Redacción Editorial
-El uso de notas antiguas para imputar delitos no probados constituye una campaña de desprestigio que vulnera la ética del periodismo.
-La exhibición de rostros de clérigos sin que exista una sentencia firme viola flagrantemente el derecho constitucional a la inocencia.
-Acusar al Obispo de encubrimiento sin presentar un solo expediente judicial es un acto de calumnia que busca destruir instituciones.
-Expertos advierten que el anticristianismo ideológico utiliza a ciertos medios como herramientas de choque para la persecución social.
-La malicia efectiva se configura cuando un medio difunde falsedades con el dolo de dañar la imagen pública de una autoridad moral.
-La libertad de expresión no es una licencia para delinquir; calumniar a un ciudadano es un acto punible bajo la legislación vigente.
-El linchamiento mediático en Guanajuato recuerda los métodos de la época cristera para desarticular la labor social de la Iglesia.
-Un medio que ignora testimonios oficiales y prefiere el anonimato de redes sociales pierde su calidad de informador profesional.
-La protección de datos personales y la propia imagen son derechos humanos que el Estado y la prensa están obligados a salvaguardar.
-La calumnia no es un error periodístico, sino una estrategia dolosa para minimizar el impacto de voces críticas ante el autoritarismo.
-Los derechos humanos son anteriores al Estado; ninguna autoridad o medio puede confiscarlos bajo argumentos de interés político.
-La estigmatización social de figuras públicas mediante mentiras repetitivas busca generar una "muerte civil" difícil de revertir.
-Grupos de choque y ataques a recintos sagrados son el resultado de narrativas de odio alimentadas por una prensa irresponsable.
-La presunción de inocencia es la última barrera frente a la tiranía de la opinión pública manipulada por intereses oscuros.
-Es urgente que el marco legal en Guanajuato actúe contra la difamación civil para frenar el daño moral a ciudadanos e instituciones.
En el complejo ecosistema de la comunicación contemporánea, la línea que separa la labor informativa del hostigamiento criminal se ha vuelto peligrosamente delgada. Lo que ocurre hoy en la ciudad de Celaya contra la figura del Obispo y de diversos sacerdotes de su diócesis no es un ejercicio de libertad de prensa; es, en la acepción más pura y dura del término, una operación de linchamiento civil. Bajo el amparo de un anonimato cobarde o de membretes periodísticos que han renunciado a la ética, se está gestando un fenómeno que la abogada Nancy de Santiago define con precisión quirúrgica: el uso del "cuarto poder" para fabricar culpables y ejecutar fusilamientos morales.
El atropello a la presunción de inocencia
Históricamente, México ha transitado por periodos de un anticlericalismo feroz que, lejos de buscar la laicidad, ha pretendido la aniquilación del otro. La referencia a la época cristera no es gratuita. Si hace un siglo el Estado utilizaba las armas, hoy ciertos sectores utilizan la calumnia sistemática. Legalmente, el marco constitucional mexicano es robusto, pero su aplicación es omisa ante el dolo mediático. Desde la reforma de 2011, la presunción de inocencia es un eje transversal del derecho humano; nadie, absolutamente nadie, puede ser exhibido como delincuente sin que un juez haya dictado sentencia.
Sin embargo, en el caso que nos ocupa, observamos con estupor cómo un medio local retoma notas anacrónicas, carentes de sustento en averiguaciones previas, para imputar delitos de pederastia. Más grave aún es la construcción de la narrativa del "obispo encubridor". Jurídicamente, el encubrimiento requiere una acción positiva de ocultamiento de pruebas o manipulación de testimonios. Acusar a la cabeza de una diócesis de este delito, cuando no existe siquiera una carpeta de investigación abierta por la autoridad ministerial, no es solo una imprecisión; es un acto delictivo tipificado como calumnia.
Impacto comunitario y cultural: El daño a la identidad social
La Iglesia Católica en Guanajuato no es solo una institución religiosa; es un pilar de la cohesión social y la identidad cultural. Atacar a sus autoridades con "malicia efectiva" -es decir, con el conocimiento pleno de que la información es falsa o con un desprecio temerario por la verdad- tiene consecuencias que trascienden lo individual. Se busca generar un descrédito en la feligresía, fragmentar la confianza comunitaria y, en última instancia, silenciar una voz que, por su propia naturaleza, desafía los controles ideológicos de los gobiernos de corte autoritario o colectivista.

