Redacción Editorial
-El CCE de Celaya denuncia que la pretendida "reingeniería administrativa" del gobierno municipal busca centralizar el poder y anular la vigilancia ciudadana.
-La incidencia delictiva en Celaya aumentó un 14.67% en 2025; robos, extorsiones y violaciones al alza disparan la inseguridad y el miedo social.
-Advierten que eliminar consejos ciudadanos imposibilitará la gestión de recursos estatales y federales, provocando un grave retroceso democrático.
-Culturalmente, se está enviando un mensaje peligroso: el ciudadano es un estorbo, no un aliado.
El costo de la soberbia administrativa
La administración pública en Celaya atraviesa una crisis de identidad que amenaza con transformarse en un colapso de gobernanza. Bajo el eufemismo de "reingeniería administrativa", el gobierno municipal ha iniciado un proceso de desmantelamiento de los organismos paramunicipales y consejos ciudadanos, figuras que históricamente han servido como el último reducto de la tecnocracia y la participación civil frente a los caprichos del poder político en turno. Lo que se presenta como un ahorro financiero es, en el fondo, un asalto a los contrapesos democráticos.
Desde finales del siglo XX, el modelo de administración pública en México evolucionó de un centralismo asfixiante hacia la creación de institutos técnicos y consejos ciudadanos (IMPLAN, IMUVI, SIDEC, JUMAPA). Este diseño legal buscaba blindar proyectos de largo plazo —como el libramiento ferroviario— de los vaivenes trienales de los partidos políticos. Sin embargo, las acciones recientes del alcalde de Celaya, caracterizadas por imposiciones directas y el despido de perfiles técnicos para colocar piezas políticas, contravienen el espíritu de las leyes de participación ciudadana y transparencia del estado de Guanajuato. La centralización no es modernización; es un viaje regresivo a la década de los setenta, donde el control absoluto de la burocracia evitaba el escrutinio social sobre el uso del presupuesto.
El impacto de estas decisiones unilaterales ya es visible en la infraestructura y la seguridad de la ciudad. El caso de la calle recién pavimentada que debió romperse por una fuga no detectada es la metáfora perfecta de una administración sorda: la falta de comunicación entre dependencias y la nula escucha a los vecinos deriva en un desperdicio de recursos que "sale más caro que las albóndigas". Culturalmente, se está enviando un mensaje peligroso: el ciudadano es un estorbo, no un aliado.
Esta desconexión se vuelve trágica al analizar las cifras de seguridad. Mientras el discurso oficial se aferra a la baja en homicidios, la realidad cotidiana del celayense es de asalto y despojo. Un incremento del 41% en robo a casa habitación y del 15% en extorsiones durante el último año desmiente cualquier triunfo triunfalista. La sociedad civil, representada por los 18 organismos del Consejo Coordinador Empresarial, percibe con justa razón que el gobierno está "desarmando" a la ciudadanía al quitarle su capacidad de vigilancia en las decisiones públicas.
Cerrar los espacios de participación ciudadana no combate los intereses particulares, los concentra en la opacidad de la oficina del alcalde. Celaya no puede enfrentar el futuro con instituciones más débiles que las del pasado. Si la administración municipal persiste en su ruta de imposición y desprecio por la visión técnica, el ahorro administrativo que tanto pregonan terminará costando millones en ineficiencias, corrupción y, lo más grave, en la pérdida definitiva de la confianza ciudadana. Como bien señala la máxima constitucional: que la patria —y los celayenses— se lo demanden.
La transcripción de la entrevista a Jorge Gámez Campos
Eugenio Amézquita Velasco:
Tengo en la línea telefónica a Jorge Gámez Campos, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Celaya. Jorge, notamos cierta preocupación, no solamente de los empresarios sino de diferentes sectores de la ciudad —el sector social—, porque se están dando una serie de fenómenos muy extraños que, pues no porque estuviéramos acostumbrados a verlos significa que estén bien. Es preocupante ver cómo un alcalde interrumpe a su director de IMUVI para decirle: "pues está muy bien, pero eso que dices ya no se va a hacer"; como que eso nos habla de falta de comunicación.
