Redacción/Redacción Editorial
-Por agresión armada a menor de edad, Diego Armando Estefanía Torres señaló como uno de los responsables a Mauricio Estefanía Torres, su propio hermano.
-Regidora Mariana Ruelas rechaza acusaciones tras señalamientos directos de Diego Estefanía.
-Síndica Damaris Salazar Balderas denuncia acoso institucional y amenazas de muerte previas al atentado.
CORTAZAR, GTO.- Un ataque armado registrado en contra de los familiares de Diego Armando Estefanía Torres, dirigente local del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Cortazar (https://oem.com.mx/elsoldelbajio/local/diego-armando-estefania-torres-es-nuevo-presidente-del-pri-en-cortazar-29529785 ), fracturó de manera definitiva la estabilidad política del Ayuntamiento y visibilizó una profunda crisis familiar e institucional. La agresión ocurrió cuando el hijo menor del líder priista, un niño de ocho años de edad, y un miembro de su equipo de seguridad viajaban a bordo de una camioneta, recibiendo múltiples impactos de proyectil de arma de fuego. Las víctimas sobrevivieron al atentado y reciben atención médica en un centro hospitalario.
Derivado del suceso, Damaris Salazar Balderas, síndica del Ayuntamiento de Cortazar y esposa del dirigente del tricolor, emitió un pronunciamiento público en el cual confirmó que el ataque iba dirigido originalmente a su cónyuge. La funcionaria municipal denunció de forma enérgica que desde el pasado 30 de enero ha sido objeto de un acoso sistemático y de amenazas de muerte constantes por parte de diversos servidores públicos, sugiriendo que las diferencias políticas dentro de las sesiones de Cabildo escalaron al plano de la integridad personal y familiar. Salazar Balderas enfatizó que el hecho no correspondió a una simulación o montaje, debido a las heridas de bala sufridas por el menor, y exigió el cese inmediato de las hostilidades. (https://www.proceso.com.mx/nacional/estados/2026/6/9/atacan-balazos-sindica-de-cortazar-acusan-al-alcalde-de-la-agresion-376738.html )
La situación sumó un nuevo ángulo de confrontación tras la difusión de un material videográfico donde el propio Diego Armando Estefanía Torres acusó directamente a su hermano consanguíneo, el actual presidente municipal de Cortazar, Mauricio Estefanía Torres, de encontrarse involucrado en la planeación de la agresión armada (https://www.metronewsmx.com/2026/06/las-palabras-de-diego-estefania-y-los.html ). Dentro de los señalamientos emitidos por el líder del PRI también se incluyó de forma directa a la regidora del Ayuntamiento, Mariana Ruelas.
Ante la gravedad de las imputaciones, el alcalde Mauricio Estefanía fijó una postura oficial a su arribo al aeropuerto de Silao tras un periodo vacacional (https://www.metronewsmx.com/2026/06/mauricio-estefania-niega-ser-autor-del.html ). El primer edil se deslindó de manera categórica de cualquier autoría o coparticipación en el atentado contra su sobrino y su hermano. Atribuyó la construcción de estos señalamientos a las fricciones generadas por los procesos de auditoría interna que la Contraloría Municipal realiza en la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Cortazar (JUMAPAC), así como a un litigio administrativo y comercial dentro de la empresa de transportes propiedad de la familia. El mandatario solicitó la intervención de las fuerzas federales y de la Fiscalía General del Estado para esclarecer el caso.
Por su parte, la regidora Mariana Ruelas rechazó tajantemente los señalamientos formulados en su contra por Diego Armando Estefanía Torres (https://www.metronewsmx.com/2026/06/desmiente-regidora-ruelas-implicacion.html ), calificándolos como carentes de sustento fáctico. La edila argumentó que al momento de los hechos se encontraba en la comunidad de Victoria de Cortazar por motivos de atención médica familiar y demandó la presentación formal de evidencias ante las instancias correspondientes. Asimismo, la servidora pública responsabilizó al dirigente priista y a su entorno cercano por cualquier afectación futura a su seguridad o a la de sus colaboradores. Las autoridades ministeriales correspondientes ya iniciaron las carpetas de investigación para deslindar responsabilidades legales.