El impacto social de estos linchamientos es devastador. La "muerte civil" de un individuo -donde su reputación queda manchada de forma irreversible a pesar de su inocencia legal- (https://www.metronewsmx.com/2026/03/juicio-periodistico-digital-por.html ) es una tragedia humana. La sociedad celayense asiste a un espectáculo donde se violan derechos humanos básicos frente a sus ojos. Cuando un medio de comunicación decide ignorar declaraciones oficiales, como las del propio Obispo que ha manifestado la inexistencia de expedientes contra sus párrocos, y prefiere validar pantallazos de redes sociales, está enviando un mensaje peligroso: la verdad no importa, lo que importa es el daño que se pueda causar.
La responsabilidad civil y el daño moral en Guanajuato
La legislación del estado de Guanajuato es clara respecto al daño moral. Aunque la difamación se ha desplazado hacia la vía civil en gran parte del país, la calumnia permanece como una afrenta que debe ser castigada. No se puede permitir que la libertad de expresión se convierta en el escudo de los calumniadores. El derecho a la información exige veracidad; lo que este medio local ofrece es propaganda de odio. (https://www.metronewsmx.com/2026/03/linchamientos-mediaticos-modernos-los.html )
Es imperativo llamar a las cosas por su nombre: estamos ante una persecución ideológica. Los grupos que atizan estos ataques suelen ser los mismos que promueven agendas que ven en la libertad religiosa un obstáculo para el control estatal total. La saña con la que se persigue al clero en Celaya es un síntoma de una enfermedad social más profunda, donde el odio ha suplantado al debate y la calumnia a la evidencia.
El Estado mexicano no otorga derechos; su función es reconocerlos porque estos son inherentes a la dignidad humana. Entre ellos, el derecho al honor y a la buena fama son sagrados. La Diócesis de Celaya, su Obispo y sus sacerdotes son víctimas de una estrategia de desgaste que utiliza el escándalo como moneda de cambio.
Si la sociedad civil y las autoridades judiciales permiten que estos linchamientos mediáticos queden impunes, mañana cualquier ciudadano, sin importar su oficio o jerarquía, podrá ser la próxima víctima de un titular fabricado en la mesa de un editor sin escrúpulos.
La justicia debe prevalecer sobre la malicia. El respeto a la investidura religiosa y, sobre todo, a la dignidad de la persona humana, debe ser el límite infranqueable de cualquier ejercicio periodístico. Es hora de que los tribunales en Guanajuato den una lección de derecho constitucional y frenen este fusilamiento civil que deshonra la historia de libertad de nuestro estado.
Transcripción de la entrevista a la Lic. Nancy de Santiago con el periodista Eugenio Amézquita Velasco
Eugenio Amézquita Velasco:
Bueno, pues estoy al teléfono con una excelente abogada experta en derecho constitucional, la licenciada Nancy de Santiago, que ya en algunas ocasiones nos ha dado muy buenas entrevistas, muy buenos datos. Y Nancy, bueno, pues molestarte porque creo que tú ya te diste cuenta, como también muchos lectores se han dado cuenta, de que se han estado publicando en algún medio local aquí de la ciudad, en la ciudad de Celaya, pues una serie de imágenes y de señalamientos por segunda vez, donde se señala de un presunto delito de pederastia a un sacerdote. Pero ahora lo más grave de esto es que ya no solamente le están imputando un delito que hasta ahorita, pues no se ha presentado un acta de averiguación previa, sino que además atacan, agreden al obispo de que es un encubridor. Creo que esto es algo muy delicado, muy, muy delicado, y que no sé qué me puedas, además de que estamos hablando de daño moral, pues no sé si habrá otros delitos que se puedan configurar. Pero lo primero es esto: ¿qué tan grave es que ya van dos entrevistas que se le hace, una primera al señor obispo, que es la cabeza, y después al vicario general de la diócesis, que es el segundo de a bordo, y en ninguna de las dos entrevistas, o sea, las dos entrevistas ha estado señalándose de que x personas, un colectivo, el padre incurrió en el dos mil veintiuno en pederastia y que está acusado, pero no se presenta ni un expediente y el medio sigue atosigando el tema cuando ya el obispo les había dicho que no había nada y sigue sin haber nada? Gracias, Nancy, no sé qué me puedas decir de esto.