Luego, la imposición de Germán Vázquez como subdirector de SIDEC, despidiendo a Germán Arredondo; a la fecha no sabemos por qué lo despidieron, si por ineficiente... la información que tenemos es que no, sino simplemente por entregar una posición política, no hay otra explicación. Y luego, semanas antes, el alcalde estuvo duro que dale, que va a quitar direcciones y que va a tirar direcciones. Ya se había dado el caso en Xochipilli de mandar por un tubo —porque no se le puede llamar de otra forma— al Consejo del Parque, y también hacer una imposición violando la ley y los reglamentos.
¿Qué está pasando? Esto, para los que estamos cerca del gobierno y conocemos un poquito de estas cosas, nos deja ver que están desarmando a los celayenses; la participación ciudadana se va a ir por un tubo, se va a ir al caño. No sé, te agradezco que me hayas tomado la llamada, Jorge.
Jorge Gámez Campos:
Gracias, Eugenio. Sí, mira, efectivamente nosotros en el Consejo Coordinador Empresarial de Celaya —los 18 organismos que forman parte— hemos seguido esto con detenimiento, como también lo han hecho amplios sectores de la sociedad civil. Hay que recordar que estos mecanismos son plurales: participan instituciones de educación superior, grandes universidades, la autoridad municipal y representantes de la sociedad civil, como presidentes de colonos y organismos intermedios que articulan a la sociedad. Hemos seguido lo que ha trascendido en medios sobre una intención del municipio de hacer una "reingeniería administrativa".
En primer término, quiero dejar clara la postura del Consejo: estamos a favor de mejorar el gobierno, de hacerlo más eficaz, eficiente y de cuidar el gasto público; eso siempre lo vamos a reconocer y a aplaudir. Pero hay que tener mucho cuidado, porque la eficiencia y la eficacia del gobierno no puede ni debe ser sinónimo de centralización ni de debilitar la participación ciudadana. En ese escenario, el verdadero debate es cómo hacemos un gobierno más eficaz sin mermar los contrapesos ni la visión técnica que aportan los consejos ciudadanos en las decisiones públicas.
Estos órganos nacen con la mística de profesionalizar la toma de decisiones y permitir continuidad en proyectos estratégicos, más allá de los vaivenes políticos. Te hablo, por ejemplo, del libramiento ferroviario, un proyecto desde 1998 que finalmente se está materializando gracias a que organismos técnicos, como el IMPLAN, le dieron seguimiento independientemente de quién gobernara. Esa es la importancia de que estas instancias técnicas tengan espacios de representación ciudadana y corresponsabilidad; minimizar o eliminar estos consejos es retroceder a modelos centralizados de los años 70 u 80.
Ahora, hay un argumento fuerte de la autoridad municipal: dicen que esta centralización traería un ahorro importante para las finanzas públicas. Nosotros no estamos en contra de ahorrar dinero que es de los contribuyentes, pero partimos de la premisa de que este ahorro administrativo no puede costar más en malas decisiones. El supuesto ahorro hay que desmenuzarlo con números claros; si el costo es perder transparencia, eficiencia y calidad en los proyectos, entonces el ahorro va a salir muy caro.
Eugenio Amézquita Velasco:
A ver, Jorge, te pongo un caso simple: hace unos días se manejó en medios que tuvieron que romper parte de una calle recién terminada porque se les ocurrió taparla habiendo una fuga. Hubo falta de comunicación entre Obras Públicas, JUMAPA y la constructora, además de falta de supervisión. No sé si a eso se le llame eficiencia; por no tomar en cuenta a los vecinos que avisaron de la fuga, salió más caro el caldo que las albóndigas. Es un ejemplo de no escuchar a la gente.
Jorge Gámez Campos:
Es correcto, totalmente de acuerdo con la observación. Organismos como el IMIPE o el IMUBI toman decisiones técnicas que impactan millones de pesos en planeación; una mala decisión técnica tiene afectaciones millonarias y daña indicadores de desarrollo social. No hay que cuidar los centavos y descuidar los pesos; ahorrar en gobernanza termina en malas decisiones. Necesitamos instituciones técnicas fuertes, no debilitarlas, especialmente ahora que Celaya tiene proyectos estelares como la Puerta Logística del Bajío y el libramiento ferroviario.
