú Puedes, que ahorita llevan tres meses los productores y no han podido sacar o que se les otorgue el financiamiento.
Eugenio Amézquita:
¿Por qué hay un montón de candados?
Erasto Patiño Soto:
Porque tiene un montón de candados. Tenemos que flexibilizar esos esquemas a que sean más ágiles y al mismo tiempo quitar los candados.
Eugenio Amézquita:
Una pregunta, la gobernadora ¿crees que conozca el tema o los de escritorio les estén malinformando a ellos?
Erasto Patiño Soto:
Creo que allí, por lo que acabo de escuchar ahorita de las personas que trabajan en la financiera, que dicen que son los analistas en economía que son los que pueden aprobar o desaprobar los créditos, los que deciden.
Eugenio Amézquita:
Pues qué mal. Un analista de este tipo ¿sabe lo que es cultivar la tierra?, ¿saben?
Erasto Patiño Soto:
Y por eso es que cuando arrancó este programa y que es el programa Progresa venía con seis meses y yo lo dije el año pasado, no alcanzan a pagar los productores en seis meses porque se llevan dos meses de comercialización. Entonces ahí se dijo que a los ocho meses, qué bien que salió al año. Ahora se puede pagar a un año, pero con candados.
Eugenio Amézquita:
Pero hay candados. Vamos a un corte, vamos a un corte. Soy Eugenio Amézquita, acompañado de mi buen compañero Pepe, Área San Nicolás de Noticias Bajío, y a través de Metro News y Guanajuato Desconocido. #MetroNewsMx
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