Redacción

El Índice de Competitividad Urbana (ICU) 2026, publicado recientemente por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), posiciona a Celaya en un escenario complejo, evidenciando la urgencia de fortalecer sus condiciones institucionales y de entorno. (https://imco.org.mx/indice-de-competitividad-urbana-2026-2/ ). En ese sentido, Silao está mucho mejor que Celaya.

La competitividad urbana en México presenta una realidad profundamente contrastante, donde la capacidad de las ciudades para atraer, generar y retener talento e inversión no responde a un patrón geográfico único, sino a la efectividad de la gestión local.

El caso de Celaya: Una llamada de atención

Dentro del segmento de ciudades con una población de entre 500 mil y un millón de habitantes, Celaya ocupa la posición número 16 de un total de 17 urbes evaluadas. Con un nivel de competitividad calificado como "bajo", el municipio se sitúa en la parte inferior de la tabla, compartiendo los últimos puestos con ciudades como Tlaxcala-Apizaco y Acapulco.

Para una ciudad que se ha consolidado como un nodo logístico e industrial en el corazón del Bajío, este resultado es un indicador de que el dinamismo económico por sí solo no basta. La competitividad, según la metodología del IMCO, depende de una amalgama de 35 indicadores que van más allá del crecimiento económico, incluyendo seguridad, infraestructura, calidad de vida y el fortalecimiento del estado de derecho. La posición de Celaya sugiere que factores externos, tales como los desafíos en materia de seguridad pública y la gestión de servicios urbanos, están conteniendo su potencial de desarrollo.

Disparidades regionales y nacionales

El análisis general del ICU 2026 permite observar una heterogeneidad marcada en el país, incluso dentro de un mismo estado. Mientras que en Guanajuato el desempeño de sus metrópolis no es uniforme, el caso de Celaya refleja una necesidad de estrategias de desarrollo urbano más robustas y focalizadas.

Al observar otras categorías poblacionales, el panorama refuerza la idea de que el tamaño de la población no es el factor determinante del éxito. En el grupo de ciudades con más de un millón de habitantes, Querétaro se posiciona como un referente de alta competitividad, demostrando que es posible equilibrar el crecimiento acelerado con condiciones que favorecen la inversión y la calidad de vida. En contraste, otras grandes urbes enfrentan también retos significativos, lo que demuestra que, sin importar el volumen de población, la gestión pública es el eje sobre el cual pivota la competitividad.

Hacia un diagnóstico de acción

El ICU 2026 no debe interpretarse como un veredicto definitivo, sino como una herramienta de diagnóstico. Para ciudades como Celaya, el resultado es una hoja de ruta que permite identificar áreas críticas. La brecha observada entre las ciudades punteras —como Puerto Vallarta, Tepic y La Paz— y aquellas en la parte baja de la tabla, subraya que la diferencia radica en la capacidad de las administraciones locales para construir entornos institucionales predecibles y seguros.

El desafío para Celaya y para el resto de las ciudades guanajuatenses con desempeños similares es trascender el enfoque industrial tradicional hacia una visión de ciudad integral. La competitividad, en el contexto actual del país, demanda políticas públicas que garanticen la seguridad jurídica, la eficiencia administrativa y una infraestructura de vanguardia, elementos indispensables para que el desarrollo económico se traduzca, finalmente, en bienestar social.

La publicación de estos resultados abre la oportunidad para que el sector público, la academia y la sociedad civil analicen los datos específicos del municipio y prioricen acciones concretas que reviertan la tendencia actual, colocando a Celaya nuevamente en la ruta del desarrollo competitivo.

La discrepancia entre lo dado a conocer el IMCO y las declaraciones mediáticas del alcalde de Celaya

Al contrastar el análisis técnico del Índice de Competitividad Urbana (ICU) 2026 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) con las declaraciones del alcalde de Celaya, Juan Miguel Ramírez Sánchez, se hace evidente una brecha profunda entre la metodología de evaluación basada en datos objetivos y la narrativa política de gestión local.

El alcalde afirma que Celaya está "mejor que nunca", argumentando que la llegada de inversiones y el aumento en las denuncias son indicadores positivos de confianza y crecimiento. Los datos del índice contradicen esta visión optimista. Celaya registra una tasa de 112.91 homicidios por cada 100 mil habitantes, posicionándose como uno de los casos más extremos de violencia en el país. Mientras el alcalde interpreta el alza en denuncias como mayor confianza ciudadana, el reporte técnico del IMCO señala un entorno de inseguridad que, por el contrario, eleva los costos operativos para las empresas y desincentiva la competitividad.

Discrepancia metodológica vs. Responsabilidad institucional

El alcalde admite no haber leído el informe y cuestiona la metodología, señalando que indicadores como el de "salud" no corresponden al ámbito municipal. Sin embargo, la competitividad urbana, según el IMCO, es un concepto multidimensional. El índice mide factores que sí están bajo la órbita de influencia de un gobierno local, como la infraestructura, el sistema político, el manejo de catastros (fiscalidad) y la seguridad, los cuales son determinantes para el éxito de una ciudad sin importar su tamaño.

El reporte del IMCO es contundente al señalar que cada homicidio no prevenido y cada catastro sin actualizar (un problema común en México) tienen costos tangibles en la economía. El rechazo del alcalde a las conclusiones del índice sugiere una desconexión entre la política pública local y las métricas internacionales utilizadas para medir el progreso real de una metrópoli.

Celaya como caso de estudio de riesgo

Celaya ejemplifica una tendencia detectada por el IMCO en otras ciudades mexicanas: la inseguridad como freno al desarrollo. Mientras el alcalde se enfoca en la inversión de nuevas tiendas comerciales como sinónimo de éxito, el IMCO advierte que este crecimiento superficial no compensa el impacto negativo de la violencia ni la falta de diversificación económica productiva.

La conclusión fundamental es que la competitividad no se decreta, se construye con indicadores verificables. Mientras que ciudades como Querétaro (líder en su categoría) han trabajado en autonomía fiscal, escolaridad y diversificación económica para alcanzar altos niveles de competitividad, Celaya se mantiene en un ciclo de rezago. La postura del gobierno municipal, al ignorar un diagnóstico técnico de alto rigor, dificulta la implementación de las prioridades de política pública necesarias para transitar hacia un modelo más competitivo y seguro.

En resumen, la disparidad entre la narrativa oficial y el ICU 2026 revela que Celaya enfrenta un reto de transparencia y diagnóstico. Mientras no se acepten y aborden de forma técnica las deficiencias estructurales (seguridad y gestión pública) señaladas por el IMCO, será difícil que la ciudad supere su posición en el ranking, independientemente de la llegada de inversiones aisladas.
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