Eugenio Amézquita Velasco:
Hay una frase que dice: "tanta participación de la gente como sea posible y tanto gobierno como sea necesario". El gobierno está para servir a la gente, no al revés. Pero parece que están aplicando la frase al revés: "tanto gobierno como sea posible y tanta participación como sea necesaria". Estás haciendo a la gente a un lado para decirles cómo hacer las cosas. Creo que eso es una tontería, ¿no?
Jorge Gámez Campos:
Totalmente. Cerrar espacios ciudadanos no combate intereses, los concentra. No estamos en contra de revisar las estructuras, sino a favor de fortalecerlas y transparentarlas. Lo idóneo, una vez que se formalice esta propuesta de reingeniería en el ayuntamiento, es que se haga un debate público y una mesa técnica que evalúe los impactos económicos, sociales, de gobernanza y de combate a la corrupción antes de tomar cualquier decisión definitiva.
Eugenio Amézquita Velasco:
Pero Jorge, a nivel federal vemos un Tren Maya con pilotes hundiéndose por hacerse sobre cenotes sin consultar a nadie, o explosiones en Dos Bocas por decisiones unilaterales. ¿El presidente municipal no se da cuenta de que tomar decisiones unilaterales, sumado a una falta de preparación en ciertos temas, es un problema que le puede acarrear a Celaya por no tomar en cuenta a la gente?
Jorge Gámez Campos:
Totalmente. Por eso hablamos con visión de ciudad, no solo como sector empresarial. Reformar no es desaparecer, es mejorar. Celaya necesita instituciones sólidas; minimizarlas concentrará los intereses en la burocracia municipal, dejando fuera voces con capacidad técnica para sugerir hacia dónde debe apuntar el desarrollo. Esa es nuestra gran preocupación.
Eugenio Amézquita Velasco:
Ya vemos las primeras muestras: en el SIDEC despiden a un profesional como Germán Arredondo para poner a un personaje que no tiene el nivel ni la calidad moral para el puesto. Ahí empezamos a ver los planes y, como dice la Constitución, "que la patria se los demande".
Jorge Gámez Campos:
Además, estos patronatos y consejos, al ser descentralizados, tienen la facultad de gestionar recursos estatales o federales, como el Patronato de la Feria o el Consejo de Turismo. Si desaparecen y se centralizan, se pierde la posibilidad de contar con esos recursos extraordinarios que la sociedad civil gestiona. No podemos quedarnos en el mismo lugar ni dar un paso atrás; la tendencia debe ser fortalecer la participación ciudadana.
Eugenio Amézquita Velasco:
Antes de cerrar, tú formas parte del Consejo de Seguridad. Lo que la gente ve en las calles de Celaya asusta al comercio y a los ciudadanos. ¿Ya disminuyó la extorsión, como anuncia la presidencia municipal, o las cosas van de mal en peor?
Jorge Gámez Campos:
En el Consejo Estatal revisamos estadísticas con los tres órdenes de gobierno. El año 2025 cerró con un incremento del 14.67% en la incidencia delictiva total respecto al 2024; Celaya es hoy más insegura. Si bien el homicidio doloso bajó un 46% —lo cual reconocemos—, el robo a casa habitación aumentó un 41%, el robo de vehículo un 30%, el robo a negocio un 35% y la extorsión un 15%. Incluso la violación subió casi un 29%. Exigimos que se ataquen estos delitos patrimoniales con la misma eficacia que el homicidio.
Eugenio Amézquita Velasco:
Estaremos al pendiente. Llevamos ocho meses donde las encuestas mantienen al presidente municipal con más del 50% de desaprobación. Alguien dijo por ahí que "es mejor que los roben a que los maten", recordarás esa frase. Te agradezco la entrevista, Jorge; no es posible que no se tome en cuenta a la sociedad celayense. Soy Eugenio Amézquita y esto es Metro News. #MetroNewsMx

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