Nancy de Santiago:
Sí, pues bueno, ahora sí que comentando algo que me parece precisamente grave. Lamento mucho que exista cualquier medio, cualquiera sea el que sea en este país, que se esté prestando a hacer, porque eso es lo que se está viendo, hacer campañas. Es decir, si tú tienes una nota vieja que no ha avanzado en lo que sea de ahora sí que se trata de una investigación, puede ser una investigación penal o puede ser una investigación simplemente, por ejemplo, financiera, administrativa, etcétera, y esa investigación no ha avanzado, pero esa investigación la utilizas para causarle o imputarle falsamente a otra persona la presunta desatención o la presunta colaboración, encubrimiento, etcétera, estamos hablando de que lo que realmente están buscando es el segundo efecto porque con el primero ya no van a poder lograr nada. Es decir, si es una investigación que está detenida en las instancias en que deba de o que debiera de actuarse, pues entonces lo que estás usando es, pues obviamente, con un flanco distinto, con un blanco, tu objetivo pues es otro. Y aquí yo lo que veo claramente, porque ya habíamos hablado este aquí en tu interesante medio Eugenio, pues que seguimos hablando y es una etapa anticlerical y anticristiana y aquí se usa todo tipo de medios y medidas para estarle dando tiros a la, en este caso concreto, a la Iglesia Católica. Sí, es importante decirlo porque, bueno, hace poco me topé en los servicios en línea, las plataformas, con unas documentales, vamos a decir, donde se ataca también a los hermanos separados. Fíjate qué interesante, no pasaba que a ellos los tocaran y todo era directo con la Iglesia Católica, pero ahora el anticristianismo está tan fuerte, tan pesado, pues que ya obviamente también los hermanos separados van a empezar a recibir ataques. Entonces no nos debe de sorprender que a la iglesia más grande pues le pretendan seguir fincando historias y cuentos y demás. Entonces, primer punto: es grave que un medio esté siendo utilizado porque además no me parece, bueno sería muy ingenuo que pensemos que el medio lo hace porque no tiene nada más que decir. O sea, están pasando demasiadas cosas, hay demasiadas notas posibles como para pensar que pues no tiene otra cosa que decir y por eso recurre a notas antiguas. Entonces, primer punto, eso habla del profesionalismo y de la ética de ese medio, muy mal.
Nancy de Santiago:
Segundo tema: ahora ese padre al que además, pues mirando las imágenes, revisando las notas, te das cuenta que no se está haciendo un tratamiento correcto de lo que es un imputado. Un imputado, desde que ya hubo la reforma de derechos humanos en dos mil once, ya no puedes hacer cosas que se hicieron en el pasado en dos mil nueve, donde se les mostraba públicamente con la cara descubierta, obviamente donde estaban siendo pues también en una exhibición. Así como no se puede revictimizar a las personas que son objeto de un delito y tienes que cuidar también las maneras en que muestras la información, pues tampoco puedes hacerlo en alguien que aún no ha sido sentenciado porque entonces también lo estás convirtiendo en una víctima, en un ofendido, y ahí le va a aplicar la misma ley que a las víctimas, fíjate, porque todavía no está sentenciado y mientras tanto la presunción de inocencia debe de aplicarse.
Eugenio Amézquita Velasco:
A ver, ahorita ahí mostrar, ahorita que estás diciendo presunción de inocencia, es un derecho constitucional que tienen todos los mexicanos, que nadie es culpable hasta que no se demuestre lo contrario.
Nancy de Santiago:
No, es correcto, y lo tienen hasta los criminales que, vaya que estamos viendo, traficar todo tipo de estupefacientes y drogas, esos tienen ese derecho, ¿por qué no lo va a tener el resto de la población? Por supuesto, es que no puedes tú determinarle la responsabilidad a alguien si un juez no lo ha hecho. Solo un juez puede investigar a través de todo lo que se le aporte en la carpeta de investigación, cosas que unas ya las hizo el Ministerio Público, la policía, y otras las va a terminar haciendo en audiencias donde se presentan pruebas hasta el momento en que dicte la resolución. Ni siquiera durante el proceso, aunque vayas viendo prueba tras prueba que incrimine a alguien, pues no hasta que llega la sentencia. Entonces sí, ese derecho constitucional debe de ser respetado. Nadie es culpable de delito alguno que no se le haya comprobado mediante las leyes ya establecidas para el efecto.
Eugenio Amézquita Velasco:
A ver, hay una cosa aquí especial, perdón, hay una cosa aquí que se me hace muy grave y te lo digo como periodista, o sea, y hablo de la experiencia personal. Si una persona está como indiciada, está detenida, la obligación que se nos marca a los periodistas es que las fotografías deben de ir los rostros o ya sea difuminados o estas cintas negras que a veces se ponen encima de los ojos para proteger cierto nivel de identidad de la persona. Y esto se hace cuando ya está detenido o cuando ya hay un proceso sobre esta persona, o sea va en proceso. Pero, ¿qué sucede, y te pregunto Nancy, cuando resulta que ni siquiera hay una carpeta de investigación y exhibes el rostro de esta persona en un periódico nada más porque en TikTok o en YouTube o en las redes sociales aparece con la cara descubierta? ¿Qué tan grave es que un medio de comunicación, pues que se dice serio, haga este tipo de cosas?
