Redacción Editorial
-El bloque de alcaldes de Morena en Guanajuato nace fracturado al excluir a municipios como Villagrán y San José Iturbide y priorizar el control de grupos internos.
-La alcaldesa de Villagrán, quien es esposa del Senador Emmanuel Reyes Carmona lanza posicionamiento en su cuenta de Facebook tras ser segregada de la mesa de coordinación instalada y califica la actitud como un acto de violencia de género
-El "hermanamiento" entre Celaya y San José Iturbide, del 14 de febrero de 2025 se disolvió; evidencia que fue otro show mediático del que ya tiene acostumbrado Juan Miguel Ramírez Sánchez a los celayenses.
-El antecedente jurídico más revelador de esta tensión: el expediente SUP-JDC-2129/2025 de Ricardo Sheffield contra Emmanuel Reyes Carmona
Para comprender la actual crisis de gobernabilidad interna de Morena en Guanajuato, es imperativo analizar la cadena de eventos que han transformado el ideal de "unidad" en una herramienta de segregación. El ecosistema político del estado para este partido no ha sido una evolución lineal, sino una serie de colisiones entre facciones que hoy, bajo el pretexto de la "gestión institucional", han institucionalizado la exclusión.
Aunque el Tribunal desechó la queja por una pifia técnica de extemporaneidad -presentada fuera de los cuatro días que marca la Ley de Medios-, el fondo del asunto dejó una cicatriz visible: la aceptación de que la violencia verbal y la descalificación son monedas de cambio comunes en el liderazgo morenista local.
Esta inercia de confrontación escaló del ámbito partidista al gubernamental el pasado 25 de febrero de 2026. En una reunión celebrada en Celaya, se anunció la creación de un bloque de alcaldes morenistas con el objetivo declarado de gestionar recursos y definir una agenda común.
Sin embargo, la conformación de este grupo no obedeció a una lógica territorial completa, sino a un filtro de afinidades. De los 13 alcaldes con los que cuenta la marca en el estado, solo 9 fueron convocados. La presencia de figuras como César Prieto de Salamanca y Diego Sandoval (operador principal de Sheffield) en la misma mesa sugirió una "paz armada" o tregua estratégica entre los grupos más poderosos, pero esa tregua se construyó sobre la marginación de otros perfiles, particularmente los de Cinthia Teniente de Villagrán y Edgar Manuel Montes de San José Iturbide.
Opinión Gráfica • Periódico Correo
"Sin Derecho de Admisión" — 27 de febrero, 2026
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Impacto comunitario y cultural: la hermandad de papel
El impacto social de estas decisiones es devastador para la percepción de unidad que el partido pretende proyectar. Apenas el 14 de febrero de 2025, en el marco del Día del Amor y la Amistad, se publicó en el sitio web de la Presidencia Municipal de Celaya que los alcaldes de Celaya, Juan Miguel Ramírez, y de San José Iturbide, Edgar Manuel Montes, firmaron un "Acuerdo de Hermanamiento". El discurso oficial fue idílico: hablaron de solidaridad, ayuda mutua, comprensión y valores heredados de los héroes nacionales. El alcalde de Celaya proclamó: "Queremos una sociedad de hermanos, donde la solidaridad esté presente permanentemente". Sin embargo, la fraternidad duró un año y días. Al momento de instalar la mesa de poder real en Celaya, San José Iturbide fue borrado del mapa. Este contraste entre la retórica romántica del hermanamiento y la frialdad de la exclusión política revela una cultura de simulación que erosiona la confianza ciudadana, actitud que también le es muy común al alcalde de Celaya no sólo con sus compañeros de partido sino hasta con los ciudadanos celayenses.
En el caso de Villagrán, la situación adquiere matices de gravedad institucional. La alcaldesa Cinthia Teniente no solo señaló la falta de invitación, sino que puso el dedo en la llaga al calificar la exclusión como violencia política en razón de género. En un estado como Guanajuato, donde la participación de las mujeres en la toma de decisiones ha sido una lucha histórica contra estructuras patriarcales y caciquiles, que sus propios compañeros de partido la dejen "en la banqueta" —como bien ilustró la sátira periodística— es un retroceso democrático. El impacto cultural es claro: se está enviando el mensaje de que en Morena existen alcaldes de primera y de segunda clase. Los de primera son aquellos que forman parte del bloque negociador; los de segunda son aquellos cuyos municipios, a pesar de sus urgencias en seguridad y desarrollo, son sacrificados en el altar de las vendettas internas.
