Redacción Editorial

-En Celaya, "observé el derroche que había y conozco los personajes locales vinculados a este trasiego de recursos y la relación con Mario Delgado como presidente nacional de Morena y la vinculación con personajes que ahora están en la mira de la investigación norteamericana"
-Carlos Navarrete revelaría: ¿Mario Delgado, actual titular de la SEP, habría operado el financiamiento ilícito en campañas de 2021 en Guanajuato?
-"Presidencia bicéfala”: Navarrete compara el gobierno de Sheinbaum con el Maximato; asegura que el expresidente la frena.
-EE. UU. perfila golpe al gobierno de Sheinbaum: Navarrete advierte que trasiego de huachicol detonará crisis inevitable.
-Escándalo en Pemex: Desaparecen 80 millones de barriles. Gobierno se niega a rendir cuentas ante cifras oficiales de desfalco.
-Navarrete acusa un “pacto de impunidad” en Morena: Protegen a operadores clave pese a señalamientos directos de Estados Unidos.
-El huachicol, un negocio multinacional: Cartel Jalisco y funcionarios involucrados en trasiego de 7,000 mdd, revela el Tesoro.
-¿Señales de intervención? Navarrete no descarta extracciones forzadas de personajes ligados al narco por parte de agencias de EE. UU.
-La 4T, atrapada: Navarrete afirma que funcionarios y legisladores viven bajo una “psicosis” ante el alud de información de EE. UU.
-AMLO cruzó la “línea maldita”: Según Navarrete, el expresidente permitió el saqueo de Pemex a cambio de impunidad política.
-Sheinbaum, rehén de su gabinete: La presidenta no logra romper con los operadores de la corrupción heredada por López Obrador.

La reciente radiografía política trazada por Carlos Navarrete, exlíder del PRD y del Senado, no constituye una simple opinión coyuntural, sino el diagnóstico de una metástasis institucional que amenaza con desmantelar los cimientos del Estado mexicano. El documento del Departamento del Tesoro, que señala la existencia de 7,000 millones de dólares en actividades sospechosas vinculadas al trasiego ilícito de combustible —el llamado huachicol—, es la punta de un iceberg que involucra a cárteles, figuras del gabinete actual y la complicidad de un sistema que, bajo la máscara de la “transformación”, ha normalizado la delincuencia como método de financiamiento político.



El Maximato del siglo XXI: La parálisis de Sheinbaum

Navarrete establece una analogía histórica tan inevitable como dolorosa: el Maximato. Al comparar la actual administración con la era de Plutarco Elías Calles, la conclusión es tajante: la presidenta Claudia Sheinbaum padece una presidencia bicéfala. Mientras que el general Lázaro Cárdenas logró, mediante una estrategia de ruptura institucional y consolidación de poder, desterrar la sombra de Calles para instaurar su propio mandato, Sheinbaum se muestra cautiva.

En el actual escenario político mexicano, diversos analistas han trazado paralelismos históricos entre la gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum y el periodo del Maximato de la década de 1930. Esta comparación pone de relieve diferencias fundamentales en el ejercicio del poder y la consolidación de la autonomía presidencial.

En el caso del general Lázaro Cárdenas, su administración en 1936 se distinguió por una ruptura total con la figura del "Jefe Máximo", Plutarco Elías Calles. Esta transición incluyó una purga sistemática de los elementos callistas dentro del gabinete, lo que permitió a Cárdenas consolidar las bases del presidencialismo moderno. En contraste, la actual administración de Claudia Sheinbaum mantiene una continuidad umbilical con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, lo que ha generado una estructura de mando que, según observadores, opera con una dualidad de influencias.

Mientras que Cárdenas logró asegurar el control absoluto sobre las decisiones del Estado mediante el desmantelamiento de las redes de poder anteriores, la presidenta Sheinbaum enfrenta un panorama distinto al mantener en posiciones clave a figuras vinculadas con la administración anterior, entre las que destacan el actual secretario de Educación Pública, Mario Delgado, y Manuel Bartlett. Esta permanencia de funcionarios, a pesar de diversos señalamientos y críticas públicas, es interpretada por críticos como una forma de protección institucional.

Como resultado de esta dinámica, la administración actual enfrenta retos significativos derivados tanto de presiones externas, como los informes financieros provenientes de Estados Unidos, como de tensiones internas en el partido gobernante. La diferencia de estrategias entre ambas épocas es marcada: mientras que Cárdenas logró estabilizar su mandato a través de la singularidad del mando, la actual administración muestra, según las evaluaciones, una parálisis ante las presiones que condicionan su capacidad de acción y toma de decisiones.

