
Redacción Editorial
-El alcalde de Celaya compromete la confianza institucional al atacar a la Diócesis tras haber compartido la mesa con el obispo y el clero local.
-Declaraciones radiofónicas de Juan Miguel Ramírez Sánchez contradicen los hechos presenciados por vecinos del Barrio de Tierras Negras durante la festividad religiosa.
-El comportamiento del edil es calificado como una ruptura del código de hospitalidad y un intento de manipulación mediática contra la Iglesia.
-El alcalde utiliza el victimismo estratégico para descalificar al clero y posicionarse con una falsa superioridad moral y civil.
-La presencia del edil en ritos católicos revela una actitud de acecho e infiltración para obtener material de crítica posterior.
-Al omitir su autoridad ante la pirotecnia y preferir la queja mediática, Ramírez Sánchez evidencia una inoperancia deliberada.
-El comportamiento de Juan Miguel Ramírez encaja en la llamada " traición de la sal", rompiendo a base de mentiras, el código ético de confianza con sus anfitriones.
-La contradicción entre sus ataques públicos y su convivencia privada delata una severa disonancia cognitiva y falta de integridad.
-El mandatario confunde la política con la intriga personal, exponiéndose como una figura carente de honorabilidad y eficiencia.
-Pretende borrar de un plumazo 440 años de fuegos de artificio en México, exhibiendo a la Diócesis de Celaya.
-La historia muestra que la pirotecnia llegó a México gracias a los políticos, no a la Iglesia.
-Aquí, Juan Miguel Ramírez Sánchez, no es acusado por la Iglesia, sino por sus propias actitudes: se fabricó su propio desierto y se ha convertido en un paria.
El pasado 12 de enero de 2026, la comunidad del Barrio de Tierras Negras fue testigo de un acto que trasciende la simple convivencia social para entrar en el terreno de la ética política y personal. Tras la celebración de la Santa Misa de las 19:00 horas, el alcalde de Celaya, Juan Miguel Ramírez Sánchez, y su esposa, Laura Casillas, compartieron los alimentos con el obispo Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledesma y varios párrocos de la diócesis.
A pesar de la cortesía y el cobijo brindado por la rectoría del templo, la respuesta del mandatario al día siguiente en un espacio radiofónico local y medios digitales periodísticos rompió cualquier protocolo de respeto. Ramírez Sánchez afirmó que, mientras se encontraba en la casa parroquial, se estaban lanzando cohetes desde el interior, cuestionando directamente a la autoridad eclesiástica sobre la fiscalización de dicha pirotecnia.
Sin embargo, los testimonios de los laicos presentes y la secuencia de los hechos desmienten la versión del alcalde. Los detonantes de pirotecnia fueron externos y ajenos a las autoridades eclesiásticas, quienes en todo momento estuvieron sentados a la mesa con el edil. La omisión del alcalde de actuar en el momento como autoridad administrativa, prefiriendo el micrófono radiofónico horas después, evidencia una estrategia de confrontación velada.
Este episodio se suma a una lista de contradicciones y posturas ideológicas del alcalde que han generado fricción con la fe de la mayoría de los celayenses. Al usar un espacio de hospitalidad para posteriormente sembrar duda sobre sus anfitriones, el alcalde parece haber configurado su propio aislamiento social y político, actuando bajo una dinámica que en otras culturas se pagaría con el repudio absoluto.
El análisis de la actitud de Juan Miguel Ramírez Sierra
Desde una perspectiva de análisis profundo sobre el comportamiento de Juan Miguel Ramírez Sánchez, se observan diversos rasgos conductuales y psicológicos derivados de sus declaraciones frente a los hechos reales.
Se denota oportunismo y victimismo estratégico del alcalde. El señor demuestra una tendencia a la victimización. Al declarar que se encontraba en una situación difícil o de riesgo por la pirotecnia, intenta colocarse en una posición de superioridad moral frente a sus anfitriones. Utiliza la narrativa de el hombre primitivo y el fuego que le plasmaban de manera amable los sacerdotes y la imposibilidad de cambiar esto, para descalificar intelectualmente a los sacerdotes, presentándolos como personas sin conciencia o cultura, mientras él se proyecta como el único consciente de la seguridad pública.
