El tarot: Negocio engañabobos, la ciencia dura frente esta superchería y el mito de Jung
-El tarot es una pseudociencia lucrativa que carece de veracidad empírica y explota los sesgos cognitivos.
-La ciencia contemporánea descalifica las teorías místicas de Jung por no ser medibles ni falseables.
-Organismos como el CSI explican los supuestos aciertos mediante lectura en frío y el efecto Forer.
-El CSIC y la Fundación James Randi confirman que las mancias carecen de validez física y empírica.
-Comercializar servicios de adivinación a cambio de dinero se sustenta en la más absoluta superchería.
-Vender cartón impreso y ambigüedad calculada como guía mística es un negocio de engañabobos
En la actualidad, la proliferación de servicios de adivinación, lectura de cartas y supuestas mancias milenarias se ha consolidado como un lucrativo mercado que opera bajo el amparo de la credulidad pública. Sin embargo, ante el rigor del método científico, la postura de la comunidad académica internacional es contundente: el tarot es una pseudociencia carente de cualquier veracidad empírica, y su comercialización como un servicio predictivo o de guía existencial constituye un negocio fundamentado en la explotación de sesgos cognitivos.
La fractura histórica: Carl Jung y el peligro del misticismo en la psicología
Uno de los argumentos más recurrentes utilizados por los defensores de las pseudociencias para legitimar prácticas como el tarot es la vinculación histórica que el psicoanalista suizo Carl Gustav Jung hizo de los arquetipos y el simbolismo ancestral.
No obstante, la ciencia seria y la psicología contemporánea han descalificado de manera severa las incursiones de Jung en estos terrenos. Desde el punto de vista del método empírico, las teorías de Jung sobre la "sincronicidad" (coincidencias significativas sin relación causal) y los arquetipos entendidos como entidades cuasi-mágicas carecen de falsabilidad y no pueden ser medidas ni replicadas en un laboratorio.
Instituciones académicas y epistemólogos de la ciencia han señalado que el error fundamental de Jung radicó en utilizar metáforas culturales, mitológicas y esotéricas para explicar la psique, abriendo una peligrosa brecha que los charlatanes contemporáneos han aprovechado para disfrazar la superstición con un falso barniz de respetabilidad psicológica e intelectual. Para la ciencia cognitiva actual, convalidar metodologías adivinatorias bajo el argumento de "explorar el inconsciente colectivo" representa una deriva anticientífica inaceptable.
La postura de las instituciones científicas y escépticas internacionales
Organizaciones de renombre mundial dedicadas a la defensa del pensamiento crítico y la investigación empírica han colocado al tarot y a la cartomancia en el estricto cajón de las ilusiones cognitivas y el fraude comercial:
-Committee for Skeptical Inquiry (CSI) / Skeptical Inquirer (Estados Unidos): Considerada la organización escéptica más importante del mundo —fundada por referentes como Carl Sagan, Isaac Asimov y James Randi—, el CSI investiga sistemáticamente las afirmaciones paranormales y pseudocientíficas. Sus análisis demuestran que los supuestos "aciertos" de los tarotistas se deben exclusivamente a la lectura en frío, la validación subjetiva y el efecto Forer (la tendencia a aceptar descripciones de personalidad vagas y generales como si fueran únicas).
-Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC - España): Como la mayor agencia pública de investigación en España, sus expertos en divulgación científica han señalado reiteradamente que la adivinación, el tarot y la quiromancia operan mediante la manipulación psicológica, careciendo por completo de validez en el mundo físico y biológico.
-Fundación James Randi (JREF): Durante décadas, esta institución desafió públicamente a cualquier clarividente, tarotista o adivino a demostrar sus habilidades bajo condiciones de laboratorio controladas. Ningún practicante pudo superar las pruebas empíricas, ratificando que el supuesto poder de las cartas desaparece en cuanto se anulan las pistas psicológicas y la interacción verbal del operador con el cliente.
El negocio del engaño: ¿Un servicio legítimo o un "engañabobos"?
Para la comunidad científica, económica y de protección al consumidor, quien comercializa el tarot prometiendo predicciones, respuestas ocultas o guía mística a cambio de dinero opera un negocio sustentado en la superchería.
Vender un servicio basado en un recurso que empíricamente no funciona y que utiliza técnicas de manipulación mental para lucrarse con la vulnerabilidad, la incertidumbre o el dolor emocional de las personas es catalogado, sin rodeos, como un fraude comercial y un negocio de engañabobos. La ciencia exige pruebas, trazabilidad y contraste; el tarot, en cambio, solo ofrece cartón impreso, ambigüedad calculada y una ilusión pagana convertida en producto de consumo masivo.
La historia del tarot: de juego de mesa a superchería y negocio para engañar a tontos
La historia del tarot es un fascinante recorrido que desmonta los mitos populares: contrario a la creencia común de que nació como un instrumento místico, egipcio o milenario, el tarot se originó en el norte de Italia en el siglo XV como un juego de salón para la aristocracia.
