Eugenio Amézquita Velasco
-Guadalupe Acosta Naranjo anuncia la consolidación de "Somos México" tras realizar 246 asambleas en los 32 estados del territorio.
-La nueva fuerza política prohíbe por estatuto que sus dirigentes actuales ocupen candidaturas, priorizando la ética sobre el ego.
-El análisis advierte un sistema de "cogobierno" inconstitucional entre Claudia Sheinbaum y López Obrador que paraliza a la nación.
-Acosta Naranjo denuncia una "fusión peligrosa" entre el partido oficial y el crimen organizado, exigiendo una separación urgente.
-El movimiento se define como un espacio de convergencia plural donde la lucha central es entre demócratas y figuras autoritarias.
-Se señala una derrota moral del oficialismo, evidenciada en la soberbia y la colonización ideológica de las instituciones públicas.
-La propuesta económica de Somos México exige certeza jurídica y crecimiento vigoroso para evitar la redistribución de la miseria.
-Se destaca la defensa de las libertades esenciales y el derecho a ser oposición en un entorno de tenaz autoritarismo estatal.
-Se acusa un aislamiento internacional de México y una política exterior fallida que compromete la próxima negociación comercial.
-El objetivo estratégico es claro: recuperar el Congreso en 2027 y alcanzar la Presidencia de la República en el horizonte del 2030.
El génesis de una resistencia institucionalizada
La irrupción de Somos México en el tablero político nacional no debe leerse como el nacimiento de un partido más, sino como un síntoma de la profunda erosión democrática que padece el Estado mexicano tras siete años de un proyecto centralista y personalista.
La intervención de Guadalupe Acosta Naranjo es, en esencia, un manifiesto de guerra civilizada contra la autocracia. El hecho de haber cumplido los requisitos legales con creces —31,000 afiliados y 246 asambleas— otorga a este movimiento una legitimidad de origen que el poder actual pretende ignorar mediante la descalificación retórica.
Históricamente, los partidos en México han nacido del poder o para el poder. Sin embargo, la premisa de Somos México rompe con el vicio del caudillismo: la prohibición de candidaturas para sus dirigentes nacionales, estatales y municipales es un misil dirigido a la línea de flotación de la partidocracia tradicional. Esta medida no es un eufemismo; es un blindaje ético que busca separar la ambición personal del servicio ciudadano, un concepto casi extinto en la fauna política contemporánea de Guanajuato y de todo el país.
El Estado bajo el asedio del crimen y el cogobierno
Uno de los puntos más críticos y valientes del discurso de Acosta Naranjo es el señalamiento directo de la fusión entre el partido oficial y la delincuencia organizada. En el marco de la legislación del estado de Guanajuato y del derecho federal, llamar a las cosas por su nombre implica responsabilidad civil, pero también una obligación moral cuando la evidencia de la violencia y el control territorial es abrumadora. La exigencia de separar al Estado de los delincuentes no es una metáfora; es una denuncia de la degradación del contrato social.
A esto se suma la tesis del cogobierno inconstitucional. La figura de un poder ejecutivo bifronte —donde la Presidenta constitucional coexiste con la sombra persistente de su antecesor— genera una parálisis administrativa y una confusión jurídica que asfixia la inversión. México se encuentra en una tormenta perfecta: una economía estancada, una negociación comercial inminente con el norte y una política exterior que nos ha dejado aislados, mientras la violencia territorial no da tregua a los municipios, como el caso mencionado de Uruapan o las crisis recurrentes en el Bajío.
Impacto comunitario: De la autocracia a la ciudadanía libre
El análisis de Acosta Naranjo trasciende la simple queja opositora para proponer un modelo de democracia radical. La propuesta de elecciones primarias abiertas para elegir candidatos es un cambio de paradigma que ataca directamente el "dedazo" institucionalizado. La crisis de los sistemas de partidos no se resuelve con más propaganda, sino con transparencia y honradez, elementos que el orador señala como ausentes en la actual administración, a la que califica de soberbia e ignorante.
El impacto social de esta "época oscura" se refleja en el abandono de las causas más sensibles: las madres buscadoras, los niños con cáncer y los migrantes. La nota editorial subraya que la derrota moral del oficialismo no se mide en votos, sino en la indolencia frente al dolor humano. Somos México se posiciona así como la "casa común" de derechas, izquierdas y centros democráticos, entendiendo que hoy la división real no es ideológica, sino moral: demócratas contra autoritarios.
