
Redacción Editorial
-Sin proyectos ejecutivos no habrá recursos para obras: gobernadora Libia García
-El 95% de las solicitudes municipales en obra pública presentan un nivel de preparación bajo o nulo.
-Proyectos estratégicos como la Puerta Logística del Bajío en Celaya dependen de la solvencia técnica y legal.
-Los proyectos ejecutivos cuestan dinero; en Celaya, muchos recursos se han gastado en ferias multimillonarias.
-También en eventos "culturales" efímeros o que benefician a grupos afines a ciertos directivos del DIF.
-Ello evidencia mala administración, "pan y circo" para darles "atole con el dedo" a los celayenses.
-La falta de validaciones de instancias como CONAGUA o CFE, instancias federales, es el principal cuello de botella administrativo.
-Las preguntas: ¿A quien le van a echar la culpa de todo esto? ¿A los "enemigos" de Celaya? ¿A la prensa? ¿A los empresarios? ¿A la sacerdotes? ¿A los tianguistas? ¿A las redes sociales? ¿A los corifeos, los parásitos y "paleros" que existen en la administración municipal? ¿A la oposición o al "fuego amigo"?
La reciente nota publicada por El Sol del Bajío de que sí hay recursos para Celaya pero los proyectos están incompletos (https://oem.com.mx/elsoldelbajio/local/celaya-si-tendra-recursos-estatales-pero-proyectos-incompletos-retrasan-obras-27529694), en declaración de la gobernadora de Guanajuato, Libia Denisse García Muñoz Ledo, no es otra cosa que el lanzamiento de una advertencia clara a los gobiernos municipales: el estado cuenta con la disposición y los mecanismos de financiamiento, pero la falta de proyectos ejecutivos sólidos está deteniendo el arranque de obras clave.
Tras recibir más de 1,300 solicitudes de los alcaldes, se detectó que una gran parte de las propuestas en materia de infraestructura carecen de sustento técnico, validaciones legales o resolución de afectaciones, lo que impide su integración al Banco Estatal de Proyectos y, por ende, el acceso a recursos o deuda pública.
Las verdaderas causas del rezago en Celaya
La situación señalada por la gobernadora pone de manifiesto una debilidad estructural en la administración pública municipal. En el caso específico de Celaya, un municipio con alto potencial logístico e industrial, el hecho de no entregar proyectos ejecutivos en tiempo y forma obedece a factores que van más allá de la voluntad política.
Es probable que en la administración municipal de Celaya, encabezada por Juan Miguel Ramírez Sánchez, exista una debilidad en la profesionalización técnica. Existe una brecha significativa entre la visión política de "querer una obra" y la capacidad técnica de las Direcciones de Obras Públicas o IMUVI para "diseñarla". La falta de personal especializado en ingeniería civil y arquitectura que domine los estándares estatales y federales actuales retrasa la creación de expedientes robustos.
Así mismo, la situación de la gestión de afectaciones y derecho de vía. Muchos proyectos se lanzan como ideas sin haber resuelto la propiedad legal de los terrenos. En Celaya, los conflictos por derechos de vía o la negociación con propietarios suelen ser procesos jurídicos lentos que los municipios no anticipan, dejando el proyecto "incompleto" ante los ojos del estado.
El otro aspecto y que muestra todavía más incapacidad del alcalde de Celaya, es la falta de coordinación con órganos federales. Un proyecto ejecutivo requiere validaciones de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) para drenajes o de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para redes eléctricas. La burocracia federal y la falta de seguimiento puntual de los municipios para obtener estos sellos de aprobación dejan las solicitudes en un limbo administrativo. Y políticamente hablando, esto muestra no sólo incapacidad del alcalde para los asuntos a nivel estatal -un gobierno que no es de su mismo color político- sino para los temas federales -donde quien encabeza el gobierno es de su mismo partido-.
Se evidencia además una carencia de un banco de proyectos propio. Los municipios suelen trabajar de manera reactiva, diseñando proyectos solo cuando se abre una ventanilla de financiamiento. La falta de una planeación a largo plazo que permita tener proyectos ya listos y "en el cajón" (con todas las firmas) antes de que llegue el recurso, es lo que causa que pierdan los apoyos estatales frente a otros municipios mejor organizados.
El alcalde busca depender del Banco Estatal de Proyectos. Al no invertir presupuesto municipal en la elaboración profesional de sus propios proyectos (que pueden costar millones de pesos por sí solos), los municipios esperan que el estado haga todo el trabajo, lo que satura la capacidad operativa del gobierno estatal y genera un cuello de botella generalizado.