Nancy de Santiago:
Mira, es gravísimo porque ellos tienen, hasta se denominan el cuarto poder. Entonces imagínate en las manos de quién caeríamos si ellos no tuvieran reglas éticas, si no tuvieran leyes que regularan el ejercicio periodístico. El propio derecho constitucional de la libertad de expresión es sin causar daños a terceros, sin causar daño al orden público, sin generar delitos. Entonces, en este caso, estamos hablando de todo lo contrario porque están imputando un delito que no ha sido comprobado, entonces eso se llama calumnia y eso en sí mismo es un delito. Entonces están violando la presunción de inocencia al imputarle a alguien cuyo proceso no ha concluido, ni siquiera está siendo continuado, y ellos ya aseveran una conducta del Código Penal, entonces pues no, no pueden hacer eso. Y dos: nosotros los ciudadanos tenemos también un derecho humano que es el derecho a la información, sí, pero la información veraz, la información que está ya comprobada que tiene veracidad. Y entonces, en este sentido, tampoco estamos recibiendo ese tipo de información. Así que yo ahí te diría que van tres violaciones, pero falta una cuarta que es la que a mí me parece muy importante: el señor obispo está siendo acusado injustamente. Entonces él tiene también este derecho de presunción de inocencia porque además él no se encuentra procesado en nada y no se le puede fincar ningún tipo de responsabilidad por presunto encubrimiento cuando él no ha movido un dedo para encubrir a nadie. Es decir, para que se le imputara a cualquier persona el encubrimiento, tendría que haber manipulado información, documentos, ahora sí que testimoniales, algún tipo de información que sirva a un proceso y que él lo esté, digamos, deteniendo, lo esté ocultando u obstaculizando. Y en ningún sentido es el caso.
Nancy de Santiago:
Entonces tú no puedes aseverar, simplemente porque hay alguien que depende de él como sería un sacerdote de la diócesis, que automáticamente él está encubriendo. Eso no se puede afirmar de esa manera. La comisión de delitos nunca se hace a plena luz del día, nunca se le comunica a los superiores que vas a delinquir, entonces evidentemente pues él no tiene por qué tener ningún tipo de información. Ojo, suponiendo sin conceder, como decimos los abogados, que fuere verdad el asunto del sacerdote acusado al que están exhibiendo de forma totalmente ilegal con su rostro descubierto, eso hay que repetirlo. Entonces, por supuesto, el señor obispo conoce a todos los párrocos de la diócesis, pero eso no significa que conoce las veinticuatro horas del día lo que realizan todos los párrocos de la diócesis. El aseverar sin pruebas, otra vez sin pruebas, aseverar que el señor obispo conocía cualquier actividad... ahorita no estamos dando por hecho que sea verdad ni que sea mentira el tema de la pederastia que se está imputando, sino cómo vigilar veinticuatro horas del día a un grupo de, en este caso pues, de sacerdotes. Imposible para el señor obispo, tampoco le puedes fincar eso. Digo, tú estás, estamos hablando de sacerdotes, lo mismo podríamos decir de los policías, de todos esos grupos que tienen un mando, que tienen un superior que los manda y bueno pues obviamente no va a estar el superior atrás de ellos. Está suponiendo, ponen su confianza de que van a hacer bien las cosas, si los llegan a descubrir bueno, sí, ya va a ser otro cuento.
Eugenio Amézquita Velasco:
Pero a mí esto sí es lo que se me hace muy grave porque ya no solamente es un ataque contra el sacerdote del cual no se ha mostrado un solo expediente y hay otra cosa que también agrava más: el medio ya había una declaración previa del mismo obispo diciendo es que no tenemos expedientes aquí, o sea no hay un, pues no hay delito que perseguir, no, la fiscalía no nos ha mostrado, no hay la persona pues el afectado que debería ser en última instancia el que debería de hablar a través de su abogado o él directamente, no lo está haciendo. Son otras gentes que yo no sé cuál sea el interés, pero aquí yo no sé si podamos hablar de que hay un dolo evidente porque el medio ya contaba con la declaración del obispo, que ya sabía que no había sustento legal en la acusación y aún así se sigue ignorando este hecho y vuelven ahora a agarrar videos para el mismo tema. Sí, y pues yo creo, yo creo que no se trata de un error periodístico, no sé si estés de acuerdo, aquí parece más bien una agresión directa y una persecución mediática contra el sacerdote y ahora lo más grave, hasta contra el obispo. No sé si estemos en, si estoy diciendo yo algo fuera de lugar o oriéntame por favor Nancy.
