Redacción
-Mientras Salvatierra asegura una inversión histórica de 126.8 millones de pesos mediante la entrega oportuna de proyectos ejecutivos, Celaya se hunde en el lugar 42 de 46 municipios en apoyos estatales por falta de solvencia técnica.
-El alcalde Daniel Sámano confirma que la validación de recursos de la deuda estatal fue posible gracias a que su dirección de Obras Públicas "hizo su chamba" al integrar expedientes completos y validados ante la Secretaría de Hacienda.
-La parálisis administrativa en Celaya, marcada por una alta desaprobación, contrasta con la gestión de Salvatierra que logró el cumplimiento de más del 90% de su cartera de proyectos ante el Gobierno del Estado.
La ingeniería contra la retórica: Una lección de gobernanza
La gestión pública en el Bajío guanajuatense vive hoy dos realidades diametralmente opuestas que desmantelan cualquier narrativa de "persecución política". Mientras en Celaya la administración de Juan Miguel Ramírez Sánchez se refugia en el victimismo y califica a su propio municipio de un tratamiento "peor que un municipio de quinta" para justificar su inanición de infraestructura, en Salvatierra la narrativa es de resultados fácticos. La reciente presentación de la cartera de obra pública por parte del alcalde Daniel Sámano no es solo un anuncio de inversión; es una bofetada de realidad técnica para quienes, a pocos kilómetros de distancia, alegan que el presupuesto es una cuestión de "colores" y no de capacidades.
El éxito de Salvatierra radica en un concepto que parece haberse extraviado en las oficinas de la presidencia municipal de Celaya: la responsabilidad ejecutiva. Sámano fue contundente al señalar que "el municipio era el responsable y el más interesado" en presentar los expedientes completos. Esta postura desarticula la anomia administrativa de Celaya, donde la claudicación del mando ha impedido siquiera integrar los proyectos básicos necesarios para acceder a la bolsa de la deuda pública estatal. En Salvatierra, la "chamba" se hizo; en Celaya, la negligencia procedimental ha dejado a la ciudadanía en el abandono.
Proyectos validados vs. Expedientes fantasmales
La diferencia entre una ciudad que progresa y una que se estanca se mide en folios de validación. Salvatierra no solo recibirá los 77 millones de pesos de la bolsa inicial, sino que sumará recursos para alcanzar los 126.8 millones, gracias a que cubrió la totalidad de los requisitos técnicos para obras de alto impacto como la urbanización de la calle Vicente Guerrero y la Plazuela Hidalgo. Adicionalmente, la capacidad de gestión de esta administración vecina permitió sumar otros 60 millones de pesos del Fondo 1, demostrando que cuando hay solvencia técnica, el recurso fluye sin importar las siglas partidistas.
Por el contrario, Celaya observa con impotencia cómo proyectos estratégicos se desplazan al limbo del calendario por la incapacidad de la administración local para presentar algo más que buenas intenciones. La claudicación técnica de Celaya es tan severa que, mientras Salvatierra pavimenta 12 calles y rehabilita unidades deportivas con recursos estatales, la oficina de Ramírez Sánchez sigue sin poder liberar terrenos o completar carpetas de obra, condenando al municipio a ocupar los últimos lugares en competitividad estatal.
El peso de la evidencia
La comparación es devastadora. El agradecimiento público de Daniel Sámano hacia el Gobierno del Estado por cumplir con el 90% de su "carta a los Reyes Magos" no es un acto de sumisión, sino la celebración de una gestión exitosa que puso la técnica por encima de la estridencia. Celaya, en cambio, sigue atrapada en una alienación ciudadana provocada por una autoridad que prefiere pelear con la prensa y con los indicadores antes que sentarse a trabajar en la ingeniería que la ciudad demanda.
La reflexión de los celayenses es clara: la falta de obra no es un castigo externo, es una negligencia interna. Salvatierra ha demostrado que el dinero está disponible para quienes "hacen su tarea". Mientras la administración de Celaya no abandone su retórica del agravio y profesionalice su dirección de Obras Públicas, seguirá siendo el "municipio de primera" con el gobierno de ínfima categoría que sus actuales indicadores de desaprobación ya sentenciaron. #MetroNewsMx

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