Cárdenas resultó, en retrospectiva, un estratega más astuto, capaz de leer que la supervivencia del régimen dependía de la singularidad del mando. La actual presidenta, en cambio, parece atrapada en una dialéctica de avance y retroceso, ejemplificada por su gestión ante la CNTE y su incapacidad para desvincularse de la herencia maldita del sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

Los operadores en la sombra: La observación que evidencia a Mario Delgado

La crítica de Navarrete adquiere un tono fuerte en lo que señalaría directamente a Mario Delgado, actual secretario de Educación Pública, como el operador principal del trasiego de recursos ilícitos hacia campañas electorales. El testimonio de Navarrete —basado en la observación directa durante las elecciones de 2021 en Guanajuato— sugiere una red de corrupción sistémica donde el dinero criminal no solo fluye, sino que es administrado por la alta burocracia partidista.

-La complacencia institucional: Se documenta el derroche de recursos en campañas bajo la mirada omisa del INE.
-El vínculo con el crimen: La relación entre la dirigencia nacional de Morena y personajes bajo la lupa de la justicia estadounidense.
-La impunidad vigente: La permanencia de figuras señaladas en cargos públicos, lo que Navarrete interpreta como un "pacto de impunidad".

El abismo energético: Los 80 millones de barriles fantasma

La profundidad de esta crisis se completa con los hallazgos del Dr. Francisco Barnés de Castro. La desaparición de 80 millones de barriles de petróleo, registrados en informes financieros oficiales pero ausentes de la realidad logística de Pemex, revela un desfalco a la nación que supera cualquier análisis simplista. La negativa del gobierno a debatir estas cifras —descalificando al medio y al especialista como "mentirosos"— es la prueba definitiva de una administración que ha renunciado a la rendición de cuentas.

Se está ante un escenario donde la soberanía nacional es sacrificada en el altar de la protección de intereses faccionales. La advertencia de Navarrete es clara: Estados Unidos posee la información para detonar una crisis política de magnitudes impredecibles. Si la presidenta Sheinbaum no toma la decisión de Estado de romper con el pacto de impunidad, la historia será implacable. La omisión, el "dejar pasar" y el silencio no son estrategias de gobernanza, son los precursores de una intervención que, de ocurrir, no será producto de la "grosería" extranjera, sino de la propia negligencia y complicidad de un régimen que prefirió proteger a sus operadores antes que defender el territorio nacional.

La transcripción de la entrevista Carlos Navarrete con Carmen Aristegui

Carmen Aristegui: 
Carlos Navarrete, expresidente del PRD y expresidente del Senado de la República, gracias por estar aquí esta mañana, bienvenido. Hemos escuchado al Dr. Buscaglia en su análisis puntual del documento del Departamento del Tesoro, que ha sido motivo de análisis, discusión y polémica, y la respuesta que ha dado el régimen para desestimar los señalamientos sobre alertas financieras en relación con nueve empresas y dos ciudadanos mexicanos. Me detengo en su señalamiento respecto al financiamiento con dinero ilegal de campañas políticas y medios de comunicación, sin decir quiénes ni cómo. ¿Qué te dice todo esto? Decía yo hace un momento que tú eres un político que ha sido muy directo al exponer públicamente prácticas de las cuales tú formaste parte como expresidente del PRD. ¿Qué valoración haces del asunto?

Carlos Navarrete: 
Mira, Carmen, estamos frente a una realidad brutal que le está estallando al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum en la cara. Estamos frente a las consecuencias de una herencia maldita del sexenio anterior, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, que la presidenta tiene en sus manos, entre la espada y la pared, sin poder resolver el tema que se le viene encima. Esta información de Estados Unidos va hilando puntada a puntada elementos e indicios que en México son de sobra conocidos tanto en la oposición como dentro del gobierno. Tengo la absoluta seguridad de que dentro del gobierno hay funcionarios, militantes de Morena y legisladores que están perfectamente conscientes de que lo que viene es una situación que nadie podía imaginar hace unos años. Las prácticas que Andrés Manuel impulsó, permitió y cobijó durante su gobierno están ahora a la luz pública y le están provocando una consecuencia terrible para el país y una situación muy complicada para la presidenta.

Carmen Aristegui:
¿Qué escenarios ves? Se ve el panorama complicado, pero ¿qué escenarios estás viendo en general y respecto a la respuesta de la presidenta que hoy conocemos, pero que eventualmente puede variar?

Carlos Navarrete: 
Empiezo por esto último. Veo, y lo lamento muchísimo como mexicano, una presidencia bicéfala. Hace poco platicaba con amigos cuánto había tardado el general Cárdenas en deshacerse del maximato callista. Guardadas las proporciones históricas, la presidenta Claudia Sheinbaum no ha tenido condiciones de construir su propia fortaleza en las cámaras del Congreso, con los gobernadores, en Morena ni en el gabinete. Pasan los meses y la presidenta sigue atrapada en decisiones que a veces intenta tomar, pero que las condiciones políticas y la presencia del expresidente la frenan permanentemente. 