La transcripción del video de la síndica Damaris Salazar Balderas
Damaris Salazar:
Hola, muy buenas tardes. Habla Mari Salazar Valderas. Me siento con la necesidad de hacer este comunicado. El día de hoy hubo un hecho muy lamentable, un atentado en contra de... pues bueno, iba dirigido a mi esposo. No iba él en la camioneta, gracias a Dios, pero también, lamentablemente, iba Hugo, el pequeño de la casa, hijo de mi esposo, junto con una escolta. Recibieron varios impactos de bala; fue un hecho muy desagradable, muy lamentable y muy triste.
Yo no estoy aquí para culpar a nadie, pero creo que los actos de Cabildo ya pasaron a la vida personal, tanto de mi persona como de mi esposo y de mi familia. Hago un llamado para que, como sociedad, cambien todas estas cosas; todas estas cosas que se ven, que se viven. Llevo desde el 30 de enero que, junto con mi esposo, hemos sufrido amenazas de muerte constantemente, un acoso por parte de varios funcionarios públicos. Yo creo que ya basta. Esto no fue un montaje; un niño de 8 años fue herido esta tarde por personas sin corazón, sin escrúpulos, que ya les valió meterse hasta con los niños. Esto no es justo y pido, por favor, que oremos por Hugo, está ahorita en el hospital.
Y pido que, por favor, ya paren. Ya paren con todo lo que están haciendo, ya paren, ya estuvo bueno, ya basta. Ningún cargo vale la pena para que pasen todas estas cosas. Pero ya basta, actúen con la cabeza, piensen con la cabeza, no desde las tripas. Muchas gracias. Y pues a la gente que me ha estado mandando mensajes, gracias por preguntar; yo estoy muy bien, mi hijo está muy bien. Les pido que hagan una oración por Huguito. Por la persona que iba con él también, está en el hospital, ya los están atendiendo. Hugo tuvo dos entradas de bala, también tuvo salida; mañana lo van a checar para ver que todo esté bien con él. En cuanto a la otra persona me voy a reservar, pero pues muchas gracias por preguntar a todos, estamos muy bien y pues gracias.
El lenguaje corporal de la síndica: Desprecio contra quienes realizaron la agresión
Basados en un análisis cinético, microexpresivo y neurofisiológico de lo que se observa en el video se desglosa el comportamiento de Damaris Salazar bajo los criterios de la psicología del testimonio y la comunicación no verbal en situaciones de trauma.
Lo primero que destaca a nivel científico es la postura estática y la posición de las manos. Mantiene las manos entrelazadas a la altura de la pelvis durante la mayor parte del metraje.
En la neurociencia del comportamiento, esto se conoce como una postura de protección o contenedor emocional. Al enfrentar una amenaza severa, el sistema nervioso autónomo activa la respuesta de "congelación" (freeze) o contención. Al no gesticular de manera expansiva, ella está utilizando su energía cognitiva para mantener el control de su voz y no quebrarse. Es un esfuerzo consciente por proyectar control en un entorno que percibe como altamente hostil.
Disociación emocional y fluctuación de la mirada (Carga Cognitiva)
A lo largo del video, especialmente al narrar el atentado y el estado de salud del menor, la síndica desvía la mirada de forma recurrente hacia su izquierda y hacia abajo.
Científicamente, el desvío de la mirada hacia abajo y a la izquierda (desde la perspectiva del observador) suele asociarse con el diálogo interno y la recuperación de memorias emocionales o cinestésicas (el trauma físico o el recuerdo del miedo).
Se observa un aumento en la tasa de parpadeo (blink rate) en momentos específicos (como al mencionar "impactos de bala"). El parpadeo acelerado es un indicador universal de alta carga cognitiva y estrés agudo; el cerebro procesa un impacto emocional destructivo mientras intenta estructurar un discurso coherente y seguro.
El quiebre de la línea base: La evidencia física del atentado
El momento de mayor valor científico y periodístico ocurre entre el segundo [01:11] y el [01:20]. Ella rompe por completo su postura estática, se agacha y levanta unos tenis blancos ensangrentados pertenecientes al menor herido. Al levantar el calzado, los músculos de su rostro sufren una alteración drástica. Hay una contracción del músculo msetero (mandíbula apretada) y una elevación del labio superior, lo que la ciencia del comportamiento clasifica como una combinación de ira reprimida y asco/desprecio hacia los agresores.