El horizonte económico y la soberanía de derecho
En el plano económico, la crítica es devastadora pero objetiva. El estancamiento no es una fatalidad, sino el resultado de la falta de certeza jurídica. La destrucción del Poder Judicial autónomo y la colonización de los órganos autónomos han dejado a los ciudadanos y a los inversores en la indefensión. El editorial sostiene que no puede haber redistribución de la riqueza si no hay crecimiento vigoroso, y este no ocurrirá bajo un régimen que ataca a las universidades y a la libertad de prensa.
La visión de futuro planteada para 2027 y 2030 es ambiciosa pero fundamentada en la organización de base. La recuperación de la Cámara de Diputados se presenta como el dique necesario para frenar reformas constitucionales regresivas que buscan perpetuar al oficialismo incluso perdiendo mayorías.
México no puede permitirse el lujo de la indiferencia. El diagnóstico de Guadalupe Acosta Naranjo es el de un cirujano que encuentra un tumor avanzado pero aún operable. La separación del partido oficial de las funciones del Estado es la tarea más urgente de nuestra generación, tal como se hizo hace tres décadas. Somos México representa la esperanza de un futuro donde el cariño por la nación derrote a la ambición mezquina del poder. La batalla por el 2030 ha comenzado y su éxito dependerá de que la ciudadanía no permita que se ponga el "último clavo" en el ataúd de nuestra Constitución.
La transcripción de la intervención de Guadalupe Acosta Naranjo, presidente de Somos México
Guadalupe Acosta Naranjo:
Amigas y amigos de todo el país, delegados, consejeros nacionales, invitados, Consejo Consultivo, gracias por estar todos en este evento tan importante para nosotros. Hace exactamente un año, en el tercer fin de semana de febrero de 2025, iniciamos los trabajos de realizar asambleas, afiliar ciudadanos para cubrir los requisitos legales que nos permitieran fundar una nueva fuerza política en México. Lo logramos. Sí se pudo, sí se pudo, sí se pudo, sí se pudo, sí se pudo. Gracias a ustedes, a su dedicación, su esfuerzo, su trabajo voluntario, su generosidad, pudimos realizar 246 asambleas en los 32 estados de la República y tenemos ya más de 31,000 afiliados. Somos México es ya una realidad.
Guadalupe Acosta Naranjo:
Decidimos fundar una nueva fuerza política y ciudadana por la simple pero poderosa razón de que somos mexicanas y mexicanos libres. Porque tenemos el derecho constitucional de organizarnos como nosotros mismos lo decidamos, a ponernos nuestro propio nombre, a elegir nuestros colores, a decidir nuestras causas. Porque tenemos derecho de nacer sin pedirle permiso al poder público, porque no nos van a regalar nuestro registro, nos lo ganamos con nuestro trabajo, con nuestra decisión. Por eso Somos México es ya una realidad. Pensamos que es necesaria una nueva alternativa que venga a revolucionar la manera de hacer política y ciudadanía en nuestra sociedad, que ayude a superar la crisis que se vive en México y en muchos lugares del mundo.
Guadalupe Acosta Naranjo:
En los sistemas de partidos, un nuevo partido que sea radicalmente democrático, transparente, honrado, que acompañe permanentemente las causas de una ciudadanía deseosa de ser escuchada, atendida, tomada en cuenta y factor fundamental en la toma de nuestras decisiones. No surgimos para dividir a la oposición sino para sumar esfuerzos con quien de verdad ponga por delante los intereses del país a los intereses particulares, con una condición inamovible: son los ciudadanos quienes deben de ser el factor fundamental, no las dirigencias, no las burocracias. Si es así, contarán con todo nuestro trabajo unitario y solidaridad. Lo reiteramos hoy una vez más: los dirigentes de todos los comités ejecutivos de Somos no podremos ser candidatos a nada.
Guadalupe Acosta Naranjo:
El nacional, los estatales y los municipales, no podremos ser candidatos a nada. Yo no seré candidato a nada. Es un honor la confianza que nos brindan para cargar esta enorme responsabilidad de dirigir temporalmente este esfuerzo tan importante para la construcción de una nueva república democrática. Los candidatos y candidatas de Somos México ya no serán nombrados arbitrariamente por las cúpulas, serán electos en elecciones primarias abiertas a la ciudadanía. Son dos propuestas aparentemente simples pero que cambian radicalmente la manera de funcionar el actual y maltrecho sistema de partidos en México. No hay democracia plena sin un sistema de partidos democrático. ¿Cuál es la ideología de Somos?, nos preguntan con frecuencia.