Es de recordar que México tiene un sinnúmero de artesanías y tradiciones. Una de ellas es la pirotecnia que cumplió el año pasado 440 años de su presencia en México y que según la historia, esta no fue traída a México por la Iglesia, sino por los políticos de la época. (https://www.guanajuatodesconocido.com/2025/07/mexico-y-sus-440-anos-de-luz-y-polvora.html )
Juan Miguel Ramírez Sánchez muestra una disonancia cognitiva y falta de integridad, ya que existe una contradicción severa entre sus declaraciones ante los medios y señalamientos que efectúa contra la Diócesis de Celaya y su conducta social -asistir a misa y cenar con el obispo-. Esta falta de eje rector sugiere que su presencia en eventos religiosos no obedece a una convicción o respeto institucional, sino a una necesidad de infiltración o vigilancia para obtener material de crítica posterior. Es una actitud de acecho más que de convivencia, típica de corrientes jacobinas trasnochadas.
También exhibe una inoperancia administrativa deliberada. Siendo la máxima autoridad municipal, su falta de acción inmediata ante una supuesta falta administrativa -el uso de pirotecnia- delata que no le interesa el cumplimiento de la ley, sino el rédito político de la queja. Si realmente hubiera visto una irregularidad en la casa parroquial, su deber era ordenar la intervención de Fiscalización y de Protección Civil en el acto. Al no hacerlo y esperar a una entrevista de radio, demuestra que prefiere el ring mediático que el ejercicio responsable del poder.
El perfil de traición social del alcalde de Celaya Juan Miguel Ramírez Sánchez es evidente. Su actitud encaja perfectamente en lo que en medio oriente denominan "la traición de la sal".
Al aceptar el alimento y la bendición de quienes considera adversarios ideológicos, y luego atacarlos con insinuaciones falsas o tergiversadas, Juan Miguel Ramírez Sánchez revela un carácter poco fiable. Es la actitud de quien utiliza la cercanía para identificar vulnerabilidades y luego exponerlas, lo que genera un clima de desconfianza tal que invalida su palabra ante la ciudadanía.
En conclusión, se percibe a un individuo que confunde la política con la intriga personal, cuya necesidad de protagonismo lo lleva a morder la mano de quien le ofrece hospitalidad, quedando expuesto no solo como un gobernante ineficiente, sino como una figura carente de honorabilidad elemental.
Los hechos concretos, los datos duros y los antecedentes
El alcalde, acompañado de su esposa, reconoció que en la cena estuvieron presentes dos personajes centrales: Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, obispo de Celaya y el padre rector del Templo de Nuestra Señora de Guadalupe, en el Barrio de Tierras Negras, el Pbro. Agustín García Pérez.
Juan Miguel Ramírez Sánchez -quien ha mostrado en diversas ocasiones una actitud jacobina y anti clerical, además de reconocerse como proabortista (https://www.metronewsmx.com/2025/05/califican-de-promotor-de-asesinato-de.html ) "porque soy de izquierda" y de uniones que la Doctrina de la Iglesia Católica no reconoce como matrimonios -casos de homosexualismo que la Iglesia califica de "actos desordenados" en el 2357 del CIC (https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s2c2a6_sp.html)- y Laura Casillas -promotora de su grupo "Palabras al Viento", (el cual se encuentra cobrando e incrustado extrañamente dentro del INSMACC -https://www.metronewsmx.com/2025/07/de-palabras-al-viento-palancas-al.html -, donde sobresale el colombiano Walter Díaz Ovalle (https://www.metronewsmx.com/2025/09/festival-palabras-al-viento-conflicto.html ), además de querer afectar a las estancias infantiles de la ciudad, que poco o nada tienen que ver con el DIF (https://www.metronewsmx.com/2025/10/dif-alcalde-afectan-estancia-infantil.html - https://www.metronewsmx.com/2025/10/municipio-trato-de-clausurar-estancia.html - https://www.metronewsmx.com/2025/10/abuso-autoritario-del-dif-celaya-viola.html - https://www.metronewsmx.com/2025/11/denuncian-autoridades-municipales-de.html ), alcanzaron a escuchar, junto con los eclesiásticos y vecinos de Tierras Negras, la explosión de cohetes de pirotecnia.