Pero el tema que Buscaglia analizó tiene que ver con la presión norteamericana. Debo decirte, Carmen, que a mí no me gusta la injerencia norteamericana en México. No soy de los que aplauden las actuaciones de Trump ni le prendo veladoras al gobierno norteamericano. Conozco la historia y sé lo que ha sucedido cuando intervienen en México; me niego a aceptar que cualquier cambio pueda derivarse de una intromisión grosera, abrupta y brutal del gobierno norteamericano. 

Pero tampoco puedo ignorar que las presiones se derivan de información precisa que tienen ahora más que nunca. Los norteamericanos están armando un paquete informativo de tales proporciones que lo van a detonar poco a poco, o de manera brutal, cuando les convenga. Sin duda alguna, creo que la presidenta está en una situación tan complicada que tendrá que llegar el momento, no sé cuándo, en que tenga que tomar una decisión: o defiende al país, o defiende su gobierno, o protege en este pacto de impunidad a quienes ella sabe perfectamente que están en su gabinete, en las cámaras del Congreso y en su movimiento. Espero, optimista que soy, que tarde o temprano la presidenta lo hará.

Carmen Aristegui: 
¿Una intervención que no puede frenar es lo que dijiste y que ella en algún punto tendrá que hacer qué?

Carlos Navarrete: 
Mira, hago un poco de historia reciente. La intervención norteamericana en México es una historia larga. No dudo absolutamente ni un momento que una intervención para extraer personajes señalados por la justicia norteamericana es totalmente posible. No la deseo, sería muy grave, pero a eso expone al país la presidenta al no tomar decisiones. ¿Qué está esperando para acordar con Estados Unidos la entrega de los que faltan? ¿Qué tamaño es la presión que tiene encima para que no tome esta decisión que en cualquier momento cualquier presidente debiera tomar? Si no ocurre, no descarto que en cualquier noche te despiertes y amanezcas con la noticia de que hubo una extracción de los implicados. No creo que sea inviable, es capaz de eso y más.

Carmen Aristegui: 
Supongamos, Carlos Navarrete, que una cosa así suceda. ¿Tú crees que haga eso con México, con su socio?

Carlos Navarrete: 
Sí. Y la respuesta la adelanto: ¿Qué haría el gobierno de México además de protestar y mandar una nota diplomática? Ya lo ha hecho Estados Unidos en el pasado, lo sabes tú y lo sé yo. ¿Te acuerdas de Álvarez Machain en Jalisco? Lo sacaron. En mayo, ¿qué ocurrió? Se la pasó Andrés Manuel dos años diciendo que querían que les informen, y terminó su sexenio y Estados Unidos no le informó nada. Con ese antecedente, insisto, estoy preocupado porque no descarto que en los próximos meses decidan dar un paso muy peligroso para nuestro país. No eximo a la presidenta y a su gobierno de la responsabilidad de que puedan terminar siendo corresponsables de una acción de esa naturaleza por no tomar una decisión de Estado en protección del territorio mexicano y de la nacionalidad.

Carmen Aristegui: 
Ricardo Monreal, legislador de Morena, sobre el tema dijo que es normal que Estados Unidos, ahora en su periodo electoral, utilice a México con señalamientos de este tipo y que deben presentarse las pruebas. Carlos Navarrete, ¿qué dices?

Carlos Navarrete: 
Ricardo Monreal sabe muy bien, se lo puedo decir aquí en tu programa, que él es de los hombres más informados en el Congreso Mexicano. Este discurso que da ahorita es un discurso que se apega al de la presidenta, pero él sabe perfectamente que es totalmente posible una acción norteamericana y minimizarlo no es la mejor solución. Públicamente lo minimizan, pero todos los elementos que se están configurando muestran que están preparando una decisión drástica para México. Quien está propiciando que eso ocurra es quien minimiza el tema y dice que no pasa nada. Eso no arregla nada, lo empeoran. Ya se venció el plazo para la extradición. ¿Qué están esperando? Solo me lo explico porque las presiones del sector muy leal a Andrés Manuel en el movimiento de la 4T, en el Congreso y los gobernadores, es muy fuerte. La presidenta sigue dudando; a veces la veo dando un pequeño paso hacia adelante y al otro día regresando a la posición original.