Nancy de Santiago:
Totalmente, totalmente de acuerdo. Es decir, en estricto derecho, porque además el derecho penal es de estricto derecho, aquí no hay de que se va a volver subjetivo algo y que vamos a opinar. No, no, no, aquí las pruebas hablan. Todas las leyes, por supuesto eso sí en todo tipo de casos, tienen que ser anteriores al hecho y tienen que ser con tribunales que también estén previamente establecidos. Entonces tenemos una versión, una especie que circula teniendo totalmente las pruebas contrarias. Es decir, teniendo la declaración como mencionas del señor obispo en el sentido contrario a lo que asevera la nota. Es decir, él dice: no existen tales pruebas, no existe tal condena, por ende pues no existe tal delito. Sí, no se trata simplemente de que él defienda por defender a sus párrocos, que finalmente pues es la cabeza de todos ellos, sino que como iglesia él es el primer responsable en evitar que existan delitos, que se cometan delitos al seno de la institución, no solo entre los propios párrocos sino a terceros, como sería el caso de la pederastia. Y podrían ser internos si se considerara que por ejemplo un niño está participando en la iglesia, pues ya que ha tomado su primera comunión, en fin. Pero no es el caso. En este caso él como cabeza, como responsable, está dando la nota respondiendo a las inquietudes, preguntas, interrogatorios que le hace la prensa.
Él da su punto de vista pero con la información que cuenta, y él debe de ser tomado como una declaración veraz, como un testimonio veraz, porque un entrevistador no entrevista para cuestionar a sus entrevistados, entrevista para seguir tomando investigaciones. Entonces, si tú ya tienes dentro de tu investigación que el testigo, vamos a llamarlo así, tienes un testimonio de uno de, en este caso del jerarca, de la cabeza de la organización a la que pertenece el presunto implicado, pues tú lo tienes que respetar tal como fue vertida la información y no puedes especular si no tienes pruebas de que está mintiendo, por ejemplo, o que está encubriendo. Por ejemplo, o que a fin de cuentas pues estamos hablando de que ellos están calumniando. Y bueno, tiene todo el derecho de defender a en este caso pues a sus sacerdotes, a sus párrocos. Entonces mal el medio tres veces más otra vez, porque está acusando con la prueba contraria. Como bien mencionas, ellos tienen una grabación que contradice lo que están sacando en la nota. ¿Para qué son las grabaciones? Aquí yo te devuelvo la pregunta: todos sabemos que cuando un periodista hace una entrevista le conviene a él y le conviene al entrevistado que tenga la grabación, claro, para que cualquier dicho que no, que sí, que tú, que yo, pues ahí está la grabación. Y ese es el derecho que también le da el periodista al entrevistado de reservarse sus fuentes siempre, claro, ¿por qué? Porque entonces tiene una prueba pero tiene el derecho de reservarla, y el entrevistado tiene la garantía de que no va a ser revelada su identidad cuando es el caso.
Pero cuando es lo contrario, es decir, está abierta la entrevista a una persona pública que voluntariamente da una entrevista, explica, informa y tiene sus medios de información, tú no puedes suponer lo contrario si no tienes una prueba. Eso es faltar a la ética periodística en mi opinión, y eso sí tú eres el que nos lo puedes ampliar, pero yo sí te diría como abogada: están faltando. Cuando tú estás en una testimonial, aunque sea en una entrevista así fuera de juicio, pues evidentemente hay que probarle al testigo que dice mentiras si es el caso, y en este caso no hay pruebas de que el señor obispo esté mintiendo. El medio no puede especular sin pruebas de que esté mintiendo. Todo es una estrategia para estar ahora sí que minimizando el trabajo del señor obispo, denigrándolo, imputándole delitos. Y ojo, eso se llama calumnia y es un delito en sí mismo por parte del medio.
Eugenio Amézquita Velasco:
Hay aquí una de las cosas que no sé tú, legalmente, o sea te lo pregunto como abogada. Vamos a pensar que tú eres el obispo, yo acudo contigo, ya como me dijiste bueno pues me estás dando tu testimonio y yo no tengo elementos para comprobar que me estás mintiendo; mientras no los tenga, pues estás diciendo la verdad. Y si no tengo con qué demostrarlo, bueno pues ahí está esa verdad y como dices tú, está grabado y está ahí ya testimoniado. Y a pesar de que me estás diciendo eso, siguen apareciendo publicaciones pues porque son anónimos, o sea no se ve quién está sacando eso, no se sabe, y aún así vuelvo a tomar esos materiales y ahora a ti, que fuiste la que me declaró que no hay nada, ahora resulta que utilizo uno de esos videos, un pantallazo donde dice que tú eres una encubridora y luego lo publico. Legalmente eso ahí, ¿qué onda con eso? Oye pues qué pasa, no sé qué se pueda decir de eso legalmente.
