EWTN/ACIPrensa/Redacción Editorial Metro News
-El padre Filiberto Velázquez huye de Guerrero tras amenazas de muerte de grupos criminales que buscan silenciar su labor social.
-La Iglesia asume el rol de mediadora en el estado ante la incapacidad del gobierno para frenar la extorsión y las masacres.
-El activismo del Padre Fili lo llevó a sufrir atentados y persecuciones por defender a víctimas y buscar treguas en la zona.
-Guerrero se convierte en un laboratorio criminal donde el narco controla desde el transporte hasta el precio de los alimentos.
-El exilio forzado del clérigo evidencia la vulnerabilidad de los defensores de derechos humanos frente a la impunidad total.
La salida forzada del padre Filiberto Velázquez de la diócesis de Chilpancingo Chilapa no es solo un exilio individual, es el síntoma de un Estado fallido en el corazón de Guerrero. Desde la clandestinidad, con la seguridad que otorga el anonimato pero con la tristeza de abandonar a su rebaño, el Padre Fili representa la resistencia moral frente a una narcoeconomía que ha devorado cada estrato de la vida pública. Su pecado ha sido caminar junto a los olvidados: familiares de desaparecidos, migrantes y desplazados que no encuentran consuelo en las instituciones oficiales.
El riesgo para el sacerdote era inminente. No se trata de una sospecha infundada, sino de la continuación de una cacería que incluyó un atentado armado en 2023 y persecuciones directas en 2024. Su labor como director del Centro Minerva Bello lo colocó en la mira de organizaciones como Los Tlacos y Los Ardillos, quienes han mutado sus operaciones del narcotráfico tradicional hacia una extorsión depredadora que asfixia a los civiles. En este escenario, la Iglesia Católica ha tenido que dar un paso al frente, asumiendo funciones de mediación que corresponden constitucionalmente a las autoridades federales y estatales.
La situación en Guerrero ha llegado a un punto de quiebre donde la paz merece dar la vida, como afirma el propio Velázquez. El vacío de autoridad ha sido llenado por figuras religiosas que, al igual que el obispo emérito Salvador Rangel, han intentado pactar treguas para detener el derramamiento de sangre. Sin embargo, este compromiso tiene un precio altísimo: el desprestigio, la persecución y, en los casos más trágicos como los de los padres Iván Añorve y Germaín Muñiz, el asesinato.
El caso del padre Filiberto es un recordatorio urgente de que en regiones como la Diócesis de Chilpancingo Chilapa, la labor humanitaria es considerada un acto de guerra por quienes ostentan el poder de las armas. Mientras el sacerdote deja su vida en manos de Dios desde un refugio temporal, las comunidades de Guerrero permanecen bajo la sombra de una violencia que no conoce límites, esperando un consuelo que hoy, más que nunca, parece depender únicamente de la fe y no de la justicia.
La transcripción de la información y entrevista al Padre Filiberto Vázquez
Narrador (Diego López):
Lejos de su comunidad, desde una ubicación desconocida, en un hogar temporal, pero con la convicción intacta, así se encuentra hoy el sacerdote de la diócesis de Chilpancingo Chilapa en el estado de Guerrero. El padre Filiberto Velázquez habló con EWTN Noticias este 13 de enero. Su salida no fue una decisión personal, sino una medida tomada junto con autoridades eclesiales ante un riesgo inminente para su vida.
Padre Filiberto Velázquez:
Salí derivado, pues sí, de un riesgo inminente por unas amenazas, de una información de alguien de primera mano de que buscaban hacerme pues daño, ¿no? Que ya lo habían intentado sin éxito, pero que ahora seguían buscando cómo.
Narrador (Diego López):
Su ministerio ha estado profundamente ligado al acompañamiento de víctimas de violencia a través del Centro del Derecho de las Víctimas de Violencia Minerva Bello, del cual es director, y de la Casa del Peregrino. El padre Fili, como le llaman, ha caminado junto a desplazados forzados, familiares de desaparecidos, migrantes y comunidades marcadas por el miedo. Ese trabajo lo llevó incluso a dialogar con líderes criminales en un proceso impulsado por la Iglesia Católica que permitió una tregua temporal en Chilpancingo.
Pero ese mismo compromiso lo puso en peligro. Hoy cuenta con protección de autoridades federales dentro del mecanismo de protección para personas defensoras de derechos humanos y periodistas, ya que no es la primera agresión que sufre. En octubre de 2023 fue víctima de un atentado armado en una carretera de Guerrero. En julio de 2024 denunció una persecución por hombres armados, además de amenazas constantes en redes sociales.
Padre Filiberto Velázquez:
Mira, yo creo que la paz merece dar la vida, entonces no me arrepiento. Yo creo que lo volvería a hacer y lo seguiría haciendo. Tal vez hay otras maneras, yo creo que nunca vas a decir que hay maneras más seguras porque siempre la paz pues se busca cuando hay un conflicto, ¿no?