Carmen Aristegui:
Carlos Navarrete, déjame recuperar algunos fragmentos del documento del Departamento del Tesoro. Se ha planteado de parte de la presidenta y de Monreal el tema de las pruebas. ¿Qué elementos tiene el Departamento del Tesoro para afirmar cosas que son gravísimas para el sistema político mexicano? Me quiero detener en puntos como que, en los últimos dos años, la OFAC ha tomado una serie de medidas dirigidas a la participación de los cárteles en la práctica ilícita del huachicol. El tema del huachicol es un asunto de las dimensiones más grandes de corrupción en México. El tesoro detalla 7,000 millones de dólares en actividad sospechosa enviada principalmente entre Estados Unidos y México, involucrando a cárteles como el Jalisco Nueva Generación. ¿Qué piensas de esto?

Carlos Navarrete:
Déjame partir de un punto de referencia: 2017, Convención de los Banqueros en Acapulco. El precandidato Andrés Manuel López Obrador lanzó la propuesta de la amnistía a las bandas delincuenciales. Después, en algún momento de su sexenio, no sé quién diablos lo convenció, aceptó pasar la línea maldita, esa que todos los políticos sabemos que no tiene retorno. Él la traspasó y permitió un esquema de proporciones inconmensurables. 

7,000 millones de dólares de trasiego de combustible en la frontera requieren una operación de gobierno muy grande. No son pipas, son barcos cargados; interviene el SAT, aduanas, la Guardia Nacional, el ejército, gobernadores y mucha gente para que eso ocurra. ¿Cómo es posible que se haya distribuido y vendido ilegalmente ese combustible sin pagar impuestos y extrayendo recursos? Andrés sabía, lo permitió, no lo frenó, y hoy están las consecuencias. Esto tiene muy nerviosos a muchos integrantes del gobierno. Todavía cuento con la amistad de algunos viejos camaradas y funcionarios, y los observo estresados con enorme preocupación. La pregunta que surge entre ellos es por qué la presidenta no toma la decisión. Hay una psicosis en el gobierno de que el golpe sea una catástrofe. Lo que acabas de leer es un apretón de tuercas más de este fenómeno que va a explotar en las manos de la presidenta si no toma medidas a tiempo.

Carmen Aristegui: 
Es sumamente grave. Quisiera agregar un elemento que hemos mostrado con el Dr. Francisco Barnés de Castro: 80 millones de barriles que han desaparecido, registrados como producidos en informes financieros de Pemex y Energía, pero sin registro de qué pasó con ellos. Ante el huachicol y el modus operandi del que habla el tesoro, ¿quién tiene Pemex, quién tiene energía? El gobierno mismo. Hemos invitado al gobierno a debatir y explicar estas cifras, pero en vez de eso, desacreditan a los medios. ¿Qué me dices de esta negativa a rendir cuentas?

Carlos Navarrete:
Todos los voceros del gobierno, empezando por la presidenta, se niegan a dar la menor credibilidad a datos duros porque saben lo que está detrás. No se atreven a confrontar a los críticos porque saben que no tienen argumentos. Hace rato dije que no me imaginaba quién podía haber convencido al presidente López Obrador de permitir este saqueo, pero ahora recuerdo que hay un personaje en el gabinete que era el dirigente de Morena, y hay indicios y documentos norteamericanos que lo ubican como uno de los operadores, si no es que el operador principal, del trasiego de estos recursos ilícitos a las campañas electorales: Mario Delgado, el actual secretario de Educación Pública. Operó, impulsó y entregó recursos a candidatos a gobernador en diversas entidades, y sin embargo, por razones absolutamente increíbles, se mantiene en el gobierno, como otros, como Manuel Bartlett, protegido por el gobierno frente a señalamientos, como si calcularan que esto es un tema pasajero.

Carmen Aristegui:
Perdón que te interrumpa, ¿por qué puedes afirmar tan categóricamente una situación tan grave como esta adjudicándosela a un secretario de Estado? ¿Con qué elementos?

Carlos Navarrete:
A ver, pruebas documentales no tengo porque no tuve acceso a esos movimientos. Solamente te digo que en las campañas electorales del 21 hubo un derroche de proporciones mayúsculas que observé con la complacencia del INE. Hablo de un lugar que ahora conozco muy bien, Celaya, en Guanajuato. Observé el derroche que había y conozco los personajes locales vinculados a este trasiego de recursos y la relación con Mario Delgado como presidente nacional de Morena y la vinculación con personajes que ahora están en la mira de la investigación norteamericana. Simplemente digo: tarde o temprano llegará el momento en que todo se descubra, y cuando eso ocurra, el nombre de Mario estará ahí presente, sin duda alguna. Te lo puedo asegurar.

Carmen Aristegui:
Seguiremos hablando si me lo permites. Gracias por estar aquí.

Carlos Navarrete:
Gracias a ti, Carmen. Muy buenos días.
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