Nancy de Santiago:
Es que imagínate, estamos hablando de calumnia. Es donde yo te decía que no puedes tú imputarle a alguien el dicho que tú querías. O sea, como yo quería que tú dijeras que pues que sí que fue culpable y que delito y qué tal, pero no lo obtienes de mí, entonces pues te lo inventas. O sea, entonces me estás calumniando y eso sí es un delito en sí mismo porque la difamación, que era la otra posible, el otro posible tipo penal, ese ya hoy se trata de la vía civil, obviamente con una sanción moral, con una sanción económica, claro. Entonces definitivamente eso es menor hoy en día. Pero en el caso concreto de la calumnia es un delito porque estás imputándole a otro falsamente un delito. Entonces, valga la redundancia, si tú te atreves a imputar delitos a personas inocentes de la comisión de los mismos, pues entonces tú eres el que está cometiendo un delito. Si tú querías encontrar un delincuente pues ya lo tienes, eres tú mismo por estar imputándole... no, no, no, yo paso, yo paso.
Eugenio Amézquita Velasco:
Sí, o sea que entonces salieron peor estos señores del medio, imagínate. Pero ahora mira, hay algo aquí que se me hace bien delicado. La noche de ayer alguien colocó precisamente un ataque contra el obispo en nuestro espacio y yo dije mira nada más lo que provoca esto. O sea, era una persona que ni siquiera de aquí era, de otro estado del país, o sea que ni siquiera encuentra lo que está pasando en Celaya y le pone ahí a la nota: "No pues ese obispo es un encubridor". Fíjate nada más, así qué barbaridad. Entonces pues cuando vi eso, entonces está afectando también la imagen pública del señor obispo, luego entonces eso también es civil y puede ser reclamado en daños y perjuicios. Aquí afortunadamente mira, y sobre todo pues tratando uno de manejarse de buena fe, aunque no lo crean sí se maneja uno de buena fe, como le comenta uno ahí: "Oiga mire es que esto es así", etcétera, y cuando se da cuenta que le detectamos de dónde es, automáticamente borra su comentario y ahí nos vemos.
Fíjate nada más lo grave. Y aquí precisamente el punto que se me hace grave, que está afectando ya al padre y que está afectando al obispo, es que aquí hay un daño que se está causando a la imagen de los dos y que aguas porque esas cosas a veces son irreversibles, o sea dejan estigmatizado. Te pongo un caso concreto que es muy conocido: el hecho de que por ejemplo a Felipe Calderón todo el mundo lo trata como un borracho y resulta, es correcto, y resulta que no es cierto, que eso fue una situación que soltaron... yo me baso en las declaraciones de la revista etcétera que está el video y lo dice, fue una onda que soltó Aristegui que no es cierta y que es una calumnia contra Calderón y todo el mundo dice que es un borracho y es un alcohólico cuando el señor no lo es. Aquí también estamos hablando de una acusación de pederastia que no está ni siquiera ahí la denuncia y luego de paso le pegan al obispo diciendo que es un encubridor y entonces fíjate nada más la mancha que se deja ahí. Y creo que eso lo... hay una muerte civil, no sé si se le pueda llamar así a esto. ¿Qué hasta dónde en un momento dado qué le puede pasar a uno como periodista por estar haciendo este tipo de y generar este tipo de cosas, Nancy?
Nancy de Santiago:
Pues mira, fíjate que bien interesante que preguntes eso porque si los medios dejaran de tener la credibilidad porque empiezan a calumniar a personas utilizando este cuarto poder que les da el micrófono, la tinta, ahora sí que pues el sonido en lo que es la radio, si ellos se dedicaran o empiezan a utilizar ese cuarto poder de forma impropia e ilegal para generar noticias falsas... ¿de qué se quejan los verdaderos periodistas? Pues de que hoy en día con un teléfono inteligente pues todos nos sentimos periodistas y ahí andamos dando información y haciendo notas y sacando, reporteando en la calle. O sea, por supuesto que un periodista de verdad conoce el derecho, la libre expresión de las ideas, conoce el derecho a la información y lo respeta. Entonces, si ya un medio está ocupándose en generar noticias falsas sin haber documentado bien su nota, de haber investigado más allá de qué pasó con las víctimas etcétera, y luego entonces ¿qué pasa con los imputados? Pues entonces ya no vamos a tener defensa los ciudadanos porque entonces a todos nos pueden inventar un delito. Y obviamente ellos están incurriendo en calumnia porque nos están imputando un delito. Ahí es donde yo creo que el dedo en la llaga es este: ah, entonces ahora si los que tienen poder porque son el cuarto poder pueden achacarnos falsamente a todos lo que se les pegue la gana y nos van a confiscar nuestros bienes pues porque estamos incumpliendo la ley y estamos generando delitos. O sea, es gravísimo que la prensa en vez de hacer su trabajo se dedique, decías muy bien hace rato, dolosamente a denigrar la imagen, a calumniar, a verter información falsa o no comprobada, a tomar notas antiguas que causan descrédito para volver a mostrarlas sin que haya habido ningún avance, ningún cambio en la situación de hecho. Y entonces es nada más traer las notas antiguas para cargárselas al ciudadano. Entonces es muy grave, a mí me parece muy, muy grave Eugenio.