Guadalupe Acosta Naranjo:
¿Son de derecha o son de izquierda? Por sobre todas las cosas Somos es un proyecto democrático para México, somos demócratas por México. Somos es un lugar, un lugar de encuentro, un espacio de convergencia de todas aquellas personas que quieren rescatar la vida democrática de nuestro país, corroída durante estos siete años de tenaz autoritarismo. Esta es la casa común tanto de las personas que profesan una ideología de derecha democrática como quienes profesan la socialdemocracia, de quienes se consideran de centro y de las y los que no se sienten obligados a ser portadores de ideología alguna. Hoy la lucha central no es entre izquierdas y derechas, es entre demócratas y autoritarios. Los autoritarios no tienen espacio en Somos México.
Guadalupe Acosta Naranjo:
Bajo ninguna circunstancia en Somos México. Somos es un lugar de encuentro, de diálogo entre pensamientos distintos, de convivencia pluralista pero que converge en grandes objetivos comunes. Queremos un México democrático, queremos la recuperación de las instituciones democráticas, las que deben de proteger nuestros derechos y de las que controlan y le ponen límite al abuso del poder público. La lucha por la defensa de nuestras libertades esenciales de pensamiento, de crítica, de expresión, de prensa, de organización y el derecho también a ser oposición. La defensa de los derechos humanos, de los derechos que nos hacen una sociedad civilizada, esos que nos proveen de dignidad, los derechos primarios, repito, a una vida digna, a la libertad y a la igualdad.
Guadalupe Acosta Naranjo:
Todos aquellos que nos permiten poner un dique a los abusos del Estado y de los poderosos. Por supuesto, en otro plano, los derechos a la propiedad, al patrimonio y a poder dedicarse libremente a cualquier actividad económica legal son indispensables. La mejora del ingreso y de las condiciones materiales de la mayoría; hablamos de salarios justos pero también de bienes públicos, de rescatar la educación, el sistema de salud y los sistemas de infraestructura pública. Ingresos y servicios públicos dignos son la fórmula auténtica del estado de bienestar moderno. Nada de esto es posible de manera sustentable, sana, permanente, si México no vuelve a crecer nuestra economía. Tenemos que crecer de manera vigorosa y constante.
Guadalupe Acosta Naranjo:
Se puede redistribuir al infinito la riqueza que no se genera y eso no sucederá si no hay certeza jurídica, estado de derecho, inversión pública productiva, ampliación de infraestructura básica, inversión privada creciente nacional y extranjera. Ya basta de mediocridad. México tiene todo para volver a crecer. México es tan grande, tan grande, que el peor gobierno en décadas no se lo ha podido acabar. Volvamos a creer y volvamos a creer en México. Por eso Somos forma parte de un proyecto realmente ambicioso, no es sectario sino plural, no excluye, conjuga. Llámenos liberales, llámenos socialdemócratas, llámenos como quieran; no estamos mirando al pasado, no queremos volver la rueda del tiempo, miramos al futuro.
Guadalupe Acosta Naranjo:
Tenemos nuestro propio sueño mexicano, nuestro programa ideario es exigente: democracia, libertades, derechos humanos, progreso, crecimiento económico, redistribución, paz y seguridad humana son los grandes asuntos que exigen un enorme esfuerzo de nuestra parte. Amigas y amigos, esta asamblea se realiza en los momentos de oscuridad más profundos que recuerde en décadas. Cuando la economía se paraliza, se estanca, cuando estamos a punto de iniciar una negociación comercial muy difícil con nuestros vecinos del norte, cuando estamos más aislados que nunca en América Latina y en el mundo debido a la terrible política exterior actual. Cuando el gobierno de la República no negocia siquiera con sus propios aliados, menos lo hace con quienes los combatimos.