Las primeras referencias históricas y los mazos conservados más antiguos (como el famoso Visconti-Sforza) datan de la década de 1440 en Milán y Ferrara.
Estas barajas fueron encargadas por familias nobles para jugar un entretenimiento de bazas muy popular en la época llamado tarocchi o triunfos. El mazo constaba de 78 cartas: 56 cartas divididas en cuatro palos tradicionales (copas, bastos, espadas y oros, herederos de los naipes de comercio mediterráneos) y un conjunto adicional de 21 cartas ilustradas con alegorías (los triunfos) más una carta especial sin número conocida como El Loco (Il Matto). Durante sus primeros 300 años de existencia, nadie los asoció con la adivinación.
La invención de los mitos: El salto al ocultismo y a la masonería (Siglo XVIII)
El tarot dejó las mesas de juego y entró en el terreno del esoterismo a finales del siglo XVIII, impulsado por intelectuales europeos fascinados por el misticismo.
-Antoine Court de Gébelin (1781), francmasón en la Francia del siglo XVIII. Pertenecía a la prestigiosa y célebre logia parisina "Las Nueve Hermanas" (Les Neuf Sœurs), la misma logia de intelectuales, científicos y pensadores de la Ilustración donde también fue iniciado Voltaire. Este clérigo e investigador francés publicó una teoría totalmente inventada y sin sustento histórico que aseguraba que el tarot provenía del antiguo Egipto, específicamente del Libro de Thoth. Aunque la egiptología moderna desmintió esto por completo, el mito caló profundamente en la sociedad y creó el aura de misterio que lo acompaña hasta hoy.
-Jean-Baptiste Alliette, conocido como Etteilla (1785): Fue el primer lector profesional que rediseñó un mazo adaptándolo específicamente para la adivinación, introduciendo métodos sistemáticos de lectura, significados fijos y las interpretaciones de cartas invertidas.
La fusión con el esoterismo y la Cábala (Siglo XIX)
Durante el siglo XIX, el ocultismo europeo integró el tarot dentro de sistemas filosóficos y herméticos complejo.
-Eliphas Lévi (1856), iniciado formalmente como francmasón en marzo de 1861 en la logia "Rosa del Perfecto", dependiente del Gran Oriente de Francia, conectó por primera vez los 22 Arcanos Mayores del tarot con las 22 letras del alfabeto hebreo y los senderos del Árbol de la Vida de la Cábala, fusionando la baraja con el misticismo judío y cristiano heterodoxo.
La estandarización moderna: La Golden Dawn y el mazo Rider-Waite-Smith (Siglo XX)
El diseño y significado del tarot moderno que la mayoría de la gente conoce hoy en día se consolidó a principios del siglo XX gracias a sociedades secretas.
-La Orden Hermética de la Golden Dawn, fundada por tres masones británicos y miembros de la Societas Rosicruciana in Anglia (SRIA), una sociedad secreta compuesta exclusivamente por Maestros Masones: William Wynn Westcott, Samuel Liddell MacGregor Mathers y William Robert Woodman Esta agrupación británica integró de manera definitiva el tarot con la astrología, la numerología y los elementos clásicos.
-El mazo Rider-Waite-Smith (1909): Diseñado por el ocultista Arthur Edward Waite y ilustrado detalladamente por la artista Pamela Colman Smith, este mazo se convirtió en el estándar mundial. A diferencia de los diseños geométricos o abstractos anteriores de los arcanos menores (como el tradicional Tarot de Marsella), este mazo ilustró cada carta con escenas narrativas llenas de simbolismo psicológico y esotérico, facilitando su interpretación subjetiva.
El tarot pasó de ser un exclusivo juego de cartas renacentista en la Italia del siglo XV a convertirse, mediante la imaginación romántica y el ocultismo de los siglos XVIII y XIX, en un complejo sistema de símbolos que hoy sobrevive como un producto cultural, artístico y comercial de adivinación e introspección subjetiva.
Fuentes y Enlaces de Referencia Científica y Escéptica:
-Committee for Skeptical Inquiry (CSI) - Wikipedia y publicaciones oficiales (https://en.wikipedia.org/wiki/Committee_for_Skeptical_Inquiry)
-Análisis de Pseudociencias y Cartomancia - Universidad Pompeu Fabra (UPF)
-Investigación sobre el sesgo cognitivo y el Efecto Forer en la adivinación - Diario La Razón (https://www.larazon.es/sociedad/20220105/4fqad45rffetfgyi47s6vxa2ym.html)
-Crítica a las pseudociencias y la adivinación - Mendoza Post
-Antoine Court de Gébelin - Franc-maçon et mythologue
-Historia de Eliphas Lévi
-The Hermetic Order of the Golden Dawn in the 19th and 20th Centuries
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