El mismo Ramírez Sánchez, por lo que se infiere de las palabras en la entrevista, consigna que los eclesiásticos no encendieron los cohetes y menos el obispo, porque estuvo frente a ellos y los laicos también atestiguaron eso; pero eso no fue obstáculo para que horas después, al día siguiente, en una estación de radio local, en entrevista al alcalde -quien además de mentiroso (https://www.metronewsmx.com/2025/08/el-alcalde-de-celaya-evidencia.html ) y enredoso (https://www.metronewsmx.com/2025/10/en-celaya-la-gente-no-es-tonta-regidora.html ) no ha perdido ocasión para veladamente lanzarle dardos a la Diócesis de Celaya- diciendo en su actitud de víctima de todos (https://www.metronewsmx.com/2025/11/juan-miguel-ramirez-la-valiente-victima.html ), que estando en la casa parroquial se habían arrojado pirotecnia.
La transcripción de sus palabras: Entrevistado por la periodista Arlette Cárdenas
La entrevista, realizada por la compañera periodista Arlette Cárdenas se transmitió en la segunda emisión a través del programa noticioso de nuestro compañero periodista Guillermo García, "Entorno Informativo". El audio, de la transmisión de esa fecha, a la altura del minuto 1:33:00 señala lo siguiente: "Es difícil la situación. Yo ayer estuve en Tierras Negras... el síndico y el tesorero que fueron conmigo ayer en la noche, y adentro de la casa parroquial estaban aventando los cohetes y le dije al señor obispo y al de Tierras Negras, digo, oigan, ¿no hubo otra fiscalización? y me dice, no, dice usted, entonces empezaron a platicar de que el hombre por naturaleza era piromaníaco y que el fuego, que el hombre primitivo y que nosotros tenemos el fuego, etc. y yo entre mí dije, ¿Cómo voy a pelear yo con ellos? La cuestión está en que es una cuestión de conciencia".
"Si no lo hacemos por conciencia podemos poner hasta cárcel pero imagínese, había niños ahí, había señoras señores aventando cohetes para arriba, porque era el doce es la misa, es como el inicio de todo y entonces yo lo que pensé primero, digo es que necesito más castigo, pero no es un problema de castigo es un problema de conciencia, es un problema de cultura".
La pregunta es ¿Por qué espero tantas horas para avisar en la radio el tema? Como alcalde, debió llamar via telefonica o por otro medio a Fiscalización o Protección Civil y les hubiera pedido que acudieran al lugar e investigaran quién o quiénes habían activado la pirotecnia y "san se acabó", ejerciendo una autoridad que hasta el momento no se le ha visto. No, prefirió esperarse, sin actuar y emplear los mecanismos mediáticos quien su propio hermano lo ha exhibido como un sujeto que se aprovecha de cuanta oportunidad le cae en la mano para incurrir en el ridículo. (https://www.metronewsmx.com/2025/10/celaya-entre-la-herencia-del-desastre-y.html )
Y es que pareciera que Juan Miguel Ramírez Sánchez no ha podido -ni podrá- quitarse la espina generada por sus torpes declaraciones sobre la conexión que buscó generar entre la pirotecnia, los sacerdotes y los fieles católicos (https://www.metronewsmx.com/2024/12/tendriamos-que-meter-la-carcel-los.html ), en dos ocasiones (https://www.metronewsmx.com/2025/07/alcalde-de-celaya-reitera-mensaje.html ). Su falta de capacidad lo llevó a un sinnúmero de torpezas, de que recibiera una respuesta respetuosa pero firme de la Diócesis de Celaya (https://www.metronewsmx.com/2025/07/no-somos-los-que-prenden-los-cohetes.html ) al grado de tener que desdecirse y salir con una frase que lo ha hecho famoso: "A veces digo cosas que no quisiera decir"... pero las dice. (https://www.metronewsmx.com/2025/07/que-siempre-no-alcalde-de-celaya-no.html )
