Redacción

-La base trabajadora del Hospital Dobarganes, en San Miguel de Allende, exige democracia y fin al nepotismo en una nueva jornada de lucha este 24 de febrero.
-Entre acusaciones de corrupción y acoso, médicos y enfermeras denuncian que la dirigencia sindical ha caducado en sus funciones.
-El personal de salud exige a la Secretaría de Salud de Guanajuato atender la falta de insumos y la urgencia de un Hospital Materno.

La salud pública en Guanajuato no solo sangra por la falta de medicamentos o por la violencia externa que azota a la entidad; sangra, quizá con mayor dolor, por la gangrena interna de sus instituciones sindicales. Lo que se vivirá este 24 de febrero de 2026 en la calle El Cantador #90, en la capital del estado, no es un evento aislado, sino la erupción de un absceso de opacidad y autoritarismo que ha mantenido como rehén a la base trabajadora de la Subsección 4 de la Sección 37 del SNTSA en San Miguel de Allende.



Los trabajadores del Hospital General “Felipe G. Dobarganes”, tras meses de soportar un ambiente de hostilidad administrativa, han lanzado un comunicado urgente. Su demanda es tan simple como ignorada por las cúpulas: democracia. El epicentro del conflicto tiene nombre y apellido: Diana Eréndira Muñoz Balderas, cuya gestión, según denuncias documentadas por la reportera Fernanda Morales de TV Independencia (https://tvindependencia.com/trabajadores-del-hospital-general-de-san-miguel-de-allende-realizan-manifestacion/ ), debió concluir desde enero de 2025. Un año de "propina" en el poder sindical que ha sido utilizado, a decir de los afectados, para consolidar una red de favoritismos y represalias.

Este 24 de febrero, a las 10:00 horas, la protesta se traslada a las instalaciones estatales del sindicato. No buscan prebendas; exigen una rendición de cuentas que brilla por su ausencia y la apertura de procesos electorales transparentes. La opacidad en el manejo de las cuotas sindicales y la exclusión de la base en la toma de decisiones son los pilares de una denuncia que ya no encuentra eco en el diálogo, sino en la movilización.

El eco del 26 de enero: cuando el silencio se rompió

Para entender la urgencia de lo que ocurrirá mañana, es imperativo recordar la historia vivida el pasado 26 de enero de 2026. Aquel día, el personal del Hospital Dobarganes decidió que el miedo ya no era suficiente para mantenerlos callados. Periodistas como Antonio Velázquez, del medio digital Más de Acá, capturaron el momento en que el grito de "Si no hay solución, habrá manifestación" retumbó en las paredes del nosocomio.

En aquella jornada, los testimonios fueron desgarradores. No solo se hablaba de política gremial, sino de la supervivencia del servicio médico. El personal denunció actos de nepotismo flagrante en la contratación de plazas y un manejo discrecional de los ascensos, donde la lealtad a la dirigencia valía más que el mérito profesional. Pero lo más grave, consignado por TV Independencia, fue la denuncia de una atmósfera de hostigamiento que incluía amenazas de muerte y el estancamiento de una representación sindical omisa.

La crisis del Dobarganes es el espejo de un sistema de salud que sobrevive por el "compromiso de los compañeros", como bien señaló en su momento el Dr. Martín Milán, director del hospital. El 26 de enero quedó claro que el personal incluso costea de su propio bolsillo insumos básicos para no desatender a los pacientes. La paradoja es cruel: el trabajador es exprimido por el sindicato mediante cuotas, acosado por la dirigencia y abandonado por el sistema de suministros, mientras la líder sindical, según los manifestantes, "se negaba a dar la cara".

La urgencia de infraestructura y justicia laboral

La lucha de los trabajadores de San Miguel de Allende trasciende lo laboral. Es una batalla por la dignidad del paciente. El manifiesto entregado en enero, y que será el estandarte este 24 de febrero, subraya que el municipio ya no se da abasto. El llamado a la Secretaría de Salud de Guanajuato (SSG) es unánime: San Miguel de Allende requiere urgentemente un Hospital Materno.

El Hospital Dobarganes está rebasado. La carga de trabajo, sumada al terrorismo laboral que denuncian los empleados, pone en riesgo la calidad del servicio. Es una irresponsabilidad política que, en un estado que presume el "mejor sistema de salud del país", sus trabajadores tengan que salir a las calles para pedir gasas, respeto y elecciones limpias.

Lo que se viene este 24 de febrero es la ratificación de que el sindicalismo rancio, aquel que obedece a intereses cupulares y electorales, está en fase terminal en Guanajuato. Los trabajadores han sido claros: su movimiento es pacífico y la atención a la ciudadanía no se suspenderá, demostrando una ética que sus líderes han olvidado. El balón está ahora en la cancha de la dirigencia estatal y de la SSG; el silencio ante el nepotismo y la corrupción solo los hará cómplices del colapso de la salud en el corazón de Guanajuato.

Fuentes citadas
-Antonio Velázquez, nota y reporte en video para Más de Acá, del 26 de enero de 2026 (https://masdeaca.com/acusan-nepotismo-y-corrupcion-en-sindicato-del-hospital-general-de-san-miguel-de-allende/ ).
-Fernanda Morales, nota periodística para TV Independencia, del 26 de enero de 2026. (https://tvindependencia.com/trabajadores-del-hospital-general-de-san-miguel-de-allende-realizan-manifestacion/ )
-Comunicado oficial de los trabajadores del Hospital General “Felipe G. Dobarganes”, enviado a la redacción de Metro News, del 23 de febrero de 2026.