Guadalupe Acosta Naranjo:
Desde la oposición, cuando sus contradicciones políticas inherentes crecen, se profundizan. La violencia no para. El gobierno norteamericano no deja de presionar y exigir y el nuestro de ceder y fingir. Ven la tormenta y no se hincan, y tal vez por eso ahora quieren poner el último clavo en la destrucción y secuestro de nuestra Constitución. Van por una reforma constitucional en materia electoral regresiva y autoritaria. Intentan dejar el poder aun cuando pierdan la mayoría electoral; no se los vamos a permitir. Su propuesta de reforma es tan mala que ni siquiera convence a sus aliados. Ya destruyeron, secuestraron, colonizaron al poder judicial, y sin poder judicial autónomo no hay democracia cierta en ningún lugar del mundo.
Guadalupe Acosta Naranjo:
En México, lo digo convencido, no vivimos ya en un sistema democrático. La vulgaridad, la soberbia, la ignorancia retratada en limpiadores de zapatos los exhibe en su profunda derrota moral. Pero igual asaltaron al poder legislativo; una sobre representación inconstitucional les dio una artera y fraudulenta diferencia de cincuenta puntos en las curules del Congreso cuando en el voto popular solo hay diez puntos entre la coalición gobernante y los opositores. Acabaron con los órganos autónomos, atacan universidades públicas, reporteros, medios de comunicación, organizaciones civiles. Abandonan a madres buscadoras, a víctimas de la violencia, a padres de familias de niños con cáncer, dejan morir quemados a migrantes.
Guadalupe Acosta Naranjo:
Y dejan solos a alcaldes como el de Uruapan cuando combate la delincuencia de manera frontal. Esta tragedia, esta época oscura debe de terminar. Hace treinta años avanzamos en la separación de las funciones del Estado mexicano; hoy tenemos que iniciar de nuevo la separación del Estado mexicano del partido oficial. Así se lo exigimos hace décadas al PRI, a sus presidentes: separar y distinguir las funciones constitucionales del Estado de las partidarias. Ahora debemos de volver a hacerlo con Morena y el Estado. Solo tengamos conciencia de dos graves y nuevos problemas adicionales: hoy no basta separar al partido en el poder y del poder. El partido político que hoy gobierna está profundamente vinculado al crimen, a la delincuencia organizada.
Guadalupe Acosta Naranjo:
Se debe de separar a los delincuentes de las funciones del Estado. No debemos de ocultar esta realidad; están fusionados y a eso nos enfrentamos. Lo dijimos algunos desde hace años y no se nos escuchó; hoy lo dicen reporteros valientes, los escuchamos en audios, videos, testimonios. Lo dice Trump, lo dice Scherer, lo dice el ex secretario de la Marina. Y segundo, en México tenemos sin haber cambiado la Constitución un cogobierno: gobierna Claudia pero también gobierna López Obrador y eso no es lo que señala la Constitución. De ahí la confusión, su confusión, la falta de eficacia, sus traspiés, sus crisis crecientes. Una desgracia para todo el país que su crisis no dañe más a México. Por eso Somos es necesario.
Guadalupe Acosta Naranjo:
Para ser una alternativa, una opción y sin duda también una oposición firme, ciudadana, decidida. Vamos a construir un México nuevo, un futuro mejor, un México en paz, democrático y con libertades. Hace algunos, hace cuarenta y cuatro años, en lo personal decidí tener una vocación por los más pobres y desprotegidos; hoy esos pobres están más pobres y desprotegidos. No nos olvidemos del combate a la pobreza de nuestro lado y de nuestra parte porque la gente tiene dolor por esa gente que sufre, por esa gente que no se cansa, por esa gente que lucha, por esa gente que no se rinde, por eso vamos a salir victoriosos de esta batalla. Vamos en 2027 a recuperar gobiernos y Cámara de Diputados.
Guadalupe Acosta Naranjo:
Pero sobre todo vamos a ganar la presidencia de la República en 2030. Nuestro cariño, nuestro amor por México es mucho más fuerte que su odio, su ineficacia y su ambición mezquina de poder. Va a triunfar el cariño que tenemos por México a todas sus ambiciones. Vamos a ganar, a eso venimos; venimos a ganar, a sembrar esperanza, a recuperar sonrisas, a tener alegrías y a construir un futuro mejor para nuestros hijos, para nuestros padres, para nuestros hermanos, para nuestros nietos. Somos México será gobierno en el 2030, no lo tengan duda. Que viva México, viva, que viva Somos México, viva. #MetroNewsMx

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