En conclusión, la advertencia de la gobernadora no es solo una cuestión de trámite, sino un llamado a que Celaya y los demás municipios pasen de una administración de "ocurrencias" a una administración de "planeación técnica estratégica". Mientras no se invierta en ingenierías y estudios previos, los recursos seguirán sin llegar a las calles.
El análisis de la situación actual permite inferir que existe una desconexión crítica entre el potencial profesional de la ciudad y la operatividad de su gobierno municipal.
La capacidad técnica vs. capacidad política
Es una paradoja que Celaya, siendo un polo industrial y educativo con colegios de ingenieros y arquitectos de alto nivel, presente deficiencias en sus proyectos ejecutivos. Esto sugiere que el problema no es la falta de talento humano en la región, sino la incapacidad de la administración municipal que encabeza Juan Miguel Ramírez Sánchez para atraer, contratar o coordinar ese talento. La estructura burocrática parece estar asfixiando la capacidad técnica, priorizando procesos administrativos lentos sobre la eficacia de la ingeniería.
La responsabilidad es del alcalde Juan Miguel Ramírez Sánchez
En cualquier administración, el presidente municipal es el responsable de establecer la estrategia y asegurar que sus directores de área cumplan con las metas. Si la gobernadora señala que el 95% de las propuestas estatales tienen deficiencias técnicas, esto refleja una falla en la supervisión de la alcaldía. La incapacidad de resolver este tema de las obras no solo es un fallo técnico de una oficina, sino una falta de gestión política para destrabar procesos, gestionar recursos para estudios de preinversión y poner orden en las áreas de Obras Públicas y Planeación.
Causas de la parálisis administrativa
La deducción de que la administración municipal de Celaya no puede con el paquete técnico se refuerza por tres factores probables.
El primero, la falta de inversión en estudios. Los proyectos ejecutivos son caros y no "se ven" políticamente como una calle pavimentada. Si el alcalde no decide invertir en estos proyectos antes de pedir el dinero para la obra, nunca tendrá el expediente completo. Sin embargo, recursos para eventos populares efímeros parecen sobrar, donde el beneficio sólo es para unos cuántos.
La segunda, la llamada curva de aprendizaje o rotación. Si el equipo técnico no conoce los lineamientos específicos del Banco Estatal de Proyectos o de las instancias federales, los expedientes rebotarán una y otra vez.
Finalmente, la falta de gestión de pasivos. El alcalde debe liderar las mesas de negociación para liberar derechos de vía y afectaciones legales. Si el proyecto se detiene porque no se puede pasar por un terreno, es una falla de concertación política que recae directamente en la cabeza del ayuntamiento.
En conclusión, la crítica de la gobernadora deja al descubierto que, aunque Celaya tenga la capacidad social y profesional, la administración municipal actual ha fallado en convertir ese potencial en expedientes técnicos viables. Esto coloca al municipio en una situación de desventaja competitiva frente a otros ayuntamientos que sí están logrando profesionalizar su gestión de obra pública.
El vínculo entre la técnica y la reprobación ciudadana
El "Proyecto Ejecutivo" como síntoma de ineficiencia, pone de manifiesto que cuando la gobernadora señala que no hay proyectos listos, está desnudando una falta de capacidad operativa. Para el ciudadano común, esto se traduce en "el alcalde no se está haciendo nada". Si la administración no tiene la pericia para entregar un plano validado por CONAGUA o CFE, la obra no arranca, el dinero no llega y la percepción de incompetencia crece. Y de hecho, evidencia que sí son incompetentes.
En el contraste entre el discurso y la realidad, el alcalde puede tener un discurso de transformación, pero la obra pública es el medidor más tangible de un gobierno. Si las encuestas lo reprueban, es porque la ciudadanía percibe que la ciudad está estancada, cosa que en la realidad existe. La falta de proyectos ejecutivos es la prueba técnica de ese estancamiento: no es que el estado no quiera dar dinero, es que el municipio no sabe cómo pedirlos correctamente.
¿Incompetencia o falta de equipo?
Decir que el alcalde es un "incompetente" es una conclusión política fuerte, pero desde el punto de vista administrativo, lo que se observa es una falla de liderazgo en la selección de su gabinete. Celaya tiene colegios de ingenieros y arquitectos de primer nivel; si el alcalde no ha logrado integrarlos para subsanar las deficiencias que señala el estado, la responsabilidad recae directamente en él por no saber rodearse de la gente capaz que la ciudad sí tiene.
Los "sobados" argumentos del alcalde de que "los enemigos de Celaya son los que no nos dejan avanzar", el tema del "fuego amigo" y la descalificación de datos, se deben ver bajo la siguiente lupa.