Esta segmentación afecta directamente a la población. Municipios como Villagrán, con retos de seguridad monumentales, requieren de una cohesión total con sus pares y con la federación. Al aislar a su autoridad legítima, el bloque de los nueve alcaldes debilita la capacidad de respuesta regional ante el crimen organizado y la precariedad económica. La "hermandad" en Celaya terminó siendo un eslogan vacío para la foto del 14 de febrero de 2025, mientras que la realidad del 25 de febrero de 2026 mostró un rostro de sectarismo y purga.
El "derecho de admisión" como doctrina de control
El análisis acucioso de estos eventos permite concluir que Morena en Guanajuato ha adoptado el "derecho de admisión" como su principal doctrina de control político. La reunión de Celaya, coordinada ahora por Job Gallardo de Abasolo, funciona más como un club de intereses que como una instancia de coordinación gubernamental. La presencia de los operadores de Sheffield y los Prieto indica que el partido ha decidido que la gobernabilidad del estado se negociará entre cúpulas, ignorando la pluralidad de su propia base de alcaldes.
Es paradójico que los alcaldes señalados como los que enfrentan mayores retos de aprobación en encuestas como las de Mitofsky así como situaciones de violencia y extorsión como Celaya, (https://www.metronewsmx.com/2026/02/juan-miguel-ramirez-sigue-reprobado-por.html ) Salamanca y Salvatierra (https://www.metronewsmx.com/2025/02/existe-nepotismo-en-la-alcaldia-de.html )- sean precisamente de los que encabezan este bloque excluyente. En lugar de buscar una unidad amplia que fortalezca la posición del partido frente al Gobierno del Estado -de extracción panista-, prefieren desgastarse en juegos de sombras y exclusiones.
La respuesta de Cinthia Teniente fue contundente y estratégica: al afirmar que ella ya tiene gestionados recursos con el estado y la federación de manera independiente, desnudó la supuesta "necesidad" del bloque como un mero pretexto para el lucimiento político y la acumulación de fuerza grupal.
El "porrismo" denunciado por Sheffield en los tribunales parece haber mutado de los gritos en las asambleas a los silencios en las convocatorias. No invitar a un par a una reunión de trabajo es una forma de agresión pasiva que busca la asfixia política del adversario interno. Esta dinámica es peligrosa: el Morena de Guanajuato se está convirtiendo en un archipiélago donde cada isla intenta hundir a la vecina para ganar visibilidad ante el centro del país.
Morena en Guanajuato está desperdiciando su oportunidad histórica de consolidarse como una alternativa sólida por su incapacidad de autogobernarse. Los eventos de febrero de 2025 son la prueba fehaciente de que el pragmatismo faccioso ha devorado al idealismo militante.
La firma de un hermanamiento en Celaya para luego aplicar un veto político un año después es una muestra de cinismo que la ciudadanía no debería pasar por alto.
La justicia electoral, como vimos en el caso Sheffield vs. Reyes Carmona, suele lavarse las manos ante las formas técnicas, pero la justicia política la dictan los resultados y la cohesión. Un partido que segrega a sus propias alcaldesas y que utiliza la exclusión como método de disciplina interna está condenado a la fragmentación.
Si el objetivo es realmente el bienestar de Guanajuato, los alcaldes deben abandonar la lógica de los "bloques de amigos" y transitar hacia una coordinación institucional real, sin sesgos de género ni vetos grupales.
Llamar a las cosas por su nombre es indispensable: lo ocurrido en Celaya fue un acto de sectarismo puro.
La exclusión de Villagrán y San José Iturbide es una mancha en la narrativa de la "Cuarta Transformación" en el estado. Mientras los líderes se pelean por quién sostiene el micrófono o quién aparece en la lista de invitados, los problemas de inseguridad y rezago social en sus municipios siguen esperando una solución que la "hermandad de papel" no ha sido capaz de entregar.
La política en Guanajuato requiere altura de miras, no guardias de seguridad con listas negras en la puerta de las reuniones.
La unidad no se decreta en un acuerdo de hermanamiento; se construye con la inclusión de todos, incluso de aquellos que no comparten la misma línea de grupo. De lo contrario, Morena seguirá siendo un gigante con pies de barro, tropezando con sus propias trampas de exclusión y soberbia. #MetroNewsMx

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