Redacción Editorial
-Demuelen concreto recién colocado en calle Costa Rica para reparar una fuga de agua ignorada durante la obra.
-La Ley de Obra Pública de Guanajuato obligaría a la constructora a reparar daños por omitir defectos previos.
-El rompimiento de pavimento nuevo evidenciaría nula comunicación entre Obras Públicas y JUMAPA en Celaya.
-Contraloría debería investigar al supervisor de obra por autorizar el colado sobre una fuga de agua activa.
-La demolición de infraestructura nueva generaría un doble gasto en maquinaria y materiales.
-El municipio de Celaya debería ejecutar la fianza de vicios ocultos ante la falla estructural en la calle Costa Rica.
-Debería ser evaluada la responsabilidad de funcionarios, si se recibió una obra con fallas técnicas visibles en la Latino.
La administración de Juan Miguel Ramírez Sánchez parecería haber inaugurado una nueva modalidad de obra pública en Celaya: la infraestructura efímera. Lo ocurrido en la calle Costa Rica de la colonia Latinoamericana no es un error de cálculo, sino loq ue podría ser llamado un monumento a la negligencia coordinada.
Desde septiembre de 2025, se arrastra una narrativa de promesas incumplidas en la Latino. Mientras el discurso oficial hablaba de "informes de gobierno" y resultados tangibles, la realidad en las calles era de polvo y parálisis. Hoy, esa parálisis ha mutado en algo peor: el despilfarro cínico.
Enterrar una fuga de agua bajo toneladas de concreto hidráulico, ignorando las advertencias directas de los ciudadanos, parecería un acto de sabotaje al erario. El argumento de que "era competencia de JUMAPA" es una bofetada a la inteligencia de los celayenses; para el ciudadano, el gobierno es uno solo y su dinero no debe ser el precio de la falta de comunicación entre directores que despachan a unos metros de distancia.
Las imágenes del 6 de abril de 2026, con maquinaria pesada destruyendo el pavimento recién colocado, son la metáfora perfecta de una gestión que ha perdido la brújula y la moral. Se destruye lo que se acaba de construir porque se prefirió la simulación de la entrega por encima de la calidad de la obra.
Esta "administración de ocurrencias" y de "falta de barrio" para lo técnico, está condenando a Celaya a vivir en una obra eterna. Si la Contraloría no actúa con mano dura, el mensaje para las constructoras y para los funcionarios es claro: en Celaya se puede pavimentar sobre el lodo, cobrar, demoler y volver a cobrar, todo bajo el amparo de una supervisión de Obras Públicas que parecería ser cómplice por omisión.
La calle Costa Rica ya no es solo una vialidad; parecería una escena del crimen administrativo. Cada hora-hombre y cada litro de combustible invertido en romper el concreto que costó miles de pesos a los contribuyentes, sería una prueba de que la técnica ha sido desplazada por el capricho político. El "barrio" que tanto presume el alcalde no se ve en las calles de la Latino; lo que se vería sería el abandono, la ineficiencia y el olor a concreto roto por la soberbia de no querer escuchar a quien vive ahí.
La situación jurídica del hecho y la situación de responsabilidades
Este hecho en la calle Costa Rica esquina con Avenida México no es un accidente, es la crónica de una negligencia anunciada y documentada por los vecinos. Desde una perspectiva legal y administrativa, se configura un escenario complejo de responsabilidades compartidas.
La situación se rige principalmente por la Ley de Obra Pública y Servicios Relacionados con la Misma para el Estado y los Municipios de Guanajuato. Esta regula los contratos, la ejecución, la supervisión y las garantías de las obras.
La Ley de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos del Estado de Guanajuato. Esta define las faltas en que incurren los funcionarios por omisión o negligencia. y el Código Civil para el Estado de Guanajuato, establece las bases para la reparación del daño y la responsabilidad contractual.
Aunque la empresa alegaría extraoficialmente que la fuga era competencia de JUMAPA, legalmente no está exenta. Al pavimentar sobre una fuga conocida, la empresa ocultaría deliberadamente un defecto estructural. Esto invalidaría cualquier argumento de "entrega de buena fe". La ley la obligaría a reparar el daño a su costa, incluyendo la demolición del concreto nuevo, la reparación hidráulica y la nueva pavimentación.