Históricamente, cuando un gobernante se ve abajo en las encuestas (como ha sucedido en Celaya durante 2025), suele atribuirlo a "encuestas patito" o "fuego amigo". Sin embargo, el señalamiento de la gobernadora Libia Dennise es un dato oficial y técnico, no una opinión.
Esto le da la razón a los ciudadanos críticos: si el estado dice que no hay proyectos, la baja aprobación en las encuestas tiene un fundamento real en la falta de resultados.
La reprobación de la ciudadanía en las encuestas y la observación técnica de la gobernadora son dos caras de la misma moneda. Un alcalde puede ser muy cercano a la gente, pero si su equipo técnico no puede terminar un expediente de obra, la ciudad pierde recursos y competitividad. Al final, gobernar también es gestionar con eficiencia técnica, y en ese rubro, Celaya hoy tiene una deuda pendiente.
La carencia del liderazgo del alcalde: protagonismo y simulaciones
Desde una perspectiva estrictamente administrativa y de gestión pública, el razonamiento apunta a una conclusión clara: la competencia de un gobernante no se mide solo por sus intenciones, sino por su capacidad de dar resultados a través de su equipo.
Los puntos que confirman que esta falla administrativa llevan a concluir que hay una falta de competencia para el cargo de alcalde por parte de Juan Miguel Ramírez Sánchez son, primero, el tema del liderazgo como medida de competencia.
En la alta dirección, tanto pública como privada, la principal función de un líder es la toma de decisiones y la delegación efectiva. Si un alcalde mantiene en puestos clave a funcionarios que no tienen la capacidad de integrar un proyecto ejecutivo según las reglas de operación estatales, el error es de quien los puso y de quien los mantiene ahí.
¿Quién es el de la responsabilidad última? En la administración pública, la responsabilidad es vertical. No se puede culpar eternamente a los "técnicos" o a los "directores"; si el sistema no funciona, el responsable es la cabeza. Así que cuando el alcalde quiere desaparecer dependencias como IMUVI, IMIPE e INCLUDIS y argumenta que están de más, la pregunta es quién nombró a los directores. Si en INSMACC existe corrupción y parasitismo, el responsable último es el alcalde.
Ante las situaciones de gestión de crisis, un alcalde competente, al recibir el primer aviso de que sus proyectos están siendo rechazados por el estado, debería haber intervenido inmediatamente, contratando consultorías externas o removiendo a los mandos ineficientes. Si el problema persiste hasta el punto de un señalamiento público de la gobernadora, se demuestra una parálisis de liderazgo.
Finalmente, el tema del desperdicio de recursos. Si en vez de gastar casi 100 millones de pesos en ferias que no dejan nada duradero o concreto para la ciudad (https://www.metronewsmx.com/2026/01/juan-miguel-ramirez-sanchez-94-mdp-en-3.html ), y se aplicaran en la elaboración de los proyectos, los recursos se estarían aplicando en acciones de real beneficio duradero para los celayenses.
Sumado esto, la corrupción que existe en INSMACC, donde se han utilizado recursos para beneficiar a un grupo cultural que tiene nexos con directivos del DIF (https://www.metronewsmx.com/2025/07/de-palabras-al-viento-palancas-al.html ) y donde se pagan altos salarios a funcionarios sin perfil académico (https://www.metronewsmx.com/2025/09/festival-palabras-al-viento-conflicto.html ) pero todo parece que la ineficiencia de la actual administración municipal lleva al hecho de dejar que Celaya que pierda acceso a bolsas de recursos o a capacidad de deuda por no tener "papeles listos" es, en términos llanos, una negligencia administrativa que afecta directamente el patrimonio y la calidad de vida de los ciudadanos.
La realidad del dato
Cuando la gobernadora Libia Denisse expone que el estado tiene el dinero pero el municipio no tiene el proyecto, elimina cualquier excusa de "persecución política" o "falta de apoyo". Pone la pelota en la cancha del alcalde y, al no haber respuesta técnica, la conclusión de que la administración es incapaz de resolver los problemas básicos de la ciudad se vuelve un hecho difícil de refutar.
La realidad del dato
Cuando la gobernadora Libia Denisse expone que el estado tiene el dinero pero el municipio no tiene el proyecto, elimina cualquier excusa de "persecución política" o "falta de apoyo". Pone la pelota en la cancha del alcalde y, al no haber respuesta técnica, la conclusión de que la administración es incapaz de resolver los problemas básicos de la ciudad se vuelve un hecho difícil de refutar.
En síntesis, parece que no estamos mejor que antes. Y, le guste o no al alcalde de Celaya escucharlo o leerlo, toda la culpa y responsabilidad es de él. #MetroNewsMx
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