Eugenio Amézquita Velasco:
Hay dos términos y no sé, ya creo que está más que claro a menos que tú quieras agregar algo más, pero hay dos términos que no sé si quepan aquí de esta actitud de este medio local: la primera es saña y número dos, malicia efectiva. ¿Qué opinas de estos dos términos?
Nancy de Santiago:
Vaya, pues me parece que los dos aplican aquí. Mira, vamos primero con el de malicia efectiva. En la malicia efectiva estaríamos hablando directamente del dolo, o sea el dolo es un acto intencionado para causar un efecto jurídico, pero en este caso cuando se habla de dolo siempre estamos hablando de algo negativo. Entonces por supuesto que la malicia efectiva además pues es algo que atenta contra los derechos humanos, por ende conducta inconstitucional, y estamos hablando de que a las figuras públicas es a las que puede aplicarse este término. Y el señor obispo evidentemente lo es, y no solo es una figura pública, es una autoridad eclesiástica que merece todo el respeto no solo de su feligresía sino de cualquier ciudadano y laico y ateo y de todo tipo porque simplemente porque ejerce un ministerio y obviamente de él depende una imagen de una institución ahora sí que milenaria como lo es la Iglesia Católica. Entonces aquí habría hasta agravantes si se trata de denigrar instituciones o autoridades. Y eso es lo que a mí me parece importante que resaltemos porque ahí sí hay real malicia, porque estamos causando un efecto muy grave, un efecto amplio en un grupo amplio de la sociedad porque todo el mundo sabe quién... mira, si no saben vamos a decir, no conocen personalmente a Monseñor Víctor, lo que sí saben es que es un obispo, a qué se dedica un obispo, cuál es la importancia social y por supuesto eclesiástica de un obispo. Y entonces eso hace que el dolo esté verdaderamente acreditado, fácil de acreditar, y que entonces lleguemos a esa aplicación también del estándar de Real Malicia.
Porque si estamos hablando de que tenemos gravedad en el actuar para ofender, en el actuar para generar un daño moral, en el actuar para perjudicar una imagen pública y en el actuar para causarle descrédito en su propia grey, en la diócesis, entre los laicos e incluso los no creyentes, entonces sí me parece importante este criterio que la Corte estableció. Precisamente la libertad de expresión pues se tendría que demostrar y en este caso no va a haber ninguna dificultad, que se estuvo difundiendo información falsa con una intención de dañarlo porque, insisto, ni siquiera han avanzado esos casos donde presuntamente está la circunstancia que nos está diciendo, pues es que el señor obispo está siendo atacado. Así te lo diría: el señor obispo y su investidura y por ende la Iglesia Católica y por ende toda la feligresía que venimos detrás está siendo atacado.
Eugenio Amézquita Velasco:
Y este asunto de la saña?
Nancy de Santiago:
fíjate que la saña, que es un término un poquito más coloquialmente pues este intención cruel, este enojo, esta furia, sí me parece que podemos hablar de ella porque mira, los ateos no necesariamente sienten odio hacia la religión o hacia la iglesia, simplemente su corazón no ha empatado con su divinidad y por eso no reconocen a Dios. Eso es lo que yo veo en un ateo, es una persona que no necesariamente es malintencionada, simplemente su corazón no se ha abierto al amor de Dios, pero no necesariamente odia a la iglesia. Aquí hay algo importante, pero los que sí odian a la iglesia pues precisamente es por cuestiones ideológicas. Entonces aquí sí tenemos que decirlo con todas sus letras: comunistas, socialistas, progresistas son los que principalmente han mostrado a lo largo de la historia por supuesto esta furia, esta crueldad hacia la iglesia porque, la verdad yo lo veo de una manera muy simple: si yo tengo la necesidad de hacerle creer a un grupo social al que quiero someter que no hay un Dios porque Dios nos libera, porque Dios nos salva, porque en la libertad religiosa no caben las tiranías, sí es libre el ejercicio de la fe.