En la psicología forense, el uso de un elemento físico (evidencia) para respaldar el dicho reduce la necesidad de simulación. Ella no necesita sobreactuar el dolor porque el objeto habla por ella. Al sostener los tenis, sus manos muestran un ligero temblor esencial, una reacción fisiológica incontrolable causada por el pico de adrenalina y cortisol que aún persiste en su organismo.
La modulación de la voz y la paralingüística
La voz de la funcionaria se mantiene en un tono monocorde, pero con notables pausas llenas (muletillas como "eh", "este") y aspiraciones profundas de aire. Las inspiraciones profundas antes de frases fuertes ("esto no es justo", "ya paren") son mecanismos biológicos para oxigenar el cerebro ante la opresión del pecho provocada por la ansiedad y la tristeza. Su voz no se quiebra en un llanto descontrolado no por falta de dolor, sino por una disociación operativa: ha asumido el rol de vocera de su propia tragedia para asegurar que el mensaje llegue sin distorsiones.
Análisis editorial: Descomposición del discurso y el Cabildo como campo de batalla
El mensaje emitido por la síndica de Cortazar, Damaris Salazar Balderas, trasciende la natural conmoción de una madre y esposa afectada por la violencia vecina. Sus palabras, analizadas desde la óptica del periodismo de investigación, configuran una denuncia fáctica sobre la descomposición de la política interna en el Ayuntamiento.
Al señalar textualmente que "los actos de Cabildo ya pasaron a la vida personal", la funcionaria rompe el velo de la institucionalidad. No estamos ante un hecho aislado de la delincuencia común, sino ante la exportación de las pugnas cupulares hacia el terreno de la agresión física y el amedrentamiento familiar. La temporalidad que aporta —fijando el inicio del acoso y las amenazas de muerte el 30 de enero— evidencia que el atentado es el desenlace de una escalada de tensiones que se prolongó por meses bajo la total opacidad del aparato gubernamental.
Crisis de gobernabilidad y la fractura del núcleo político
Lo que se observa en el fondo de esta narrativa es un quiebre absoluto en la línea de seguridad de quienes operan el municipio. Las declaraciones de Salazar Balderas no solo exponen la vulnerabilidad ciudadana, sino que hunden al gobierno de Cortazar en una crisis de legitimidad. Que una integrante del propio cuerpo edilicio acuse de manera directa a "varios funcionarios públicos" de mantener un acoso constante y amenazas en su contra, coloca los reflectores sobre las dinámicas internas de poder.
El lenguaje utilizado por la síndica abandona las formas diplomáticas del oficio público. Expresiones como "actúen con la cabeza... no desde las tripas" o "ningún cargo vale la pena" retratan un escenario donde la ambición política y las revanchas personales parecen haber sustituido al Estado de Derecho. El atentado contra un menor de edad rompe cualquier código de contención y eleva el conflicto a un delito de alto impacto que la Fiscalía General del Estado está obligada a resolver sin tintes políticos.
Ya en el pasado, se había denunciado el hecho de cómo un funcionario de la administración de Estefanía (https://www.metronewsmx.com/2025/06/presunto-funcionario-municipal-de.html ), había dado muestras de actitudes violentas contra la ciudadanía hace casi exactamente un año; nunca se supo con precisión si el funcionario habría sido o no dado de baja de la administración municipal o sólo reubicado y con goce de sueldo. Hasta la fecha, solamente constaba que había sido suspendido. (https://www.metronewsmx.com/2025/06/suspendido-gabriel-rojas-de-su-cargo-en.html )
El discurso de Damaris Salazar Balderas es el síntoma de una política enferma de personalismos y facciones. Cuando las actas de Cabildo y los debates regulatorios se convierten en el origen de carpetas de investigación criminal y atentados armados, la gobernabilidad de un municipio queda suspendida en el aire. Este caso exige ir más allá de la superficie de las disputas familiares y partidistas; representa una llamada de alerta urgente sobre cómo el ejercicio del poder público local puede degradarse hasta colindar con la criminalidad. #MetroNewsMx

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