Como experta en construcción, la empresa sabría que el agua dañaría el concreto y la base. Proceder con la obra es un acto de negligencia grave. La fianza de vicios ocultos y cumplimiento debería ser ejecutada inmediatamente por el municipio.
La responsabilidad del Municipio y la supervisión de Obras Públicas
Aquí radica el núcleo del problema administrativo. El municipio es el "ente contratante" y tiene la obligación de vigilar cada etapa.
Las imágenes de la demolición de concreto nuevo son la prueba irrefutable de que la supervisión de Obras Públicas Municipales falló estrepitosamente. O el supervisor no estuvo presente, o ignoró los reportes vecinales y dio el visto bueno para pavimentar.
El supervisor de obra y sus superiores jerárquicos -Director de Obras Públicas- incurrirían en una falta al no salvaguardar el patrimonio municipal. Habrían autorizado el vertido de concreto —un gasto de miles de pesos— en una zona que sabían que fallaría.
La excusa de la "competencia" es administrativamente improcedente. Obras Públicas debería detener la pavimentación y coordinar obligatoriamente con JUMAPA la reparación antes de cerrar la calle. Al no hacerlo, el municipio se vuelve corresponsable del daño patrimonial.
El rompimiento del concreto nuevo el 6 de abril de 2026 expone una dolorosa realidad administrativa en Celaya. Muestra que no hay comunicación efectiva entre las dependencias municipales -Obras Públicas y JUMAPA-. Operan como islas, dañándose mutuamente y afectando al ciudadano.
Es evidente la presión por entregar la obra "terminada" —quizás por tiempos electorales o de presupuesto— por encima de asegurar la calidad y durabilidad. Prefirieron "tapar" el problema que resolverlo.
Demoler una obra recién pagada es un acto de despilfarro. Se gastaron miles de pesos en concreto, horas-hombre y maquinaria para pavimentar, y ahora se gastará una cantidad similar para demoler, reparar y volver a pavimentar. Es un doble gasto innecesario derivado de una mala decisión.
Se entregaría una calle Costa Rica "terminada" a los ojos de la prensa -como reportó El Sol del Bajío (https://oem.com.mx/elsoldelbajio/local/terminan-pavimentacion-de-calle-en-la-latino-despues-de-cinco-meses-y-la-dejan-con-fallas-29354747 )-, pero era una simulación que no resistió ni una semana de uso. El brote de agua sería la evidencia de que se intentaría engañar a la ciudadanía con una obra de relumbrón.
¿Y la Contraloría? ¿Qué le correspondería realizar?
A la Contraloría Municipal le corresponde actuar no solo como un ente de vigilancia post-obra, sino como el auditor de la legalidad de los procesos administrativos en tiempo real. Ante los hechos documentados en la calle Costa Rica y el historial de obras en la colonia Latinoamericana, la ruta de acción obligatoria de la Contraloría debe ser profunda y sancionadora.
Debe realizar una inspección física inmediata para certificar la demolición del concreto nuevo. Esto sirve para documentar el daño patrimonial causado por el doble gasto de materiales y maquinaria.
Identificar quién fue el supervisor de Obras Públicas encargado de esa zona. Se debe determinar si ignoró deliberadamente las advertencias vecinales sobre la fuga antes de autorizar el colado de concreto o si acaso tuvo el cuidado de acercarse a revisar y preguntar.
Iniciar procedimientos contra los funcionarios de Obras Públicas y, de ser necesario, de JUMAPA, por la falta de coordinación que derivó en la destrucción de infraestructura nueva.
Ordenar la retención de cualquier pago pendiente a la constructora y exigir la reposición total del tramo bajo la fianza de vicios ocultos, asegurando que el municipio no pague dos veces por el mismo metro cuadrado.
Si la obra ya fue recibida oficialmente como "terminada" —como sugieren las notas editoriales—, la Contraloría debe investigar la posible falsedad en declaraciones de los funcionarios que firmaron el documento aceptando una obra con fallas estructurales. #MetroNewsMx


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