Eugenio Amézquita Velasco:
Pues ya en alguna entrevista a ti precisamente ya habías abordado el tema de dejar de estar diciendo mentiras contra la iglesia. Creo que tú lo pudiste comprobar con elementos de audio y de video claramente. Y ayer precisamente el señor obispo, él mismo sin hablar de este tema, él dice que los linchamientos mediáticos, la idea pues principal, los linchamientos mediáticos son los nuevos fusilamientos como se hacían en la época cristera para desprestigiar la labor clerical. Y es que el Estado, hablando en general, no quiere que la Iglesia exista porque su mensaje desafía el control ideológico total. No sé si estés de acuerdo con estas expresiones.
Nancy de Santiago:
Absolutamente, absolutamente. O sea, la Iglesia Católica es enemiga de los gobiernos autoritarios porque la primera libertad y la más importante, como lo dice el beato Anacleto González Flores, es la libertad religiosa y es mi espada. Es decir, si yo sé que tengo la posibilidad de trascender a esta vida, pues no le voy a tener miedo a la muerte, no me voy a someter y no voy a tener por qué seguir ideologías perniciosas. Si yo en cambio creo en una entidad llamada Internacional Socialista, en los hombres que la integran y ellos me prometen un mundo feliz aquí en esta dimensión en la que nos encontramos, pues evidentemente ante la evidente mentira, valga la redundancia, de que exista la posibilidad de que suplanten a nuestro Dios, pues evidentemente ahí hay un enemigo natural. La iglesia y el comunismo son enemigos naturales. Entonces sí me parece muy bien tu expresión porque no podemos pensarlo de otra manera. No podemos pensarlo de otra manera Eugenio, y hay que decirlo con todas sus letras: si nosotros permitimos que estén denigrando a la Iglesia Católica, a las autoridades eclesiásticas, a la fe, a la palabra sagrada; si permitimos que nos estén restringiendo nuestra libertad con permisos tardíos, con olvidos de permisos, con traspapelar nuestras solicitudes, con ponernos el peor horario para una marcha o procesión, o sea ya sabes todas las trabas posibles, pues estamos hablando de que hay un ataque directo a la iglesia. Y digo, en plena conmemoración de los cien años de la Cristiada, que es una guerra épica en la que los mexicanos demostramos que se puede defender la fe. Ya no nada más existieron otros héroes como la propia Juana de Arco y los más antiguos, es una batalla que se libró por la fe y que tuvo una repercusión importantísima después de haberse percibido así como una guerra al controlar o pretender controlar todo el culto. Sí, es violar nuestros derechos como seres humanos de expresión, de información, el derecho a la información, la propia asociación pacífica porque por fines religiosos también nos reunimos en una manifestación como una procesión, pues qué te digo. Entonces sí me parece que tienes toda la razón, así lo diría yo. Digo, tú lo dices muy bien como periodista.
Eugenio Amézquita Velasco:
Pues entre otras muchas cosas que dijo el señor obispo, y con esto si no hay algo más que me quieras aportar Nancy: "el Estado no debe dar derechos, debe reconocer los derechos", que eso también es una frase que el señor obispo manejó y eso es clarísimo desde los tiempos más antiguos. Ya que se empezó a reconocer que el ser humano tiene dignidad, se tuvo que reconocer por el derecho natural que los derechos que tiene por su propia naturaleza el ser humano. Lo que va sucediendo es que conforme se desarrollan las sociedades se va generando el derecho positivo, o sea reconocerlos en la sociedad conforme a sus propios modelos de creación de leyes y se va generando la ley. Pero eso no significa que no existieran antes. Entonces los derechos humanos efectivamente son anteriores al ser humano y la historia nos ha demostrado que los países tienen que regularlos correctamente porque si no, pues van a perder la posibilidad de tener libertades para su pueblo. Te agradezco como siempre, muy ilustrativas tus explicaciones, digo pues una excelente abogada, docente también universitaria y experta en derecho constitucional. Muchas gracias Nancy.
Nancy de Santiago:
Gracias a ti Eugenio y pues ya sabes, estamos al pendiente de cualquier otra cosa. Y evitemos, evitemos que se esté atacando de manera tan dolosa, lo dices muy bien, a nuestras autoridades religiosas, a nuestra fe, a nuestras iglesias. Porque tenemos un amago de violencia para el ocho de marzo, hay una lista de iglesias que hay que cuidar, hay que proteger en Guanajuato, es la basílica en Guanajuato mismo, sí, porque se les ha dado al parecer la instrucción a estos grupos de choque que llegan disfrazados, que llegan encapuchadas, que llegan a vandalizar. Así es, y que llegan a vandalizar nuestros templos. Entonces cuidado, porque precisamente eso se está volviendo una mala costumbre, pero todo eso son ataques a la iglesia.
Eugenio Amézquita Velasco
Gracias, Nancy.
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