Eugenio Amézquita Velasco
-La madrugada de este 23 de mayo se registró la profanación del Templo Nuestra Señora de la Esperanza en San Felipe, Guanajuato.
-La Arquidiócesis de León condenó el ataque e informó que se realizarán actos litúrgicos de desagravio para la comunidad afectada.
-El arzobispo Jaime Calderón Calderón llamó a los fieles a mantener la serenidad y a evitar expresiones de violencia o división.
-La Iglesia Católica de Guanajuato alista los debidos actos litúrgicos de desagravio y reparación tras el ataque a recinto sagrado.
-Cuando se sustrae el Santísimo Sacramento, la experiencia mostraría que todo apuntaría a ritos satánicos y esoterismo negro
-Otro motivo lo sería el vandalismo patrimonial y robo de metales preciosos en los sagrarios motivan los ataques delincuenciales contra recintos católicos.
-Finalmente, la intolerancia religiosa y desprecio ideológico serían los motivos de agresiones físicas al culto para dañar la moral del pueblo de San Felipe
La Arquidiócesis de León emitió un comunicado oficial tras la profanación ocurrida la madrugada de este sábado 23 de mayo de 2026 en el Templo de Nuestra Señora de la Esperanza, ubicado en la comunidad del mismo nombre, perteneciente a la Parroquia de Santa María de Guadalupe Reina de los Apóstoles en el municipio de San Felipe, Guanajuato.
A través de la circular 16/CIRCULAR/2026, firmada por el arzobispo Jaime Calderón Calderón y el secretario canciller, presbítero David Alba, la institución eclesiástica manifestó su rechazo ante los hechos y externó su solidaridad con los feligreses y el párroco de la localidad, anunciando próximas acciones de reparación espiritual.
Iglesia llama a la serenidad ante agravio
A continuación, se comparte de manera íntegra el mensaje emitido por las autoridades eclesiásticas de la Arquidiócesis de León:
PROFANACIÓN EN EL TEMPLO: “NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA” PERTENECIENTE A LA PARROQUIA DE SANTA MARÍA DE GUADALUPE REINA DE LOS APÓSTOLES EN SAN FELIPE, GTO.
16/CIRCULAR/2026
A LOS SACERDOTES, COMUNIDADES DE VIDA CONSAGRADA Y LAICOS DE LA ARQUIDIÓCESIS, LES DESEO QUE LA PAZ DE CRISTO INUNDE SUS CORAZONES.
La Arquidiócesis de León lamenta profundamente la profanación ocurrida el día de hoy, 23 de mayo por la madrugada, en el Templo Nuestra Señora de la Esperanza (Comunidad La Esperanza), perteneciente a la Parroquia Santa María de Guadalupe Reina de los Apóstoles, Comunidad de San Bartolo de Berrios – San Felipe, Gto. Nos unimos con dolor y espíritu de oración ante este hecho que hiere la fe y los sentimientos religiosos de nuestra comunidad católica.
Toda profanación de un lugar sagrado constituye una grave ofensa a Dios, un agravio a la fe del pueblo creyente y una herida para la comunidad eclesial que encuentra en el templo un espacio de encuentro con Cristo, de oración y de celebración de los sacramentos.
Ante este lamentable acontecimiento, invitamos a todos los fieles a elevar sus oraciones por la pronta reparación espiritual de este acto, fortaleciendo nuestra fe, esperanza y caridad cristiana. Exhortamos también a vivir estos momentos con serenidad, evitando toda expresión de violencia o división, y confiando en que la verdad y la justicia prevalecerán.
La Arquidiócesis de León manifiesta su cercanía y solidaridad con la comunidad parroquial lastimada por estos lamentables acontecimientos, especialmente con su párroco y con todos los fieles que participan activamente en la vida de este templo.
A la comunidad de Nuestra Señora de la Esperanza se le informa que se realizarán los actos litúrgicos de desagravio y reparación correspondientes, se les comunicará, a través del Párroco, la fecha con oportunidad.
Encomendamos esta situación a la intercesión de Santa María de Guadalupe, Reina de los Apóstoles, para que ella fortalezca a su pueblo y nos mantenga firmes en la fe.
León, Guanajuato, a 23 de mayo de 2026.
+Jaime Calderón Calderón, Arzobispo de León.
Pbro. David Alba, Secretario Canciller.
¿Por qué profanar un templo?
El análisis de hechos similares registrados en la crónica periodística de México y el mundo, así como las investigaciones de seguridad eclesiástica, señalan que la profanación de un templo católico responde a motivaciones de distinta índole. Cuando el acto incluye el robo o la manipulación del Santísimo Sacramento -las hostias consagradas-, el hecho trasciende el delito común y entra en el terreno de la agresión simbólica y el sacrilegio intencionado.
Entre los principales motivos de profanación de templos católicos se cuentan las prácticas de esoterismo, santería o ritos satánicos. Es la causa más frecuente reportada por las autoridades eclesiásticas cuando hay sustracción específica de las especies consagradas. En el mercado negro de sectas pseudo-religiosas, esotéricas o de culto satánico, la hostia consagrada es considerada un objeto de alto valor para ser utilizado en rituales de magia negra, profanaciones deliberadas o misas negras. Para estos grupos, el valor radica en el dogma católico de la Transustanciación (la creencia de que Cristo está real y físicamente presente en la hostia), buscando el objeto precisamente por su carácter sagrado para revertir su significado.
El segundo motivo, es el robo con fines de lucro -Vandalismo patrimonial-. En muchas ocasiones, el ataque inicial es motivado por la delincuencia común que busca objetos de valor material. Los delincuentes vulneran el Sagrario (o Tabernáculo) porque habitualmente están fabricados o revestidos de metales preciosos como oro, plata o bronce, o contienen incrustaciones de valor. En este escenario, el Santísimo Sacramento suele ser tirado, pisoteado o dispersado en el suelo de manera incidental para poder llevarse el copón o la custodia que lo contiene.
El tercer motivo, es el odio a la fe o intolerancia religiosa. Este motivo se asocia a ataques de carácter ideológico o político. Grupos radicales, anticlericales o individuos con un marcado resentimiento hacia la institución eclesiástica vandalizan los templos como un acto de protesta, provocación o desprecio. Atacar el Sagrario y destruir las hostias es la forma más directa de golpear el núcleo espiritual de la comunidad católica, buscando generar un impacto psicológico y moral en los creyentes.
Como cuarto motivo, está el trastornos mentales o conductas antisociales individuales. Los reportes policiales también registran casos donde los perpetradores son personas bajo el influjo de sustancias estupefacientes o que padecen brotes psicóticos y trastornos mentales graves. Al carecer de noción sobre el valor sagrado o el respeto a la propiedad privada, descargan conductas destructivas contra las imágenes, los altares y el Sagrario sin un fin lógico aparente. #MetroNewsMx

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