Narrador (Diego López):
Sus palabras resuenan en uno de los estados más violentos de México. Guerrero es escenario de disputas entre diversos grupos criminales. De acuerdo con la organización InSight Crime, la entidad es clave para economías ilegales como el narcotráfico y la extorsión, tanto por el cultivo de amapola y marihuana como por el puerto de Acapulco, estratégico para el tráfico de cocaína desde Sudamérica. El padre Fili reconoce que dejar Guerrero le ha provocado tristeza, sin embargo, asegura sentirse fortalecido espiritual y emocionalmente por la solidaridad recibida.
Padre Filiberto Velázquez:
Yo sé que muchas personas están preocupadas o están orando por mí. A mí también pues me ha llevado a tener una relación más, digamos, íntima con Dios. A veces, cuando estás en estas situaciones donde pues hay desesperación, angustia, pues a veces lo único que queda es dejar, digamos, tu vida en manos de Dios.
Narrador (Diego López):
A las comunidades que siguen viviendo bajo la sombra de la violencia les dirige un mensaje de esperanza. Dice que aunque la angustia sea constante, la respuesta comienza con una oración sencilla pero perseverante. Aunque por ahora no puede celebrar misa públicamente, su labor continúa porque, como él dice, el lugar al que vaya siempre habrá una persona que necesite ser acompañada y necesite del consuelo que solamente Dios da. En Ciudad de México, EWTN Noticias, Diego López.
La información generada por Insight Crime
La información proporcionada se basa en las investigaciones y reportes de campo detallados de Insight Crime. Esta organización ha seguido de cerca la evolución del conflicto en el sur de México, centrándose en la mutación de las bandas criminales hacia el control de economías legales.
Guerrero: El laboratorio criminal de México
Obispos en Guerrero, México, median tregua entre grupos criminales
En estos artículos se documenta cómo la caída de la amapola obligó a grupos como Los Tlacos y Los Ardillos a capturar mercados locales y cómo la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, ante la falta de respuesta institucional, asumió un papel de mediación para frenar la violencia en Chilpancingo y zonas aledañas.
La información de Insight Crime y otros reportes sobre la situación en la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa y el caso de Fray Salvador Rangel OFM en Morelos revela un panorama de profunda crisis humanitaria y criminal.
Asesinatos de sacerdotes y civiles en la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa
Guerrero ha sido catalogado por Insight Crime como un laboratorio de la narcoeconomía, donde la violencia ha escalado tras el colapso del mercado de la amapola.
La diócesis ha sufrido pérdidas violentas, como los casos de los padres Iván Añorve y Germaín Muñiz, asesinados en 2018 en una emboscada en la carretera Taxco-Iguala. La Iglesia ha denunciado que estos ataques ocurren en un contexto de absoluta impunidad.
Los grupos criminales, principalmente Los Tlacos y Los Ardillos, mantienen un control férreo sobre la población civil en Chilpancingo y la zona centro. La extorsión se aplica sistemáticamente a productos básicos como el pollo, la carne y el huevo, así como al transporte público.
Ante la inacción gubernamental, la diócesis ha asumido un papel de mediadora. Recientemente, los cuatro obispos de Guerrero confirmaron haber dialogado con líderes criminales para buscar treguas que detengan las masacres en la capital del estado.
La cruda experiencia vivida por el obispo emérito Fray Salvador Rangel en Morelos
Fray Salvador Rangel, obispo emérito de Chilpancingo-Chilapa y conocido por su labor de mediación directa con grupos delictivos en Guerrero, protagonizó un incidente controvertido en abril de 2024 en el estado de Morelos.
El obispo fue reportado como desaparecido el 27 de abril de 2024 tras salir de su domicilio en Jiutepec, Morelos. Fue localizado dos días después en el Hospital General de Cuernavaca "Dr. José G. Parres".
El caso generó un fuerte choque entre autoridades. Mientras la Fiscalía General del Estado de Morelos investigaba el hecho como un "secuestro exprés", el Comisionado de Seguridad de Morelos, José Antonio Ortiz Guarneros, sugirió públicamente que no hubo tal secuestro, basándose en videos donde supuestamente se veía al obispo entrar a un motel por su propia voluntad.
Los informes médicos iniciales señalaron que el obispo presentaba un cuadro de deterioro neurológico y que en sus exámenes toxicológicos se detectaron sustancias como benzodiacepinas y cocaína.
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y el propio Rangel han mantenido una postura de prudencia. El obispo emérito ha declarado que perdona a quienes le hicieron daño y ha evitado presentar denuncias formales, argumentando razones de seguridad y salud, mientras que sus defensores sostienen que pudo haber sido víctima de un ataque orquestado para desprestigiar su labor social.
Esta situación refleja la extrema vulnerabilidad de quienes intentan pacificar regiones controladas por el crimen organizado en México. #MetroNewsMx #EWTN Noticias

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