Se percibe un olor y sabor nauseabundo de su actitud. Se presentan en la Santa Misa, lo más sagrado para los cristianos católicos. Luego, de la Misa, la mesa. Se ponen a cenar con el obispo de Celaya y varios de sus sacerdotes, para que al día siguiente Juan Miguel Ramírez Sánchez, retome fuera de tiempo y de forma un tema que debió de solucionarse en ese instante -si es que existió como lo platicó, señalando "la casa parroquial"- como una insinuación, un dejar en la mente del radioescucha del probable lugar de donde salió la pirotecnia, sin hacer aclaraciones- y en la búsqueda de ese protagonismo que tiene fastidiados a los celayenses y que estos se lo hacen ver una y otra vez en las encuestas: el rechazo a su gobierno -y también a través de las redes sociales- y de su propia persona así como de la "familia real"; la generación de declaraciones de odio hacia quien no piensa como él o contra su movimiento de izquierda y queriendo que todos se sujeten a sus caprichos empleando el engaño (https://www.metronewsmx.com/2026/01/el-alcalde-de-celaya-la-gobernadora-y.html ). Diversos medios ratifican las declaraciones retorcidas del alcalde, quien ante su "celo anti piromaníaco", no actuó ni se dieron reportes de pirotecnia en Tierras Negras en la fecha de la cena. (https://oem.com.mx/elsoldelbajio/local/tras-explosiones-por-pirotecnia-celaya-plantea-campana-de-concientizacion-27656580 , https://noticiasradioirapuato.com/2026/01/13/tras-explosiones-por-pirotecnia-celaya-plantea-campana-de-concientizacion/ y https://elhijodelllanero.mx/index.php/2026/01/14/celaya-va-por-la-conciencia-antes-que-por-los-castigos-ante-uso-de-pirotecnia/)
Vecinos de Tierras Negras, que vieron y vivieron todo lo que aquí se comenta, dejan ver que el alcalde no es un sujeto de fiar, genera desconfianza y que si se lo ven acercarse a una plática, es mejor callarse.
El mismo Juan Miguel Ramírez Sánchez, por esta actitud con el obispo de Celaya y los sacerdotes reunidos en Tierras Negras, confirma los señalamientos que los celayenses hacen de él en las redes sociales y por su propio hermano José Luis Ramírez Sánchez. Y este hecho, tan simple, genera desconfianza ya no solamente para lo población, sino para todos los católicos, que son la gran mayoría de los celayenses.
Juan Miguel Ramírez Sánchez ha fabricado su propio desierto: El protocolo de "el pan y la sal"
En la tradición del medio oriente y en el código de honor de las tribus árabes -especialmente entre los beduinos-, existe un concepto fundamental llamado Nana o el derecho de Protección -Dakhil-, que se rige por las leyes de la hospitalidad -Diyafa-. Juan Miguel Ramírez Sánchez, tiene actitudes que desde la perspectiva de la doctrina de la Iglesia Católica van contra la Ley de Dios y la Doctrina de la Iglesia, principalmente por ser un individuo que avala el aborto.
En el medio oriente llamarían a Juan Miguel Ramírez Sánchez, un "traidor de la sal".
La "Ley de la sal" señala que en el instante en que el huésped -si se trata de un rival o alguien contrario a la familia y atenta contra su anfitrión-, el pacto sagrado de protección -Dakhil- se anula automáticamente. El anfitrión y su tribu ya no tienen la obligación de protegerlo ni de respetar el periodo de los tres días y un tercio. El agresor pasa de ser un "huésped protegido" a ser una "presa" legítima. Esto último, no sucede con la doctrina de la Iglesia. Ahí, el mandamiento es perdonar a los ofensores por parte de los ofendidos.
Para los beduinos, el acto de traicionar a quien te ha dado de comer y techo se denomina Ghadar. Es el crimen social más bajo en la escala beduina. Al infractor se le etiqueta como alguien que no tiene honor -Muruwa-.
En el desierto, esto es una sentencia de muerte indirecta: nadie volverá a recibirlo en ninguna otra tienda, negándole agua y refugio en un entorno donde es imposible sobrevivir solo.
La vergüenza no recae solo sobre el individuo, sino sobre su familia original. Su propio clan puede llegar a repudiarlo oficialmente -exilio o expulsión- para limpiar su nombre ante las otras tribus. Un clan que no castiga a un miembro que rompió el protocolo de hospitalidad es visto como un clan de traidores.
Al igual que con el anfitrión, la traición del huésped se recordaba en poemas y canciones. En una cultura de tradición oral, ser el protagonista de un poema que narra cómo traicionaste "la sal" de un anfitrión significaba que su linaje sería despreciado por generaciones.
El sistema de hospitalidad es un equilibrio de confianza extrema. Si el huésped lo rompe, se convierte en un paria absoluto, despojado de toda humanidad y derecho ante la ley del desierto... y Juan Miguel ha roto, por sus mentiras, el equilibrio de la confianza, la prudencia y la discreción. #MetroNewsMx
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